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Jueves, 11 Diciembre 2014 09:11

No Toda la Culpa la Tiene el Diablo

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Por: Josué Martínez

Edison Parra es un joven campesino de 18 años que vive en una vereda de Boyacá en un rancho que ni siquiera tiene luz. La luz de las velas no es suficiente, por eso con esfuerzo compró un celular que tiene una linterna para poder hacer las tareas en la noche… estudiará Arquitectura en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá. Sebastián Duque Quintana tiene 16 años, vive en San Vicente del Caguán y estudiará Ingeniería en la Universidad de los Andes. Diego Restrepo Giraldo vive en el barrio Quinta Linda de Medellín, estudiará Ingeniería de Sistemas en la Universidad Eafit. Karen Julieth Gámez es una joven estudiante de Tunja que estudiará lenguas modernas en la Universidad EAN. Yessica Liliana Gonzáles vive en Mitú y estudiará Ingeniería Civil en la Pontificia Universidad Javeriana. Estos jóvenes que acabo de nombrar, entre otros, tienen en común que son unos de los 10.000 beneficiados por las becas que otorgó el Gobierno Nacional a los mejores bachilleres de todo el país y que aparecen en un especial periodístico que hizo el periódico El Tiempo en su versión impresa  este domingo para acercarnos a las historias de vida y superación detrás de los becados.

Sin duda estas historias de vida de estos guerreros están marcadas por la forma en que superan condiciones difíciles, ambientes hostiles y recursos supremamente limitados. La iniciativa va dirigida precisamente a favorecer a los bachilleres que a pesar de las circunstancias difíciles han demostrado que les pueden más sus ganas de salir adelante, su empeño por cambiar su realidad y su deseo de, a través del estudio, tener mejores condiciones de vida. 

Pero más allá del esfuerzo y el sacrificio de estos estudiantes, pienso en el papel fundamental que tienen los padres en la formación de ellos porque, muchas veces he escuchado que no se debe depositar toda la culpa de la mala educación a los colegios ya que todo comienza por casa. Los padres viven de primera mano todas esas condiciones adversas, sienten y entienden en carne propia la situación y a pesar de todos los obstáculos y presiones que representa ser de escasos recursos en este país, aún les queda dentro de sí esa fe y esperanza para brindarles recursos y facilidades adquiridos ¨con las uñas¨  para enviar a sus hijos a estudiar.

Me imagino ese trabajo difícil y desgarrador, ver a sus hijos día tras día ir y venir del colegio, ver que comienzan a tener facilidades para ciertas cosas y que comienzan a tener la ilusión de poder continuar sus estudios más allá del colegio y ver con impotencia que salvo por algún milagro, remotamente van a poder acceder a una universidad.  Estos 10.000 cupos los veo como un milagro-recompensa para muchos de estos padres que se atrevieron a creer que era posible, que se desviven cada día por sus hijos, para que encuentren una oportunidad que ellos no tuvieron, para que salgan adelante, para que cambien su realidad.

Esto no es una propaganda del Gobierno, sé que diez mil becas para estudios superiores no son la solución a la desigualdad y a la falta de oportunidades que abundan en el país. Habría que revisar los millones de casos de personas que de pronto no viven en condiciones precarias ni en lugares apartados, pero que por vivir en la ciudad no significa que tengan las facilidades para acceder a una Universidad, ellos también merecen oportunidades y herramientas para estudiar y aspirar a mejorar su calidad de vida. Sin embargo todas las muestras de inclusión y ayuda por parte del Gobierno son bienvenidas y uno esperaría que estas becas fueran las primeras de muchas más por venir.

Ya he hablado en otras ocasiones de las pocas oportunidades y de las condiciones difíciles que hay en este país para salir de la situación; pero esta vez quisiera aprovechar este tema de las becas para hacer una crítica a las personas que por más oportunidades que se les presenten no aprovechan y prefieren seguir engrosando las filas de necesitados en el país. Lo digo porque conozco casos. ¨Pepito Pérez¨  nació en una casa de estrato medio bajo, con sus dos padres y una hermana. Tenían casa propia, su madre era ama de casa y su padre trabajaba para suplir todas las necesidades de la familia. Pepito solo tenía que preocuparse por estudiar. Su padre le pagó siempre colegio privado para que su formación académica fuera mejor y para alejarlo de las malas mañas que según él eran más evidentes en los colegios públicos (con lo que estoy en total desacuerdo). En respuesta Pepito perdió algunos años de colegio que le tocó repetir y pasó más tiempo divirtiéndose y planeando ¨farras¨. No aprovecho cuando su padre ofreció pagarle una carrera en la Universidad. Hoy Pepito tiene algo más de 20 años, no tiene una carrera ni un plan trazado para su futuro, pero si tiene una hija y una esposa que tampoco fue a la Universidad y paga arriendo en una pieza.

No estoy hablando de alguien en especial, desafortunadamente es la historia de miles de Colombianos. Está bien que no hay mucha ayuda del gobierno pero la pobreza es un estado mental. No elijo el lugar en el que me tocó nacer, pero sí tengo la facultad de cambiar mi destino con las decisiones que tomo y una de ellas tiene que ser al menos no traer más bocas que alimentar si ni siquiera tengo segura la alimentación mía. Es algo de sentido común y matemáticas. La condición económica de las personas muchas veces es consecuencia de las decisiones que toman. Como somos pobres, no planeamos, no ahorramos, no pensamos a la hora de procrear, toda la culpa se la echamos al gobierno y no ponemos nada de nuestra parte para mejorar y salir de la ruina.

Ya ha quedado demostrado que no se lucha contra el sistema a base de vandalismo y delincuencia, de manifestaciones y grupos que hablen mal de los que están en el poder.  Claro que hay corrupción, claro que hay desigualdad, es evidente que los monopolios manejan la economía, pero saliendo a destruir la ciudad no atacamos el problema. Tomemos el ejemplo de estos muchachos y sus familias que hoy salen del anonimato y le demuestran al mundo entero que sí se puede salir adelante, que no tuvieron que empuñar un arma para ser reconocidos y premiados con un mejor futuro.

Yo hoy ánimo a los que están en desacuerdo con la corrupción en la política a que dejen de criticar y se preparen y estudien pasando por encima de las adversidades y aspiren a llegar un día a ocupar esos puestos en la política y una vez allí hagan el cambio, y demuestren que se pude gobernar sin corrupción. Si usted es de los que creen que este país es elitista y que a ciertos cargos solo llegan personas con determinados apellidos, ¿porque no deja de perder el tiempo y se prepara y se vuelve el mejor en lo que hace y demuestra que no necesitó ser de cierta familia para alcanzar sus objetivos y cumplir sus metas?

Insisto en que no es fácil, en Colombia la desigualdad es ridícula, estoy seguro de que podríamos tener mejores condiciones y facilidades para estudiar, para tener mejores condiciones de vida, para tener la posibilidad de vivir y dejar de sobrevivir. A algunos nos toca demasiado duro y alcanzamos con todos los esfuerzos a duras penas a pagar una universidad de bajo costo, estudiar  por  la noche y trabajar en el día.   Pero eso no va a ser una excusa para mí. Estoy intentando cambiar mi destino. No voy a sentarme a criticar y hablar mal del sistema  mientras espero inútil las limosnas del gobierno.  

Con pocas probabilidades y contra todos los pronósticos  y de la misma forma que lo hacen estos muchachos, voy a intentarlo.  Mi apellido no es reconocido ni tengo amigos en la élite de la sociedad, pero ganas me sobran y tengo claro que tengo que añadirle disciplina… quién quita llegue a ser profesional y llegue a sobresalir en lo que hago y llegue a tener éxito y pueda cambiar mi destino…  Escuché que alguien dijo: ¨Si lo intentas, es muy posible que falles, pero si no lo intentas ten por seguro que nunca lo lograras¨. Ayudémonos un poquito, tomemos mejores decisiones, planeemos, estudiemos, leamos, salgamos de esa condición de pobreza mental y luchemos por mejorar nuestras condiciones de vida, demostremos que somos capaces de hacer el cambio en esta sociedad que tanto lo necesita.

T. @10SUE10

 

 

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Josué Martínez

Me apasiona el fútbol, me gusta leer y escribir, trato de estar al tanto de los temas de actualidad en el mundo.

Sitio Web: www.facebook.com/josue.d.sandoval

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