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Lunes, 06 Octubre 2014 22:04

Unas Niñas Inolvidables

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El pasado 28 de septiembre, la Selección Colombia de fútbol femenina de mayores se coronó subcampeona de la Copa América que se disputó en Ecuador. Luego de casi dos meses de competencia en donde enfrentaron a lo mejor del fútbol suramericano de su categoría, las "niñas" le cumplieron al país con creces y trazaron un camino que vale la pena recordar: invictas en 7 partidos jugados, vulneraron los arcos rivales 12 veces y solo permitieron dos tantos en contra, lograron 17 de 21 puntos posibles y consiguieron clasificarse a todos los torneos que estaban en juego en el campeonato. Llegaron con opción de llevarse el título al último partido del campeonato que fue contra la poderosa selección de Brasil; ganadora de 5 de los 6 campeonatos disputados hasta ese momento. No obstante, las cafeteras fueron un "hueso duro de roer" y no permitieron que las brasileras, que venían de golear 6-0 a Argentina, desplegaran su juego demoledor y sellaron con un apretado 0-0 el subcampeonato y de paso aseguraron su presencia en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Canadá 2015, en los Juegos Olímpicos Rio 2016 y en los Juegos Panamericanos Toronto 2015.

Sin lugar a dudas la presentación de la Selección nacional fue más que decorosa y un éxito rotundo desde todo punto de vista. Pero más allá de los triunfos deportivos, esta selección mostró algo especial durante todo el torneo y es lo que quiero resaltar en esta ocasión. Al terminar el primer partido del cuadrangular final y luego de empatar 0-0 con Argentina, las niñas colombianas mostraron serios signos de decepción y tristeza; la periodista que hacía el cubrimiento para un canal de televisión les trataba de animar diciéndoles que era un buen resultado pero la repuesta de todas fue la misma: "salimos a la cancha siempre a ganar, en nuestro vocabulario no existe perder ni empatar".  No puedo negar que en principio me pareció algo pretensioso y por supuesto salido de los lineamientos que el fútbol ha creado a lo largo de la historia, después de todo es común escuchar cosas como: "cuándo no se puede ganar es mejor no perder" o "perder es ganar un poco".

Sin embargo me llamó mucho la atención la actitud ganadora de este equipo que no se consolaba con una buena presentación o un empate y empecé a darme cuenta de algunos detalles que diferenciaban a este grupo de guerreras de otros grupos y que posiblemente nos pueda servir de ejemplo a seguir. Estas niñas no tienen miedo de salir a jugar, no miran la camiseta ni el escudo del rival; no les importa si se enfrentan al mejor o al peor del grupo, si vienen de golear o si son las campeonas actuales. No tienen la mala costumbre de mirar al que está al otro lado de la cancha para tomar precauciones, para cambiar su manera de jugar, para arriesgar menos y asegurar más. Por estas restricciones es que el fútbol es cada vez más aburrido; este fútbol moderno "resultadista" en donde se ponen menos jugadores de talento para poner más jugadores que corten avances; en donde el ¨anti fútbol¨ (defender con 8 y buscar en un contragolpe o una pelota quieta un gol para luego volver a meter todo el equipo atrás y dedicarse a perder tiempo y a rechazar sin elegancia todas las jugadas de ataque rival),  parece coger más fuerza y más aceptación cada vez.  Estas niñas todavía no están afectadas por la comercialización total del fútbol moderno, en donde es más importante la chequera de los patrocinadores que el buen juego;  ojalá nunca lo estén.

En el camerino antes del partido definitivo contra Brasil, las niñas colombianas se levantan el ánimo cantando y bailando; todas participan de este ejercicio que las integra, les da confianza y alegría. Ya cambiadas y listas para salir, entonan el Himno Nacional, de la manera que creo se debería hacer cuando de defender los colores de una nación se trata: abrasadas, arrodilladas, con los ojos cerrados y algunas con lágrimas rodando por sus mejillas. Y ya dentro del campo lo que conocemos: guerreras vestidas de amarillo, peleando con el alma cada balón, señoritas con overol yendo al piso para cortar una jugada de ataque, o levantándose para despejar de cabeza y en muchas ocasiones, protagonizando jugadas preciosas de mucha habilidad dignas de jugadoras dotadas con talento natural y que además le ponen corazón y compromiso a lo que hacen.

Me pregunto si el fútbol era así en sus comienzos;  si a los jugadores les era suficiente el hecho de representar una bandera o unos colores y no tenían la necesidad de ser ¨superestrellas¨ adquiridas por cantidades alucinantes de dinero; si jugaban por pasión y no por compromisos comerciales con las marcas más poderosas; si acaso el camerino era un lugar sagrado en donde se preparaba cuerpo y alma para salir a la batalla, y no un spa con comodidades de celebridad lleno de espejos para arreglarse el peinado y mirar que el uniforme este perfectamente colocado, que es lo que tenemos hoy en día. Alguien dirá que lo de las niñas es inocencia y que no se puede comparar con el fútbol masculino; yo digo que es fútbol en estado puro y que deberíamos volver a esos inicios; que lo importante no sea la cantidad de ceros que tenga el contrato sino la satisfacción de jugar este precioso deporte. ¿En dónde están esos jugadores que nunca cruzaron el océano aún teniendo oportunidades en grandes equipos por el simple hecho de quedarse a defender los colores del equipo de sus amores?  ¿En donde están esos espectáculos de talento y buen fútbol en donde el resultado era un detalle no más y lo que predominaba era divertir y agradar al público con juego bonito y de calidad?. Cada vez hay menos jugadores habilidosos, por que regularmente son pequeños de estatura; hoy se buscan máquinas, jugadores corpulentos que hagan la diferencia en lo físico, pero que no ofrecen técnica ni habilidad; llevando a que el fútbol sea un juego de fuerza, aburrido y de poca estética. Los que saben lo llaman ¨fútbol táctico".

Lo cierto es que las guerreras de la selección Colombia nos dejan muy contentos con su fútbol y su pasión por la tricolor, pero a su vez nos hacen un llamado unánime: no nos olvidemos de ellas. Se vienen torneos muy importantes y difíciles a los cuales deben llegar muy bien preparadas. La federación debe encargarse de hacer convocatorias y programar partidos amistosos para que este grupo siga creciendo y consolidándose en su juego. Talento y ganas les sobran, pero necesitan el apoyo de todos los colombianos. Nuestra parte es seguir pendientes de ellas, apoyarlas y continuar agradeciéndoles por hacer grande y defender como lo hacen a nuestro país, en donde quiera que salen a jugar.

T. @10SUE10

 

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Josué Martínez

Me apasiona el fútbol, me gusta leer y escribir, trato de estar al tanto de los temas de actualidad en el mundo.

Sitio Web: www.facebook.com/josue.d.sandoval

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