Martes, 05 Julio 2016 08:57

Mermelada por la paz

Por: Luis Carlos Barraza

“Hay sapos muy grandes que uno se tiene que tragar para lograr la paz” Juan Manuel Santos.

Bastante trillado, cínico y egoísta el discurso de los autoproclamados “aliados de la paz”, llegando a satanizar aquellas personas que no se encuentran  conformes con dicho proceso, estos señores día a día buscan la manera de confrontar los diferentes sectores sociales de un país históricamente en conflicto. ¿Cuál es el verdadero costo de la paz?,  Atropello a los derechos de las víctimas, anteponiendo el bienestar de los verdugos, buscando recursos para financiar un proceso y un post conflicto que solo beneficia a unos pocos, las verdaderas víctimas olvidadas por el aparato gubernamental, no se sienten identificadas por negociadores, a quienes ni siquiera conocen más que por los excesos de publicidad contratada por el gobierno.     

El índice global de impunidad revelado en 2015 por la Universidad de las Américas de Puebla,  sitúa a Colombia como el tercer país más corrupto de 59 pertenecientes a la ONU. Cada vez son más las administraciones municipales y departamentales que manifiestan su respaldo a los acuerdos convenidos en la habana con el grupo terrorista FARC, estas administraciones no desconocen que el botín de mermelada para el post conflicto será mayor, por ende conviene desde ya montarse al tren de la paz, sin importar el sentir de las  víctimas.

Más que por un sentir patrio o constituir una verdadera unidad nacional que encamine el rumbo del país, por una paz con justicia con reparación integral a las víctimas, veraz y corroborarle, los sentimientos de paz del gobierno y sus aliados obedecen  a intereses populistas, lucrativos y politiqueros.  La verdadera paz no se puede constituir sobre cimientos de división, si no existe voluntad y convergencia desde todos los sectores en torno a una propuesta incluyente para hacer la verdadera paz, nunca los colombianos podremos disfrutar de ella. La paz es mucho más que mermelada y “proyectos de inversión” para los municipios (de estos últimos, muchos recursos acaban siendo desviados  para la financiación de campañas de los conocidos barones electorales), la paz es un engranaje perfecto, impulsado por la reparación y justicia.

En Colombia se ha logrado establecer, que los grupos al margen de la ley con intereses serviles al terrorismo, cuentan con gran capacidad económica, tendiente a crecer, producto del narcotráfico, extorsión y secuestro, flagelos vistos desde toda óptica racional, moral y legal como reprochables, repudiables y punibles. La revista Forbes sitúa al grupo terrorista FARC en el tercer grupo más rico  del mundo, ellos proclaman que no cuentan con dinero suficiente para reparar a víctimas, mientras tanto el gobierno nacional acude a la caridad mundial, incrementando la deuda externa a un techo histórico, y afectando la economía del ciudadano de bien,  afectación reflejada en el aumento de tasas e impuestos. Delinquir debe ser un hecho repudiable por la ciudadanía en general, ¿Qué mensaje de cinismo envía a la ciudadanía, el actual gobierno con un país que apremia el terrorismo y criminaliza la protesta pacífica?.

Nos rasgamos las vestiduras con una falsa moral criticando la corrupción y la violencia, pero a la primera no titubeamos en legitimarla, aunque esto atente contra nuestros principios de dignidad y sensatez. ¡NO!, cuando impera la ley, la sensatez y la razón por encima de los intereses personales,  no es necesario tragarse ningún sapo.

Twitter: @LuisK_Barraza

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Martes, 21 Junio 2016 11:04

Paz o resistencia civil

El expresidente Álvaro Uribe llamó a la resistencia civil frente al acuerdo de paz, las representantes María Fernanda Cabal del Centro Democratico, y Clara Rojas del partido Liberal dieron su oipnión en torno al proceso de paz. 

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Jueves, 17 Marzo 2016 22:01

Los avances en la Habana

Reconocido por sus posturas políticas, León Valencia visitó los estudios deRadio.amiga Internacionaly partició enPalabras Mass, con sus conceptos acerca del proceso de paz y los avances en La Habana. Dirige. Alberto Diaz #Opinión #Política #Radio.

 

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Lunes, 27 Octubre 2014 08:26

¿Paz o Premio Nobel?

 

Les pregunté a algunas de las personas con las que comparto a diario qué opinión tenían acerca del proceso de paz y las repuestas fueron del estilo, "eso es una farsa" o "no tengo ni idea". Alguno con un poco mas de información, ¿o desinformación? me dijo que todo el proceso iba dirigido a darle poder político a la guerrilla y que Colombia iba camino a terminar como Venezuela. Tampoco conoce con exactitud cuál es la situación del país vecino pero lo que sabe es que va mal.  Me llama la atención que haya entre las personas del común tan poca curiosidad por un tema tan delicado y crucial como lo es el comienzo del fin de un conflicto de más de 50 años. Sin embargo, si hay algo cierto es que las negociaciones para buscar un acuerdo entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc han sido un proceso tan largo como polémico, lleno de toda clase de confusiones y verdades a medias, (por ejemplo, en un programa de radio muy escuchado una periodista dijo que el único guerrillero que faltaba por ir a la Habana era alias "Negro Acacio"; asesinado el 2 de septiembre de 2007) del que se sabe poco y se especula mucho, que suena bonito por que han utilizado el termino paz como bandera pero que si se analiza un poco, se llega a la conclusión de que si se firman los acuerdos será el pequeñísimo primer paso en busca de una paz verdadera e igualitaria en Colombia. Por otro lado, en un proceso que se supone participa todo el gobierno colombiano, resulta bastante raro que el jefe máximo de las Farc Rodrigo Londoño Echeverri quien tiene más de 100 ordenes de captura haya estado ya dos veces en la Habana sin que lo supiera la opinión pública, avalado según el Ministro del  interior Juan Fernando Cristo por la prórroga de la ley 418 que suspende las ordenes de captura en su contra y lo habilita para salir del país. Si todo era legal y trasparente, ¿por qué el procurador Alejandro Ordoñez le exige explicaciones al presidente Santos por este caso?

Por lo que se puede averiguar y sacando conclusiones de un artículo de EL ESPECTADOR, "el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera" se firmó en la capital de Cuba a mediados de 2012. Se acordó también crear una mesa de conversaciones en la capital noruega y establecer La Habana como sede principal de los diálogos; permitir reuniones en otros países; se llegó a un compromiso de ambas partes por garantizar la efectividad del proceso en el menor tiempo posible y se determinó desarrollar los diálogos con Cuba y Noruega como garantes y Venezuela y Chile como acompañantes. El jefe de la delegación del gobierno para la mesa de negociación es Humberto de la Calle, lo acompaña el ex director de la policía General Oscar Naranjo entre otros. Al comienzo de las conversaciones el turno fue para los políticos de las Farc como Andrés París y Rodrigo Granda; luego llegaron los jefes de combate: Iván Márquez, El médico y Pablo Catatumbo.  En los últimos días han entrado en escena enrareciendo aún más el ambiente, reconocidos jefes con amplios prontuarios criminales siendo Henry Castellanos Garzón alias "Romaña" el más llamativo, para comenzar a tratar temas del pos conflicto tales como el acuerdo agrario, la participación política y la solución al uso de drogas ilícitas por parte de la guerrilla. Todo este proceso ha ido avanzando paralelamente a comentarios de apoyo de un sector esperanzado del país que cree que este es la salida y por otro lado resistiendo a los que  oponen férrea resistencia siendo el Centro Democrático del ex presidente Uribe el que más critica las negociaciones.

No sé si el problema es que no aprendí bien ese principio de pensar siempre lo mejor de la gente o es que a raíz de los pésimos manejos que le han dado a todo, los gobiernos y las administraciones públicas he creado una desconfianza respecto de los resultados. Ya he dicho antes que con el apretón de manos y la firma de acuerdos entre las Farc y el gobierno (ya me imagino la cara de ponqué de Santos si llega a suceder, creyendo que está más cerca del anhelado Nobel) sólo se dará inicio a un largo y difícil verdadero proceso hacia la paz donde van a tener que lidiar por ejemplo, con la reintegración a la vida civil de varios miles de guerrilleros que lo único que saben hacer es empuñar un arma, asesinar, poner bombas, sembrar minas y secuestrar gente; dando por hecho que ellos tengan el deseo de hacerlo, aunque el término reintegro a la vida civil no aplica para muchos ya que nacieron casi en las filas guerrilleras. ¿A dónde los van a integrar? ya pasó con los desmovilizados de los grupos paramilitares, ¿por qué tendría que ser diferente ahora?. ¿No salieron a controlar el negocio del narcotráfico en donde sea que este se mueva?  ¿no son jefes y miembros de las bacrim que siembran el terror en nuestras ciudades? Desafortunadamente estamos en una sociedad elitista y excluyente en donde las oportunidades son para algunos nada más. No quiero justificar la delincuencia, pero la violencia muchas veces es producto de la falta de oportunidades y programas que atraigan a nuestros jóvenes y los impulsen a hacer algo bueno con sus vidas. La única opción que tienen muchas personas de algunos sectores de la población es regalarse por sueldos miserables para seguir engordando los bolsillos de unos pocos honorables señores capitalistas que aparte de estar a la cabeza de la pirámide social, son parte de gremios y federaciones haciendo que el sistema esté circulando siempre en torno a su beneficio y a su enriquecimiento. ¿A este sistema los van a traer? ¿Creen que va a ser un país en paz en estas condiciones?. ¿No sería mejor comenzar la paz con las personas que ya se puede, nivelando un poco las cargas, reconociendo mejor la mano de obra, valorando como se debe la clase trabajadora, promoviendo espacios y herramientas para que personas de todos los estratos tengan la misma posibilidad de ir a una universidad por ejemplo?  No me digan que el problema es el dinero, no me digan que no hay recursos porque mientras en un lado de la ciudad hay familias enteras que tienen que sobrevivir con el injusto sueldo mínimo, al otro lado hay personas que se ponen relojes de 300 millones de pesos (lo digo con conocimiento de causa) y si eso se gastan en un accesorio que no es necesario, me imagino cuánto gastarán en cosas que sí lo son. Así que no me hablen de paz con este grado estúpido de desigualdad, no me digan que después de firmar los acuerdos, todos estos problemas sociales que existen se van a desaparecer como por arte de magia y vamos a salir a abrazarnos todos en las calles. La paz es igualdad, es ausencia de discriminación, es inclusión y oportunidades para todos, la paz también traduce condiciones de vida dignas para todo el pueblo. No existe la paz si a manos de los gobiernos siguen cayendo los que no están de acuerdo con el régimen, hablo Gaitán, Galán, y Garzón.

Adicional a eso hay que tener en cuenta también el más de medio millón de efectivos que conforman las fuerzas militares colombianas. ¿Acaso les van a decir como les dijeron a las mecánicos de patio en Bogotá cuando acabaron con el transporte público colectivo implementando el SITP y los excluyeron y los dejaron sin trabajo de la noche a la mañana? El comunicado de la administración de Petro les informó:  "tienen que entender que ya no se requiere su labor". Así sin más, sin un plan de inclusión, sin importar de qué iban a vivir. Porque lo que han demostrado los gobiernos y las administraciones públicas es una facilidad sin límites para hacer convenios y acuerdos con los dueños de capital y al mismo tiempo olvidarse de los sectores que no tienen capacidad económica. Yo, de los guerrilleros y de los militares rasos, estaría muy preocupado por mi futuro.

Le pido por favor que no me malinterprete; quiero tanto como todos que se acabe esta maldita guerra. Sueño con no escuchar más de secuestros, de bombas, de niños reclutados por la guerrilla, de minas, de barbarie; pero también de falsos positivos, de policías y militares corruptos, de políticos que tienen nexos con grupos delincuenciales; que es lo que escuchamos a diario y que ya no nos sorprende. Lo que exijo es que se llame a las cosas por su nombre y que no nos dejemos deslumbrar por promesas sin fundamento. Porque la paz ha sido para este gobierno una estrategia proselitista y un objetivo que quieren hacer creer a la gente que alcanzaran firmando unos papales con acuerdos inalcanzables.

T. @10SUE10

 

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Jueves, 02 Octubre 2014 17:49

Elogio a la Criminalidad

Frente a la expectativa del desenlace de los diálogos de paz en La Habana, Cuba, hoy los colombianos nos podemos preguntar si ¿estamos preparados realmente para asumir la paz y todo lo que ese etéreo término significa? y si ¿queremos trabajar fuertemente en dejar atrás los flagelos del pasado y trazar una nueva senda de justicia, verdad, restitución, reconciliación y garantías de no repetición? La respuesta parece fácilmente afirmativa, pero como bien lo dijo Martin Luther King en su Carta de Birmingham, escrita en prisión: “la verdadera paz no es simplemente la ausencia de tensión: es la presencia de justicia”. Y afirmó de nuevo, el resplandor de la justicia desde todos sus aspectos.

Colombia ha sido víctima de una guerra interna casi sin fin, y hoy, ad portas de la firma de un proceso de paz que pondrá punto final a la misma y trazará la ruta de terminación del conflicto, cabe preguntar si cómo nación más allá de los elocuentes discursos mediáticos y la cuestionable voluntad de negociación de las Farc, nosotros, como colombianos, con el corazón puesto en la mano estamos dispuestos a reconstruir país, poner las bases del postconflicto y de una justicia transicional estable.

Menciono lo anterior, ya que a veces parecemos añorar un pasado o bien revivirlo a través de una clara y contundente “narcocultura” que ha venido impregnando sutilmente cada esfera de la sociedad, desde los más altos estamentos hasta la continua aceptación en la ciudadanía a través de los medios de comunicación, programas de televisión, novelas, películas, libros, entre otros, y ni que decir de famosas series de las cuales nos ufanamos vanamente solo porque dan la vuelta al mundo mostrando una imagen de la era de violencia de Colombia que nos ronda como un fantasma que pareciera no queremos olvidar.

Muchos dirán que recordar es vivir, que es una buena forma de obtener memoria de la historia para no cometer los errores del pasado, pero por el contrario, en una humilde opinión, considero que ese show de apología al crimen deja mucho que desear, mucho que pensar y mucho que replantear acerca de nuestro imaginario colectivo. Existe una constante prevalencia de culto al enriquecimiento ilícito, rápido, fácil y empleando cualquier medio, buscamos la superficialidad de la belleza física, promovemos la cultura de la droga y pensamos que somos sólo creativos en hacer lo malo y eso sí, siempre interpretando las situaciones con la nunca faltante ‘malicia indígena’.

Que estoy exagerando, no lo creo, solo veo que hay cientos, miles y millones de niños, adolescentes y jóvenes que están formando en su mente la visión errónea de lo que es y en verdad significa vivir en Colombia. Mi esperanza y alarma sólo va dirigida a aquellos que como yo sentimos la necesidad de levantar una generación diferente, la generación de la paz -de la verdadera paz-, y por ello, para cada uno de nosotros será vital un cambio de mentalidad, una ardua labor en transformar paradigmas en el sistema educativo, social, económico y político del país, y como debemos empezar por algún lado, mi propuesta concreta es que empecemos desde nosotros, con nuestra vida, entorno cotidiano y familia, el cambio comienza en casa.

T.@TaniaLopezLizca

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Martes, 10 Diciembre 2013 10:25

Al menos el Gobierno

Nadie pone en duda que las negociaciones de La Habana son el tema del momento, sea por la influencia que seguramente van a tener en el resultado de las elecciones venideras o bien porque de ellas depende, a juicio de muchos, un salto en el desarrollo del país.

Sin embargo, a pesar del protagonismo mediático que ha suscitado la instalación de la mesa de negociaciones, asfixiante por lo demás, y de las múltiples discusiones trabadas en torno al contenido de la agenda y las condiciones en las cuales se discute, pocos parecen estar ciertos en cuanto al verdadero estado del llamado “proceso de paz”.

Diariamente los líderes de opinión hacen cuentas alegres con el presupuesto público en sus disertaciones periodísticas, académicas o políticas. Vaticinan, por ejemplo, un aumento significativo en el gasto público social, especialmente en educación, a expensas de la correlativa disminución en defensa.

Los políticos, por su parte, si no están renegando contra las negociaciones en La Habana, como la inmensa mayoría de uribistas, también hacen cuentas alegres, ¡pero con los votos!, como los conservadores. Nada más puede esperarse de un partido que, en los últimos meses, de todos los titulares de prensa que protagoniza, sólo en uno tiene que ver con un asunto de fondo.

Pero no se ilusionen. Como buen representante de la muy venida a menos estirpe conservadora, Efraín Cepeda, consultado con ocasión del acuerdo sobre   el segundo punto de la agenda en La Habana, declaró que prefería a las FARC luchando por el poder en las urnas que por las armas, como si los colombianos tuviéramos que agradecerle por el sacrificio de sentarse al lado de Timochenko. Bien podría aparecer el uno al lado del otro en una de las famosas vallas de Pachito, quien por lo menos era gestor de risas y no de burlas, como Oscar Iván.

Pero una reciente encerrona nos privó de esas risas, al mejor estilo bajo y ramplón de una encerrona uribista a la que –en esta oportunidad- llamaron convención. ¿Cómo le llamarán cuando se den cuenta que Oscar Iván no era el gallo?, ¿y cuando se den cuenta que el tal gallo no existe? Ese es el espíritu de la paz con justicia del doctor Uribe, de la Palomita de la guerra y del primo del patrón del mal.

Entre tanto el Procurador, en ejercicio del poder clerical hecho Ministerio Público, no tuvo reparo en viajar a La Haya, a costa del bolsillo de los colombianos, a desacreditar el proceso de paz con base en una supuesta y falaz impunidad. El Fiscal General y el Presidente de la Sala Penal de la Corte Suprema, que sí están cuerdos y respetan el Derecho, afortunadamente le advirtieron que no era momento para levantar ese tipo de juicios sin sustento y el ministro del Interior, uno de los pocos que sí parece ser leal al presidente Santos, naturalmente salió a defender el proceso asegurando que no iba a haber impunidad.

Lo cierto es que el proceso de paz está en párvulos, pero no por ello debemos desconocer que es eso, un PRO-CE-SO, y no una coyuntura que mágicamente emerge como la solución a todos los problemas políticos, económicos y sociales de una precaria democracia, de una recién reactivada economía, de una sociedad desigual, como Colombia.    

Hace falta hacer conciencia en cuanto a que una cosa es la paz, propiamente dicha, y otra bien distinta es el acuerdo del fin del conflicto. Lo que se negocia en La Habana es el fin del conflicto, entre otras cosas, porque la paz no se negocia y mucho menos por unos cuantos delegados de parte y parte.

De ahí que las negociaciones o el acuerdo mismo no sean motivo válido para despedir a 200 mil soldados y destinar esos recursos a otros fines, para que el procurador viaje a La Haya a “meter cizaña” o para que en la vida política nacional le hagan cajón a quien lidera las encuestas, sólo porque le va mejor imitando a Andrés López que a Álvaro Uribe.

El gasto en guerra se va a mantener mientras haya narcotráfico y bandas criminales, las cuales no se van a acabar con el fin del conflicto. El gasto para la paz va a ser financiado con otros recursos, como los que provengan de la sociedad internacional, Ordoñez va a tener que llorar porque ya la Corte Internacional de Justicia le dejó en claro que Colombia era autónoma y los colombianos, en general, así como la clase política, en particular, van a tener que entender que la erradicación de la violencia de la cultura nacional es condición para conseguir la tan anhelada paz.

Al menos el Gobierno lo tiene claro, aunque no lo demuestre, o sus asesores no sean capaces de hacerlo. Primero porque tuvo la valentía de jugársela por una mesa de negociación a todas luces impopular y, segundo, porque así se desprende del Presupuesto general de la Nación, cuya lectura, por cierto, es uno de tantos deberes ciudadanos incumplidos que mucho le aportaría a la paz.

Parágrafo: Aunque no parezca, soy abogado, y como abogado que se respete, siempre tengo mi parágrafo. En esta oportunidad va para la contralora y el fiscal, dos que no parecen haber demostrado actitud de paz en los últimos tiempos. Alguno de los dos es el corrupto, claro está, pero yo, creo más en él que en ella. El tiempo lo dirá…

 

@HumbertoIzqSaa

 

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"La paz no significa el silencio de los fusiles", que rectificó después cuando dijo que "la paz no es la simple desmovilización". Empiezo mi artículo con esta frase preocupante del comandante Iván Marques en Oslo ¿será que si tienen un compromiso con la paz?.

Pues se despacho en mas 33 minutos hablando en contra de las multinacionales, en contra de los empresarios nacionales, en contra de la desigualdad social en Colombia; que si la hay. No  podemos tapar el sol con un dedo. Pero están dispuestos verdaderamente a buscar una mejor sociedad desde la legalidad.

Con un discurso pasado de moda de más de 20 años de antigüedad donde ya el mundo cambio ya la cortina de hierro caño. Ya cambiamos un mundo bipolar por uno multipolar; Ya no existe el comunismo radical o el capitalismo radical ya se puede negociar. El mundo cambio señor Márquez.

En ningún aparte de su discurso habla de lo que se viene para los diálogos de Paz, no reconoce ninguna de sus responsabilidades como grupo insurgente de desapariciones forzadas, desplazamientos forzados, violaciones contra la población civil; y sobre todo contra la violaciones del Derecho Internacional humanitario en más de medio siglo de historia Republicana de nuestro País.

Es preocupante a mi forma de ver el afán que tiene el Gobierno nacional para firmar la Paz. Claro, es un clamor nacional y por esto están mostrándolo el hambre por así decirlo. Este grupo puede utilizarlo a su favor y perder esta gran oportunidad de la búsqueda de nuestra anhelada Paz.
Creo que el Gobierno debería ser mas enfático en sus ideas y no permitir que esto se les salga de las manos como procesos anteriores que por la ingenuidad de Gobernantes perdieron la oportunidad de firmar la Paz 

Por querer firmar la Paz las FARC LES COJE LA MANO Y HASTA EL BRAZO.
Quiero la paz como todos pero no quiero que me vuelvan a ver la cara de tonto que tiene la esperanza de ver mi país sin un solo muerto más por este conflicto estúpido que nadie entiende.

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Viernes, 21 Septiembre 2012 16:19

La guerra cuesta,es más fácil la paz

Podemos decir que la guerra al estado de Colombia le cuesta cerca de 23.8 billones de pesos. Esta cifra es 7 veces mayor a lo que el gobierno nacional invertirá en las cien mil viviendas gratis.  3 millones ochocientos mil trecientos nueve desplazados según la ACNUR (agencia de la ONU para refugiados) desde 1997 hasta diciembre de 2011. Las acciones bélicas del ministerio de defensa en el 2012 van en mil ciento quince en 69 frentes según la corporación nuevo arcoíris.

Según el Gobierno Nacional son 10 mil 500 guerrilleros, 8 mil 500 de las FARC y 2 mil del ELN; 18 mil menores han sido reclutados por los grupos armados ilegales en los últimos años. 993 muertos entre civiles, guerrilleros y fuerza pública, esto constituye el 6% de los homicidios en el país en acciones de guerra. 182 secuestrados en el país por todos los grupos ilegales y delincuencia común; 2 mil 399 capturados por la fuerza pública. 2 mil 136 FARC y 263 del ELN. 431 mil 900 personas conforman la fuerza pública y si vamos a la acciones contra las petroleras el valor en costos acciona en 145 mil millones de pesos.                                                     .

Aunque en nuestro país han descendido las acciones bélicas propiamente dichas. Aumento la violación al Derecho Internacional Humanitario (DIH). Es por esto que es necesario un proceso de paz en nuestro país. Con todo esos recursos que destinamos para la guerra podríamos crear universidades, casas, hospitales donde se atienda  a la población menos favorecida mejorando el sistema de salud colombiano. Invertir 23.8 billones de pesos en causas sociales.

Es por ello y más, que yo le apuesto a la Paz. Si bien se han cometido errores con anteriores procesos debemos aprende de ellos. Colombianos todos pagamos impuestos, le apostamos a la paz o seguimos invirtiendo en la guerra. Yo quiero que con estos recursos se apoyen políticas sociales y no terminen en fusiles y en muertes de más colombianos. Es por esto que es más fácil la paz que la guerra, pues esta última cuesta mucho dinero y vidas humanas.

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El conocido canciller de las FARC, Rodrigo Granda, ha manifestado ante la opinión publica que esta guerrilla ha hecho un estudio bloque por bloque para corroborar cuantos retenidos tienen en su poder y a su vez anuncia que el resultado de este balance fue de cero retenidos de su libertad. Resultado que es desconcertante para los colombianos que aun continúan desaparecidos como secuestrados de  las FARC.

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Jueves, 06 Septiembre 2012 12:00

Será el tiempo de la paz

Será el momento de la paz. Esta pregunta la analiza el equipo de Palabras más palabras menos junto a Juan Camilo Aguilar del movimiento Colombia Líder desde una perspectiva juvenil hablan sobre los acercamientos de paz del gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC. Después de Casi 50 años del conflicto armado se iniciarán en octubre en Oslo tras alcanzar un acuerdo por el que ambas partes se comprometen a poner fin al largo conflicto armado.

Escúchanos los días Martes 10:30 PM, Miércoles 4:30 Pm y Viernes 8: 30 Pm en www.radioamigainternacional.com : Dirige Alberto Diaz Baez.

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