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Lunes, 09 Julio 2018 07:48

Fútbol y Política

Hoy en Palabras Mass hablamos sobre el fenómeno del fútbol y su influencia en lo político, económico y cultural del país 

Invitados: Felipe Valderrama (Periodista Deportivo) -@Ángela Puentes(Socióloga) | por Canal BoxMov
Con Lorena Castañeda - Maria Gardeazabal | Dirige Beto Diaz

VER PROGRAMA https://goo.gl/6f37xn

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Lunes, 06 Octubre 2014 22:04

Unas Niñas Inolvidables

 

El pasado 28 de septiembre, la Selección Colombia de fútbol femenina de mayores se coronó subcampeona de la Copa América que se disputó en Ecuador. Luego de casi dos meses de competencia en donde enfrentaron a lo mejor del fútbol suramericano de su categoría, las "niñas" le cumplieron al país con creces y trazaron un camino que vale la pena recordar: invictas en 7 partidos jugados, vulneraron los arcos rivales 12 veces y solo permitieron dos tantos en contra, lograron 17 de 21 puntos posibles y consiguieron clasificarse a todos los torneos que estaban en juego en el campeonato. Llegaron con opción de llevarse el título al último partido del campeonato que fue contra la poderosa selección de Brasil; ganadora de 5 de los 6 campeonatos disputados hasta ese momento. No obstante, las cafeteras fueron un "hueso duro de roer" y no permitieron que las brasileras, que venían de golear 6-0 a Argentina, desplegaran su juego demoledor y sellaron con un apretado 0-0 el subcampeonato y de paso aseguraron su presencia en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Canadá 2015, en los Juegos Olímpicos Rio 2016 y en los Juegos Panamericanos Toronto 2015.

Sin lugar a dudas la presentación de la Selección nacional fue más que decorosa y un éxito rotundo desde todo punto de vista. Pero más allá de los triunfos deportivos, esta selección mostró algo especial durante todo el torneo y es lo que quiero resaltar en esta ocasión. Al terminar el primer partido del cuadrangular final y luego de empatar 0-0 con Argentina, las niñas colombianas mostraron serios signos de decepción y tristeza; la periodista que hacía el cubrimiento para un canal de televisión les trataba de animar diciéndoles que era un buen resultado pero la repuesta de todas fue la misma: "salimos a la cancha siempre a ganar, en nuestro vocabulario no existe perder ni empatar".  No puedo negar que en principio me pareció algo pretensioso y por supuesto salido de los lineamientos que el fútbol ha creado a lo largo de la historia, después de todo es común escuchar cosas como: "cuándo no se puede ganar es mejor no perder" o "perder es ganar un poco".

Sin embargo me llamó mucho la atención la actitud ganadora de este equipo que no se consolaba con una buena presentación o un empate y empecé a darme cuenta de algunos detalles que diferenciaban a este grupo de guerreras de otros grupos y que posiblemente nos pueda servir de ejemplo a seguir. Estas niñas no tienen miedo de salir a jugar, no miran la camiseta ni el escudo del rival; no les importa si se enfrentan al mejor o al peor del grupo, si vienen de golear o si son las campeonas actuales. No tienen la mala costumbre de mirar al que está al otro lado de la cancha para tomar precauciones, para cambiar su manera de jugar, para arriesgar menos y asegurar más. Por estas restricciones es que el fútbol es cada vez más aburrido; este fútbol moderno "resultadista" en donde se ponen menos jugadores de talento para poner más jugadores que corten avances; en donde el ¨anti fútbol¨ (defender con 8 y buscar en un contragolpe o una pelota quieta un gol para luego volver a meter todo el equipo atrás y dedicarse a perder tiempo y a rechazar sin elegancia todas las jugadas de ataque rival),  parece coger más fuerza y más aceptación cada vez.  Estas niñas todavía no están afectadas por la comercialización total del fútbol moderno, en donde es más importante la chequera de los patrocinadores que el buen juego;  ojalá nunca lo estén.

En el camerino antes del partido definitivo contra Brasil, las niñas colombianas se levantan el ánimo cantando y bailando; todas participan de este ejercicio que las integra, les da confianza y alegría. Ya cambiadas y listas para salir, entonan el Himno Nacional, de la manera que creo se debería hacer cuando de defender los colores de una nación se trata: abrasadas, arrodilladas, con los ojos cerrados y algunas con lágrimas rodando por sus mejillas. Y ya dentro del campo lo que conocemos: guerreras vestidas de amarillo, peleando con el alma cada balón, señoritas con overol yendo al piso para cortar una jugada de ataque, o levantándose para despejar de cabeza y en muchas ocasiones, protagonizando jugadas preciosas de mucha habilidad dignas de jugadoras dotadas con talento natural y que además le ponen corazón y compromiso a lo que hacen.

Me pregunto si el fútbol era así en sus comienzos;  si a los jugadores les era suficiente el hecho de representar una bandera o unos colores y no tenían la necesidad de ser ¨superestrellas¨ adquiridas por cantidades alucinantes de dinero; si jugaban por pasión y no por compromisos comerciales con las marcas más poderosas; si acaso el camerino era un lugar sagrado en donde se preparaba cuerpo y alma para salir a la batalla, y no un spa con comodidades de celebridad lleno de espejos para arreglarse el peinado y mirar que el uniforme este perfectamente colocado, que es lo que tenemos hoy en día. Alguien dirá que lo de las niñas es inocencia y que no se puede comparar con el fútbol masculino; yo digo que es fútbol en estado puro y que deberíamos volver a esos inicios; que lo importante no sea la cantidad de ceros que tenga el contrato sino la satisfacción de jugar este precioso deporte. ¿En dónde están esos jugadores que nunca cruzaron el océano aún teniendo oportunidades en grandes equipos por el simple hecho de quedarse a defender los colores del equipo de sus amores?  ¿En donde están esos espectáculos de talento y buen fútbol en donde el resultado era un detalle no más y lo que predominaba era divertir y agradar al público con juego bonito y de calidad?. Cada vez hay menos jugadores habilidosos, por que regularmente son pequeños de estatura; hoy se buscan máquinas, jugadores corpulentos que hagan la diferencia en lo físico, pero que no ofrecen técnica ni habilidad; llevando a que el fútbol sea un juego de fuerza, aburrido y de poca estética. Los que saben lo llaman ¨fútbol táctico".

Lo cierto es que las guerreras de la selección Colombia nos dejan muy contentos con su fútbol y su pasión por la tricolor, pero a su vez nos hacen un llamado unánime: no nos olvidemos de ellas. Se vienen torneos muy importantes y difíciles a los cuales deben llegar muy bien preparadas. La federación debe encargarse de hacer convocatorias y programar partidos amistosos para que este grupo siga creciendo y consolidándose en su juego. Talento y ganas les sobran, pero necesitan el apoyo de todos los colombianos. Nuestra parte es seguir pendientes de ellas, apoyarlas y continuar agradeciéndoles por hacer grande y defender como lo hacen a nuestro país, en donde quiera que salen a jugar.

T. @10SUE10

 

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Los fanáticos tumban las estanterías de los almacenes de cadena cuando llegan los Mundiales de Fútbol. Religiosamente, cada cuatro años, aguardan con sigilo y con paciencia la llegada del álbum, ese compendio de imágenes a las que idolatran casi como a dioses.

Los anuncian y los publicitan con meses de anticipación, al tiempo que van  comprando las láminas que pronto van a pegar en cada recuadro. El ritual es impecable: quitar el papel que recubre la película adhesiva, ubicar en limpia exactitud el caramelo dentro del recuadro, cuidar que no quede torcido o con espacios. Sólo hay una oportunidad para poner el caramelo dentro del recuadro, porque si queda mal puesto hay que despegarlo y el caramelo, posiblemente, se echará a perder. Los que hemos llenado álbumes alguna vez, sabemos que existen caramelos muy difíciles de conseguir y dañar uno significaría no completar la colección, probablemente jamás. Es un asunto de cuidado.

Curiosamente, aquí en Colombia, cada cuatro años llega otro álbum, con otras imágenes tal vez menos entusiastas. Quizás por eso es que no se ven tumultos por adquirirlo y mucho menos entusiasmo por llenarlo. No se ven las figuritas heroicas y apolíneas de los atletas, sino algunas caras menos saludables y con menor jovialidad.

Anunciados desde largas semanas atrás en los medios, también atiborran los espacios públicos. Sin embargo, a diferencia del álbum del Mundial, este solamente se puede llenar en un solo día, un día específico que la Registraduría Nacional tiene a bien cuadrar a su antojo. Algunos se llenan, pero la gran mayoría se queda sin estrenar y van a parar rotos, antes de caer la tarde, a una ignominiosa bolsa negra.

Cruel destino ¿no? El ritual es similar al primero: se entrega la cédula a un emisario, que quizás sonríe; otro emisario entrega el álbum, de una página y con ocho o nueve recuadros; se camina hacia un lugar privado en donde cuidadosamente se tomará un marcador o un esfero para marcar uno de los recuadros, el de nuestro ídolo, mesías, personaje del que somos hinchas… llamémosle como mejor nos parezca. No se puede marcar más de un ídolo, eso es traición según los más puristas . No faltan los entusiastas que marcan todos los recuadros; tampoco falta el indeciso que no sabe cómo llenarlo o a quién darle el favor de su cruz, la santa cruz electoral.

Al igual que el otro álbum, hay sólo una oportunidad para llenarlo y el hacerlo mal implica que la colección no se complete. Es, también, un asunto de cuidado.

En el mundial de fútbol, como en las elecciones, el ambiente es sabroso. Se habla de estadísticas, de jugadores que pueden meter más goles, de cuál de estos personajes es el más volador (o el más avión), de cómo se valen las jugadas ilícitas o en fuera de lugar. Es una forma divertida de perder el tiempo; uno, que es de lavar y planchar, se queda pegado al televisor viendo lo que pasa y lo que está en juego. Salen suplementos de noticias que muestran a los hinchas de uno u otro bando dándose en la jeta y matándose por los resultados, lo cual no es del todo malo para mí, pues al otro día hay trabajo y toca ganar la papita.

El reguero que queda después de cada partido es el mismo, y ahí hay trabajo para mis amigos los barrenderos. Después de que uno de los contendores gana, el otro alega por acto reflejo. No importa quién gane; malos perdedores va a haber siempre y se rehusaran a aceptar la derrota. Esa es la fiebre precisamente: ganar.

A los hinchas les importa poco el como gana su equipo o su jugador; con que gane, así sea por debajo de la mesa (o de la urna), el hincha va a celebrar y va a restregarle “su” victoria en la cara a sus acérrimos rivales. La borrachera del triunfo dura días, tal vez semanas. Los perdedores se lamentan porque pasarán otros cuatro años para poder sacarse la espinita. Y no hablemos de los periodistas o las gentes de bien que salen en televisión a ayudar a rociarle gasolina a la candela.

Vemos entonces que una cosa no difiere de la otra. Nos tomamos lo político a lo futbolero, y somos un electorado que no es de votantes sino de hinchas. Las diferencias parecen ser irreconciliables y casi se vuelve traición tener un amigo que no sea del bando que uno defiende, apoya o del cual uno es seguidor. Fregado vivir así.

Claro está que los futboleros al menos tienen un poquito de ética que los electoreros no tienen: ellos al menos no vienen hasta aquí, al cementerio, a joderle la vida a mis muerticos, dizque para que vayan a votar. Seguiré  esperando el álbum.

Epitafio: Yace aquí el sentido común de los bogotanos: Colapsado por el afán matutino vivió, para morir como mártir una cruel mañana, en la que mandaron a las damas a un vagón y a los que no lo son al vagón de atrás. R.I.P

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Martes, 17 Diciembre 2013 16:53

Fútbol S.A. y el “picaito” por la paz

Durante la guerra de España, dos equipos peregrinos fueron símbolos de la resistencia democrática. Mientras el general Franco, del brazo de Hitler y Mussolini, bombardeaba a la república española, una selección vasca recorría Europa y el club Barcelona disputaba partidos en Estados Unidos y en México”, cuenta, entre otras anécdotas similares Eduardo Galeano.

El 29 de noviembre pasado, el “Pibe” Valderrama y el “Chicho” Serna, lanzaron una particular propuesta de jugar un “picaito” por la paz, entre las grandes glorias de la selección Colombia de los 90´s y un equipo de fútbol de las FARC. A dicha propuesta, la delegación de paz de dicha organización respondió casi que de inmediato, complementando la iniciativa con detalles de un encuentro que, según ellos, podría jugarse de ida y vuelta en La Habana y Pescaito, con equipos conformados por hombres y mujeres y, además, con la presencia de exfutbolistas latinoamericanos como Aguinaga, Maradona o “el Diablo” Echeverri, entre otras minucias contenidas en la respuesta enviada desde La Habana.

El fútbol y la política son harina de un mismo costal, aunque varios se empeñen en afirmar lo contrario. Los ejemplos son muchos, pero sin profundizar en el debate, es claro que la pelota es una parte importante de nuestra sociedad. Los aspectos más dolorosos de la realidad colombiana se han visto allí reflejados. No fue ajeno al fútbol el narcotráfico, pues allí tuvieron grandes inversiones Escobar, los Rodríguez y Gacha, entre otros. Tampoco lo evitó el paramilitarismo. Hoy, en los albores del neoliberalismo, tampoco ha huido de la privatización.

Hoy la tendencia que empieza a formarse en Colombia es la de los clubes de fútbol llevados a profundas crisis administrativas y deportivas, para luego mutar a formas empresariales en las cuales el ánimo de lucro se formaliza. Los casos más emblemáticos son quizá el de América de Cali y el de Millonarios. Cualquier coincidencia con la forma en que se explica la privatización una empresa pública cualquiera, es mera casualidad. Paralelo a esto, el 2013 estuvo lleno de peleas de barristas, de muertos y de heridos con camisetas de fútbol… Bueno, quizá muchos años han sido inundados de lo mismo, solo que en este, de repente, volvió a importar.

No hay que buscar teorías de la conspiración. Es claro que el fútbol es más rentable sin barristas. Lo demuestra experiencia inglesa, en donde Margareth Tacher, desde la criminalización de los hooligans, los sacó de los estadios y, así, los clubes se permitieron aumentar los precios de las entradas para los partidos, con el objetivo de “alejar a los violentos de las canchas”. De nuevo, equiparando violentos con pobres. Evidentemente, para los empresarios del fútbol, es más rentable que a la cancha vayan quienes pueden pagar boletas más costosas, puesto que además son quienes pueden comprar mayor cantidad productos, dado que ya no son hinchas, sino clientes de los antiguos equipos de fútbol que ahora son Sociedades Anónimas.

Se vislumbra entonces, una nueva guerra. Ya no entre barristas. La disputa en el fútbol se planta entre hinchas de todo tipo, fanáticos de sus clubes sin motivación económica alguna, que se rehúsan a asumirse en su condición de clientes, quienes junto con los futbolistas, que se rehúsan a ser mercancías,  pueden aún ganar un picaito por devolverle el espectáculo a sus verdaderos dueños, a las grandes mayorías; en contra del interés de los grandes empresarios nacionales y transnacionales, patrocinadores, dueños de derechos de televisión, sponsors y demás, que van por ahí amparados por leyes actuales o futuras que les permiten reducir todo tipo de derechos laborales a los futbolistas, como bien lo sabe el ministro Rafael Pardo; haciendo cada vez más rentable un negocio, en el que se venden más y más camisetas repletas de publicidad, mientras se miran con tristeza estadios más desocupados. La violencia en el fútbol no es ajena a los fenómenos de la sociedad en la que vivimos, ni mucho menos deja de ser consecuencia de la mercantilización del espectáculo.

Entonces, el picaito por la paz, debe ampliarse. Bienvenida la selección Colombia de los 90´s y bienvenidas sean también las FARC. Sin embargo, el juego debe incluir a los hinchas del fútbol y futbolistas activos, desempleados y desprotegidos, también, a los empresarios y directivos, para de una vez por todas entender en el país, que sin deporte y recreación para todos, no habrá paz.  Es decir, que es necesario discutir cómo aporta el fútbol en particular y el deporte en general a la construcción de una nueva sociedad mucho más allá de un partido. El debate sobre el fútbol en el país, por gracia o desgracia, es político y, asimismo, atraviesa también la posibilidad de erradicar una parte importante del componente social de nuestro doloroso conflicto armado

@FernandoVeLu

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Este juego de palabras de los prestidigitadores callejeros, bien vale su comentario  análogo con el andamiaje futbolero, no cabe duda, el mundillo del fútbol maneja su retórica propia. Los arquitectos de equipos, los managers, los dueños del balón son quienes orientan los intereses económicos, que trascienden a lo político y emulan el sentimiento religioso. Pasa en el ámbito local y a nivel internacional con entramados y triangulaciones laberínticas, no se advierte en dónde puede estar el promocionado Fair Play (juego limpio).

Se diría que el fútbol se mueve al ritmo de la Pecosa, la Consentida, la caprichosa, la Pelota, pero lo que mueve más al balompié son los recursos millonarios de distinta procedencia. Para el caso europeo y mundial, la empresa que mueve más la venta y compra de jugadores es Gestifute, de Portugal, con un capital estimado de 563 millones de euros. Incluye en su nómina y representación a jugadores de talla mundial como Ronaldo y Falcao, e incluso a “Mou”, de reciente salida del Real Madrid.

A este vaivén de jugadores se le suma el grupo de empresarios ruso-árabe, propietarios por un lado del Manchester City y del Paris Saint Germain, y por el otro del Chelsea y Mónaco, capitales orientados curiosamente a Inglaterra y Francia respectivamente. Casualidad también es el hecho de que los mundiales venideros sean en Rusia 2018 y Qatar 2022.

El entretenimiento en el Carrusel también lo alimentan otros empresarios de talla mundial como Carlos Slim asumiendo la multipropiedad, tal cual lo contempla el Art. 18 de estatutos FIFA. El recién destronado del ranking de multimillonarios del mundo tiene acciones en equipos de la Liga mexicana como León y Pachuca, y adquirió a fines del 2012 aleal Oviedo. Respecto a esto, un artículo del diario español Marca del 17 de noviembre del año anterior menciona que ”el reto y la ambición de esta inversión es estrictamente deportiva y buscando el beneficio de la sociedad y la citada afición”. ¿Será cierto?

Del lado colombiano, el club Millonarios negó que hubiere alguna oferta monetaria del Sr. Slim, y es obvio, dirían algunos, que entre millonarios se repelan. Pero bien, la tendencia mundial es colocar las acciones de los equipos en manos de los más poderosos, aunque no los de nivel local sino mundial.

Quién sabe qué pase con las selecciones nacionales y si estos accionistas terminen moviendo a su antojo jugadores, equipos y partidos en momentos decisivos, remota posibilidad argumentarán algunos, o más bien se adopte el enfoque del buen samaritano y sea con motivo de “ayudar al prójimo” al estilo Claro de Carlos Slim.

En cuanto a la cantera del cual proceden los capitales del fútbol, es diversa, pues en el caso de la mencionada dupla de punta ruso-árabe, es petrolera, salvo el caso del Mónaco, pues su propietario, el Sr, Rivolovlev, es del sector salud. Menos mal que al Sr. Palacino, exgerente de SaludCoop (EPS intervenida por el Gobierno colombiano), no le dio por invertir en los equipos colombianos. En detrimento de la salud de los 4 millones y medio de sus afiliados, él prefirió invertir a lo seguro, invirtió en el gol, pero en el que lleva una F al final. Quedaron invertidos en los terrenos del Club del cual es socio mayoritario. Todo por la salud de los colombianos, ese era el reto inicial, diría otro saludable empresario, las condiciones cambian, qué le podemos hacer. 

En este orden de ideas, se alude a otros casos. En el tiempo de Pacho Santos su equipo no ganó, pero en la temporada de Juan Ma, Santa Fe sí se coronó. En tanto, su tocayo Pacho, el del Vaticano, anhela que su San Lorenzo del alma logre ser campeón, así sea con la manito de Dios. Los soñadores no son solo de la capital colombiana, también existe la sociedad “Los sueños del balón”, entre quienes se cuentan Francisco Maturana, Hernán Darío Gómez, Juan José Peláez y Luna, dueños del DIM; el capital antioqueño se encuentra invertido además en Alianza Petrolera, La Equidad, Itaguí, Atlético Nacional y Envigado.

Il Cavalieri Berlusconi se rebusca los recursos para llevar nuevamente a la cima a su glorioso A.C Milan, más conocido en Italia como el cuadro “rossonero”, no confundir con el término criollo “rosconero” y mucho menos hacer analogías con el Milan de Shakira ni el bautizado en Soledad, Atlántico Milan Piquet Suárez.

 Por eso es mejor no preocuparse por cuestiones de fútbol, el partido jugado está ya de antemano. Es complejo determinar hasta dónde estos prestidigitadores orbitales esconden hábilmente la pelota, la bolita no la vemos, pues el movimiento es más rápido y oculto, no estamos entrenados para percibir estos sutiles lanzamientos de bola a espaldas de los defensores.

Cómo es posible que seamos tan huevones, así como suena, que vivamos aún con sentimientos radicales y fanáticos frente a los partidos de fútbol pretendiendo ignorar que en ese juego se estampan los intereses de los empresarios, de los gobernantes. Por ejemplo, si el resultado se da para la selección Colombia, el titular podría ser “Messi y Francisco, divorciados con los herejes colombianos” y en segundo plano puede quedar los cien muertos por la celebración del triunfo. Porque un hincha no nace, se hace... el huevón…sí…el huevón número doce

 

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Sábado, 08 Septiembre 2012 14:29

Pelaos, ¡ojo! con el Jugador Número Doce

Ya era hora de recuperar el futbol característico de nuestra selección. Y aunque tuvimos que recurrir a mano de obra extranjera, en este caso Pekerman para la dirección de nuestra selección  Colombia. Queda demostrado que en ocasiones la intervención de extranjeros es positivo para los intereses colectivos. Ganar la clasificación al mundial, Brasil 2014. Sin embargo hay algunos forasteros que toman parte de nuestros asuntos generando utilidades para su propio beneficio sin importan los intereses generales de un pueblo, haciéndose llamar el jugador numero doce de la selección.

El mismo del comercial que dice que un hincha no nace, se hace. He aquí algunas de sus mejores jugadas, pivoteos y golazos que le han marcado a nuestra nación. Según el diario el Espectador.

  • persisten los reclamos de los trabajadores contra Pacific Rubiales Energy por las excesivas jornadas para la mano de obra.
  • La DIAN inició varias investigaciones contra Pacific Rubiales Energy por presuntas irregularidades en el pago de tributos de renta y ventas.
  • La Contraloría en un informe sobre la renta minera y de hidrocarburos de 2011 hablo en su informe que no se estaba cumpliendo a cabalidad con la reglamentación internacional, en cuanto a las instalaciones.
  • En un diagnóstico de enero de 2012, se sintetizó que posiblemente se podrían estar generando consecuencias fiscales en contra de los intereses de la Nación.
  • Diferencias entre Pacific Rubiales y la estatal Ecopetrol (empresa colombiana), respecto al contrato del bloque Quifa. Lo que debería devolverle Pacific Rubiales a Ecopetrol en esta controversia puede ser del orden de los US$20 millones anuales.

Como es posible que una empresa este generando utilidades para su propio beneficio y la nación no vea este crecimiento que debe ser reciproco a través del pago de los impuestos. Posiblemente sus campañas publicitarias están haciendo efecto en las mentes de los colombianos. No en vano son anunciantes permanentes en reconocidos espacios de la radio (la w radio), la prensa y la televisión. Sin contar que poseen un paquete accionario en cablenoticias.

Esperemos que al igual que nuestra selección Colombia quien recupero su buen futbol y su estilo particular de jugar, nos devuelvan  a nosotros lo justo. No es posible que vengan a nuestra tierras, exploten a nuestros ciudadanos y luego quieran hacer ver bien lo que esta mal. Pero  no nos “angustiemos” Ojala ganemos contra Chile, vamos de visitantes. ¡Ojo! Con el jugador numero doce de la selección Colombia que se apellida Pacific Rubiales, quien quiere nacionalizarse sacando el mejor partido para ellos, haciéndonos zancadilla e impidiendo a los colombianos manejar sus recursos transparentemente. Ojala las entidades de control estén atentas y no se dejen meter un autogol. 

 

Fuente:

http://www.elespectador.com/noticias/investigacion/articulo-334287-los-dilemas-de-pacific-rubiales

 

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Círculo de Amigos