Por: Juan Carlos Fernández 

Sin trabajo ni comida, con un gobierno totalitario que desconoce y vulnera los derechos humanos de la población, con el más alto índice de percepción de corrupción pública en Latinoamérica de acuerdo a Transparencia Internacional y con una hiperinflación proyectada de 1.660% para el 2017 por el Fondo Monetario Internacional (FMI), Nicolás Maduro desestabilizó a Venezuela y construyó la tormenta perfecta. A medida que pasan los meses, crecen las probabilidades que empiece una guerra civil sin precedentes.

Dejando a un lado las emociones, ¿qué tan preparada está la frontera colombiana ante un posible estallido social en Venezuela?

En los primeros días del año se dieron dos hechos importantes que pueden marcar el futuro cercano del vecino e impactar los intereses de Colombia.

El primero, fue el nombramiento de Tareck El Aissami como nuevo Vicepresidente. El Aissami representa el ala más radical del chavismo y en caso de llevarse a cabo el proceso de referendo revocatorio, sería el sucesor de Maduro hasta el año 2019. El segundo hecho fue la aprobación del acuerdo con el cual se calificó el “abandono del cargo” al presidente Maduro por parte de 106 diputados de mayoría opositora. Con este acuerdo, se le puso presión a la caldera, pues el presidente salió a dar declaraciones desconociendo el acuerdo y pidiendo al Tribunal Supremo de Justicia que anule cualquier intento de golpe de Estado de la Asamblea Nacional y que adopte inmediatas acciones legales contra los diputados. El no reconocimiento recíproco de los poderes, fractura aún más la democracia y aumenta las probabilidades de un estallido social.

La debilidad institucional de Venezuela preocupa cada día más a varios países de la región, incluidos México, Argentina, Perú y Estados Unidos, quedando evidenciado en el informe de la oficina del Director Nacional de Inteligencia del Estado norteamericano, presentado el pasado 9 de enero. El informe llamado “Tendencias Globales”, que se publica cada cuatro años con la llegada de nuevo presidente al Despacho Oval, afirma que el incremento de la presión económica y humanitaria en Venezuela podría llevar a una mayor represión por parte del actual presidente y señala que existe el riesgo de una crisis humanitaria que podría enviar más refugiados a países vecinos como el nuestro y a Estados Unidos.

Sin embargo, es a Colombia el único país al que parece no preocuparle la situación de Venezuela ni los riesgos que conlleva una crisis humanitaria.

Hace un mes estuve en el puente internacional Simón Bolívar, recibiendo a familiares que venían a Cúcuta a pasar la navidad y año nuevo. Guardando las proporciones y a causa de una crisis económica y no de una guerra, ésta parece la frontera turco-siria en donde refugiados de Alepo pasan a pie cabizbajos a Turquía en busca de seguridad y alimentos.

Constaté que no se exigía ningún documento de identidad para ingresar a Colombia, lo cual es muy preocupante.

Hace 10 años esta situación era normal, pues Venezuela no sufría una crisis económica y social como la actual. Hoy es inadmisible que exista tanta negligencia en los puentes internacionales - Bolívar y Santander – más importantes de los 2.219 km de frontera común.

Ese día me formulé varias preguntas: ¿qué capital humano queremos y nos sirve que ingrese al país?. ¿Nuestras regiones fronterizas están preparadas ante un estallido social al otro lado?. ¿Ha acertado el presidente Santos en la defensa obligada de los intereses de sus connacionales, ante los reiterados e injustificados cierres de la frontera?

Según Migración Colombia, más de 175.000 personas pasaron en los primeros cinco días de este año hacia Colombia, cifra inexacta pues cientos de ellas están pasando sin ningún control y el desinterés en aplicarlo en los puentes internacionales, confirma la debilidad del Estado colombiano. Y corrobora que a nuestro gobierno nacional no le importan las calidades ni antecedentes de los venezolanos que ingresan al país ni los problemas que puedan traer.

Nuestras zonas fronterizas no están preparadas si hay una guerra civil en Venezuela. Tampoco existe un control migratorio serio que garantice que quienes ingresan ilegalmente, no se establezcan en nuestro territorio y sean expulsados.  

Cúcuta, la ciudad fronteriza más dinámica de Suramérica, no está preparada para recibir a miles de colombianos y venezolanos que necesitarían de servicios en salud, educación y empleo como sucede desde el arbitrario cierre fronterizo, cuando ni siquiera ha podido hacerlo con sus residentes. Se aumentaría el desempleo que ya es devastador. La informalidad, que ya es la más alta del país, y la inseguridad ya desbordada, serían incontrolables.

Santos continúa sin cumplir sus compromisos contraídos en las dos campañas políticas presidenciales. Después de 6 años de gobierno, la frontera no está controlada por el Estado y las bandas criminales siguen dominando el rentable negocio del contrabando y el narcotráfico.

Aprovechando la firma el acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, ya es hora que el presidente Santos se desmarque de Maduro, y recupere la gobernabilidad en la región, demostrando que el gobierno colombiano no comparte las decisiones unilaterales de Venezuela y condene el mal trato que reciben allí nuestros compatriotas, sancionando la ilegalidad y controlando una frontera sometida por las bandas criminales.

Resulta fundamental ejercer mayor autoridad y presencia gubernamental de la Nación en la frontera con Venezuela y redefinir la hoja de ruta a seguir en las relaciones bilaterales, previa consulta a las poblaciones allí establecidas. Es imperativo que el Congreso Nacional ejerza un mayor control político al Gobierno Nacional, en especial de los congresistas norte-santandereanos, para que se redefinan las relaciones bilaterales y se estructure un plan de gobierno encaminado a dinamizar la débil economía de las zonas fronterizas con inversiones públicas que dinamicen la actividad empresarial regional en función de las nuevas fuerzas del cambiante mercado internacional.   

Twitter @fernandezjca

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Jueves, 28 Julio 2016 15:00

Campaña del SÍ y el NO por la paz

Surgen movimientos ciudadanos en torno a los acuerdo de paz de la Habana, unos promotores como "Por Colombia Sí",y otros grupos de opositores como "Resistencia Civil" 

 

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Martes, 05 Julio 2016 08:57

Mermelada por la paz

Por: Luis Carlos Barraza

“Hay sapos muy grandes que uno se tiene que tragar para lograr la paz” Juan Manuel Santos.

Bastante trillado, cínico y egoísta el discurso de los autoproclamados “aliados de la paz”, llegando a satanizar aquellas personas que no se encuentran  conformes con dicho proceso, estos señores día a día buscan la manera de confrontar los diferentes sectores sociales de un país históricamente en conflicto. ¿Cuál es el verdadero costo de la paz?,  Atropello a los derechos de las víctimas, anteponiendo el bienestar de los verdugos, buscando recursos para financiar un proceso y un post conflicto que solo beneficia a unos pocos, las verdaderas víctimas olvidadas por el aparato gubernamental, no se sienten identificadas por negociadores, a quienes ni siquiera conocen más que por los excesos de publicidad contratada por el gobierno.     

El índice global de impunidad revelado en 2015 por la Universidad de las Américas de Puebla,  sitúa a Colombia como el tercer país más corrupto de 59 pertenecientes a la ONU. Cada vez son más las administraciones municipales y departamentales que manifiestan su respaldo a los acuerdos convenidos en la habana con el grupo terrorista FARC, estas administraciones no desconocen que el botín de mermelada para el post conflicto será mayor, por ende conviene desde ya montarse al tren de la paz, sin importar el sentir de las  víctimas.

Más que por un sentir patrio o constituir una verdadera unidad nacional que encamine el rumbo del país, por una paz con justicia con reparación integral a las víctimas, veraz y corroborarle, los sentimientos de paz del gobierno y sus aliados obedecen  a intereses populistas, lucrativos y politiqueros.  La verdadera paz no se puede constituir sobre cimientos de división, si no existe voluntad y convergencia desde todos los sectores en torno a una propuesta incluyente para hacer la verdadera paz, nunca los colombianos podremos disfrutar de ella. La paz es mucho más que mermelada y “proyectos de inversión” para los municipios (de estos últimos, muchos recursos acaban siendo desviados  para la financiación de campañas de los conocidos barones electorales), la paz es un engranaje perfecto, impulsado por la reparación y justicia.

En Colombia se ha logrado establecer, que los grupos al margen de la ley con intereses serviles al terrorismo, cuentan con gran capacidad económica, tendiente a crecer, producto del narcotráfico, extorsión y secuestro, flagelos vistos desde toda óptica racional, moral y legal como reprochables, repudiables y punibles. La revista Forbes sitúa al grupo terrorista FARC en el tercer grupo más rico  del mundo, ellos proclaman que no cuentan con dinero suficiente para reparar a víctimas, mientras tanto el gobierno nacional acude a la caridad mundial, incrementando la deuda externa a un techo histórico, y afectando la economía del ciudadano de bien,  afectación reflejada en el aumento de tasas e impuestos. Delinquir debe ser un hecho repudiable por la ciudadanía en general, ¿Qué mensaje de cinismo envía a la ciudadanía, el actual gobierno con un país que apremia el terrorismo y criminaliza la protesta pacífica?.

Nos rasgamos las vestiduras con una falsa moral criticando la corrupción y la violencia, pero a la primera no titubeamos en legitimarla, aunque esto atente contra nuestros principios de dignidad y sensatez. ¡NO!, cuando impera la ley, la sensatez y la razón por encima de los intereses personales,  no es necesario tragarse ningún sapo.

Twitter: @LuisK_Barraza

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Lunes, 20 Junio 2016 11:01

Blindaje a los acuerdos de paz

Carlos Holmes, exministro, trabajador activo en muchos temas politicos del país además de candidato a la Vicepresidencia del País, estuvo visitando los estudios de Radioamiga Internacional para hablar en el programa #Palabras Mass sobre su visión en el proceso de paz y el blindaje de los mismos con: Lorena Castañeda, Jorge Camargo, Jonathan Corredor y Luis Fernando Vega. Dirige. Alberto Diaz.

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Martes, 03 Mayo 2016 07:58

El señor ego

Por: Ana Gardeazabal

 El camino hacia el infierno está empedrado de buenas intenciones

Le dicen el Señor Ego y si no, lo piensan por lo menos. Y es que no es para más, su gigante ego lleva a cuestas el bienestar de un gran número de colombianos, en razón del detrimento de la seguridad rural, la economía, la justicia, entre algunas otras cuestiones.

El señor Ego, se ha caracterizado a lo largo de su carrera política por ser un hombre ambicioso. Ha protagonizado el escenario político colombiano desde tres gobiernos ideológicamente opuestos. Como una especie de camaleón se transforma según su conveniencia. Sin embrago esa ambición con la que Dios lo ha bendecido -o maldecido-, la complementa una dosis de orgullo y egoísmo, y desgraciadamente, son esas dos últimas las que afectan su forma de liderazgo.

A pesar de transformarse camaleónicamente a lo largo de la historia política colombiana, Juan Manuel Santos ha tenido sus propios objetivos políticos, los cuales solo dio a conocer en el momento preciso, en el momento en que tenía el poder de hacerlos realidad. Para él la salida negociada al conflicto armado, siempre ha sido una meta y ahora, como presidente de Colombia, ha puesto toda su fuerza, voluntad y recursos en conseguirla, a toda costa. Y aunque el tema de la paz y la guerra en Colombia ha sido siempre el más importante y por consiguiente, de conseguir la paz se catapultaría como el personaje más importante de historia de Colombia después de Simón Bolívar,y probablemente lo haría acreedor de un Nobel de paz, los demás problemas en el país no van a desaparecer.

Paradójicamente, el gobierno busca, con sus ingenuas, egocéntricas o buenas intenciones, -siguen sin esclarecerse- la paz de Colombia y pone todo su esfuerzo en ello, mientras se destapan los líos de corrupción más graves como: los “pequeños” sobrecostos en Reficar, la venta de Isagen con un solo oferente, los contratos de explotación en zonas de reserva (Caño cristales) entre otros, y por otro lado algunos reajustes económicos, tributaciones, que castigan cada vez más a la clase media, sin contar con las supuestas muestras de voluntad de los actores armados que no son más que un teatro frente al crecimiento de la inseguridad en zonas rurales. Esos y muchos otros son problemas graves que el Señor Ego ha dejado de lado mientras consigue su más anhelada meta.

La obstinada voluntad por centrar su atención y su gestión en la búsqueda de la paz, con evidentes razones, ya que es el único proyecto del cual depende todo su gobierno y su imagen, ha permitido: 1. Que ofrezca cualquier cosa a cambio, incluso que replantee lo límites y acepte acciones que no debe aceptar por parte de los actores armados, 2. Que deje de lado problemas que también aquejan al país, 3. Que evite tomar en cuenta las advertencias de sectores opositores respecto a las falencias del proceso de paz, advertencias que pueden convertirse en aportes en el futuro, 4. Que espere que el marco del postconflicto sea la fórmula mágica que resuelva los problemas de subdesarrollo en zonas alejadas como la Guajira, el Caquetá, el Cauca, etc. Cuando, desde ya, debería estar construyéndose el desarrollo en esos lugares incluso dentro del conflicto, ya que aún es incierta la firma del proceso de paz y de igual manera la violencia en estas zonas no menguará con el acuerdo.

Será una tarea ardua mostrar, por un lado que existen problemas graves que no solo tienen que ver con el tema de la paz o la guerra y por otro lado, la cantidad de falencias y dificultades con las que cuentan los acuerdos en el proceso de paz, dificultades que eventualmente se convertirán en grandes problemas, que únicamente se verán y se tomaran en cuenta con seriedad cuando sean ejecutados en marco de un posible postconflicto, y cuando el Señor Presidente obtenga su premio Nobel de paz. Sin embrago queda claro que no aceptar que el balance general de que el país va por un mal camino se debe a que la dosis de orgullo, que solo le permite concentrarse en el tema de la paz, no le permitirá reconocerlo y mucho menos le permitirá corregir los errores que se han cometido, en esa búsqueda de la paz.

Y aunque probablemente dentro de su carácter ambicioso, el Presidente, creyendo en el proceso de paz y el proyecto del postconflicto tenga buenas intenciones, me recuerda un viejo proverbio que dice: “el camino hacia el infierno está empedrado de buenas intenciones” y francamente, Señor Presidente los colombianos ya no pueden vivir de sus buenas intenciones.

Twitter. @anamgardeazabal

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Jueves, 17 Marzo 2016 22:01

Los avances en la Habana

Reconocido por sus posturas políticas, León Valencia visitó los estudios deRadio.amiga Internacionaly partició enPalabras Mass, con sus conceptos acerca del proceso de paz y los avances en La Habana. Dirige. Alberto Diaz #Opinión #Política #Radio.

 

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¿Libertad de prensa coartada o Extralimitación?, Mucho ha dado que hablar la periodista Vicky Davila con el video filtrado de la Policía Nacional, indignación por unos, denuncia por otros, pero definitivamente puntos de vista encontrados. ‪#‎Opinión‬ ‪#‎Política‬ ‪#‎Radio‬

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Viernes, 06 Noviembre 2015 15:10

Guerras nuevas en un mundo globalizado

 

Por: Daniela Camargo Camacho

 

Después de la Guerra Fría prácticamente se acabaron en el mundo las guerras convencionales entre Estados pero surgieron, en ciertas regiones, otras clases de confrontaciones intestinas de bandos armados que luchan por el poder.

Estas guerras nuevas surgieron internamente como consecuencia no sólo de la debilidad militar de los gobiernos, sino también de la escasez de recursos, de la desigualdad social, la falta de trabajo y la falta de educación, sometido a las minorías que propician no sólo el hambre y la miseria, sino también al surgimiento de jefes militares guerrilleros o paramilitares que luchan entre sí o contra el Gobierno de turno. Estos grupos insurgentes están basados en una ideología totalmente diferente a la propuesta por el Gobierno, como es el caso de Uganda, Kenya, Guatemala, El Salvador, Perú, Colombia, entre otros.

Uno de los graves problemas de estas “guerras nuevas” es que tanto los victimarios como las víctimas en su gran mayoría son civiles. En estas nuevas guerras, existe una violación generalizada del Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos, pues se practican las limpiezas sociales y raciales, se usurpan las tierras, se hacen desplazamientos forzados. Los métodos para financiar tales guerras por parte de los agentes insurgentes son: el terror, el secuestro extorsivo, el cobro de “impuestos”, la explotación del narcotráfico y la minería ilegal.                                                                                    

Los organismos internacionales como la Corte Penal Internacional (CPI), han sido incapaces de perseguir y castigar a genocidas y líderes de estos grupos insurgentes que cometen atrocidades contra la población civil, no sólo porque el Gobierno no cuenta con un aparato militar poderoso, sino también porque muchas facciones rebeldes son amparados por gobiernos corruptos; la CPI ha condenado en toda su corta historia a una sola persona, por lo que queda en duda el papel que dicha organización está realizando para ponerle fin a las vulneraciones de los derechos humanos en el plano de un conflicto armado.

¿Cómo acabar estos conflictos armados contemporáneos? Es una pregunta que tanto Estados como organizaciones internacionales se han hecho desde hace muchos años. Lo único que se sabe, a ciencia cierta, es que no ha habido ni hay ni habrá una sola guerra con fines altruistas o humanistas: detrás de las motivaciones de cualquier guerra siempre habrá motivos mezquinos que hay que combatir primero si se quiere conseguir la paz duradera.

Guerras como las de la antigua Yugoslavia y Ruanda, han terminado y han dado lugar al surgimiento de tribunales ad-hoc para castigar a todos aquellos que torturaron, masacraron, violaron y asesinaron a un sin número de civiles, pero no han acabado del todo con los conflictos internos. Otras guerras nuevas han tenido tan larga duración que aún se sigue debatiendo su finalización como el caso específico de Colombia, que cumple con más de cincuenta años de lucha entre hermanos con gran violación a los derechos humanos. Puede que en La Habana los políticos y líderes de las FARC, la guerrilla más antigua del mundo, estén encaminados en la firma de un acuerdo de paz, pero aún falta una negociación con el ELN, otra guerrilla de izquierda que sigue haciendo de las suyas, no sólo asesinando a los miembros del ejército que se enfrentan con ellos en los rincones más recónditos de la selva colombiana, sino masacrando y explotando a la población civil.

Tal vez la forma como se podría mitigar y acabar con el conflicto armado contemporáneo, no es sólo persiguiendo y encarcelando a los cabecillas de los cuerpos armados insurgentes, ni indultando o amnistiando con perdón y olvido a sus dirigentes a través de acuerdos de paz que sólo tienen en cuenta a los victimarios pero no a las víctimas. Más bien, debería haber más cooperación de los Estados desarrollados y así se solidaricen con los pueblos en conflicto armado, se propicie la paz, el progreso, la educación, la igualdad socioeconómica y se combata la corrupción de estos gobiernos. Sólo así se puede fomentar un postconflicto que restañe las heridas y beneficie a todos por igual.

 

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Para algunos un buen tipo y para otros un mal político, Pacho Santos candidato por el Centro Democrático a la Alcaldía de Bogotá, compartió con los oyentes de Radioamiga Internacional y Palabras Mass sus posturas en torno a lo que esta acaeciendo en la capital, también nos presentó su libro “convicciones firmes”  que es un total de 103 columnas escritas desde enero de 1995 hasta enero de 2002.

"Bogotá necesita mano firme convicciones firmes y seguridad sobre todo" @PachoSantosC

 

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Jueves, 26 Febrero 2015 22:46

Esas tales 10 mil becas ¡no existen!

 

Por: Josué Martínez

 

Pepito se inscribió en la universidad con muchas ilusiones de llevar a cabo uno de sus sueños, ser profesional. Con un préstamo que le hicieron en la empresa donde trabajaba, pagó la matrícula y el primer semestre. Pepito no contó con la fortuna de nacer en cuna de oro, pero es trabajador y muy responsable. Está un poco en desventaja frente a otras personas pues ya tiene 23 y apenas va a comenzar una carrera, pero ha escuchado que nunca es tarde y aunque le queda bastante difícil pagar la carrera, teniendo en cuenta que las obligaciones son muchas: arriendo, servicios, alimentación, deudas, ayudar a la familia, etc.; se arma de valor y de sueños y empieza a estudiar. En el primer semestre todo es novedoso y atractivo. Aunque no quede tiempo y haya que esforzarse y dormir muy poco, él se esmera por responder y saca muy buenas notas. Después de todo, los profesores dicen que esa es la manera de sacar la carrera adelante, que al final va a ver los frutos, que así les tocó a los que hoy ocupan puestos importantes. A los profesores les gusta mucho usar frases de cajón, o lo que dicen está planeado como estrategia de publicidad para tener a los estudiantes engañados.

El segundo semestre es muy parecido al primero salvo algunos detalles. La deserción comienza a ser evidente. De los 20 o 25 que empezaron ya sólo quedan 15. Además de eso comienza a ver que hay unas materias muy fáciles; hay un profesor que a veces ni viene, y sin embargo, saca 4,8 en todos los cortes. Las instalaciones no están lo suficientemente equipadas y algunos profesores comienzan a quejarse por la falta de equipos para desarrollar determinados temas. Lo que más lo dejó pensando fue el “error” en sus notas que le impidió aspirar a la beca que habían prometido durante el primer semestre. Aunque fue el mejor estudiante y en las cuentas estaba presupuestado tener uno de los mejores promedios, varias materias le quedaron en 0. Al hacer el reclamo le ayudaron y corrigieron algunos números, pero lo curioso fue que, cuando sus notas quedaron arregladas, ya le había tocado pagar el semestre y el cuentico de la beca ya se había envolatado.

En el tercer semestre la cosa estaba más clara. Con el profesor que casi no venía ya ni se hacía clase, los muchachos se acostumbraron a que si le ponían tema para hablar el hombre se emocionaba y hablaba la hora y media completa; total se sabía que el profe era un vacan y le ponía 4,7 o 4,8 a todo el mundo bajo la excusa de “es que yo valoro la asistencia, el que venga, pasó la materia conmigo”. El profesor que exigía material para dictar la clase se cansó de rogar, se peleó con el rector y renunció. ¡Oh sorpresa! Varias materias le volvieron a salir perdidas y en fin, el panorama se fue poniendo cada vez más negro, más desalentador. Sin embargo Pepito siguió luchando con el cansancio y con la situación económica y sacó su tercer semestre adelante, con la firme esperanza de que al fin tanto esfuerzo daría resultados además de creer firmemente que estaba forjando un futuro mejor.

Pepito va a iniciar cuarto semestre pensando en que está más cerca del objetivo porque sólo queda un par de semestres para terminar la tecnología, pero la universidad le tiene varias sorpresas preparadas. Por alguna razón al antiguo rector lo echaron de su cargo junto con varios profesores. Ya en cuarto semestre le van a dictar dos (de las cinco que ve en total) materias de relleno porque no hay profesores para las materias que corresponden. Le volvieron a salir materias perdidas a sí que ni modos de aplicar a la beca (que nunca le dieron a nadie desde que él está ahí), y para completar el panorama desolador, con él hay 5 estudiantes para este semestre en su salón. La gota que rebosó la copa fue la bienvenida a las clases que le dio uno de los profesores: “yo nunca he dado esta clase, pero vamos a ver que nos inventamos”.

A pepito sus padres no le pagan la carrera, no tiene plata de sobra, no está esperando en la casa todo el día jugando play a que le llegue la hora de ir a clase. Pepito trabaja desde muy temprano y todos los días para poder con las uñas pagarse la carrera. Pepito llega cansado con un sueño insoportable a clase pensando en que este esfuerzo que hace va a valer la pena más adelante. Así que, ante este panorama, debe tomar una decisión. Un semestre no le cuesta mucho, aproximadamente millón doscientos, pero es lo máximo que puede pagar. ¿Realmente se justifica gastar casi 3 millones de pesos (con lo difícil que es para él conseguirlos) en los dos semestres que restan, bajo las condiciones en que está la universidad; máxime cuando se acaba de enterar que si quiere homologar materias en una universidad de verdad, lo van a dejar en primer o segundo semestre si le va bien?

Pepito hoy no sabe qué perdió más durante este año y medio; plata o tiempo. Está desubicado por que ya tiene bastantes años y sigue sin profesión, y eso que sólo hizo tres semestres; conoce casos de compañeros que están en similar situación, pero tienen ya 6 y 7 semestres cursados.

Hay miles de pepitos hoy en Bogotá y en Colombia. Es irónico escuchar al gobierno sacar pecho de las becas que ha otorgado y aprovechar eso para salir con ilusadas del estilo “Colombia la más educada de Suramérica” cuándo se está a años luz de algo por el estilo. Es aterrador como las universidades de garaje juegan con los sueños y las ilusiones de cientos de personas que trabajan duro, que se esfuerzan, que luchan contra la desigualdad y la falta de oportunidades, poniendo la fe y la esperanza en que el estudio les dará una vida mejor, un futuro menos difícil. En vez de estarse dando propaganda con cada migaja que dan, Santos, Parody y compañía; porque no hacen algo con estas entidades dedicadas a la estafa y al engaño. Porque a la pregunta de qué hacer con estas entidades ladronas que ofrecen programas sin ni siquiera estar acreditadas, la ministra reconoció que no tienen herramientas para controlarlas; luego ¿de qué manera piensa hacer de Colombia la más educada? ¿No les parece que va siendo hora de trabajar más y publicitarse menos? ¿No les parce que los miles o millones de personas que no pueden pagarse Andes, Javeriana o del Rosario, también hacen parte de este país? ¿O los de ese sector social no entran en las encuestas? Si la respuesta es sí entones que alguien haga algo para detener este negocio tremendamente lucrativo para unos pocos, pero asesino de sueños y proyectos de vida para muchos otros. De estos hay muchos señor presidente y señora ministra, hagan algo por favor.

T. @ 10SUE10

 

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