Lunes, 12 Noviembre 2018 19:21

Un Gandhi para Venezuela

Por: Jorge Ferreira

Unos estaban en busca de la sal para el pan; los otros, están buscando el pan.

¿Qué tienen en común y cuál es la diferencia entre la marcha de la sal de Gandhi y el éxodo venezolano? El factor común es que las dos se dieron por orden espontaneo, producto de la tiranía de la colonización y del régimen; la diferencia es que a Venezuela le hace falta un líder.

Venezuela tiene un montón de líderes de la oposición al régimen, es el caso del movimiento político Vente Venezuela. Con este texto los invito a crea/buscar el Gandhi venezolano como una de las tácticas de la estrategia macro “Salvemos Venezuela” (ver artículo https://bit.ly/2Pw6IMQ) sobre planeación y re-escalamiento estratégico.

Si hablamos de liderazgo político es menester hoy día referirse al marketing político, no sin comprender que los líderes son un emergente de la sociedad, el marketing político no crea al líder, pero si sirve para venderlo y más que todo vender la idea, una idea simple, liberar Venezuela. No sin resaltar todo el portafolio de ideas fundamentadas en la libertad y el Estado de Derecho, tema para otro artículo.

Un Gandhi porque fue el líder que vio en la India una necesidad insatisfecha: la falta de un líder y se dio a la tarea de serlo e identificó lo que se llamaría el inconsciente colectivo. En Colombia hay una frase popular que dice que “la aparición del Santo hace el milagro”, ósea todos los recursos necesarios para la planeación estratégica de re-escalamiento que incluye el presupuesto para el líder que hoy anda muerto de hambre. Literal.

¿Cómo identificar el líder? Es el que tiene la capacidad para persuadir, influir en las creencias, las actitudes y las conductas. Un líder como instrumento de acción del marketing será constructor de credibilidad y de realidad desde la perspectiva del politing (política pública y marketing) como portafolio, lo contrario implicaría manipulación y por tanto robar la libertad de elegir tiene que ser un “Gandhi” real.

Identificado el Gandhi, se trata de moldear la imagen e identidad que ponga en practica la verdad que proclama el pueblo venezolano en el éxodo, apelando al hedonismo que busca el placer y evita el dolor, el instinto y la racionalidad para elegir, un Gandhi “superyó” que irradie los valores ideales que se representan en la sociedad venezolana.

El objetivo: creación de imagen e identidad del Gandhi venezolano, planeación estratégica, elaboración aplicación y evaluación. “Marketing Mix Gandhi para Venezuela” como estrategia de comunicación y mercadeo integrado desde la metodología compuesta de elementos como la investigación, la segmentación, la planeación, el posicionamiento, la implementación y el control.

“Un cuchillo sirve para comer pero también sirve para matar.” Ha habido millones de personas que han vivido antes que nosotros, no hay ningún problema nuevo que podamos tener que alguien no haya solucionado o escrito sobre este, obviamente en otro contexto, espacios y tiempos siempre serán diferentes pero la naturaleza humana la misma.

@cefirmigeo

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Viernes, 12 Octubre 2018 19:07

Venezuela, la Alemania LATAM

Por: Jorge Ferreira

¿Para qué subestimar?... La caída de un régimen no trae por consecuencia una utopía, simplemente abre la posibilidad para construir unas relaciones económicas políticas y sociales más justas.

¿Por qué comparar Venezuela con Alemania? En Colombia dirían “Dinamarca y Cundinamarca” y “la mierda y la pomada” bueno pues simplemente porque una nación vivió en socialismo aprendió de los errores y hoy es potencia económica mundial y porque la otra vive actualmente el desastre del socialismo.

De la eventual liberalización de Venezuela en el marco de la planeación estratégica de re-escalamiento en base a la ruptura social llamada diáspora que ha sido externalidad del régimen socialista, ver artículo “Salvemos Venezuela ULATAM” escrito para el portal Palabras Sociales

Poco se habla de lo que podría pasar después, si se espera que Venezuela siga siendo un país en vías de desarrollo y que siga en el mismo punto de equilibrio de miseria común denominador en Latinoamérica del IDH promedio mediocre del subcontinente, cosa que solo podría superarse siguiendo los referenciales exitosos de la Unión Europea y los EE.UU.

Para finales del siglo XIX Otto Von Bismarck logra unir el imperio Alemán, que permite un vertiginoso crecimiento en la expansión industrial, Berlín seria la cuarta ciudad más grande del mundo avanzando hacia la era moderna producto del primer milagro alemán la revolución industrial.

Se promulga la constitución alemana, aparece el reichstag el parlamento alemán permitiendo la democracia más sólida del mundo incluso más que la liberal inglesa y en cuatro décadas un percapita cuadriplicado, desafortunadamente el gobierno no sería responsable dando paso al mainstream de la época. El socialismo con Hitler, retomado medio siglo después en otro contexto con el Venezolano Hugo Rafael Chavez Frias.

Pasada la segunda guerra mundial el mundo se recuperaba y para mediados del Siglo XX Venezuela tenía el cuarto percapita más alto del mundo. Pero tal cual el Narco o el ganador del baloto no duraría mucho, excesiva dependencia del petróleo nula diversificación económica y de estocada el socialismo error evitado por los Emiratos Árabes, que en apenas 20 años seria de los países más prósperos del mundo, pero esa es otra historia.

La economía es estructura fundamental de la sociedad, y si algo se puede aprender de los EE.UU. es el respeto a la institucionalidad, la gobernabilidad y de la Unión Europea, la gobernanza, la capacidad para articular más allá de los sujetos de derecho internacional todos los diferentes actores interdependientes en un objetivo común.

Para LATAM, Venezuela representa una oportunidad, una que pocos han visto no solo para los venezolanos y su tristeza sino también para los Colombianos y más que todo para los países del continente que hoy están en crisis económicas, como Argentina y Brasil, pues su moneda se encuentra altamente devaluada frente al dólar lo que representaría insolvencia financiera.

Un sistema que puede funcionar con blockchain similar a las criptomonedas, pero con la confianza de un banco central y de un sistema judicial. Acompañado de una política de bancarización y libre competencia de divisas. Es la “banca y emisión libre” propuesta por el economista Pablo Victoria.

Una moneda común representada en la Unión intergubernamental ULatam como el principio para pasar de una economía de sistema fraccionario a uno real, un banco central que promueva la infraestructura financiera privada y la emisión libre determinada únicamente por el crecimiento real.

LATAM. habrá que verla como un árbol de problemas con muchas raíces y muchas ramas muchos efectos y muchas causas pero el tronco es la economía, y un mercado único de libre circulación de personas, capitales, bienes y servicios, cooperación en política exterior, seguridad y una moneda sana y común hará de Latinoamérica competitiva y sobre todo evitara regímenes totalitarios.

@cefirmigeo

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Viernes, 05 Octubre 2018 17:29

Salvemos Venezuela ULATAM

Por: Jorge Ferreira

Lo que constituye una nación es haber hecho grandes cosas en el pasado, y querer hacerlas todavía en el futuro, la voluntad colectiva de construir unos recuerdos y perseguir unos fines comunes. Con la nación nace el principio de la libre determinación de los pueblos que no podría ser la libre determinación del gobierno.

Por un lado, grupos nacionales sometidos al dominio de un gobierno buscando liberarse y dando la posibilidad de formar un Estado nación independiente, y por otro, reunir en un mismo Estado a las poblaciones con un sentimiento nacional, lo que hace pensar en la integración intergubernamental latinoamericana ULATAM.

Es innegable por un lado el miedo y por otro el odio al socialismo y una conclusión que deja la historia es el cultivar la ambición por el interés mutuo, la atenuación de las disparidades y la exaltación sistémica de la identificación del sentimiento nacional no sin advertir lo dañino del nacionalismo es el caso de la Alemania nacional socialista que termino en xenofobia y racismo.

La Unión Europea hace pensar en la búsqueda de un mercado único de libre circulación de personas, capitales, bienes y servicios, cooperación en política exterior, seguridad y sobre todo la paz, lo que se dio a través de varios tratados y un proceso de varios años que permitiría Europa jamás regresase a regímenes totalitarios.

Venezuela podría ser la Alemania Latinoamericana pues las empresas más exitosas se han dado justo en el momento en el que aprovechan la oportunidad que es única debido al contexto social histórico que vive el país y el subcontinente. Al igual que Europa auspiciado por el rechazo al social-comunismo.

Es conocida en Venezuela la estrategia de la resistencia no violenta desde hace varios años durante el régimen socialista, la crítica resulta de los resultados poco efectivos de transición a la democracia.

La resistencia no violenta se trata de desequilibrar el poder por medio de una estrategia política debido a que el poder no es monolítico, este deriva de los individuos, poder que se basa en la obediencia, si los individuos no obedecen el gobierno no tiene poder. Para Venezuela, el régimen es represor se violan los derechos humanos y eso es innegable, es una nación secuestrada y no se le puede pedir que se libere por si sola.

Sin embargo, de la resistencia no violenta se rescata la planificación estratégica, lo que permite movilizar todos los recursos disponibles económicos, políticos, organizacionales y usarlos de manera efectiva al enfocar la atención en determinados objetivos y técnicas como la acción militar convencional o la lucha no violenta.

La lección principal está en la capacidad intelectual de planificar estratégicamente el cambio en las estructuras institucionales del sistema político a través de la ruptura social que constituye nuevos sujetos sociales (la diáspora) que pone en entredicho aquello que ha sido un orden social o aquello que se ha impuesto, la diáspora es rupturista en la cataléctica de la acción colectiva, lo que permitirá el cambio.

A partir del re-escalamiento la reconfiguración de la globalización el “think global act local” y Venezuela es un potencial que requiere establecer todas las factibilidades que garanticen la acción colectiva en el marco de “the global governance” desde la dimensión geopolítica de escalas urbana, local regional, nacional e internacional, estrategia como tecnología para limitar el poder despótico y totalizador a partir del contexto social y económico.

El punto a favor del re-escalamiento es que se hace en el marco de un régimen liberal y un sistema capitalista, articular el poder político venezolano y el capital económico global al “hertland” supranacional Latinoamericano que se establecería en la integración económica como oportunidad para la crisis venezolana y además la crisis económica Argentina, una moneda común sana y fuerte que garantice la propiedad privada y el bien público.

La economía es estructura fundamental de la sociedad y al igual que la Unión Europea cuenta con un banco central, Latinoamérica tendría uno, la diferencia es que este banco solo emitiría dinero privado, finalmente el dinero no es del Estado sino del contribuyente, que es a lo que se refiere la propuesta de Banca y emisión libre sobre la tasa real de crecimiento y reservas reales tema para tratar en un próximo artículo.

@cefirmigeo

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Jueves, 06 Septiembre 2018 12:35

Venezuela

VER PROGRAMA goo.gl/KFjcCd

En Debates Palabras Mass , hablamos sobre la coyuntura política y económica de #Venezuela

Invitados: Gisela Matamoros - Andrés Álvarez por Canal BoxMov Con: Lorena Castañeda | Dirige: Beto Diaz

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Por: Juan David Torres

Colombia se encuentra ad portas de presenciar un debate electoral cargado de calumnias, deshonestidad intelectual y oportunismo político. Veremos candidatos de toda índole endosando el sambenito de “corrupto” a sus contrincantes mientras se jactan de su impecable actuar. No extrañará observar a los inmaculados caudillos buscando recoger la indignación nacional a toda costa apelando a un sinfín de consignas demagogas. En suma, estaremos abocados a un coctel de monólogos superpuestos y ataques personales en el cual las más perjudicadas serán las ideas.

Ahora bien, suprimir las ideas del debate público en una democracia que se indigna más de lo que piensa tiene un agravante: nadie discutirá la posible corrupción en las ideas de quienes se presentarán como alternativa a los corruptos. Por esta razón, debemos entender que la corrupción no es solamente cuestión de unos personajes poco probos que deben ser derrotados, sino que también abarca a quienes, a pesar de no haberse robado un peso, promueven ideas que le abren la puerta a prácticas corruptas o cuyas consecuencias son igual o peores que las que se derivan de la corrupción actual.

Por ejemplo, ¿quiénes son más corruptos, los que se roban tajadas de un contrato o los que con sus ideas mandan por debajo de la línea de pobreza a millones de personas? Es un interrogante difícil de responder pero que nadie trae a la palestra pública. Las pérdidas monetarias asociadas a las prácticas corruptas son recordadas fácilmente por la opinión pública, no obstante, poco se habla de los costos en materia de eficiencia y distribución que tienen las malas ideas, las cuales, casualmente, defienden muchos de los que se arropan con la manta de la honradez.

En Venezuela, quienes prometían acabar con la corrupción derivada de cuarenta años de bipartidismo hoy se lavan las manos frente al desastre causado por sus ideas, el cual le arrebató a la economía treinta años de crecimiento. Curiosamente, muchos de los que hoy nos prometen acabar con la corrupción en nuestro país comparten abierta o soterradamente estos planteamientos. Peor aún, son los mismos que proponen ideas, como la oposición al libre comercio o a la independencia del banco central, de las cuales el país no ha salido bien librado en el pasado. De hecho, de los treinta años que permaneció la economía cerrada y la junta del banco central dominada por políticos nos quedó, en el primer caso, una profunda cultura del soborno y el contrabando pues se volvió éticamente correcto burlar la ley para adquirir bienes importados y, en el segundo, el mayor impuesto a los pobres: la inflación, la cual llegó a superar el 30 % anual. ¿Quién responde por estas ideas? ¿Los que las proponen son conscientes de sus consecuencias? A fin de cuentas, ¿quién es más corrupto?

Si insistimos en un debate en el que destaque, no el que más discuta las ideas, sino el que más grite y descalifique a sus contrincantes, estas preguntas difícilmente se harán, lo cual constituye un peligro para la democracia deliberativa. En nuestras manos está el no dejarnos seducir por la demagogia, la cual, en sí, es un acto de corrupción. De lo contrario, le estaremos abriendo la puerta a personajes que encontrarán un terreno fértil para cambiar las reglas del juego y las instituciones al no ver sus ideas sometidas a la crítica. Ideas tan costosas como la corrupción.  

Twitter: @TorresJD96

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Por: Sebastian Zapata

Hace algunos años cuando finalizaba el pregrado en Ciencia Política, decidí realizar mi tesis sobre la teoría de la falla estatal y desde aquel tiempo no he tenido que hacer mayor análisis empírico en nuestra región acerca del tema, debido a que, aunque Sudamérica pase por constantes problemáticas o perviva en medio de un conflicto social latente, no se ha caracterizado por sufrir grandes sobresaltos que conduzcan a determinar que uno de sus Estados está próximo a ser fallido o, en el peor de los casos, a colapsar.

Pese a esto, y analizando los acontecimientos recientes en el país vecino, Venezuela, considero que allí se ha generado un panorama realmente problemático y preocupante, que, de darse un par de sucesos, puede desencadenar en una situación tan critica que ese territorio llegaría a convertirse en el primer Estado fallido de nuestra latitud, en la historia reciente. Claramente, el Estado que estuvo en una situación similar a la Venezuela de hoy, fue lastimosamente Colombia, cuando a finales de la década de 1990 y principios del 2000, casi pasa la línea de Estado débil a Estado fallido.

Retomando, lo grave del asunto y observando como se vienen desarrollando las dinámicas venezolanas, es notorio que en esa nación poco a poco se va encubando un Estado fallido, muestra de ello es que la Venezuela de hoy es básicamente un Estado mono exportador de un producto que no pasa por su mejor momento, el petróleo; posee unas tasas de desempleo que oscilan por el 20%- aunque las cifras del oficialismo lo nieguen-; ha pasado por graves contracciones de su PIB; se ha venido caracterizando por tener tasas de inflación insostenibles; convive con una escasez de más del 50%; su población pobre acapara 3 de cada 4 habitantes; tiene una catastrófica posición en el Índice de Paz Global; esta en los primeros 20 puestos del Índice de Percepción de la Corrupción; su lugar en el Índice de Competitividad es deplorable; y, su tasa de homicidios es alarmante. Solo por mencionar algunas penosas situaciones con las que deben convivir los venezolanos en la actualidad.

Ahora, pareciese que solo faltan un par de condiciones o sucesos para que Venezuela finiquite su entrada al decadente club de los Estados fallidos. Por ejemplo, entre dichas condiciones está el traspaso total de la delgada línea que separa un sistema político autoritario de uno dictatorial. Este último modelo, que se caracteriza por difuminar la división de poderes, si es aplicado a una hipotética praxis venezolana representaría un Nicolás Maduro detentando las diferentes ramas del poder.

Y este panorama dictatorial, algo que tal parece no es muy irreal ni que le disguste al mandatario venezolano, tiene su fidedigna muestra en lo acontecido días atrás, cuando, obviamente él tras bambalinas, ayudo a orquestar que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) asumiera las funciones de la Asamblea Nacional de Venezuela- para nadie es un secreto que dicho tribunal es una figura titiretezca a favor de los intereses del gobernante bolivariano-.

A pesar de que recientemente, en el papel, a la Asamblea se le devolvieron sus funciones- luego de un reversazo del régimen fruto probablemente del reclamo internacional- quedo más que demostrado que lo que Montesquieu pensó como la separación de poderes, en Venezuela se puede volver a desdibujar en cualquier momento, quizás de manera definitiva, gracias a los cálculos políticos de Maduro y su gran influencia institucional dentro del régimen.

En este orden, y pese a que Venezuela ha podido convivir un tiempo considerable con una aguda polarización política, un escenario como el que se está configurando actualmente, donde Maduro ya no teme ignorar y desobedecer directa o indirectamente ciertas lógicas del modelo democrático, puede conducir a contextos más conflictivos, violentos y, en última instancia, bélicos o insurgentes.

Lo anterior, posiblemente, desencadenaría en lo que considero una segunda condición o más bien el jalón final hacia un Estado fallido en la hermana república, que no es más que el estallido social venezolano, caracterizado, básicamente, por un posible contexto de ciudadanías armadas. Insisto, este segundo escenario tampoco es descabellado, si se tiene presente la conflictividad política que vive esa nación, la presencia de grupos paraestatales, pequeños señores de la guerra, grupos armados ilegales extranjeros (colombianos concretamente), la radicalidad extrema de algunos sectores pro o contra establecimiento, y demás.

Para finalizar, y más allá de que se cumplan o no las condiciones propias para terminar de configurar una Venezuela fallida, me aventuro a decir, como también lo pensarán muchos, que el futuro de nuestra nación fronteriza es bien etéreo. Por ello, es bastante probable que de continuar con el actual patrón de toma de decisiones caprichosas e irracionales de un mandatario no apto para su cargo, se van a convertir más temprano que tarde en el primer Estado fallido de la Sudamérica contemporánea, porque ya pareciese que están ad portas de serlo.

Twitter. @sebastianzc

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 Por: Juan Carlos Fernández 

Sin trabajo ni comida, con un gobierno totalitario que desconoce y vulnera los derechos humanos de la población, con el más alto índice de percepción de corrupción pública en Latinoamérica de acuerdo a Transparencia Internacional y con una hiperinflación proyectada de 1.660% para el 2017 por el Fondo Monetario Internacional (FMI), Nicolás Maduro desestabilizó a Venezuela y construyó la tormenta perfecta. A medida que pasan los meses, crecen las probabilidades que empiece una guerra civil sin precedentes.

Dejando a un lado las emociones, ¿qué tan preparada está la frontera colombiana ante un posible estallido social en Venezuela?

En los primeros días del año se dieron dos hechos importantes que pueden marcar el futuro cercano del vecino e impactar los intereses de Colombia.

El primero, fue el nombramiento de Tareck El Aissami como nuevo Vicepresidente. El Aissami representa el ala más radical del chavismo y en caso de llevarse a cabo el proceso de referendo revocatorio, sería el sucesor de Maduro hasta el año 2019. El segundo hecho fue la aprobación del acuerdo con el cual se calificó el “abandono del cargo” al presidente Maduro por parte de 106 diputados de mayoría opositora. Con este acuerdo, se le puso presión a la caldera, pues el presidente salió a dar declaraciones desconociendo el acuerdo y pidiendo al Tribunal Supremo de Justicia que anule cualquier intento de golpe de Estado de la Asamblea Nacional y que adopte inmediatas acciones legales contra los diputados. El no reconocimiento recíproco de los poderes, fractura aún más la democracia y aumenta las probabilidades de un estallido social.

La debilidad institucional de Venezuela preocupa cada día más a varios países de la región, incluidos México, Argentina, Perú y Estados Unidos, quedando evidenciado en el informe de la oficina del Director Nacional de Inteligencia del Estado norteamericano, presentado el pasado 9 de enero. El informe llamado “Tendencias Globales”, que se publica cada cuatro años con la llegada de nuevo presidente al Despacho Oval, afirma que el incremento de la presión económica y humanitaria en Venezuela podría llevar a una mayor represión por parte del actual presidente y señala que existe el riesgo de una crisis humanitaria que podría enviar más refugiados a países vecinos como el nuestro y a Estados Unidos.

Sin embargo, es a Colombia el único país al que parece no preocuparle la situación de Venezuela ni los riesgos que conlleva una crisis humanitaria.

Hace un mes estuve en el puente internacional Simón Bolívar, recibiendo a familiares que venían a Cúcuta a pasar la navidad y año nuevo. Guardando las proporciones y a causa de una crisis económica y no de una guerra, ésta parece la frontera turco-siria en donde refugiados de Alepo pasan a pie cabizbajos a Turquía en busca de seguridad y alimentos.

Constaté que no se exigía ningún documento de identidad para ingresar a Colombia, lo cual es muy preocupante.

Hace 10 años esta situación era normal, pues Venezuela no sufría una crisis económica y social como la actual. Hoy es inadmisible que exista tanta negligencia en los puentes internacionales - Bolívar y Santander – más importantes de los 2.219 km de frontera común.

Ese día me formulé varias preguntas: ¿qué capital humano queremos y nos sirve que ingrese al país?. ¿Nuestras regiones fronterizas están preparadas ante un estallido social al otro lado?. ¿Ha acertado el presidente Santos en la defensa obligada de los intereses de sus connacionales, ante los reiterados e injustificados cierres de la frontera?

Según Migración Colombia, más de 175.000 personas pasaron en los primeros cinco días de este año hacia Colombia, cifra inexacta pues cientos de ellas están pasando sin ningún control y el desinterés en aplicarlo en los puentes internacionales, confirma la debilidad del Estado colombiano. Y corrobora que a nuestro gobierno nacional no le importan las calidades ni antecedentes de los venezolanos que ingresan al país ni los problemas que puedan traer.

Nuestras zonas fronterizas no están preparadas si hay una guerra civil en Venezuela. Tampoco existe un control migratorio serio que garantice que quienes ingresan ilegalmente, no se establezcan en nuestro territorio y sean expulsados.  

Cúcuta, la ciudad fronteriza más dinámica de Suramérica, no está preparada para recibir a miles de colombianos y venezolanos que necesitarían de servicios en salud, educación y empleo como sucede desde el arbitrario cierre fronterizo, cuando ni siquiera ha podido hacerlo con sus residentes. Se aumentaría el desempleo que ya es devastador. La informalidad, que ya es la más alta del país, y la inseguridad ya desbordada, serían incontrolables.

Santos continúa sin cumplir sus compromisos contraídos en las dos campañas políticas presidenciales. Después de 6 años de gobierno, la frontera no está controlada por el Estado y las bandas criminales siguen dominando el rentable negocio del contrabando y el narcotráfico.

Aprovechando la firma el acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, ya es hora que el presidente Santos se desmarque de Maduro, y recupere la gobernabilidad en la región, demostrando que el gobierno colombiano no comparte las decisiones unilaterales de Venezuela y condene el mal trato que reciben allí nuestros compatriotas, sancionando la ilegalidad y controlando una frontera sometida por las bandas criminales.

Resulta fundamental ejercer mayor autoridad y presencia gubernamental de la Nación en la frontera con Venezuela y redefinir la hoja de ruta a seguir en las relaciones bilaterales, previa consulta a las poblaciones allí establecidas. Es imperativo que el Congreso Nacional ejerza un mayor control político al Gobierno Nacional, en especial de los congresistas norte-santandereanos, para que se redefinan las relaciones bilaterales y se estructure un plan de gobierno encaminado a dinamizar la débil economía de las zonas fronterizas con inversiones públicas que dinamicen la actividad empresarial regional en función de las nuevas fuerzas del cambiante mercado internacional.   

Twitter @fernandezjca

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Miércoles, 19 Febrero 2014 10:40

¡Ay Venezuela!

No comparto tus ideas, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarlas

                               Voltaire

Mucho se habla en la gran prensa sobre la difícil situación venezolana. También salen a flote preguntas y respuestas de lado y lado. Osan los grandes contradictores de la Revolución Bolivariana en cuestionar la falta de garantías para la movilización y la organización de la oposición en el hermano país. La pregunta carece de contenido cuando la hacen quienes durante mucho tiempo han callado ante el exterminio de movimientos de izquierda en Colombia, falsos positivos judiciales contra dirigentes sociales, escándalos en las fuerzas militares, represión policial a la manifestación ciudadana y criminalización de todo tipo. No se trata entonces de esbozar un argumento del tipo “…ah pero en Colombia también”. En nuestro país no hay garantías para la oposición política, tampoco para el movimiento social y menos para el movimiento estudiantil que hoy tiene tres presos y aún llora impunemente a Jan Farid Cheng Lugo, Oscar Salas, Martín Hermández y Johny Silva, entre otro centenar. Nada dice la gran prensa ni los renombrados twitteros.

El tema es que lo que pasa en Venezuela, desde cualquier punto de vista, es doloroso. Hay vidas humanas de por medio y, lo más triste, hay responsabilidades políticas por tales muertes. Del hermano país y de su revolución se pueden cuestionar muchísimas cosas, incluso desde la izquierda, pero lo que allí ha quedado claro es que las garantías para la oposición política en la civilidad y la paz abundan.

La paradoja de Venezuela es bien interesante. Mientras en Puerto Rico, Chile y Colombia, entre otros países de la región, los estudiantes se organizan para pedir gratuidad, aumento en la cobertura, autonomía universitaria y calidad educativa, en Venezuela marcha una parte de ellos en contra de la “dictadura” que destinó el 5% del PIB para educación y  aumentó la cobertura universitaria en casi el 100%. Hay que apoyar las demandas de los estudiantes en Venezuela, pero estos no son apolíticos, luego hay que apoyarlas siempre que se orienten hacia la defensa de lo público (no su destrucción), valorar su entusiasmo para la movilización y demás virtudes, pero lo que no se debe pensar es que el estudiantado venezolano es una masa uniforme que va en pleno por las calles venezolanas en contra de Maduro. Hay, en toda Venezuela, más de 600.000 estudiantes universitarios, de los cuales el 90% se encuentran en normalidad académica, aún cuando varios de ellos han participado también en las enormes movilizaciones del chavismo. Esos, en varios estados, también han sido reprimidos, perseguidos… y asesinados en medio de esta coyuntura.

Ha quedado demostrado que el “cuarto poder” ha jugado un papel trascendental en todo esto. Podrán salir más adelante los grandes analistas de la acción colectiva a decir que el fenómeno venezolano se gestó en Twitter, pero lo que es cierto es que la gran prensa ha tenido un rol trascendental. Se recogen imágenes en las que se muestran disturbios en Siria, Egipto y hasta España, con el fin de denunciar los “niveles de represión” en Venezuela, se han distorsionado imágenes y, ante todo, se ha fragmentado la información creando un cerco mediático en torno a lo que pasa en las calles venezolanas.

Claro que ha habido abusos policiales, no solo contra la oposición, también contra el chavismo en varias zonas del país y, por supuesto, todos son condenables; pero es claro que hay responsables políticos de todo esto y no son quienes hace dos meses ganaron las elecciones por un millón de votos, sino quienes las perdieron y hoy, de manera irresponsable, llaman al pueblo al odio y a la violencia.

Es apenas un deseo que Venezuela recobre su estabilidad política, que abra el necesario camino para la reconciliación y el trabajo mancomunado por seguir avanzando, por ejemplo, en la superación de los retos del milenio, tal como lo reconoce la propia UNESCO y, por supuesto, que la situación política actual, no sea una excusa más para que sea tema de discusión en la OTAN una intervención militar al país hermano, curiosamente también, muy rico en reservas petroleras.

Así las cosas, hay que aunar esfuerzos y solidaridad para que cese la represión, en donde quiera que la haya, pero ¡ay Venezuela!, que el camino siga siendo el diálogo, la participación electoral del 80% del censo, la movilización pacífica y la soberanía, para que toda injerencia extranjera se vaya al carajo y los amigos de ella no vuelvan jamás.

 

@FernandoVeLu

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Círculo de Amigos