Lunes, 05 Agosto 2013 18:19

Hasta pronto Buenos Aires

Buenos Aires es una ciudad romántica, culta, educada. Es, en medio del caos una ciudad tranquila. Estoy feliz por regresar a mi ciudad, pero alejarme de Buenos Aires hace que mis ojos se humedezcan, hace que ya quiera regresar pronto para caminar y tomar café de máquina. Te quiero.

El escritor mediocre regresa a su país y nadie sabe que regresó. Es así porque él quiere que sea así, porque ese tiempo en la clandestinidad le da espacio al ocio que tanto le gusta, lo hace sentir libre. Se reúne en un costoso restaurante con una buena amiga, una a la que le relata sus intimidades, todas sus intimidades; se toma un café, se asegura que sea un café económico, él sabe que su labor de escritor no es bien remunerada y no le da para un café costoso.

Por seguridad, el jefe de los escoltas de su amiga acomodada (un hombre guapo pero mayor) le aconseja continuar con el reencuentro en uno de los clubes en donde ella hace parte como socia. Deciden entonces ir a uno de los más tradiciones de la ciudad. Ese en el que pusieron una bomba y murió mucha gente. En el club, el escritor no es más que un tonto invitado, un invitado pobre, austero no por decisión voluntaria, sino por obligación. En el club es solo un invitado de una socia a la que los empleados del club quieren mucho. En el club los dos amigos tienen toda tranquilidad para fumar y beber, de algún modo se sienten libres pero no lo son, solo creen serlo, se engañan, se ríen.

Sigo enamorado y tal vez más que antes. Haz algo, no seas tonto, está bien que seas un escritor mediocre, pero un escritor enamorado tampoco, no abuses de tu locura. ¿Qué hago?. Pues sal, conoce gente, conoce hombres, conoce mujeres, diviértete. No creo que funcione, no creo poder ser feliz. ¿Pero cómo no? Inténtalo. En el medio en el que me muevo es muy difícil encontrar a alguien atractivo, todos son gordos, barrigones, con la barba ajada, algunos ya se están quedando calvos. Salte entonces de la política, no tienes nada que hacer en este país, vete lejos y escribe, pinta, dibuja, fuma y toma café y se feliz lejos de aquí. De aquí soy y es aquí donde debo estar por lo menos hasta que sienta que mi presencia sobra.

Si vas a estar aquí en Colombia, entonces quiero que seas feliz. Dime cómo… ¿Por qué no vuelves con esa novia cristiana que tuviste, esa que siempre te busca para satisfacer sus antojos sexuales, inténtalo. Es que a mí los senos muy grandes no me gustan, ni los perfumes baratos. Bueno, ya sabemos que nadie es perfecto y menos los cristianos, acepta sus invitaciones sexuales, estás joven. Pero soy impotente. No te creo. Créeme. Además de impotente, cuando por fin despierta, entonces soy precoz. Entonces amigo mío, tienes serios problemas ¿Qué piensas hacer? ¿Qué puede hacer un hombre que además de impotente es precoz?. No sé, ¿escribir?. No creo, política tal vez. ¿Será entonces que todos los que decidimos irrumpir en política tenemos la desgracia de ser impotentes? ¿Será que Petro es impotente?. Si no es impotente, por lo menos sí es incompetente. Jaajaja ¿y no vas a continuar con el proceso de la revocatoria, con la segunda fase?. No creo que me pidan ayuda, hay muchos uribistas en el grupo de Miguel Gómez que, por supuesto, también es uribista, pero es un uribista silencioso. ¿Cómo silencioso? Miguel Gómez es un tipo inteligente, calmado, él debe saber que hoy en día decir que es uribista no le trae buenas cosas a nadie, por eso no lo dice en voz alta.

Me contaron que es el director del directorio del Centro Democrático en Bogotá. Sí, eso me dijeron a mí también, no sé entonces cómo hará ese costeño barrigón para tener el apoyo de Miguel ahora que quiere disque llegar a la Cámara por Bogotá. Pobre hombre, sí le gusta quemarse. No le fue suficiente quemarse en las urnas de Chapinero, ahora quiere quemarse en las urnas de toda Bogotá. Ajjajaja y ya tiene foto y todo. Si, una con camisa blanca y con un reloj gigantesco, yo creo que tiene a los mismos publicistas de Pacho Santos. ¿No sabra que en las fotos políticas no se debe salir con reloj? Es que no creo que sea una foto política, debe ser la foto que le sacaron en protagonistas de telenovela. Jajajaja ¿y lo expulsaron? No lo dejaron ni entrar a la casa estudio por convivencia.  

El escritor y su amiga siempre han sido amigos en espacios tranquilos y poco concurridos, a ellos no les gusta la multitud, a ellos les gusta más el silencio y la tranquilidad, donde puedan hablar, donde se puedan oír y, sobre todo, en donde puedan fumar y tomar café barato.

¿Qué tal tu viaje? Cuéntame que hiciste. No hice nada, ya sabes que alguien que escriba es un desocupado y eso fue lo que más hice, escribir. He leído todas tus columnas y me gustan, pero no sé qué tanto le puedan gustar a los demás. A los uribistas definitivamente no les gusta nada mío, pero no hay problema, que no me lean y ya. ¿Para que escribes mal de ellos? No escribo mal de nadie, solo digo la verdad, lo que veo, lo que siento. Ellos están en plena campaña y eso no les conviene. ¿Por qué no simplemente te quedas callado y ya? Así te evitas malos momentos. No puedo ser hipócrita, no puedo actuar como lo hacen algunos cachacos y otros samarios y paisas que, por ejemplo, detestan al costeño quemado, pero se quedan callados por no quedar mal, yo digo la verdad.

¿Cómo ves el Centro Democrático? Un desastre, una vergüenza, desde que dejó de ser puro se convirtió en un “agáchese y recoja”, ahí todos están por algo, el costeño por su aval y los otros por puestos y reconocimiento. ¿Pero tienen fuerza no? No tienen nada, solo tienen hambre de poder y ambición, ahí en medio de tanto lagarto el único inocente es el pobre de Zuluaga y se está dejando sonsacar todo, se dejó meter de una mujer poco agraciada los servicios de unos YouTubers que no juegan limpio, Pacho Santos ya les advirtió a los del Centro Democratico que si él no era el candidato a la presidencia, entonces que montaría circo aparte, Lafaurie se fue con sus amigos los ganaderos para el Partido Conservador y a la pobre de Marta Lucía le tocó meterse entre los cuatro huevos de Uribe. Jajjajja ¿entonces qué va a pasar? Nada, no va a pasar nada, van a sacar Senadores y Representantes a la Cámara y ya.

La amiga del escritor se nota emocionada. Le encanta hablar con él, le gusta fumar y hablar, disfruta pasar horas al lado de su amigo el mediocre, el escritor, el que dice lo que los demás no quieren que diga. Al escritor mediocre le gusta fumar y le gusta hablar poco y escribir mucho, y escribir mientras habla y mientras fuma. Justo en medio de la cafeína y el tabaco se acerca un joven bien vestido, un poco guapo, un poco emborrachado. Invita al par de amigos a su apartamento oculto en medio de los edificios que se pueden ver detrás del club. Es un joven uribista. Dice ser también pachista y zuluaguista. El caballero, de apellido robusto, le hizo confesiones al escritor vulgar en medio de la noche bogotana, confesiones que tal vez nunca debieron llegar a los oídos de este maldito escritor.

 

Buena tarde.

 

Giovanni Acevedo

 

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Sábado, 27 Julio 2013 00:38

Las dos huevas de Uribe

La estrategia que están implementando los uribistas para ganar terreno a nivel nacional les está saliendo por la culata, y es que con tanto esfuerzo mediático y en redes sociales deberían estar pisando fuerte en todo país, los precandidatos uribistas deberían aparecer con buenos números en la encuestas, pero eso no está ocurriendo, la realidad es que tanto esfuerzo no les está dando el resultado que ellos esperan, tal vez por eso el nerviosismo y la zozobra que se siente en el ambiente uribista, tal vez por eso a Uribe se le ve cada día más agotado, más angustiado, más asustado. Y no es para menos, ninguno de sus precandidatos logra posicionarse con firmeza como una fuerte opción en las próximas elecciones presidenciales, cosa que debe tener al expresidente Uribe con estreñimiento y a los precandidatos con soltura.

Pacho Santos es él que más florece en los medios, él que más da para hablar, pero no porque sea un buen candidato, nadie dice que Pacho pueda ser el próximo presidente, nadie le apuesta al tipo chiquito y barrigón. De él hablan mucho pero por payaso, por sus vallas publicitarias que han resultado efectivas a la hora de darle de que hablar a la prensa y no más. La estrategia del primo del Presidente es venderse como el gracioso, el pobre y el mártir. Así piensa acercarse al pueblo, con fotografías en su cuenta en Facebook con pobres campesinos y colombianos necesitados que posan para las instantáneas sin conocer mucho del bufón que saludan. Cuenta con una página web donde se publican columnas de opinión de él y sus colaboradores, todos estrado 6, porque Pacho no es el plebeyo que quiere aparentar, sus reuniones son siempre en buenos lugares, en costosos restaurantes, sus ayudantes están bien vestidos, bien comidos y bien mantenidos. Cosa que no es mala, no hay nada de malo en rodearse de simpáticos caballeros bien posicionados, pero no concuerda con el mensaje que quiere que los colombianos le compremos. Su reunión de jóvenes en el espléndido restaurante Afroglam en el 5 piso del Centro Comercial El Retiro, resultó ser un fracaso, aún y cuando eligió un sito pequeño sabiendo que su convocatoria de jóvenes iba a terminar en desastre, como están resultando sus asesores de campaña. Soy hay que ver que Pacho no tiene identidad publicitaria, ni una línea de imagen. En las polémicas vallas usan diferentes tipos de letras y diferentes colores, cosa que no es prudente, no es inteligente. Y su discurso se limita a recordar que es el feo de la familia Santos, que lo secuestraron y debió por eso salir del país, y que ama incondicionalmente al expresidente Uribe, a tal punto de querer ser su primera dama, pero como Uribe es tan conservadora solo le permitió ser el vicepresidente. Sus asesores de marketing político se la deben pasar más tiempo en el Corral de la 93, o en el BBC de la T, fumando y comiendo que trabajando para que Pacho crezca en opinión. Como ahora la tecnología está al alcance de todos, y como ahora todos cuentan con celulares de alta gama, entonces el trabajo para estos jóvenes buenos mozos resulta fácil, por eso la mayoría de las fotos de Pacho pasan por una minuciosa y estricta edición en el complejo y reconocido programa Instagram. Pues felicitaciones, eso demuestra sin duda el profesionalismo con el que se trabaja dentro de la pre campaña presidencial de Pachito. En toda historia debe haber un ocurrente, un gracioso que divierta a los demás, y ese indudablemente es Pachito Santos.

Oscar Ivan Zuluaga por lo contrario demuestra mucha más entrega, mucho más compromiso con el proceso, se nota que el tipo ha estudiado lo que dice, además que cuenta con un equipo numeroso pero poco compacto. Uribe, sus allegados y los jóvenes del Centro Democrático, de CREO Colombia y de Colombia Lider  le hacen fuerza a Zuluaga, ellos saben que el candidato mas preparado y con mejores opciones para enfrentar la batalla electoral es este hombre de buenos principios y con una carrera política sana. Por eso le apuestan, por eso le trabajan, por eso lo defienden. Zuluaga cuenta con jóvenes de todos los estratos sociales y de todas las clases de políticos, desde el lagarto tontarrón que anda por ahí con un carrito rojo desencajado pero engallado, que ha pertenecido al centro, a la derecha, posiblemente a la izquierda y que llega pidiendo para la gasolina, hasta los que en realidad mandan, los que lideran el proceso y vienen desde hace mucho tiempo buscando lo que evidentemente han logrado. Si todos los jóvenes que apoyan a Zuluaga estuvieran unidos, seguramente el trabajo sería mucho más ameno y productivo, pero no sucede, la ganas de figurar de todos, de estar cerca y de demostrar resultados mucho más interesantes que los demás afortunadamente entorpecen la labor y le resta productividad a cualquier ejercicio que decidan emprender. Los de CREO tildan de marica al más cercano colaborador de Uribe, divulgan sus diferencias y disputas en las redes sociales y lo acusan de traidor y de maricon. Él pobre hombre (que si resulta maricon es poco atractivo) se limita a buscar apoyo en terceros. Todos quieren hacer mucho pero en realidad hacen poco, y Amalia, la delgada y atractiva mano derecha femenina de Zuluaga se interpone siempre en las iniciativas de los demás, no hay nada que no se haga sin su visto bueno, sin su aprobación, y esta mujer no tiene muy buen temperamento, pero si buen cuerpo. German Medina, el reconocido estratega y asesor de campañas políticas (que hace rato no gana una y viene de una quiebra y disputa con su anterior socio) es el responsable de hacerle la imagen a Zuluaga. Ha hecho su esfuerzo, ha aplicado sus conocimientos que por tontos que parezcan pueden resultar  si el equipo se une, si se acercan y trabajan en comunión. Es innegable que Zuluaga a mejorado su discurso y el manejo de la voz, la forma de expresarse, los consejos de inyectarle emoción y energía a sus intervenciones en publica los está aplicando con juicio, con religiosidad, por eso lo podemos ver agitando los brazos con sus manos en firmes, con su voz templada, ahora camina por el escenario, hace apuntes jocosos pero sobrios, opta por no utilizar micrófono de mano y es tanta la energía que le suministra a sus discursos que sus camisas terminan totalmente empapadas en sudor. Imagino que CREO debió crear un comité de camisas limpias para Zuluaga. Esta campaña ya se decidió hace rato por un solo tipo de letra, escogió los colores y le dio identidad a la imagen publicitaria, su página web y su presencia en la redes sociales demuestran un candidato comprometido con su papel, dejan ver el acercamiento con el pueblo, el trabajo y apoyo de su esposa y sus hijos son fundamentales en un país que defiende en palabras la unión familiar. Ya tiene camisetas impresas, tarjetas, piezas gráficas y un centenar de imágenes regadas por las redes sociales con sus propuestas y su ejemplar hoja de vida. Pero aún me mantengo en mi tesis, que el único gran defecto para Zuluaga es el apoyo del ex presidente Uribe, y no solo por la imagen deteriorada y maloliente en la población joven y los residentes en el exterior que tiene el ex presidente, sino por el fuerte impacto que causa Uribe en la comunidad, Uribe se ha convertido en una celebridad, en un icono que todo el mundo quiere conocer, entonces todos le piden fotos, todos lo saludan, todos lo quieren tocar, en esos momentos Zuluaga termina confundido entre el esquema de seguridad de Uribe. Competir con la fuerza que tiene la imagen de Uribe no es tarea fácil, y menos cuando se está en el mismo bando, por eso creo que en ese campo le hace falta mucho trabajo, porque le va a pasar lo mismo que a Santos, con solo una diferencia, y es que no va a llegar a la Casa de Nariño.

La estrategia de este par de huevas no se diferencia de fondo en mucho, y se están equivocando. Atacar al gobierno Santos de manera sistematica y ciega está dejando al aire la gran preocupación que les embriaga, y el afán por desacreditar un contendor muy fuerte como lo va a ser el Presidente Santos. Han llegado al punto de unirse con sus antiguos enemigos, como pasó hace poco con las declaraciones de Robledo y la rápida defensa del ex presidente Uribe. Desde que se despiertan hasta que se duermen los jóvenes uribistas no pierden oportunidad por tonta que sea para atacar al gobierno y a sus funcionarios. ¿En qué momento tiene sexo estos jóvenes? ¿En qué momento se encuentran íntimamente?

Los demás precandidatos no tienen mayor importancia, porque no quitan ni ponen, no vale la pena ni nombrarlos, son solo unos que hacen bulto, son esos que usan para rellenar.

Así pues que las cartas del uribismo están reducidas a sus dos huevas más comprometidas con la carrera presidencial, Pacho y Zuluaga. Como son sus dos huevas lo siguen la para todo lado, una a la derecha y la otra a la izquierda, una más fea que la otra, pero las dos siempre ahí, incondicionales, inseparables. Buena suerte para este par de huevas, la necesitan.

 

Giovanni Acevedo

 

 

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Miércoles, 24 Julio 2013 21:50

No más servicio militar en Colombia

No he prestado el servicio militar obligatorio,(afortunadamente ese honor de servirle a la patria se puede comprar) nunca lo quise prestar y no lo pienso prestar ni alquilar ni probar ni mínimamente conocerlo. Le huyo a lo que sea que pretendan imponerme, que me lo exijan, que me suene a obligación, además de eso soy un hombrecito débil y llorón, soy delicado y maricon, y no pienso que sea buena idea enrolarme en las filas con tanto hombre junto, debo evitar cualquier  tentación placentera, debo alejarme de la comida grasosa, de los chocolates, de las harinas y de los hombres atractivos. “El colombiano que no quiera prestar el servicio militar es un maricon” nos dijo un tipo barrigón, feo, con bigote sopero y empacado al vacío en un traje de esos camuflados que identifican a los supuestos héroes de nuestra patria. Según el héroe obeso todo hombre se hace hombre mientras presta el servicio militar, es allí donde en realidad un hombre conoce y define su virilidad. Puede entonces ser verídica la afirmación del gordinflón héroe, eso explicaría por qué varios de los jóvenes uribistas responsables de la campaña de Zuluaga a la presidencia son mariconsitos, teniendo entendido que ninguno de ellos, que tanto mérito le otorgan a la profesión del militar, prestó el servicio obligatorio. Ellos debieron conocer al mismo militar bigotudo que yo conocí, y eligieron por supuesto seguir siendo maricones (a escondidas por supuesto), antes que portar un sucio y pesado fusil, y de paso correr el riesgo de volverse “hombres”. Y explicaría, por supuesto, mi condición de antiuribista, condición que me ha obligado a reconocerme maricón, ¿pero cómo no? Si a mí me llaman maricón los maricones uribistas, debo creerles, debo confiar en sus ojos maricones.

Estamos en el siglo XXI, hemos soportado y aguantado los golpes y deshonras que genera la guerra al punto tal de casi familiarizarnos con las circunstancias, millones de familias se han visto en la vergonzosa situación de recibir en bolsas negras a sus hijos militares después de ser dados de baja por los contrarios y eso solo cuando sus cuerpos logran ser extraídos del campo de batalla. Otros tantos millones han regresado mutilados, han dejado no solo fragmentos de sus cuerpos en la selva sino años de vida que les será imposible recuperar. Los han secuestrado, castigado, maltratado, los han expuesto a vejámenes vergonzosos para cualquier ser humano. Además de eso, el costo económico para el país es colosal, la cantidad de dinero que nos vemos obligados a gastar en armamentos, municiones, dotaciones, combustible, mantenimientos, sueldos e indemnizaciones que resultan al final insuficientes para subsanar los estragos de una guerra absurda y viciosa.

Ya nos independizamos, ya libramos las batallas que nos han traído hasta este punto, ya todas esas grandes proezas de hombres están reconocidas en libros y son tema de estudio en las aulas de los colegios, para todos los que tuvimos la fortuna de pasar por uno y los que afortunadamente están en uno en este momento. Aquí debe ser el fin, y que ese fin quede todo custodiado y su cruel historia expuesta en el mejor museo militar de toda Latinoamérica será sin duda un final justo y merecido, no un final feliz, pero si un final merecido, indicado, añorado por generaciones de colombianos maltratados y abusados. El presidente Santos tiene la voluntad de alcanzar un acuerdo que desmovilice a los activos guerrilleros, voluntad que no solo le nace al él, es la voluntad que la mayoría de los colombianos tenemos, excepto los que viven de la guerra, y los que hacen campaña con ella, como el tipo de Álvaro Uribe. A ver si Uribe prestó el servicio militar, o sus hijos.

Yo creo en la buena posibilidad que esta voluntad resulte favorable para el país, confío en que los diálogos arrojen resultados amables para el pueblo. Y si eso es así, y si no también, ya es hora que los varones jóvenes colombianos no se vean obligados a prestar el servicio militar y, luego de eso, como única opción a convertirse en soldados profesionales por falta de garantías académicas y laborales fuera de las tropas. El servicio militar no sirve para nada, no se preocupa por los pobres soldados en capacitarlos en algún oficio, noción  o cosa que, una vez cumplidas tales obligaciones, les abra puertas en la vida civil, ese tiempo resulta tiempo perdido, en vano, tiempo tirado a la basura.

En este país lo único obligatorio debería ser la educación y el voto. El que no estudie o el que evada su responsabilidad con el voto entonces que lo encierren con el militar obeso y bigotón, que lo encierren por un par de noches por lo menos y que el héroe ese haga lo que mejor sepa hacer.

Esa figura siniestra del servicio militar obligatorio debería ser en primera medida rebautizada y que su nuevo nombre sea Servicio Social Nacional (SSN), retirada de las Fuerzas Militares y que su administración le corresponda al ministerio de Cultura y al de Educación, luego ser extendida a las mujeres. ¿Por qué a nosotros sí y a ellas no? Y la función de esta nueva figura será brindar trabajo social en todo el país. La vaina funcionaría así; Todos los estudiantes del país, una vez aprobado el último grado de bachillerato, deberán vincularse al programa SSN y escoger una región del país en donde el programa tenga jurisdicción, deberá haber temas de trabajo establecidos en idiomas, matemáticas, cultura, artes visuales, deporte, escritura, tecnología, agricultura; deberán inducir a como dé lugar a los jóvenes de estas regiones vulnerables a culminar sus estudios, a ingresar a la universidad, a convertirse en profesionales, a crear empresa. La función primordial de estos trabajadores sociales es de abrirle los ojos y rellenar de conocimiento la cabeza de las generaciones que vienen avanzando. Este país necesita educación, cultura, gente educada, ya no necesitamos soldados, esa imagen que nos han vendido y que le han metido a los pobres militares que son los héroes de Colombia es un abuso con esos malogrados hombres.

No estoy desaprobando ni restándole agradecimiento a la labor de los militares en el pais, no me mal entiendan (uribistas que me leen) ¡gracias! a todos los militares, pero ya es hora que también dejen las armas, ya es hora que los militares hagan puentes, se especialicen en obras civiles, en medicina. Yo no quiero ver más soldados saludándome en las carreteras del país, yo los quiero ver desfilando los 20 de julio de cada año, los quiero ver construyendo, enseñando. O en últimas, en otros oficios, debemos trabajar para que en Colombia podamos solamente vivir con el servicio de la Policía Nacional. Los militares no son héroes, no se les puede llamar héroes a campesinos y jóvenes que mueren defendiendo un país que no los quiere, que no les brinda opciones. Esa es una campaña publicitaria que se inventaron en el gobierno del tipo de Uribe y que el país se la tragó completa, como muchas otras. Esos hombres deberían estar estudiando, capacitándose, conociendo, no cargando un fusil a ver a cuántos matan en el monte. El proceso que se está adelantando debe contar con el apoyo de los colombianos, no con los insultos y con las intenciones para desacreditar un trabajo en busca de una salida negociada al conflicto.

Si tanto quieren Uribe y sus cinco huevones pelear, disparar y matar, entonces que recluten a todos sus enérgicos voluntarios, compren uniformes y se internen en el monte a combatir, a pelear de verdad, de frente como debe ser. Uribe, por supuesto, como comandante fundador de las AUC II y sus comandantes Pachito Santos y Lafaurie, el viejito Holmes Trujillo que lo nombren representante en el exterior y les recaude recursos, ya tienen a Vélez Uribe en el Senado y Zuluaga está a tiempo de salir bien librado de esa manada de locos. A ver si los uribistas, estos mariconcitos que yo conozco, se meten en la selva y se comen la mierda que han comido nuestros “héroes” durante tantos años.

 

Feliz noche.

 

Giovanni Acevedo

 

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Martes, 23 Julio 2013 02:36

Gracias a todos

El mejor regalo que la vida me puede dar, sin lugar a la duda, son las personas que me rodean y que por decisión libre eligen seguir a mi lado. Porque yo a nadie le obligo seguir a mi lado, a nadie le pido ser mi amigo, y a nadie le pido cariño, como debe ser. Por eso creo que esperar regalos y celebraciones pomposas resultan excesos y redundancias innecesarias, además de abusivas. Yo no celebro mi cumpleaños y por favor no intenten celebrarlo tampoco porque no me gusta fingir sonrisas y dar las gracias a diestra y siniestra, no me llamen y me feliciten por seguir vivo, por aguantar un años más, por sobrevivir doce meses más de vida y por envejecer progresivamente. No me escriban en el muro de mi Facebook real ni en el muro del Facebook falso que algún buen misericordioso decidió crear para facilitar amablemente mi intensa labor diaria por desacreditar mi nombre y mal obrar mi persona. No me hagan regalos, no me empaquen dulces, no me envíen chocolatinas, no me den abrazos, no me feliciten ni me den buenos deseos, por favor no se tomen ese atrevimiento, no les corresponde, no les pertenece semejante labor desgastante y aburridora, monótona, repetitiva. No gasten dinero en mí, no valgo nada, no mal gasten un solo peso en un presente para alguien que no lo va a valorar ni lo va a aceptar con agrado.

Déjenme esa labor a mí, por favor permitan que sea yo quien les agradezca la cortesía de aprobar conocerlos, de dejarme darles la mano y de brindarles un buen abrazo, gracias a todos los que me miran a los ojos sin esquivar mi mirada, gracias a los que me sonríen, a los que me han permitido caminar a su lado, a los que me han escuchado, a los que se han aguantado mis estados deplorables de embriaguez y guayabo sentimental. Gracias a los que me ceden la coyuntura de conocerles. Gracias a mis amigos por seguir siendo mis amigos muy a pesar de saber quién soy y a sabiendas que ser amigo mío no resulta una posición tranquila, segura, nunca se sabe en qué momento quiera publicar alguna intimidad reveladora y desagradada, gracias por aceptarme y demostrarme cariño, gracias a los que me han vinculado a su familia, gracias a la persona con la he aprendido a querer y a entender que me quiere también, gracias a su madre, a mi madre, a mi abuela y a mi hermana. Soy un llorón, soy un hombre débil y escribir esto incita a mis lágrimas a derramarse tímidamente. Tal vez no soy lo que muchos de ustedes esperan de mí, y por eso les pido disculpas, yo les aseguro que todos ustedes han resultado ser lo que yo siempre esperé de ustedes, los quiero a todos y por eso, gracias por permitirme quererlos.

Con seguridad no soy ni seré, ni quiero serlo tampoco, quien inspire mayor atención, no cometo esa abusiva insolencia, no exijo tan bajo comportamiento, porque a pesar de mis constantes e incurables trastornos mentales puedo asegurarles que estoy totalmente lúcido cuando les afirmo que no merezco otra cosa que todo lo que tengo, y estoy a gusto con todo lo que el azar me ha proporcionado y con todas las personas que la casualidad le ha dado por ponerme en mi camino. No merezco más, y si lo merezco seré un afortunado incalculable, desbocado, y de eso me daré cuenta cuando el momento decida que es preciso, que es prudente. La vida continua, con o sin nosotros, cumpliendo o no cumpliendo años, no somos importantes, no somos nada, solo recuerdos, momentos, sentimientos, besos, sonrisas, miradas, caricias, somos abrazos, somos perfectamente inperfectos.

Sé que esto no lo podrá leer, porque no necesita leerlo, tampoco necesita entenderlo ni oírlo, sé que esto nunca lo conocerá, sé que esto poco le importa, sé que no espera que a mi regreso le lleve lo que sea, sé que nunca me pedirá nada, sé que siempre estará dispuesta a darme buenos momentos, buenas lamidas, buenas miradas, tal vez por eso le ame tanto, tal vez por esa razón, por esa condición desinteresa y amorosamente incondicional debo darle las gracias a Sam.

Luz Elena, Daniela, Magola, Mery, Sebastián, Gilber, Claudia, Javier, Alberto, Gabriel, Néstor, Miguel, Carrillo, Mariana, Soto, Ospina, Valentina, Gustavo, Claude, Quentin, Fernanda, Flórez, Cristian, Ibarguen, Marcela, Jair, Tristancho, Rochu, Aline, Rochi, Morales, Mayorga, Alexander, Andrés, María, Paola, Torres, Mauricio, Castaño, Jaime, Manuel, Andrés, Alejandra, Vanessa, Sam, Doña Rosita, Acevedo, Laura, Lovo, Carlos, Manuela, Oscar, Mejía, Bernate, Juan, Turbay, Felipe, Lina, Federico, Mariana, Soto, Ospina, Valentina, Gustavo, Carlos, Diego, Jean, Alejandro, Sebastián, Ardila, Sergio, Jhonny, Miguel, Carrillo, Mariana, Soto, Ospina, Valentina, David, Diana, Mónica, Diego, Gómez, Mariela, Acevedo, Mauricio, Castaño, Jaime, Manuel, Andrés, Alejandra, Vanessa,  Botero, Pinzón…

 

Giovanni Acevedo

 

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Sábado, 20 Julio 2013 04:04

Triste 20 de Julio

Voy caminando por la avenida Cabildo y voy caminando tranquilo, sin prisa, sin afanes de ninguna clase. Me tomo el tiempo necesario para ver con diligencia todo lo que me rodea, a todos los que me rodean. Porque yo aquí en Buenos Aires no hago nada, solo escribo y ya, y como reposar mis nalgas y acomodarme en posición de escritor fracasado y escribir cualquier necedad como las que yo escribo es tan fácil y poco exigente, entonces tengo tiempo suficiente para caminar mansamente y para ver los gestos de los demás. Hace frio porque aquí es invierno, porque cuando es invierno hace frio, y uno aquí, o por lo menos yo, lucho contra el frio y húmedo y despiadado con una taza de café muy caliente, tan caliente que me calienta todo el cuerpo, desde las manos hasta las piernas el cuerpo todo entra en calor y me veo en la necesidad de abrir un poco mi chaqueta, de darle aire a mi institución.

Justo cuando la Av Cabildo termina una línea del tren cruza torpemente y corta el paso de los andarines perezosos y calmosos como yo, que no queremos esforzarnos en lo más mínimo, que queremos caminar sin obstáculos y sin tropiezos. Esta interrupción arquitectónica le da muerte a la Av Cabildo y le da vida a la Av Santa Fe, nos obliga a internarnos en un pasadizo sucio, oscuro, que te puede llevar a tres destinos distintos: A la estación del Subte Ministro Carranza, a la parada del tren Ministro Carranza, o a la cautivadora Av Santa Fe. La vida siempre te va a poner intencionalmente en momentos incomodos y angustiantes como este, y no vas a saber qué camino tomar, si te vas en tren, en metro o sigues caminando, o compras otro café y regresas a casa y te das por vencido. Como estoy a punto de cumplir 50 años, y mi cuerpo no me da más que para caminar pausadamente y me pide que no lo exponga a la aventura, entonces decido seguir caminando por la Av Santa Fe y dejarles el tren y el metro a los trotamundos.

Decido comprar un café más, y lo acompaño con unas galletas dulces y le digo al joven vendedor que no quiero azúcar, porque el azúcar estropea el café, él sospecha entonces que mi vida es amarga como el café y me lo hace saber y me sonríe.

De donde sos. De Colombia. Siempre eres tan serio. Al parecer sí, todos me hacen la misma pregunta. Debe ser porque le falta el azúcar a tu vida. Puede ser, cuanto le pago. Dejá así que yo invito. Gracias pero yo quiero pagar, cuanto es. No es nada, yo invito hoy y vos me podes invitar otro día. Seguro me quiere invitar. Claro que sí, yo hoy te invito. Bueno, entonces quiero el café grande y las galletas con crema de dulce de leche. Bueno.

Sigo caminando, sigo luchando contra el frio, sigo observando detenidamente a los demás, sigo vivo y sigo escribiendo.  Caminando siempre obediente al trazo de la Av Sante Fe llego a la estación del Subte de Plaza Italia. Estoy cansado, cruzo la calle, entro en un bonito parque y me siento en una bonita silla. Aun me quedan galletas con crema de dulce de leche.

Hace frio. Si hace frio. Por qué dejó Colombia. Como sabe que soy colombiano. Porque uno conoce a los colombianos. Yo no me di cuenta que usted es colombiano. Muchos dicen que no parezco colombiano, usted no es el primero, pero si soy colombiano, soy bogotano, igual que usted, por qué dejó Colombia. No sé, usted por qué la dejó. No la dejé, nunca la he dejado, solo estoy aquí por un tiempo corto, ya regresaré. Por qué no se queda aquí. Porque no soy de aquí, porque aquí no están las personas que amo y las personas que me aman, que es eso. Mi tiquete de regreso a Colombia. No sabe si regresar. No sé nada. Por qué se fue de Colombia. Porque no tenía nada, porque no tenía dinero para estudiar, porque no podía estudiar, porque no conseguia trabajo, porque en Colombia todo es una mierda. Y si Colombia es una mierda, pues no regrese, no tiene sentido. Me hace falta Colombia. Le hace falta la mierda entonces. Puede ser, usted cuando regresa. Dentro de poco. Que hace en Colombia. Lo mismo que hago aquí. Y que hace aquí. Nada. Como así que nada, algo debe hacer. Soy escritor, un escritor malo por supuesto, un escritor corriente. La gente en Colombia lo lee mucho. No, solo mis amigos por misericordia y todos mis enemigos, ellos me leen a ver si los nombro y digo que me los comí, o que entre ellos se comen. Por qué tiene enemigos. En política todos tienen enemigos. Usted es político entonces. Tal vez, para cuando está el vuelo. Para hoy 20 de julio. Va a regresar. No lo sé, no me presione. Y aquí está estudiando. Sí, aquí estudio, aquí trabajo, aquí vivo. Entonces a que va a Colombia, no sea estúpido. Ya le dije, me hace falta mi país. Le hace falta la mierda. Bueno y es que usted odia a Colombia o que. No, a Colombia no, de hecho no odio a nadie. Entonces. Entonces qué. Entonces porque se expresa así de su país. Yo únicamente escribo la verdad. Por qué tanto fastidio hacia Colombia. No le tengo fastidio a Colombia, les tengo asco a los colombianos. Oiga, respete. Respete que. A mí, yo soy colombiano, igual que usted. Y quien respeta a los demás. A quienes. A los que mueren, a los que viven en el exilio, a los que son masacrados, a los que se le prohíbe casarse, a los que no tienen que comer, a los que no tienen como estudiar, a los que mueren de hambre, a ellos quien los respeta. Pues no sé, yo no tengo la culpa de eso. Yo sí. Usted la tiene, pero por qué, si es un escritor fracasado que vive en Buenos Aires no me dice que no es nadie. Soy colombiano, que más quiere. Pues no sé, ser colombiano no razón para sentirse culpable por el país de mierda que tenemos. El país no es una mierda, el país es hermoso, la mierda son los colombianos. Usted es una mierda entonces. Si, correcto. En serio no debería ser tan duro con usted. No soy duro conmigo, conmigo soy suave, soy condescendiente. Cuando llegue a Colombia que va a hacer entonces. Escribir. Su vida es aburrida. Sí, mi vida es miserable. Por qué lo dice. Porque nací en un país en donde la mayoría son miserables, y la mayoría manda, somos democracia. Eso no es así, los miserables no somos la mayoría, los miserables son lo que están en el poder. Ellos no son miserables, ellos son felices en un país triste. Ellos tienen acabada a Colombia, no ve a Samuel Moreno, a Uribe, al procurador Ordoñez ellos si son una mierda, no nosotros. A ellos quien los elige. El pueblo. Y usted hace parte del pueblo. Claro, por supuesto. Entonces usted es una mierda, usted eligió a esos desgraciados. Yo no vote, yo no los elegí. Entonces quienes. Los que votaron, y ganó la mayoría y por eso los eligieron. Se da cuenta. De qué. De que la mayoría si elige, elige por usted y por mí. Que quiere que haga entonces, no puedo hacer nada. Entonces no haga nada, haga lo que hacen todos. Y que hacen todos. Quejarse. Pues hablar mal del país no lo va a cambiar. Seguramente hablar bien del país sí. Pues no lo sé, y va a celebrar el 20 de Julio. No celebro nada. Pero es el día de nuestra independencia. Usted es independiente. No. No entiendo. Yo tampoco. Yo voy a ir a la celebración del 20 de Julio, va a estar bueno. A que se refiere. Pues que van a poner música y vienen grupos de salsa y orquestas y una pantalla gigante, debería ir, así se distrae y baila un rato. Yo no sé bailar. Un colombiano que no sepa bailar no es colombiano. Eso me dicen siempre. Vamos, y de paso conoce mujeres. Para qué. Pues no sé, es que usted es marica. No lo sé. Un escritor fracasado que no sabe si es o no marica, usted es muy raro. Un colombiano que ama a su país pero que no vota, que no sabe si regresar o no, y que baila, usted es muy normal. Pues sí, soy normal, eso no es malo. Bueno me voy, quiere estas galletas con crema de dulce de leche. Bueno si, gracias. Gracias de que. Pues por las galletas. Pierda cuidado.

Me levante con esfuerzo, el frio se estaba apoderando silenciosamente de mi cuerpo, crucé la calle, camine unas cuentas cuadras hacia la Av Cabildo, entre al mismo lugar de hace un rato y pedí dos cafés calientes, con galletas dulces pero sin crema de dulce de leche. El joven de ojos verdes sonrió. Esta vez invitás vos. Por supuesto. Y contame, por qué no estas celebrando como todos los colombianos el 20 de Julio. No tengo nada que celebrar. No parecés colombiano che. Eso dicen…

 

 

Giovanni Acevedo

 

 

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Jueves, 11 Julio 2013 14:58

El típico colombiano

Funesto tal vez sea el término más ajustado para definir el modelo aceptado y absurdamente repetido generación tras generación del típico colombiano. Es un infortunio, es una vergüenza, una cínica desgracia. Soy colombiano, afortunadamente lo soy, y me siento bien siéndolo, no imagino viviendo como ciudadano de otra tierra, no me interesa tampoco, aún y cuando debo reconocer que no soy completamente feliz porque no se puede ser completamente feliz en un país en donde viven tantos hijos de puta, tantos delincuentes, tantos hipócritas que se pasan la vida robándole el aire a quienes se lo ganan, a quienes se lo merecen, a quienes deberían ser inmortales y protegidos, no censurados y asesinados o empujados al exilio que al final termina siendo lo mismo. El típico colombiano carece de conciencia y de memoria, de valores, el típico colombiano desconoce su historia y le importa un carajo su futuro porque sabe que su futuro no tiene corrección, está destinado a la mediocridad infinita, al fracaso aceptado y siempre justificado con reproches y lloriqueos en contra del mundo pero nunca en contra de él mismo.

El típico colombiano sale en las mañanas del interior de su miseria con sueño, con lagañas en sus ojos y en su alma, va destino a su anodino trabajo, a su infeliz responsabilidad que le da para medio comer y para medio vivir, para envejecer lentamente en un país que le importa un carajo sus viejos, en una patria que se resiste a caer al abismo mientras la gran mayoría de sus ciudadanos hace muy poco por salvarle la vida.

El típico colombiano es mentiroso, chamuyero, ladronzuelo, hambriento, aventajado, falso, farsante, pobre, canalla, estafador, grosero, inculto, perezoso, dormilón, gritón, homofóbico, indolente, creyente, obstinado, grosero, hostil, rico, feo, uribista y santista, porque el típico colombiano no nace con autonomía mental, no lee, solo bebe licor y baila cuenta cosa suene, y se ríe los sábados en la noche y el domingo va a misa enguayabado, con sumisión, con los ojos abiertos pero la mente cerrada, obstruida, reprimida, condenada a la muerte, a una vergonzosa y deprimente muerte. Pobre Colombia, pobre tierra que tiene la desgracia de tenernos como inquilinos, inquilinos que no la queremos y no la cuidamos. Pobres animales inocentes y puros, inteligentes y nobles, que deben compartir su existencia con decadentes seres humanos que los maltratan, que los ofenden, que les roban con cinismo su espacio, sus propiedades; pobres perros colombianos tan nobles y tan fieles, tan hermosos y tan cariñosos a una especie de seres humanos vergonzosa.

Políticos embusteros y ladrones, policías corruptos y mentirosos, padres irresponsables y desalmados, taxistas aventajados, buseteros cabrones, presidentes ineptos, alcaldes desastrosos, ex presidentes prófugos de la verdad, de la transparencia. Pobre Colombia, pobre realidad, ancianos abandonados, hambrientos, friolentos, madres jóvenes, madres viejas de varias vidas sin un futuro promisorio, pobres nuevas generaciones, pobres viejos políticos cómplices de nuestra realidad que se traga las ilusiones de generaciones enteras, de jóvenes cabreados con el sistema pero débiles para enfrentársele. El típico colombiano come solo, le importa un carajo los demás, vive en familia, en sociedad pero no le importa nadie, solo él.

Los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más brutos, más hambrientos, más futboleros, más creyentes, con más hijos y con más nietos. Los ricos cada vez más prósperos en un país hermoso pero maltratado y los pobres cada vez más pobres, cada vez más enfermos, más cansados, agotados por una vida dura que se ensañó en contra de ellos, en contra de familias enteras, todas pobres, todas sucias, todos con grandes sonrisas. Las ganas de vivir están en la necesidad de hacerlo, en las responsabilidades que por azar, o por desgracia, o por insensatez, les ha tocado soportar, convivir con la crudeza de la realidad necesitada y desaventurada.

Cuándo será el día que nos separaremos de la miseria, de la pobreza, de las limitaciones tontas de la cabeza, financiadas por la pereza y el conformismo, reglas básicas del típico colombiano. Cuándo será que entenderemos que la pobreza es mental, es momentánea, es una mugre que se pega al cuerpo como el mal olor de un día exigente de un campesino, mal olor propio y testigo del cansancio de una institución rigurosa, trabajadora, pero mal olor que se quita, que se desvanece, que se esfuma. Cuándo será que comprenderemos por fin que nada en la vida es tan fácil como no hacer nada, porque es que ni siquiera respirar es fácil, porque es que las manos ajadas y gruesas del campesino no toman ese natural estado por la ausencia del compromiso.

El típico colombiano resulta ser entonces una plaga devastadora, vergüenza y repugnante para una sociedad que necesita educación, compromiso y responsabilidad. El típico colombiano da vergüenza, da lástima, preocupa,  pero es el que todo el mundo conoce y es el que la gran mayoría aprueba, tal vez porque hacen parte también. El típico colombiano nunca va a llegar a leer esto que usted está leyendo y el típico colombiano que lo lea va a asegurar que esto es pura y fisica mierda, porque no hay cosa que más moleste al típico colombiano que le digan la puta verdad. Y ellos tendrán la verdad.

 

Buena tarde.

 

Giovanni Acevedo

 

 

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Lunes, 08 Julio 2013 17:32

Aún me masturbo

Pues claro que sí, tal vez ya no con tanta devoción y religiosidad como lo hacía en mis primeros años de pubertad, cuando era estudiante de bachillerato, cuando buscaba en las noches esos canales que muestran gente desnuda frotándose entre sí. Ahora estoy en mis primeros años de la vejez, ya no busco esos canales en la televisión, ya eso me aburre, ahora prefiero practicar todo lo que vi en la televisión nocturna, pero ahora con quien lo practico no está a mi lado, estamos lejos y no pienso tocarle el cuerpo a nadie, soy muy asquiento para hacerlo así no más, por eso tal vez haya retomado mis costumbres masturbadoras íntimas, cuando siento la necesidad. Pero yo cuento con una adversidad complicada de remediar, y es que soy un varón impotente, no me funciona, no despierta, no resucita. Pero lo intento, con fe, con tranquilidad, con la compañía silenciosa y cómplice de la intimidad de mi cuarto ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué ocultarlo?

Yo creo que masturbarse es la mejor decisión en término sexual que uno puede tomar. Sobre todo si uno es soltero, es pobre y feo. Varios de mis amigos han recurrido a los servicios sexuales de alguna prostituta, o de algún prostituto, eso lo decide el gusto, el momento, el antojo. A mí eso me parece vergonzoso, además de costoso, ¿pagar por sexo? Eso es derrochar dinero, es un lujo, un lujo que indudablemente viene con un sin número de inconvenientes fastidiosos, cuantos malos momentos no se hubieran evitado tantas personas si hubieran recurrido a la imaginación en la intimidad de sus cuartos, y hubieran decidido masturbarse antes de contratar los servicios decadentes del placer sexual.

Por ejemplo; si nuestros pobres soldados, esos que se adueñaron de una caleta de dólares de las FARC en vez de contratar prostitutas se hubieran masturbado, otra seria la pelicula que hubieramos visto. Si los agentes de seguridad del presidente Obama se hubieran masturbado el escándalo no existiría y la prostituta seguiría prostituta, si el funcionario de la Embajada de Honduras se hubiera masturbado seguramente el embajador seguiría como embajador y el funcionario masturbándose, si el ex presidente Uribe se masturbara seguramente tendría mejor humor, estaría más tranquilo, si Pacho Santos se masturbara menos sería un poco más serio, de pronto, no lo sé, no soy un experto en masturbación, solo creo que es una buena opción, limpia, tranquila, legítima. Por eso no comparto de ninguna manera la campaña nociva que ha emprendido la señora Alicia Latorre, presidenta nacional de la Federación de Asociaciones Provida de España, campaña en contra de la masturbación. Según ella, los practicantes de la masturbación debemos ser vistos como un montón de genocidas en potencia. Las pretenciones de esta señora anti-masturbación es conseguir el apoyo de la Iglesia Católica, una vez lo logre entonces presionar para que en su país se legisle sobre esta práctica placentera, inofensiva y económica.  

Que no se le ocurra por favor a nadie en Colombia querer encarnar los odios contra la masturbación, no seamos insensatos que todos nos masturbamos. ¿Qué congresista podría defender un proyecto de ley en contra de la masturbación? ¿Gerlein? ¿Y cómo piensan controlar si yo me masturbo o no?

Antes que algún activista de algo quiera convocar a una marcha por la Carrera 7 en contra de la masturbación, yo quiero invitarlos a todos a la masturbación íntima y con su pareja, pero de manera juiciosa y emprendedora, no una masturbación cualquiera, una bien ejercida y complaciente, invito a todos a que lo hagan, es bueno, es económico, es sano. El mundo fuera un mejor lugar para vivir si todos en la mañana, justo antes de entrar a la ducha nos masturbáramos. Comenzaríamos el día con una grande y hermosa sonrisa producto de una buena masturbada. Antes de una reunión importante de trabajo, mastúrbate. Antes de votar un proyecto de ley, por favor señores congresistas mastúrbense, en la intimidad de sus despachos, hagan coalición masturbadora, que se sienta la verdadera unidad nacional. Y que le ayuden al senador Gerlein que ya está viejito, y no debe coordinar bien el movimiento de sus manos, porque si no logra coordinar su cabeza, mucho menos sus manos.

Solo les advierto, tengan cuidado con el senador Roy Barreras, porque hoy puede masturbar a uno y mañana a otro y luego decir que no ha masturbado a nadie, que él siempre se masturba solo, y más adelante puede salir a la luz un acuerdo firmado entre algún pastor y él en donde se comprometen a no masturbarse, solo si el pastor le da votos.

 

Feliz noche. 

 

 

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Jueves, 04 Julio 2013 05:36

Uribe, feliz cumpleaños

Por esta época, en el 2010 recibí una llamada en mi teléfono celular. Era una mujer, de esas que te hablan muy afectuosamente, muy amables, en exceso -tanto así que resultan empalagosas, fastidiosas- me decía amor, y me hablaba con diminutivos. Y yo odio los diminutivos. Camila Moreno, una política de poca monta, uribista entregada, no a Uribe, a sus tesis, aunque si pudiera entregársele al señor presidente yo no dudo que ella lo haría sin vacilaciones, sin regla alguna. –Giovanni mi amor te necesito, te espero en el bar mexicano esta noche– me dijo ella y yo corté la llamada inesperadamente, antes de que siguiera hablando, antes que me llamara de nuevo amor. El bar mexicano es un establecimiento público, por la Calle 85 en Bogotá, una cuadra arriba de la Av 15, en plena Zona Rosa. Acudí al llamado de la empalagosa mujer con un buen amigo de quien prefiero no dar su nombre ni profundizar en su descripción porque a él no le gusta salir en mis columnas, le molesta que su nombre o por lo menos una vaga delineación de su persona aparezca en una de mis columnas, siempre me llama y me pide que elimine inmediatamente su presencia involuntaria cualquiera de mis publicaciones.

Llegamos al lugar, Camila nos saludó con besos y abrazos por montones, nos presentó con un grupo de viejos feos, según ella empresarios. Los señores malacarosos eran uribistas y necesitaban de nuestra ayuda para festejarle el cumpleaños al entonces presidente Uribe. En la campaña del hoy Presidente Santos organizamos varias caravanas por la ciudad, lo hicimos con chivas de tal vez la empresa más reconocida, mi contacto en esa empresa era directo, los dueños de las chivas eran uribistas y querían a Santos como presidente, por eso nos dejaban casi que regalado el servicio de las chivas. Camila no me quería a mí ni a mi amigo, ella quería el descuento que nos daban en la empresa de chivas porque ellos querían hacer una caminata desde el Parque Nacional hasta la Calle 72, en donde instalaron una tarima, y querían chivas en el evento.

Al siguiente día llegamos temprano a la casa de Camila, nos recogió un amigo de ella y nos llevó a la Calle 72 con Carrera 7. Para esa época los Uribitas y los Santistas eran amigos aún. Yo llegué a querer a Uribe, llegué a defenderlo, era joven, estaba confundido, no me había definido ni sexualmente ni políticamente, era un poco más tonto de lo que soy hoy en día. Políticamente creo que ya encontré mi identidad, pero sexualmente sigo explorando opciones, sigo explorando mi cuerpo.

El festejo al presidente Uribe estaba marchando según lo planeado, un carro nos recogió y nos llevó al Parque Nacional, no nos dieron desayuno ni Camila me volvió a decir "amor", me utilizó vilmente para conseguir el descuento en las chivas y luego me desechó. La gente comenzó a llegar, comenzaron a amontonarse y cuando la gente se amontona se calienta, como que se se desinhiben. Había trago por todo lado camuflado en botellas de agua. Mi amigo y yo decidimos hacer negocio con el nombre de Uribe, así como el señor Castellanos hace negocio en el nombre de Dios. Entonces nosotros mismos compramos sombreros vueltiaos hechos en cartón, de piñatería, y les pegamos un papel adhesivo con una frase que ya olvidé, pero que con seguridad debía desearle feliz cumpleaños al presidente Uribe.

En el trayecto sobre la Séptima los medios de comunicación buscaban lograr buenas notas, capturar buenas imágenes. Mi amigo, a quien le encanta salir en televisión y en radio, se encargó de dar entrevistas a diestra y siniestra por toda la Carrera Séptima. Yo tenía novia, pero siempre he sido malo para las novias, me olvidé de ella. No sabía que tenía novia hasta que la vi al lado de mi suegra enfrente de la tarima en la Calle 72. Ella y toda su familia son muy uribistas, su tío le dio la bendición al entonces candidato Santos y con su mano en la cabeza del candidato nos dijo a todos que el Señor Todopoderoso le estaba diciendo que Santos iba a ser el próximo presidente de Colombia. La gente se había convertido con rapidez en multitud, mi novia y yo nos subimos a la tarima y mi suegra estaba orgullosa de ver a su hermosa hija sobre una tarima. El presidente Uribe le habló a toda su fanaticada por intermedio de un celular que acercaron al micrófono para agrandar su voz, nos agradeció tan generoso detalle.

Luego del saludo presidencial y de ver volar una paloma blanca como símbolo de paz, la fiesta se prendió y la gente comenzó a beber ahora sí sin prevenciones. Un uribista, Santiago Hinojosa, decidió cantarle una horrible canción al presidente, yo sospecho que este Santiago es el mismo que me acusa en un comentario en mi última columna de inepto y de lagarto, esta vez no me llaman maricón, pero sí me piropea, dice que tengo 20 años, error que me agrada. También dice que él es un pésimo cantante de vallenato, que su voz chillona es irritante y que su aliento fétido es parte de su personalidad.De él no tengo muchos recuerdos, yo nunca lo vi trabajando de manera continua en la campaña de Santos, no olvido la vez que me llamó a mi celular después de terminada la campaña y groseramente me despertó de mi siesta, y me llamó a pedirme expresamente que intercediera por él con Gabriel Gómez Jaime. Yo le decía que no conozco a ningún Gabriel Gómez Jaime. Le dije que conocía a un Gabriel Jaime Gómez, pero que él no tenía una bolsa de empleos, que él era asesor en PROEXPORT.

Hinojosa se enfadó conmigo, me dijo que él había trabajado muy fuerte en la campaña de Santos como para que no le fueran a dar un empleo digno, el que fuera, que cómo así, que él estaba muy dolido y que Gabriel Gómez Jaime (a quien no conozco) tenía que darle trabajo porque cuando uno trabaja en una campaña electoral es porque busca empleo, entonces que él quería un empleo y que ese hombre desconocido del que me hablaba le tenía que dar empleo. Yo le sugerí que conformara una agrupación vallenata, pero él me dijo que no, que él quería empleo en el Gobierno Santos.

A Uribe le debe gustar que le celebren sus cumpleaños, es un hombre que le gusta que hablen de él. A mí no me gusta que me celebren nada, y mucho menos mi cumpleaños. Tal vez le gustaría mucho que como regalo le diéramos la presidencia, pero creo que eso no va a ser posible, ni a Uribe ni a Zuluaga ni a Pachito ni a ningún otro uribista.

A mi amigo y a mí nos fue bien con el negocio de los sombreros uribistas, mi novia me terminó tiempo después porque no fui capaz de consumar nuestro amor pasajero. Los uribistas ya no son amigos de los santistas. Camila Moreno se quemó en su intento de ser edil de Teusaquillo, se lanzó por un partido pero hacia campaña con otro, regalaba pitos y hacía reuniones de no más de cinco personas en auditorios construidos para quinientas. Hinojosa hoy en día trabaja como cartero.

Feliz cumpleaños Uribe

 

Giovanni Acevedo

 

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Miércoles, 03 Julio 2013 15:28

¿Colombia el país más feliz?

Las personas quieren ser felices, pero no todos lo logramos, algunos estamos entre la felicidad y la infelicidad, ni muy muy ni tan tan, y es esa nuestra realidad. Quien sea feliz infinitamente, sin reservas ni exigencias, quien de verdad no tenga ocasionales encuentros con la desdicha, con el infortunio, que nos diga ¿Cómo lo logra? ¿En qué país vive? Porque de seguro no vive en Colombia, ni tampoco aquí en la Argentina, ni en Chile ni en Uruguay, ni en el Perú, Bolivia o Panamá, a donde me debo mudar para encontrar una felicidad un poco menos incompleta, en qué país debo respirar para hallar una vida un poco más complaciente. Eso que ahora dicen, que en Colombia somos felices enormemente, que somos el país más feliz del mundo, eso es apariencia, es artificial. Siempre tendremos algún acontecimiento que justifique un poco de tristeza, de desolación. Eso que dicen que somos el país más feliz del mundo no es verdad, yo soy colombiano y les puedo aseverar que no somos tan felices como se cree, como se dice por todo lado, ni somos tan insurgentes como se cree.

¿Cómo se puede ser feliz cuando el ser humano solicita de otros para mantener satisfecho su voraz apetito de ser feliz? He intentado últimamente buscar la manera más económica y cómoda para ser feliz, pero no la he encontrado, es esquiva la felicidad. Me he dado cuenta que mi felicidad está en los demás, no en mí. Mi felicidad debe también alimentarse de pequeños gestos impregnados o por lo menos mínimamente untados de amor hacia mí, de cariño. Muchos no saben, porque muchos no me conocen completamente, pero los últimos dos años y un poco más he estado enamorado, me he mantenido en esas redes escamosas del amor y he aprendido a ser el novio de alguien, a conocer a alguien y a cambiar costumbres por alguien y que ese alguien cambie costumbres por mí, en los últimos dos años y un poco más he sido más feliz que antes, por supuesto no fue una felicidad completa, pero si se acercó mucho a ese estado ilusorio, casi lo fue sino hubiera sido por mi natural torpeza, que siempre lo estropeo todo, siempre daño algo, siempre incomodo a alguien.

A mí me hace feliz que por las noches, antes de dormir me den un besito y me deseen buena noche, me hace feliz que en el cine me tomen de la mano, que también lo hagan en los taxis, soy feliz cuando me cepillan los dientes, cuando me regañan por comer mal, por preferir la grasa en vez de las legumbres, que me besen en los ascensores, que me besen a oscuras, que me besen en la ducha con el agua caliente y con los ojos cerrados, que me besen, en ultimas que me besen donde sea pero que lo hagan con entrega, con devoción, con mucho amor. Me pone feliz que me regalen boxers que me queden grandes y camisetas que no utilizo fuera de la cama, en serio eso me hace feliz. Que me inviten a un café, a unas onces de chocolate espumoso con muffins de chocolate y muffins de queso. Despertar y encontrar sobre la cama el mejor desayuno de mi vida, huevos, jugo de naranja, queso, fruta y pan, me hace muy feliz. Que me abracen, que me mimen, que me muerdan, que me hagan masajes, que me llamen a mi teléfono celular y me pregunten si estoy bien, me hace feliz que me regalen dulces, que me regalen besos, y que me los roben. Alguien dirá que todo esto lo puede hacer cualquiera, y es verdad, pero no será nunca igual, a mí solo me gusta que lo haga una sola persona, nadie más, los demás seres humanos no me gustan, nadie más me gusta.

Yo solo quiero los besos y los brazos de alguien, pero estamos lejos, a cientos de kilómetros, en medio de nosotros deben haber unos ocho países, casi 10.000 kilometos, entre nosotros hay silencio, distanciamiento, no nos vemos ni nos escuchamos hace muchos días, después de vernos y besarnos a diario durante dos años y unos cuantos meses, entre nosotros hay preguntas y respuestas que se niegan a salir, hay silencio, hay amor pero un amor silencioso, cauteloso, tal vez un amor prudente por ahora, o pueda que ya no haya amor y yo esté haciendo planes en vano, o pueda que haya cariño, aprecio, agradecimiento pero no amor, o puede que sí. El amor y la felicidad siempre confabulan, saben que deberían estar siempre juntos pero no siempre es así, ¿por qué? No lo sé.

El amor es la suma de todos los sentimientos, de eso soy testigo, la vida me lo ha enseñado en el ejercicio de la práctica. He amado y me han amado, he amado a una sola persona y me ha amado solo una persona, que yo conozca. Me odian muchos, que conozco, y ese odio tontarrón que inspiro en otros contribuye un poco a mi felicidad.

¿Cuánto tiempo hay que esperar? ¿Cuántas lágrimas hay que derramar?  Me hago estas preguntas a diario porque quiero saber cuándo por fin voy a ser feliz sin tantos reproches, sin contradicciones. Cuento afortunadamente con el inmenso y caritativo amor de mi familia, que me ha demostrado cuanto me aman aun y sabiendo que yo me siento incapaz de gratificar tanto amor hacia mí, y hago lo posible por hacerlo, pero no me alcanza porque es mucho, es desbordante, fuerte y arrasador.  Gracias a ellas, a mi abuela, mi madre, mi hermana y mi perra, todas hermosas, todas amorosas, todas incondicionales, las amo, y no he colocado nunca nuestro amor en duda ni lo he sometido a cuestionamientos, al que si he sometido a la indagación de mis sentimientos exigentes es al amor que nace entre esa persona que viaja hoy por los Estados Unidos de Norteamérica y yo, que no viajo, más bien me siento y escribo al sur del continente, con frio y con las manos inquietas.

–No busques el amor que él llega solo– me dice una buena amiga. –No lo busco, él ya me encontró, lo que pretendo es no dejarlo ir­–  le contesto con seguridad.

Darle tiempo al tiempo ya me está dejando un mal sabor, escucho y leo esa frase por todo lado, no se puede siempre estar esperando porque se corre el riesgo de morir en la espera, y yo no quiero morir esperando nada ni a nadie, no sería justo conmigo, tampoco quiero que alguien muera esperándome, no me lo perdonaría. Tal vez mi felicidad esté mal educada, sea una felicidad caprichosa, una felicidad antojada, exigente y excluyente, pero me gusta, siempre y cuando esté satisfecha yo voy a hacer lo posible por complacerla. Ya ella ha hecho su elección, y eligió a alguien hace dos años y unos meses más, yo simplemente respeto su elección, nuestra elección.

Siempre vamos a depender de los demás, de unos menos y de otros un poco más. No se puede hacer nada ante eso, y no pretendo tampoco retar de ninguna manera al tiempo ni a la vida, pero ya estuvo bueno, ya quiero estar tranquilo, quiero que estemos tranquilos, juntos y tranquilos, juntos y revueltos.

Al final no importa en que país se viva, ni en qué condiciones, ni con que comodidades, (yo prefiero las mejores siempre) lo importante es con quien se decida vivir, esa persona que va a compartir amablemente su tiempo, su espacio y su vida contigo.

 

Giovanni Acevedo

 

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Domingo, 30 Junio 2013 20:46

Colombia joven, Colombia hipócrita

Todos hemos sido en algún momento hipócritas, todos hemos fingido algún tipo de sentimiento o gusto por algo en alguna situación incómoda, en momentos que buscamos encajar en un grupo o quedar bien en frente de la mirada de terceros. La hipocresía en mínimas dosis resulta inofensiva, irrelevante, es más, puede la hipocresía resultar propicia para evitar herir sentimientos ajenos.

El problema comienza cuando la hipocresía es cultivada y adiestrada, cuando encaja en nuestra personalidad y termina convirtiéndonos en unos malditos hipócritas, eso a nivel personal resultará supremamente vergonzoso y reprochable, pero si eres político, si eres servidor público, si tus actuaciones tienen algún tipo de repercusión sobre el pueblo, sobre la sociedad, entonces ya no serás un maldito hipócrita sino un hijo de puta y terminaras rápidamente convertido en un Roy Barreras, Álvaro Uribe, Roberto Gerlein, por ejemplo, entre muchos otros, montones, manadas de políticos que han logrado escalar a punta de hipocresía política.

Lastimosamente ser político es sinónimo de ser aventajado, ladrón, mentiroso y también hipócrita. Definición que resulta entendible si nos fijamos en la mayoría de nuestros actuales políticos, los que están ejerciendo, los que están elegidos. En Bogotá tenemos un alcalde inepto, tarado, que si bien no es ladrón (hasta ahora) sí es torpe, condición que resulta gravísima y alarmante para un cargo tan trascendental como el que desempeña el señor Gustavo Petro. Un amigo mío señala, en un intento desesperado por defender la gestión de Petro, “por lo menos no es ladrón”, y entonces yo quedo consternado. ¿Cómo que "por lo menos"? No seamos majaderos, es que los administradores del erario no deben tener ningún tipo de concesión, de comprensión ni defensa a sus errores, menos cuando dependen de la incompetencia o la corrupción, deben sencillamente trabajar para lo que fueron elegidos, pero la realidad nos ha venido convirtiendo en conformistas, además de hipócritas.   –Uribe por lo menos le dio duro a la guerrilla– Sí señora ¿y lo demás?

Yo he decidido entregarle mi vida laboral a la profesión más desagradecida, agotadora y exigente que pueda existir. La política. Y en los años que llevo conociéndola me he enamorado de ella. Ha sabido oportunamente seducirme. He conocido tantos hipócritas como buenos políticos porque en esto hay de todo. La hipocresía es una forma sutil de mentir, de ocultar la verdad, de construir una máscara y así mostrar una falsa, una que le convenga al autor de esa mentira sutil pero vergonzosa. Esta manera de actuar se ve a diario en la política, pareciera casi ser una regla. Si los políticos son hipócritas y los electores son hipócritas, ¿entonces a qué estamos jugando?

Jaime Garzón decidió construir máscaras y esconderse detrás de ellas, de personajes encantadores para decir lo que los demás nunca se atrevieron, la verdad. Por decir la verdad terminó muerto, asesinado por desgraciados que hoy en día deben estar ejerciendo la hipocresía para esquivar la verdad, para sobrevivir. Yo hago parte de una generación que creció en medio de la hipocresía, del reguetón y de necesidades sociales que aún no han sido cubiertas por la sociedad, de falencias que siguen respirando, que siguen siendo ignoradas por muchos políticos hipócritas. Pero yo no quiero que esto mismo lo escriba un joven de las generaciones que hasta ahora se están gestando, me preocupa que eso suceda, me aterra terminar siendo cómplice de la realidad mañosa en la que vivimos.

En Colombia somos 8.500.000 jóvenes entre los 15 y los 24 años, (me queda poco tiempo dentro de esta categoría). Colombia es uno de los países, por fortuna, más jóvenes del mundo, no me imagino si fuera lo contrario, si nuestras esperanzas dependieran mayormente de viejos verdes, pero no de viejos verdes como Mockus o Gilma Jiménez,(lastimosamente ha fallecido, pero nos ha dejado grandes logros en el ejercicio de sus funciones como concejal y senadora) sino de vejetes verdes desagradables como los concejales de Bogotá Marco Fidel o Jorge Durán, o el diputado obeso y feo de Antioquia Rodrigo Mesa. En Colombia el promedio de edad es de 26 años, eso quiere decir que el país es de jóvenes, somos los jóvenes los que tenemos el compromiso gigantesco de mejorar las condiciones sociales y políticas de nuestro pais, ¿por qué?, porque vivimos en un país democrático. Eso quiere decir que la mayoría decide, y si la mayoría somos jóvenes, entonces nosotros decidimos. Esto en teoría, pero en la práctica la realidad es preocupante.

Debemos saber, que si bien en este momento somos jóvenes, dentro de 15 años, 30 años, no lo seremos. Entonces me pregunto si le dejaremos las mismas falencias sociales a los jóvenes que vienen en camino, me pregunto si los jóvenes de hoy haremos algo por los jóvenes del mañana, o si más bien preferimos utilizar la hipocresía para evadir nuestras responsabilidades, que no son finalmente severas, y más bien todos conseguimos un empleo cómodo que no me exija mucho, o me voy del pais y ya. El derecho al voto, por ejemplo, es una de ellas, debe ser una realidad y una herramienta importante utilizada por los jóvenes de todo el país.

Los jóvenes del Cauca, de la Guajira, del Chocó se enfrentan a una pobreza que supera en ocasiones el 60%, jóvenes sin oportunidades, sin posibilidades académicas con calidad, sin proyecciones profesionales reales. Esto hace que los jóvenes del campo crezcan con profundas y marcadas desigualdades en comparación con los jóvenes de la ciudad. Colombia vergonzosamente tiene la tasa de desempleo en jóvenes más alta de América Latina y la tasa de desempleo en mujeres dobla la de los hombres, cosa que resulta aún más preocupante y pone a nuestras jóvenes en condiciones mucho más hostiles por cuestiones de género. Preocupante también es que casi el 80% de los reclusos en Colombia tienen menos de 30 años, los que controlan el negocio del microtráfico de droga son jóvenes, los índices más altos de delincuencia son cuota de jóvenes.

Esa frase cliché, repetida por tantos políticos hipócritas, “los jóvenes son el futuro de nuestro país, por eso debemos trabajar por ellos” resulta un pajazo mental. Es solo ver las condiciones académicas de nuestros jóvenes: 9.300.000 jóvenes asisten a la educación pública versus 1.300.000 que asiste a la educación privada. Sabemos que la calidad no es la misma, la intensidad horaria tampoco, las oportunidades de un joven educado por la educación pública lastimosamente no son las mismas que las de uno educado por la educación privada. Yo le agradezco la intención momentánea de esos políticos en época electoral por nuestra educación, ahora confió en el compromiso de los jóvenes por su educación, por nuestra educación. En Colombia se gradúan al año un promedio de 900.000 bachilleres, de esa cifra solamente 350.000 tienen acceso a la educación superior. Y si continúo esto no va a terminar como columna de opinión sino como un libro que nadie compraría, pero que muchos criticarían.

Hay muchos políticos alejados de la hipocresía viciosa, hay muchos funcionarios públicos comprometidos juiciosamente con su labor, como Gabriel Gómez por ejemplo, amigo, y juro no caer en la hipocresía conveniente cuando afirmo que Gabriel me enseñó a dar mis primeros pasos en política confiando responsabilidades en la campaña del ahora presidente Santos, responsabilidad que espero no haber defraudado. Hoy, como director del programa presidencial Colombia Joven, ha logrado grandes avances en beneficio de la juventud colombiana. No quiero que mis letras se malentiendan y algún hipócrita oportunista llegue a la oficina de Gabriel anunciándole en susurros mal intencionados que un desconocido ha escrito en contra de su amigo, como lo hizo Juan Pablo Echeverry hace unos meses, además recurriendo a la mentira, a la hipocresía en ese afán que tienen los uribistas por mostrase como fieles defensores de las tesis uribistas encarnadas hoy en varios candidatos, todos flojos, todos sin opciones palpables de ganar las elecciones presidenciales el próximo año. El cambio no se hace en un gobierno, ni lo va lograr una sola persona, el cambio y ese camino a mejorar lo damos todos, la mayoría, es un trabajo que demanda y exige compromiso, tiempo, dedicación.

Votar y ser responsables con ese voto no nos exige alejarnos de nuestra vida cotidiana, ni pertenecer a la política o a un grupo político, solo exige compromiso con el país, con mejorar nuestra realidad.

El próximo año son las elecciones al Congreso, ¿Vamos a permitir que ganen los de siempre? El expresidente Uribe y sus seguidores se tienen tanta fe que desde ya nos están anunciando victoria presidencial y una gran representación uribista en el Congreso. ¿Vamos a permitir que pase lo que ya pasó? Casi todos los congresistas uribistas en la cárcel y en procesos por parapolítica.

La invitación final es a votar, desde ya, hacerlo por quien mejor nos parezca, con responsabilidad, con tranquilidad, sin compromisos mañosos, sin un tamal de por medio.

 

Feliz noche.

 

Giovanni Acevedo 

 

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