Martes, 05 Noviembre 2013 19:54

Malditos bogotanos

A mí me cuesta mucho creer que en Bogotá viva gente decente. Y la poca que vive es tan exigua que rara vez uno tiene el placer de tropezársela por la calle. Bogotá es hoy en día el pueblo más grande de Colombia, con un bus rojo que transporta gente sudorosa aplastada contra los vidrios y un montón de hampones merodeando por ahí buscando a ver qué pendejo se encuentran para robarle con descaro sus pertenencias. Uno en Bogotá solo está seguro dentro del carro, con los vidrios arriba y el seguro de las puertas ajustado, en Andino, Unicentro o Hacienda Santa Bárbara. O en el apartamento o en la oficina. Andar por las calles de esta capital resulta un sacrificio para todos los que intentamos sobrevivir a los atropellos de todos esos pizcos que dicen ser bogotanos y que lo son -en últimas-  sin importar de qué pueblo vengan. Si viven aquí, entonces son bogotanos.

No importa si usted es peatón, conductor de automóvil, moto o tiene la desdicha de andar en carro blindado. En Bogotá nadie está ni seguro ni tranquilo. A diario uno debe sortear los abusos de todos esos que dicen ser “gente de bien”, pero que en realidad resultan ser unos malditos bogotanos. El que se cruza los semáforos en rojo a medio día, el que se estaciona en una calle principal, el que no cruza por los puentes peatonales, el que bota la servilleta por la ventana del carro, el maldito que no usa nunca las direccionales, el torpe que no sabe que las cebras fueron pintadas para que la gente pase sobre ellas cuando el semáforo lo indique. El pendejo al que se le olvida respetar la fila, la bruta que no entiende que las sillas en los buses no son para la que use los tacones más altos sino para la persona que más la necesite. El animal que baja los vidrios de su Spark engallado, se pone unas gafas falsificadas y sale por la calle con el reggaetón a todo volumen. El tipo que pispea a cuanta vieja con jean ajustado y sin bolsillos traseros deambula por ahí.  

No hay derecho. No se puede vivir en una ciudad invadida por tanto guache. Pero es que la vaina no es solamente de los ciudadanos, también es de la institucionalidad y la eficiencia de sus funcionarios y de sus obras publicas. Calles estropeadas, sin demarcación, semáforos inservibles y otros innecesarios. Puentes averiados, alcantarillas destapadas, indigentes lavando los vidrios de los carros y hasta supermercados instalados en los semáforos más concurridos y tediosos.  Si usted quiere agua, cigarrillos, la prensa o un poco de marihuana sólo tiene que detenerse en un semáforo y esperar la oferta del día.

Si después de cada una de mis columnas me han tildado de maricón, de ladrón y hasta de uribista resentido, entonces que ahora me tilden de clasista, pues no me extrañaría, incluso creería, que por fin acertarían en tanto insulto que lanzan sobre mi nombre en un torpe intento de afectarlo. Que una parte de mis lectores me insulte y me envíe correos ofensivos no me perturba, más bien me alegra, me divierta. Lo que sí me perturba es la misma señora obesa que intenta limpiar el vidrio de mi parabrisas de lunes a viernes en el semáforo de la 79 con Caracas. Y el problema no es que me lo limpie, el problema es que no lo limpia, lo ensucia, lo engrasa, lo estropea y tiene el descaro de solicitar dinero por enmugrar el vidrio de mi parabrisas. “El trabajo no es deshonra” diría mi abuela en un acto inmenso de compasión que la caracteriza. Si la señora con sobrepeso quiere fidelizar su clientela, entonces que se preocupe por de verdad limpiar los vidrios que, por suerte, deben detenerse en su puesto callejero, que utilice el producto indicado, que sea cordial, que se muestre profesional. Esa vaina de despertar pesar a cambio de unas cuentas monedas me resulta irrespetuoso.

Bogotá es el destino para muchedumbre en busca de un mejor futuro, en busca de estabilidad y oportunidades. Sin duda esta ciudad puede ofrecer lo que toda esa gente busca. Trabajo, estudio, circunstancias bien aventuradas que le faciliten el progreso a quien lo busque con trabajo y compromiso. Y el problema no es que nosotros los recibamos aquí con gusto y, en mi caso, con resignación, sino que lleguen y la aprendan a querer. Yo escucho a diario gente lamentarse de la clase política, de la clase alta, pero nunca de la gente que atenta contra el buen vivir. No creo que sean los políticos los que conducen borrachos o los que se roban las alcantarillas o los que le arrebatan los bolsos a las señoras desprevenidas. Las calles sucias, los parques averiados, los sanitarios públicos estropeados, los hinchas de fútbol muertos a manos de sus colegas, muchachos que le entregan su vida a la suerte por algunos segundos mientras intentan entrar en alguna estación de TransMilenio a la fuerza. Debo reconocer que vivo feliz en mi ciudad, pero no tranquilo ni satisfecho como debería vivirla. Creo que mi lugar está lejos de todo este caos, creo que debo alejarme de esta realidad cuanto antes, lo más rápido posible, antes de que algún maldito e irresponsable bogotano termine por mal obrar mi existencia.

Ahora debo vivir aquí, aunque muera de ganas por salir corriendo, aunque no soporte con agrado los excesos que provoca tanto libertino. Mis obligaciones laborales y monetarias tienen raíces lo suficientemente profundas como para mantenerme un buen tiempo en esta ciudad incoherente y díscola. Espero no estar muy viejo para poder disfrutar de una Bogotá tranquila en la medida de lo posible. Una capital con los servicios necesarios para poder vivirla con eficiencia y unos conciudadanos que no me generen temor ni asco. Quiero caminar por las calles limpias y ver gentes educadas, consumidoras de libros y respetuosas de las normas básicas de convivencia. Quiero ver hombres besándose por ahí y mujeres caminando tranquilas, sin temores ni prevenciones.

Por favor, intentemos día a día alejarnos del perverso anonimato y de la cansona y repugnante realidad de los malditos bogotanos que, con sus acciones matutinas, logran desbaratar cualquier buena acción de quien sea que quiera vivir en una tranquilidad, aunque sea temporal. Usen las direccionales, respeten las filas, no se disputen los puestos en ese aparato enorme, rojo y grotesco que dicen llamar sistema de transporte masivo. No conduzcan ebrios, y no consuman marihuana arbitrariamente. Sean felices en medio de toda esta realidad vergonzosa. 

 

Giovanni Acevedo

 

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Martes, 15 Octubre 2013 17:42

¿Firma por Uribe?

Comenzó en forma la recolección de firmas para el Centro Democrático. Ya hace algunas semanas, los más cercanos colaboradores del ex presidente Uribe con la camiseta blanca que los identifica y los formatos emitidos por la Registraduría Nacional, decidieron salir a las calles bogotanas en busca de las firmas que les darán su personería jurídica. No he tenido la oportunidad de encontrarme en algún lugar con estos tipos, no los he visto ni he hablado con ellos.

Domingo 9:30 pm

Don Giovanni, que pena llamarlo a esta hora pero es que me llamaron los doctores. No se preocupe, pero dígame, ¿se encuentra bien su salud?. Sí señor. ¿Para qué lo llaman los doctores si su salud está en orden? Me llamaron los doctores del trabajo de Uribe, están buscando gente para trabajar, que don Uribe necesita gente para trabajar. Qué bueno que generen empleo, me alegra mucho eso. Sí señor, pero me dijeron que fuera el martes a la iglesia esa de los cristianos a las 7:30 am. ¿Cuál de todas? Esa de la 30, la grande, la que le roba plata a la gente y usan datafono. No sé cuál sea. Ay don Giovanni la caris… algo. La Carismática Internacional, ya sé cuál es. Sí esa, esos malparidos son severos ladrones, no ve que mi mamá iba y le pedían la de plata. Bueno, ese es su negocio, ellos venden un servicio y los otros lo pagan, es lo básico del comercio. Uy no don Giovanni pero la retumbada esa vaina. Bueno, a mí no me corresponde tomar posición frente a esa actividad, puedo decir que a nadie obligan a asistir ni a aportar dinero. Sí señor, y don Giovanni, usted que me aconseja, voy a esa reunión del martes, o no mejor no, es que la última vez fue puro caramelo. ¿Qué pasó la última vez? Nos citaron también allá, y estaban sus amigos, el gordito chiquito, el costeño, todos ellos, a mí no me saludaron, y habló un señor que como que quiere ser presidente algo así, nos llevaron de relleno, usted sabe don Giovanni que uno no está para perder plata y que lo hagan ir a uno a escuchar a un man de esos pues no es justo. Ellos son buenos tipos, y esos son los gajes del oficio, yo no he hablado últimamente con ellos y no tengo como asegurarle que está vez la intención de la reunión sea laboral, lo único que le puedo decir es que vaya, y conozca de primera mano lo que tienen por decir, eso sí, no mencione mi nombre, a los uribistas no les agrada mi nombre.

Esa noche, en las noticias de la red independiente hablaron sobre la recolección de firmas por el Uribe Centro Democrático. En las tomas pude encontrar el rostro de un hombrecito desagradable, desaliñado, feo, andrajoso. Dueño de un carrito rojo igual de desagradable a su rostro. No me extrañó verlo en medio de los uribistas, como tampoco me extrañaría verlo en medio de los petristas o pidiendo trabajo en el lado santista.  La dinámica de la política solicita interlocutores como este, que busquen orificios en donde se puedan sentir medianamente significativos, mientras los realmente importantes se abren camino en medio de un tumulto de competidores feroces que no dudarán nunca ni tendrán concesiones cuando de pelear por sus aspiraciones se trate. La recolección de firmas a favor del movimiento uribista no se ha sentido, yo por lo menos no he tenido la fortuna de encontrármelos en alguna calle bogotana. Tal vez porque no cubren con eficiencia toda la ciudad, o porque hasta ahora se están organizando, y si tenemos en cuenta que en frente de la organización logística está el señor Juan David Vélez, entonces no sé qué tan efectiva sea la dinámica. En realidad me agrada que el encargado de seleccionar el personal sea este muchacho candidato, desde ya quemado al Senado de la Republica, me agrada porque debo entonces suponer que sus subordinados deben cumplir con algunas especificaciones que nos resulten agradables y convenientes, a él, a algunos de sus compañeros de lucha y a mí, así me toque verlos a lo lejos, así me toque imaginármelos únicamente.

Martes 11:45 am

Don Giovanni, yo me voy de esto. ¿Qué le pasó? Me pusieron a trabajar con un man ahí, y ese man es todo mandón y tiene una esposa gorda, fea y brava. ¿Qué les dijeron? Que nos van a pagar disque $150 pesos por firma, que tenemos que hacer mínimo 8 hojas diarias y que nos van dar $10.000 pesos de subsidio diarios, el sueldo está bueno don Giovanni pero es que trabajar con ese man no aguanta. Hombre, tenga paciencia, trabaje con ánimo, y aguántese al pisco ese, hágalo sentir importante, a él le gusta eso. ¿Y estohasta cuándo va don Giovanni? Hombre, yo no estoy al tanto de las decisiones de ese grupo de trabajo, lo que yo le diga sería especulación. Y por qué no trabaja con Uribe don Giovanni, ese man tiene mucho respaldo y fijo gana. Porque Uribe es un político que le debe muchas respuestas respetuosas y claras al país, respuestas que no ha querido dar y eso pone en duda la honorabilidad de alguien tan cuestionado como él, con su trayectoria, con su historia. ¿Usted sí cree don Giovanni que saquen presidente? Absolutamente no, no tienen cómo, y ellos lo saben, ellos son racionales y entienden que ninguno de sus precandidatos tiene opciones para dar la pelea en las urnas, ellos saben eso. ¿Ninguno de verdad? Oscar Iván Zuluaga podría ser un buen candidato, pero su estrategia carece de efectividad, además de estar rodeado de ineptos, y de competentes muy celosos de sus reconocimientos personales, eso hace que no logren ser un equipo compacto, que yo me entere de estas cosas es una prueba que están fragmentados. ¿Y de todos sus ex amigos quien es el que manda? Yo creo que ni siquiera ellos lo saben, porque todos deben tener la intención de ostentar alguna responsabilidad que les dé respeto y superioridad. Hace un tiempo el señor Uribe decidió que su representación en el comité de recolección sería un tipo joven, muy allegado a él, uno que se ha dedicado a acompañarlo a cuanto evento y reunión decide asistir. Esa decisión causó molestia en otros jóvenes que siempre han querido trabajar con esmero para el señor Uribe, y aseguraron que no era justo trabajar para hacerle campaña al otro muchacho. Pero aun así hoy están recogiendo firmas. Yo le puedo asegurar que el esfuerzo debe ser enorme, internamente están completamente maltratados. ¿Pero entonces don Giovanni, el doctor Uribe a quién apoya a Pachito, Zuluaga o al otro? Uribe es un zorro, él sabe manejar a la gente, pero su apoyo está con Oscar Iván Zuluaga, pero los medios, los empresarios y las encuestas están con Pachito. ¿Entonces que van a hacer? Ya Uribe tomó la acertada decisión de no hacer consulta, ahora van a elegir al candidato del uribismo a dedo como dice Pachito, y a lo que él se opone porque sabe que elegirán a Zuluaga. El doctor que nos va a pagar, uno como gordito, de apellido Vélez, que es como raro, ¿es verdad que es candidato al Senado? No es raro hombre, es gay, solo que él no lo acepta, yo he intentado por medio de mis columnas, hacerle entender que ser gay no es una condición vergonzosa ni que exija reserva alguna, le he dicho que ser pasivo y loca es tan legítimo y respetable como ser uribista, si él es feliz entonces que se haga en la posición que más disfrute. Y si es candidato al senado, aunque en un puesto pendejo, cualquiera que esté después del número 15 debe estar seguro que su intención de llegar al senado es imposible. A él le gusta pedir firmas anunciando su candidatura, así la gente no sepa quién es él. Si yo estuviera en su lugar buscaría el voto gay, es un voto que está abandonado y él podría encarnar sus demandas y defenderlas con el mismo ánimo que defiende las uribistas. Usted don Giovanni por que no se lanza a algo, yo voto por usted. Eso dejémoslo para otra conversación si le parece bien. Sí señor, usted me perdona tanto interrogatorio pero como yo poco de política, me gusta preguntar y preguntar. No se afane. ¿Firma por Uribe? No señor, yo no firmo por ese señor.

La tarea del grupo de recolectores de firmas y de sus coordinadores no es fácil, tampoco es completamente difícil. Van a necesitar constancia y mucho trabajo, además de elegir con inteligencia los puntos y la hora en que decidan solicitar las firmas. Yo les deseo suerte, les deseo éxitos, aunque poco les importe, los entiendo. Espero verlos pronto.

Si necesitan formularios, hay por ahí un carrito rojo desvencijado y equipado con GPS y algunos accesorios más que lo harán fácil de identificar, ese carrito les facilitará información.

 

Giovanni Acevedo

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Miércoles, 09 Octubre 2013 21:35

La lealtad según Uribe

No sé si es ingenuidad o estupidez o, simplemente, desocupe o es que estoy sumergido en una crisis profesional y personal, pero –para bien o para mal– cada vez más me involucro en los “ires y venires” de la política, lo que en este país (y muchísimos otros) es una ocupación muy difícil de ejercer con transparencia, rectitud y lealtad. Tanto es así que hasta quienes se declaran abiertamente leales a otros van por ahí trampeándose y haciéndose zancadilla todo el tiempo.

Miren a Pachito Santos: la semana pasada se las dio de vivo y se le adelantó a sus copartidarios inscribiendo un movimiento propio para recolectar las firmas necesarias para ser candidato presidencial, sin tener en cuenta a los otros dos precandidatos. De pronto lo hizo porque mentalmente es un niño chiquito que va por ahí diciendo y haciendo todo lo que se le ocurre, como si don Hernando nunca hubiera tenido tiempo de educarlo. De pronto, por esto mismo, quiso mostrarnos que él es un practicante de esa –maldita y mal llamada– malicia indígena que hace de algunos colombianos seres detestables que se aprovechan de las debilidades de los demás para sacar ventaja, porque acá el vivo vive del bobo y, en este caso, el bobo se creyó más vivo que todos.

Sin embargo, a Pachito le salió mal la jugada: su jefe lo obligó a  abandonar su intento electoral, porque, aunque a Uribe le conviene que Pacho sea su candidato, no puede dejar a un lado a sus otros dos huevitos y quedarse con solo un gran huevo: es decir, con un huevón. Para él es mejor que los tres se vayan a una consulta y alcancen en marzo más de un millón de votos, siempre y cuando gane Pacho, quien sería el títere perfecto para ejercer su, eventual, cargo de senador/presidente.

Yo no sé si los otros dos huevitos sean tan ingenuos como yo, porque creo que piensan que Uribe los apoya tanto a ellos como a Pachito, pero creería que es evidente que la lealtad del ex presidente/candidato es solo para con Pacho, a quien quiere ver posesionándose el 7 de agosto frente al pueblo y a él mismo.

Es acá donde me pregunto, si ellos Pacho y Uribe, que dicen ser los más leales, tratan a sus amigos de esta forma ¿cómo nos tratarán a nosotros cuando vayan a cumplir sus promesas de campaña? Las posibles respuestas no son muy alentadoras.

Es válido preguntarse, también, si elegimos a Pachito ¿qué pasará cuando a Uribe no le guste una decisión de Pacho? Le ordenará cambiar de opinión y, por lo tanto, buscar que pierda vigencia un decreto nacional, por ejemplo. Nada de raro tendría, pues el mismo Pacho dijo, con respecto a la inscripción de su movimiento, que si Uribe no estaba de acuerdo con ésta, él retiraba la inscripción ya que era un simple acto administrativo firmado por el Registrador Nacional, como si las entidades en Colombia no estuvieran lo suficientemente congestionadas para que este tipejo venga a echarse para atrás porque su ex jefe se lo ordenó. 

Esta es la lealtad que dicen profesar Pacho y Uribe con sus amigos y con las instituciones, esta es la lealtad de los políticos que se la pasan gritando en contra de otros por ‘desleales’. Esta es la lealtad de muchos políticos como éstos, del mundo donde me estoy metiendo, del que muchos conocidos me intentan alejar (por mi bien, dicen); pero este es el mundo en el que quiero incursionar para cambiar conceptos como el de lealtad que acabo de señalar, por eso –con algo de ingenuidad– escribo semanalmente estos artículos, para que estos cambios los intenten conseguir los que me leen, por medio de la crítica y el voto informado, advirtiendo (de una vez) que estos cambios no se harán realidad en las próximas elecciones, pues el nueve de marzo solo será el comienzo de éstos, pues con nuestro voto podremos empezar a elegir gente buena, gente nueva.

Espero no desfallecer en la búsqueda de este objetivo, sé que hay muchos como yo buscando el bien del país y ojalá nunca lo abandonen; espero no cansarme y perder esta lucha, aunque si pasa podré ir a donde mi abuela que me va a decir con sabiduría: “eso no se le dio porque no le convenía”.

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Miércoles, 11 Septiembre 2013 23:39

¡Petro Presidente!

Petro parece tener todo lo que se necesita para ser presidente de Colombia. No sé si algún día lo sea, pero todos los días se ven posibles votantes a su causa en las redes sociales y en las calles.

No creo que sea un secreto que Petro quiera ser presidente: ya fue una vez candidato y, después, creó un movimiento político que tiene su cara en el logo, narcisismo propio de alguien que se cree capaz ser presidente (narcisismo que es digno de personajes como Peñaloza y él, aunque no se sabe, de pronto Uribe también lo haga). Pero no digo que Petro lo tenga todo para ser presidente solo porque lo desee o porque le parezca linda su cara, lo digo porque durante su tiempo como alcalde ha mostrado que es suficientemente autoritario como para gobernarnos a los colombianos. Así como –parece– nos gusta, porque acá no nos importa si se cumple o no la ley, lo que nos importa es que el presidente, el gobernador o el alcalde sea un verraco, que sea capaz de pasar por encima de todos y que se le pare a cualquiera. Ese sí es el presidente ideal. Ese es el presidente que muchos reclaman por Facebook, Twitter y páginas web.

Parece que Petro, en su sabiduría, ha sabido interpretar el deseo de los colombianos y está gobernando Bogotá como lo hizo en su momento el ex presidente más popular de Colombia: primando sus intereses sobre las instituciones.

Para la muestra un botón, dirían por ahí: la expedición de la modificación al Plan de Ordenamiento Territorial (POT) por decreto. Para no ponernos aburridos, solo diré que la ley 388 de 1997 (artículos 26 al 28) y la sentencia C-051 de 2001 son claras y no hay que hacerles ninguna interpretación leguleya, como lo hizo Petro, por lo que es claro que se dio un desconocimiento de las decisiones del Concejo Distrital y, como tal, de su institucionalidad. Pero él sí pudo expedirlo, porque es lo que Bogotá necesita y ¿quiénes son la ley y la Corte Constitucional para detener a Petro?

No es necesario hablar del contenido de la modificación del POT para saber que su expedición es ilegal. Las autoridades lo han detectado –no es muy difícil hacerlo– y desde el día de la expedición del decreto se han pronunciado. El Ministerio de Vivienda y la Veeduría Distrital anunciaron que iban a demandar la expedición del decreto, sin embargo eso a Petro no le importa, porque como lo dijo alguna de sus concejalas ‘progresistas’, mientras la justicia lo declara ilegal el POT estará vigente unos seis meses: una dura esa mujer, pronto podrá ser alcaldesa.

Este no es el único caso en el que Petro se ha saltado los mecanismos institucionales y legales: cuando contrató el sistema de recolección de basuras, él mismo explicó que no había contratado de la forma autorizada por la ley porque no le alcanzaba el tiempo y porque tuvo algunos problemas con la licitación del modelo. No obstante no importa, las formalidades no nos importan en el modo cómo nos gusta que nos gobiernen: los problemas y la falta de tiempo se solucionan saltándose las normas, me acuerdo del ex presidente aquel.

Pero esto no es todo, hace pocos días se radicó un proyecto de ley en el que más de diez representantes a la Cámara por Bogotá firmaron para que se elimine y liquide la Veeduría Distrital, proyecto que incluye en su exposición de motivos, según supe –porque no conozco de primera mano el documento–, algo como que una entidad no puede ser dirigida por alguien que se casó encima de un elefante, entre otras razones de conveniencia distrital. No quiero decir con esto que detrás de este proyecto esté Petro, pero si es obra del alcalde, éste demuestra su tesón y su irreverencia, por lo tanto le dará votos a la presidencia, porque es la segunda vez que se presenta en su administración este proyecto de ley en contra de una entidad dedicada a vigilar los intereses de la población, pero quién va a saber más de nuestros intereses si no el alcalde o el presidente: qué falta de sentido común, es que ni la personería, la contraloría o la fiscalía deberían existir.

Y es que así nos gustan a los colombianos los gobernantes, unos tipos con carácter, que sean capaces de pararse a pelear donde sea (hasta en una cumbre internacional), que pasen por encima de las instituciones sin el mínimo respeto por ellas, mejor dicho, que sean unos verracos: que tengan las –tres– huevas para mandar a quien sea.

Por eso, señor Petro, retome el rumbo de esta patria, porque usted es lo suficientemente autoritario para mandarnos, por encima de las leyes y la constitución, porque acá se valen todas las formas de lucha; por eso, bogotanos y bogotanas, colombianas y colombianos, los invito a acompañar a Petro en su búsqueda por la presidencia, porque es el único que puede tomarse este país en serio, es el único que haría hasta lo imposible para permitir la (re) reelección de Uribe.

Vamos con Petro, vamos por esas, huevas.

Javier Prieto Tristancho

@japritri

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Domingo, 08 Septiembre 2013 20:46

Carta para Oscar Iván Zuluaga

Me dirijo a usted con la única intención de darle una cachetada con toda la amabilidad que sea necesaria. Y la cachetada escrita solo tiene la intención de hacerle entender que, como ya no va a ser presidente, cosa que usted ya sabe así como sus subalternos más cercanos y sus amigos verdaderos; entonces deba ser este el momento preciso para renunciar con dignidad al grupo ese de uribistas fanáticos que han querido llamar el tal Centro Democrático.

Yo sé que usted es un hombre inteligente, es un tipo de buenos principios y ha conformado una familia que lo apoya y lo quiere. Como debe ser, por supuesto. También sé que su intención de ser presidente de este país de gente inculta, borracha, futbolera y de cerebros ensiliconados no es un capricho circunstancial como tal vez sea el caso de algunos de sus compañeros de viaje por todo el país.

lguna vez estuve en su casa. Usted me recibió con amabilidad y la señora que le ayuda en los deberes hogareños me brindó un jugo en un vaso de vidrio. Nos sentamos en la sala principal de su apartamento y lo primero que le dije era que no quería trabajo, que no buscaba un salario ni un puesto. Fui claro cuando le dije que mi único interés era otro vaso del delicioso jugo que prepara la señora amable que conocí en su apartamento. También le dije que su campaña tenía varios desatinos en redes sociales, en presencia en internet y en su grupo de colaboradores jóvenes que con entusiasmo impulsan su candidatura por doquier.

Ahora, varios meses después me veo en la vergonzosa necesidad de ratificar lo charlado en aquella ocasión y además de eso decirle que hoy en día está peor. El principal problema es estar detrás de la espalda de Álvaro Uribe, le dije, y también le dije que los jóvenes que lo apoyan no son zuluaguistas, son uribistas y eso le crea desestabilidad a su campaña. Alguna vez leí una columna suya en donde aseguró que el Gobierno del presidente Santos iba por buen camino y también le pronosticó buenos resultados a las políticas que se estaban implementando para esa época. Estoy hablando de una columna escrita un año después de la posesión de Santos. En ese momento, el malestar entre Uribe y Santos ya era evidente, entonces me pregunto qué lo llevo a escribir la columna a la que hago referencia y que ahora parece olvidada por usted. Señor Zuluaga, usted me cae bien y su hijo mayor también, (me cae muy bien), por eso me parece injusto y odioso que su sana intención a la Presidencia sea arruinada por Uribe.

Los muchachos de Creo Colombia son buenos, inteligentes, cada uno con sus cualidades importantes y con sus visiones respetables del panorama político actual, todos uribistas; pero pocos, o tal vez ninguno, sea zuluaguista. Usted debería tomarse el tiempo de analizar a cada uno de los integrantes de esa asociación. No dudo que hayan buenos elementos, personas con las que en el pasado llegué a compartir buenos momentos y a los que hoy día, a diferencia de ellos, siempre me refiero de sus nombres con respeto. Por eso no me tomo el atrevimiento de escribir sus nombres en esta carta. Sería una vergüenza para ellos.

Pero así como hay buenos elementos, también hay muchos lagartos que no tienen clara la definición de hacer política sanamente y usan su nombre para conseguir apoyo de terceros. Hay muchos hombrecitos poco agraciados y mal vestidos que les encanta más exponer fotos con Uribe que con usted y buscan no que usted gane, porque eso ya lo entendieron como un imposible, sino que a su lado ellos puedan darse a conocer.

Germán Medina no es un buen estratega político. Lo fue hace ya varios años. Hoy en día no lo es así David Luna me diga lo contrario. Y el estancamiento de su campaña lo demuestra con facilidad. Me he tomado el trabajo de preguntarles a diferentes ciudadanos con los que me tropiezo a diario: el conductor de un taxi, la señora que me atiende en un restaurante, mi compañero de asiento en el transporte público; y me apena decirle, señor Zuluaga, que nadie lo conoce y mucho menos conocen sus propuestas. Eso pasa porque la imagen de Uribe es mil veces más fuerte que la suya y por más que le meta fuerza a sus discursos públicos, recorra el país o reparta volantes en todas las ciudades; su imagen no va a superar la de Uribe.

A esto súmele que los jóvenes colaboradores de su campaña pasan más tiempo tomando trago y defendiendo la imagen de Uribe por las redes sociales que organizando estrategias que permitan posicionar su nombre en las universidades, las calles y las casas de todos los colombianos. Es que la política no se hace como ellos piensan. Una campaña política no se maneja solamente con buenas intenciones y demostraciones de grandeza. Usted tiene una asistente atractiva, por supuesto también es muy inteligente, pero eso no hace que sepa cómo manejar a todos esos que intentan llegar a usted con buenas intenciones y ella se los impide porque no quiere dejar de estar a su lado, porque ella quiere que todo el mundo crea que sabe perfectamente manejar las situaciones a las que se debe enfrentar desde que está a su lado.

Ahora la mayoría quiere llegar a ocupar algún cargo de elección popular porque sabe que cuota burocrática no habrá y creen que lo van a lograr con los votos de Uribe, porque creen con fervor incontrolable que el expresidente es el todo poderoso de la política y se equivocan. Uribe no es más que una celebridad, es como el Jaider Villa del mundo político. Se ha convertido en una celebridad. Por eso el pueblo lo quiere tocar y le pide fotografías y autógrafos. Pero sus votos no son endosables, no a esta altura, y como no son endosables entonces va a encabezar la lista al Senado. Pues si en este país votan más por un programa de televisión que por un alcalde, no se me haría raro que los candidatos uribistas que nutrirán las listas al Congreso se quedaran todos con el traje comprado y el discurso escrito para el día de su posesión como ya le pasó a Juan Pablo Echeverry, quien una vez más quiere sentirse el centro de atención y va a poner su enorme cuerpo al escrutinio público al lado de la joyita de José Obdulio Gaviria, Juan David Vélez, Paloma Valencia y María del Rosario, entre otros. Algunos por la Cámara y otros por el Senado, pero todos por el uribismo, no por el zuluaguismo.

Creo que es momento de aceptar que se equivocó y que la mejor decisión en este momento es dejar de gastar dinero y retirarse con la cabeza entre las piernas, pero con la tranquilidad de hacerlo a tiempo. No pasará nada. Nadie lo echará de menos. Usted ni quita ni pone. Ya a esta altura el que manda la parada en ese grupo es Pacho Santos, es él quien pondrá su nombre a rodar por todo el país. Déjelo que se queme, usted más bien aléjese de ese montón de oportunistas y afanosos de poder. Si sus aspiraciones son fuertes y si tiene el apoyo de los que más lo quieren, entonces sea un candidato uribista pero independiente. Recoja sus firmas y haga la tarea sin el estorbo de los que no sirven para nada. Esa jugada le daría medios, rápidamente la gente lo conocería con facilidad y usted por lo menos tendría posibilidades propias y tangibles.

 

Por ahora me despido, y le deseo buena marcha.

 

Atentamente:

Giovanni Acevedo

 

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Domingo, 01 Septiembre 2013 14:16

Bievenido Howard Schultz

Supongo que el 99% de esos que ahora se oponen a la llegada de la cadena de tiendas de café más grande del mundo no tienen ni idea quién es Howard Schultz, ni tampoco deben saber en qué condiciones entra esta multinacional al mercado colombiano, tampoco se deben haber puesto en el ejercicio de estudiar los beneficios o posibles perjuicios que esta empresa pueda traerle a nuestro hermoso país de gente en ruana. Y no me asombra que sea así, Colombia es un país rico en gente bruta, Colombia es el único país del mundo en donde la gente no lee, no investiga, no conoce, no sabe nada. En Colombia, como la gente es bruta, entonces no tiene la capacidad de entender ni de razonar, son como extraterrestres, pero extraterrestres brutos. Lo malo de esto es que son muchos.

Son personas que les encanta “aportar” el típico granito de arena y lo hacen de la manera más acomodada posible, porque como dice Jaime Garzón: este es el país del facilista, del cómodo. Y como ponerse una ruana y salir a las calles a decir que apoya a los campesinos o subir al “face” fotos en ruana (cosa ordinaria, pero no la foto en ruana sino la expresión 'face') es mucho más fácil que leer, investigar y entender, entonces todo el mundo opta por el “face” y la ruana. Se sienten revolucionarios y héroes compartiendo imágenes y videos con todo el mundo, invitan a conocer su verdad y se enfrentan a todo el cosmos con argumentos miopes y simplones. Una semana después están otra vez chupando cerveza y haciéndose la paja con la misma revista vieja y maltratada heredada del abuelo.

Yo no tengo ruana, ni camiseta de la Selección Colombia, ni salgo a las calles a ventilar arengas en contra del mundo, ni escondo mi rostro detras de trapos olorosos, trapos “enmarihuanados”, ni le aviento piedras al Esmad, ni le arreo la madre a la policía. Yo soy de esos colombianos sensatos, de los que sí pagamos TransMilenio, de los que respetamos la fila, de los que no tira basura en las calles. Yo hago parte de los colombianos que quiere a su país de manera controlada, sin fanatismos, sin desmanes, sin revoluciones absurdas. Me molesta y me avergüenza ver tanto tontarrón invitando a no consumir en las próximas tiendas de Starbucks, tanto imbécil brindándole apoyo a los campesinos sin conocer el campo, sin entender en realidad cuál es la problemática de esos verdaderos colombianos que no le aportan granitos de arena al país, sino que le aportan toneladas de legumbres, frutas, verduras, tubérculos, materia prima, etc. Me tenía que desahogar.

 Ahora sí voy con el tema de Starbucks.

Afortunadamente las exigencias que hacen algunos grupos en Facebook no tienen ni piso ni futuro (como todas las intenciones virtuales últimamente). El próximo año se abrirán en Bogotá las primeras seis tiendas de Starbucks llegando a por lo menos cincuenta tiendas en todo el país en los siguientes cuatro años. La multinacional no llega sola, lo hace con el acompañamiento de la Federación Nacional de Cafeteros y en alianza con Nutresa que, para los que no saben, es una multinacional colombiana con presencia en doce países y con plantas propias en ocho de ellos,

Nutresa tiene activas setenta marcas en el mercado llevando así sus productos a sesenta y cinco países en los cinco continentes. La marca estadounidense de café hará una inversión inicial de 25 millones de dólares en el país. Aunque las primeras tiendas se abrirán hasta el próximo año en Bogotá, Starbucks llegó al país hace un año con la creación del Centro de Apoyo Starbucks en Manizales. La gente no conoce, y como consecuencia, dice sandeces.

Yo no soy economista ni administrador de empresas, ni estudie comercio exterior, yo no soy nadie. Y es que para entender algo tan básico como esto no hay que tener un MBA. Tan solo hay que leer lo necesario para comprender cómo funciona el mercado cafetero, aquí y afuera. El gremio cafetero ha hecho conocer sus incomodidades frente a los precios de producción y precios de venta del café. Ellos afirman que los precios de producción en ocasiones exceden el 25%, entonces aspiran que seamos nosotros, los colombianos, quienes asumamos esa diferencia y les subsidiemos $1.400 pesos por kilo. Si eso fuera así, nos tendríamos que alistar para ayudarles en la cosecha de este año con $ 1 billón y, además de esto, pretenden que este subsidio continúe por lo menos hasta que el precio deje de estar por debajo del costo de producción.

Lo lógico en este caso sería replicar la solución dada en países también cafeteros como Guatemala, Vietnam, Brasil y algunos países africanos que enfrentan este mismo mercado. Ajustar los costos de producción al precio internacional. Pero esto no lo conocen los encapuchados que destrozaron el centro de Bogotá en actos de vandalismo, ni lo conocen los colombianos que, en un acto de solidarización oportunista, aseguran en las redes sociales apoyar lo que no conocen.

Colombia está empezando un buen momento en producción del grano materia prima de la firma Starbucks, de Juan Valdez, Oma y pequeños empresarios que intentan darse a conocer en el mercado. Este año se alcanzaran los 10 millones de sacos, según la Federación Nacional de Cafeteros, además de eso contamos con más de 500 hectáreas de cafetales renovadas, lo que en castellano significa disfrutar de plantaciones jóvenes y resistentes, cosa que no pasa en países vecinos como Perú y Ecuador y algunos en Centroamérica, quienes están afrontando el avance de la roya y el envejecimiento en sus cafetales.

Pocos colombianos saben qué es Procafecol, y los que lo saben seguramente no se cubren el rostro con la intención de atentar contra la fuerza pública. Podría escribir un libro explicándoles los avances de nuestra industria cafetera en los últimos años y las metas a las que le estamos apuntando con determinación. Una cosa es vender sacos de café y otra cosa es vender café con leche o granizado de café. Los colombianos estamos acostumbrados a no querer esforzarnos en nuestras tareas diarias. no nos gusta madrugar, no nos gusta trasnochar, no nos gustan los lunes a no ser que sean festivos, no nos gusta caminar, no nos gusta TransMilenio, no nos gusta nada. Somos las personas más quejonas que conozco.

Yo soy amigo de la competencia. El mercado exige la competencia para incentivar el mercado y mejorar los productos o los servicios. Así como apoyo la llegada de Starbucks al país, apoyo también la expansión de Procafecol en el exterior. Ya contamos con tiendas en México, Panamá, Perú, Chile y Estados Unidos y estamos avanzando en la apertura de 45 tiendas en Perú durante los próximos tres años. Contamos con 63 tiendas en el exterior y espero que en los años que vienen ese número crezca con celeridad.

Llevo 25 días en Colombia después de permanecer tres meses en el exterior, en un país donde hay tiendas de Starbucks por doquier y ni una sola de Juan Valdez o cualquier marca colombiana. Mi primer café en este país fue en una tienda de Procafecol y me encontré con que ahora uno puede acumular puntos por cada compra, puntos que son redimibles en productos en cualquiera de sus tiendas. Hasta ayer llevo un poco más de mil puntos. Esto entonces me hace entender que Juan Valdez ya comenzó a cambiar su mecanismo de fidelización de clientes, cosa que me alegra, porque no solamente se alista para la llegada de la competencia sino que mejora su atención al cliente y muy seguramente conoceremos nuevos productos, nuevas presentaciones y en algunos casos mejoras en los que ya consumimos. El empresario que viene creciendo con dificultades, pues que siga luchando, para nadie es fácil crecer y posicionar una marca; y cuando logre ser grande prepárese para los que lo tilden de querer aplastar a los pequeños empresarios que quieren ser grandes.

 

Feliz domingo para todos.

 

Giovanni Acevedo

 

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Jueves, 29 Agosto 2013 22:09

Carta de un boyacense irritado

 

Queridos boyacenses y colombianos:

 

 

Soy boyacense, adoro la tierra en la que nací y crecí, siento que en pocas regiones del país –y del mundo– las personas son fundamentadas con tantos valores como en la mayoría de ciudades de mi departamento, por eso estoy convencido de que nos merecemos lo mejor, por eso estoy irritado con la situación que vive Boyacá, no de ahora, desde que soy consciente de la forma en que se maltrata al boyacense, dentro y fuera del departamento.

 

Como muchos de mis coterráneos, he tenido la oportunidad de vivir en otros departamentos, lugares donde gran parte de las personas nos reciben con agrado, mientras otros intentan molestarnos con adjetivos que –piensan– son despectivos. ¿Alguno de ustedes recuerda haberle dicho a algún conocido “boyaco”, “campesino”, “papero”, etc? Yo sé que los boyacenses que están leyendo han escuchado algo así alguna vez en su vida. Yo lo he hecho y nunca me ha incomodado, pues no veo nada de malo en ninguno de los anteriores adjetivos, pero que a mí no me ofenda no significa que esté bien.

 

Lo que sí me molesta es que muchos traten de discriminar y calificarnos de alguna u otra forma solo porque para el país tenemos el estereotipo de inocentes, agrícolas (que hasta hace una semana muchos la escribían de forma despectiva), gente de pueblo y otros. Por esta razón me molesta aún más que ahora todos quieran “ponerse la ruana”, cuando antes ésta solo era un símbolo del supuesto atraso de mi región. Y entiéndanme, no estoy rechazando su apoyo, solo estoy furioso porque muchos se ponen la ruana no para generar paz y llevar a mi región soluciones, sino que se la ponen para destruir y ser violentos. Por esto quiero que los que salen a marchar y a los ‘cacerolazos’ sepan algunas cosas que tal vez ignoran.

 

Quiero decirles que los boyacenses no solo somos maltratados por el Esmad, también lo estamos siendo por las políticas de gobernantes instauradas cinco décadas (o más) atrás. Políticas que no son exclusivas de este Gobierno, sino que se han convertido en políticas de Estado que vienen implementándose presidente tras presidente y que, sumadas a las infames condiciones laborales que los latifundistas le ofrecen a los labriegos, hacen que los campesinos de Boyacá y de todo el país apenas sobrevivan.

 

Estas políticas han afectado el margen de ganancia de la producción agrícola y han hecho insostenibles los métodos clásicos de siembra, cultivo y recolección que practicaban los pequeños productores: los verdaderos campesinos. Así fue como muchos de éstos buscaron vender sus parcelas y terminaron trabajando para quienes les compraban, los que ahora no les pagan lo que es justo y se lucran explotándolos.

 

Es que, como en todo negocio, en el campo también hay ricos que, aunque no jueguen golf y no tengan oficinas y casas lujosas, la mayoría, están obsesionados con el poder y el dinero. Estos ‘ricos’ son dueños de cantidades inimaginables de tierra que cultivan utilizando a campesinos pagándoles menos del salario mínimo, generando pobreza y miseria en la población.

 

¿Ustedes nunca se han preguntado dónde está el dinero de las centrales mayoristas que distribuyen la comida que consumen todos los días? Si es cierto que el campo no es productivo, ¿cómo es que, por ejemplo, en Corabastos o en Paloquemao los intermediarios pueden pagar arriendos tan costosos, más los costos de transporte y producción de los alimentos? En alguna parte de la cadena se está quedando el dinero, pero no es en los bolsillos de los campesinos.

 

Por esto, las protestas de los verdaderos campesinos están más que justificadas y, es más, se habían demorado en hacerlas; sin embargo, no son ellos quienes voltean y queman buses, tampoco son los que rompen los vidrios de los carros. Los verdaderos campesinos protestan por sus derechos, pero cocinan para los policías (como se ha visto en fotos) porque para ellos la ley está por encima de cualquier interés privado.

 

Yo todo esto lo sé porque, a pesar de no ser campesino (mi familia hace dos generaciones dejó de serlo), viví rodeado de estas grandes personas y me considero amigo de algunos, por eso sé que brindan lo mejor de sí cada día, en cada trabajo, para cada persona. Gracias a lo que está pasando ahora, los campesinos han sido calificados como personas violentas que utilizan cualquier forma de lucha, pero no es así; y aunque esto sea visto con buena cara por la mayoría de las personas, en el futuro esta violencia solo traerá más estigmatización: porque los colombianos no tenemos memoria.

 

Por todo lo anterior, les pido los siguientes favores, sin importar si están dentro o fuera del departamento: les pido que si van a apoyar las legítimas propuestas de los campesinos, lo hagan por las razones adecuadas y no se dejen llevar por lo que imponen quienes han utilizado al campesinado con sueldos ínfimos o por quienes quieren sacar un provecho político de los reclamos de una población marginada. Si esto fuera culpa exclusiva de este Gobierno, significaría que antes vivíamos en un país donde ningún campesino vivía con lo mínimo y no es así.

 

Les pido que si van a protestar, si van a sacar el sartén y la cuchara, rechacen cualquier tipo de violencia; no solo porque le cause daño a las ciudades y a las personas, sino también porque sería incoherente salir a manifestarse a favor de los campesinos empleando métodos que ellos no utilizarían.

 

Si alguien del Esmad y de cualquier otra fuerza pública está leyendo esto, les digo que espero que su poder no sea superior a su labor, que respeten a un pueblo que se ha unido para luchar por sus derechos; también les pido que identifiquen a quienes se están aprovechando de los intereses reales de la protesta para crear desorden, para que los obliguen a respetar el derecho a la manifestación pacífica, siempre respetando su integridad. (¿Será ingenuo?)

 

A quienes están bloqueando las vías de Boyacá y de cualquier otro departamento, les pido que lo dejen de hacer, la falta de comida y de seguridad ha dejado de ser tolerable hace varios días y esto está generando efectos contrarios a los esperados, se está retrasando la negociación y en algún momento, cuando el hambre sea más fuerte que la conciencia, muy seguramente los que están bloqueando las carreteras serán “los malos del paseo”.

 

Hay muchas más cosas que quisiera decirles, pero no quiero distraer su atención en cosas que se solucionarán en el camino. Por ahora creo que es suficiente con decirles que, como boyacense, les agradezco por su apoyo a la causa de mis coterráneos y por sentirla propia, como yo lo hago hace años. Espero que ustedes, que dicen sufrir estas injusticias como suyas, sigan apoyando los intereses del campesinado en unos meses y años cuando sigan sufriendo las consecuencias de esta economía, que a pesar de que se logre algún acuerdo en estos días, estos se demorarán en remediar decenas de años. Espero que sea menos tiempo del que se maltrató a los campesinos.

 

Les pido, por favor, que sigan con la ruana puesta, no solo porque les queda muy bien, sino porque el agro necesita de ustedes, de que presionemos no solo al Gobierno de turno, sino a los que explotan a los labriegos para hacer su negocio lucrativo mientras sus trabajadores pasan hambre.

 

Respetuosamente,

 

 

Javier Prieto

@japritri

 

 

Posdata 1: Espero que si usted es de esas personas que solo comentó y protestó durante estos días de paro porque estaba de moda, le haya quedado gustando leer noticias, comentarlas y criticarlas; pero, sobretodo, espero que se atreva a hacer el ejercicio de votar en las elecciones del año que viene (y en todas) porque, por más que usted llene su Facebook y su Twitter con comentarios llenos de furia, éstos no hacen la diferencia en las decisiones que se toman para la dirección de un país.

 

Posdata 2: También me gustaría que dejaran de pensar mal de los boyacenses, porque estoy seguro de que si algo les habrá enseñado esta experiencia, es que todos somos colombianos y tenemos que luchar por lo que nos pertenece en conjunto, eso sí, teniendo en cuenta que las grandes reivindicaciones se generan con ideas, no con violencia.

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Martes, 20 Agosto 2013 10:36

El Edil de Kennedy

Entré a un café del centro de Bogotá, en un segundo piso, muy concurrido y conocido por esos abogados de corbata amarilla, camisa roja y vestido color claro remendado en las axilas con hilo de cualquier color; esos que andan con su agenda dos años atrasada debajo del brazo y exhiben con elegancia un anillo enorme de piedra negra y un reloj dorado. Le pedí a la señorita camarera un café grande, oscuro y sin azúcar. Le hice énfasis en mi pedido, un café grande y sin azúcar por favor, se lo dije con luminosidad, con mesura. El hombre que me acompañaba amablemente, poco agraciado y testarudo, comenzó con su libreto diario.

El pesimismo, el escepticismo y en algunos casos la falta de coherencia son los ingredientes preferidos para conformar su discurso dicharachero al que no he logrado acostumbrarme. Sin que él se dé cuenta, siempre le cambio de tema para evitar que mi mal humor llegue al estado que siempre intento impedir. Dos mesas hacia el fondo de la zona de fumadores, estaba sentado el edil de Kennedy con uno de sus ayudantes. A mí me cuesta mucho trabajo saludar al que no se le ven ganas de saludarme, me cuesta trabajo levantarme de mi mesa, acercarme a la otra y extender mi mano; y sobre todo me cuesta trabajo sonreír cuando de mostrar amabilidad se trata. El edil de Kennedy, quien me conoce, evitó saludarme, su ayudante, un joven de figura atlética y melena castaña, se percató de mi presencia y en varias ocasiones lo sorprendí mirándome. Quise creer que le gusté y que sus miradas tenían alguna intención de cortejo, pero me di cuenta que mis conjeturas apresuradas no se aferraban a la realidad y con un gran sorbo de café sin azúcar respondí la llamada del caleño.

El caleño es un joven político con buen humor, me busca para que me mude a Cali, para que me vaya a vivir allá, para que sea yo quien le maneje su campaña política a la Cámara de Representantes. Yo le gradezco su invitación, le aseguro que no podría pasar largas temporadas en tierras calurosas, que prefiero vivir en tierras frías, que me exijan utilizar ropa pesada, abrigada. Le explico al caleño que mis responsabilidades me obligan a permanecer radicado en Bogotá y le agradezco constantemente su invitación y su voto de confianza. Es que en Cali no me conoce nadie, aquí en Bogotá tampoco, pero yo sí conozco a muchos, como al edil de Kennedy.

El edil evitó saludarme y su ayudante no evitó mirarme en varias oportunidades. Pagó la cuenta y los dos abandonaron el establecimiento comercial.

A los políticos se les olvida caminar despacio, y muchos cometen el tonto error de querer caminar rápido, de avanzar con celeridad y conquistar cada vez más poder. Al expresidente Uribe le pasa y a sus fieles también. Por eso ahora vemos candidatos del uribismo como arroz, los que buscan ocupar una curul y ganar imagen a costillas del “Gran Colombiano”, entonces se bañan en hierbas, se toman bebedizos y se entregan al uribismo como única estrategia política para ganar en la urnas. Porque es que Uribe ya no es presidente (afortunadamente), pero ahora es un chamán, es casi que un santo al que se encomiendan con fervor todos esos que, sin tener trabajo ni nombre, están confiados en ser elegidos. No por ellos, no por quiénes sean ellos; sino por ser uribistas, lo demás no les importa. Para ellos lo realmente importante es que sean uribistas y que se rasguen las vestiduras y que se unan para hacer spam, para atacar a los demás; si están graduados. si tienen trabajo con la comunidad o si son sinceros o si demuestran electorado, eso no les importa, Uribe lo puede todo.

Pero no solo los uribistas, también los liberales, los conservadores, los del Polo, los Progresistas, los Verdes, los blancos y los negros. Aquí hay de todo, desde el señor desconocido políticamente que diariamente y con religiosidad se posiciona en la esquina de la Av. Jiménez con Séptima en Bogotá, pasando por el costeño mantecoso experto en citar frases célebres en sus discursos acartonados y que le lanza halagos a Uribe, a Miguel Gómez y a Benedetti ignorando que ninguno se lo soporta y ninguno lo quiere ver como representante de nada ni de nadie, el boyacense uribista que después de quemarse en su intento a la Cámara por Bogotá, ahora quiere quemarse en un intento al Senado de la República.

El edil de Kennedy, de quien no soy amigo, tan solo conocido; tomó de decisión de hacer parte de la lista a la Cámara por Bogotá del Partido Liberal. Lo que un mal escritor desocupado y servidor de tintos, como yo, diga no tiene valor ni importancia, en estas líneas no se define nada ni se esclarece nada, por el contrario, aquí todo se oscurece y se enreda más. No creo que llegar a la Cámara por Bogotá sea una tarea extremadamente complicada, tampoco es fácil, es cuestión de estrategia y coyuntura, y de recursos indudablemente, recursos que aumentan considerablemente dependiendo del tipo de campaña que se quiera implementar.

Los votos están divididos en dos: el voto popular, que resulta poco fiel y costoso, y el voto de opinión, que resulta juicioso y económico. Conociendo la campaña que el edil de Kennedy realizó, y entendiendo la manera como se le inyectó dinero a su trabajo en la localidad, puedo asegurar que si ese mismo mecanismo lo replica en toda Bogotá, su campaña a la Cámara resultará supremamente costosa. No tengo nada en contra del eil, ni en contra de su trabajo ni de su aspiración a la Cámara por Bogotá. Creo que la política exige gente joven y nueva para generar cambios verdaderos, para depurarse. Y este hombre delgado pueda generarle a los bogotanos credibilidad y así salir victorioso en las urnas, solo espero que su compromiso sea real, sea sincero, sea sano para la política. Espero que no exista afán de correr, espero que su aspiración tenga más que ganas, conocimiento y preparación para el cargo al que se está postulando. Sería tal vez responsable concluir su responsabilidad como edil, luego sumar trabajo político y reconocimiento en toda la ciudad para tomar la decisión de ser candidato a la Cámara.

En este momento no votaría por el edil de Kennedy, creo que su aspiración está impulsada por su padre, un político curtido y experimentado, muy conocedor de la política tradicional y arrastrada por la maquinaria, cosa que yo no comparto. Los nuevos votantes deben hacerlo por compromiso, con responsabilidad, no por conveniencia personal o por un asado en el parque central del barrio. La política exige cambios, y esos cambios se deben dar desde ya, desde la base, desde el comienzo.

Feliz tarde

 

Giovanni Acevedo

 

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Jueves, 15 Agosto 2013 11:19

Mi Visita a los Godos

Al terminar uno de nuestros programas de radio, mi amigo que bajó de peso de 180 a 70 kilos no por la vía del disciplinado ejercicio que realizó, sino por el camino rápido de la cirugía estética; me pidió el favor que lo acompañara al Partido Conservador ya que tenía una reunión importantísima con un militante de esta corporación. Decidí acompañarlo ya que quería aprovechar esta visita para hablar con José Jaime Uscátegui, un joven que a mi parecer es coherente con sus ideas, un buen tipo.

Cuando llegamos,  el amigo de mi amigo aún no había llegado, por ende llamé al celular a José Jaime, quien muy amablemente me atendió y se comprometió a convocar a los jóvenes conservadores al debate en nuestro programa. Como siempre, él ayudándonos a construir país al igual que lo hace Natalia Rivera, Angélica Martínez del Partido Verde, German Ricaurte del Partido Liberal, David Monsalve de Progresistas, David Castellanos de Cambio Radical, Carlos Flórez de Centro Democrático y Sergio Fernández del Polo Democrático, entre otros. Todos pensando un modelo distinto de país.

Llevaba mucho tiempo que no visitaba el Partido Conservador, sin embargo, me quedó la sensación de que las bellas mujeres que militan en este partido se han ido reduciendo o debe ser que no todas apoyan la candidatura de José Félix Lafaurie a la presidencia, pues coincidencialmente era el lanzamiento de su candidatura o algo así era lo que reunía a algunos militantes entre ellos al amigo de mi amigo  y uno que otro visitante inesperado como nosotros.

Mientras continuábamos esperando que llegara la cita de mi amigo, empezaron los actos de protocolo. El himno del Partido Conservador no podía faltar, muy energicamente fue cantado por los asistentes. pero llamó mi atención que el candidato que representa esta colectividad, el Dr. Lafaurie, no lo cantaba. Debe ser que se dio cuenta que es mejor guardar silencio en vez de hacer el ridículo al igual que Shakira y Fonseca o el mutismo que le ha funcionado en torno a la detención de su asesor José Miguel Narváez por paramilitarismo, señalamientos que le han hecho al mismo Dr. Lafaurie(http://www.semana.com/opinion/articulo/nadie-atreve-contra-fedegan-lafaurie/257904-3)

 Por su lado, a mi amigo le cumplieron su cita y se salió del recinto a hablar en vez de escuchar la demagogia tradicional de este tipo de eventos. Mientras tanto, venía a mi mente haber visto la misma escena hace muy poco en Valledupar,  al Dr. Lafaurie defendiendo las banderas de Centro Democrático al lado del Gran Colombiano y sus cinco huevitos con el mismo discurso, que se ha perdido la seguridad en el campo. ¿Será que debemos volver a los ejércitos privados que tanto mal le han hecho a esta nación? Claro que en esta ocasión el Dr. Lafaurie recordó sus años de juventud en el conservatismo.

Pasó por mi mente la pregunta que le hizo una niña al Gran Colombiano en sus talleres democráticos: ¿Quién nos garantiza que estos pre-candidatos no nos van a traicionar? Seguramente esta niña debió escucharle esta pregunta  a Yamit Amat, Darío Arizmendi o la loca política, pues qué va saber esta niña de traición, ¿será que entiende que JU, según José Obdulio, es sinónimo de Judas y Juan Manuel? Probablemente para esta pobre niña el “coco” es Juan Ma. Y su ángel de la guardia es Francisco. Santos, por supuesto.

Luego de unos minutos mi amigo entró y dijo que ya nos fuéramos, que él ya había terminado su reunión. Al salir y ver los cuadros en la pared de los ex - presidentes, concluí que el Partido Conservador está más lejos de poner su próximo cuadro. Ha errado en elegir sus candidatos Noemí Sanín, Andrés Felipe Arias y ahora con el Dr. Lafaurie. Ojalá las nuevas generaciones que se empiezan a distinguir como Beatriz Elena y el mismo José Jaime puedan en verdad darle un giro a este partido y que los delfines como Santiago Pastrana valoren el trabajo que vienen haciendo los jóvenes de esta colectividad, no desde afuera que es la actitud más cómoda, sino desde adentro con las botas puestas, que se gane su credencial y no por ser el hijo del ex-presidente Pastrana.

Esperemos que este mal escritor esté equivocado al pensar que en unos cuantos años Santiago hará parte de esos delfines que quieren llegar a la Casa de Nariño, no por la vía del disciplinado ejercicio político realizado con esos jóvenes ávidos de soluciones en busca de oportunidades, sino por el camino rápido de su señorío heredado desde su abuelo. Tengamos fé que las nuevas generaciones que cargan las cajas, entregan volantes y sostienen las mantas para que la realeza firme, tengan algún día la posibilidad de ser elegidos ya que trabajan desde abajo para abrirse espacio en el difícil y cerrado mundo político.

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Te has dado cuenta que ese viaje que se te metió en la cabeza de modo caprichoso ha resultado, hasta ahora, ser un viaje beneficioso académicamente, y más que eso, favorable para tu corazón, para tus emociones, tus afectos, para tu paz interior. También te ha servido para comprobarte una vez más que eres definitivamente una mujercita cuando de sentimientos se trata.

La gente que dice conocerte, sin en realidad conocerte, conoce un hombre fuerte, recio, de un genio templado y de un humor inclemente. Te conocen como un hombre circunspecto, prudente, de pocas palabras, con la mirada fría, insípida, pero la verdad es que eres una mujercita débil, que cada noche antes de dormir, después de practicar algunas palabras en francés con tu roommate, siempre y sin excepción recuerdas a las personas que en una demostración infinita de cariño y sacrificio te han soportado y te siguen queriendo después de tanto tiempo. Esas personas que han compartido momentos excepcionales de su vida contigo, esas que han hecho que sonrías, que quieras seguir vivo y que quieras seguir sonriendo con ellos, con los que quieres inmensamente.

A mí no me puedes mentir, no te molestes con tus actuaciones y tus respuestas cortantes y secas, que yo te conozco perfectamente y sé que si bien estás feliz aprendiendo, leyendo, escribiendo, caminando y recordando viejas épocas en ese país hermoso en el que te encuentras; también quisieras regresar pronto. Quieres abrazar a tu madre, a tu hermana y a tu abuela. Yo sé que quieres estar en la comodidad de tu casa, te hacen falta, te hacen mucha falta. Ya te estoy viendo ahí, sentado en tu cama con la luz apagada y tus ojos muy despiertos, escribiendo desaforadamente, dejando constancia de tu vida, de tus momentos, sin hacer mucho ruido porque al francés eso le puede molestar, y él es un arquitecto en formación que debe batallar contra el sueño todas las mañanas, debe luchar contra la complacencia de sus cobijas y desprenderse de ellas en un acto de valor, de tesón.

Tú crees estar enamorado, pero no sabes si debas estarlo. No estás seguro si sea sano contener tanto amor dentro de ti, aun y cuando ese amor sea tan delicado, plácido y confortable como la cama del francés en las mañanas, aun y cuando ese amor en ocasiones resulte caprichoso y tormentoso no estás seguro si te conviene o no, y por eso es que lo piensas tanto, lo analizas, le intentas dar una definición como si estuviéramos hablando de palabras hermosas que han sido arrinconadas en el pasado por los nuevos usuarios del idioma castellano.

Lo cierto es que desde hace ya casi dos años y medio no hay un día en que no tengas un fastuoso pensamiento en el que no incluyas a tu amor narcótico, un amor que ha resultado para ti la droga más efectiva. Cada beso, cada sonrisa, cada caricia malintencionada, cada abrazo demoledor de huesos, cada momento en tantos lugares, los recuerdas todos, como una muy buena película, recuerdas lo bonita que ha sido tu relación con quien ha sido inmensamente complaciente contigo, infinitamente complaciente. Creo que sigues enamorado, creo que sigues respirando y sigues escribiendo. Aunque no escribes mejor, aun lo sigues haciendo.

Debes, por primera vez en tu vida, estar tranquilo, sin afán, sin correrías, sin estar pendiente del tiempo y debes tranquilizarte. La vida pasa rápido pero la felicidad se disfruta lentamente. Yo sé lo que tú sientes porque yo sé quién eres, porque yo tengo claro lo que quieres y a quién quieres, por eso mi consejo es que te calmes, que respires muy lentamente, que salgas a caminar en las madrugadas porteñas que resultan ser magníficas, créeme, no hay amanecer más sensual y hermoso que el que te brinda Buenos Aires por estos días. Seguramente el francés diga que en su país el amanecer sea mejor y que en París el amor fluye con naturalidad. Pero no conoces Paris, no has estado en el país del francés.

La noche, a medida que tú escribes y recuerdas, va madurando al paso que tú se lo permitas. Esto no es más que anotaciones cargadas de sentimientos en medio de una noche fría, en medio del invierno. Yo sé que no quieres sentirte como ya te has sentido antes y sé también que no quieres que los demás se sientan como tú ya los hiciste sentir en algún momento, pero te da miedo que te dejen, que te abandonen, que te quedes solo. Sabes que eres supremamente controlador y eso estás dispuesto a cambiarlo, a desecharlo, ya sabes qué es bueno y qué no y sabes qué es lo que debes hacer y cómo lo debes hacer para mejorar tu relación que ya no existe. Pero no quieres que esto llegue a los ojos ni a los oídos de quien amas porque sabes que no sería justo contigo, tú siempre con ese orgullo asqueroso. No piensas llamarle y pedirle que regresen porque si lo haces vas a sentir que eres un pusilánime, pero ya es hora que comprendas que eres y siempre serás un maldito pusilánime sin vergüenza ni sentido.

Te fuiste del país con afán, nadie sabía que te ibas, ni siquiera tú mismo, ni siquiera yo que lo sé todo de ti. Un día te diste cuenta que el amor de tu vida tomaría un avión y se iría lejos por varios meses y te diste cuenta lo débil que eres para soportar tanto tiempo lejos sin sus besos, sin su sonrisa; entonces te levantaste de tu cama y, sin bañarte, te pusiste lo primero que encontraste, saliste en compañía de tu hermosa madre, ella tan alcahueta, tan hermosa, tan perfecta; te acompañó a comprar los tiquetes del avión que te sacaría por entre las nubes del martirio que te esperaba aquí en Bogotá si te quedabas a la espera, hasta el día que tu amor regresara.

El amor de tu vida te llevó al aeropuerto y en el aeropuerto lloraron después de desayunar. Fumaron y se despidieron. Eres tan débil que saliste corriendo, entraste al avión, llorabas y no querías decir que llorabas. Te fuiste, te alejaste de la realidad y pensabas que así podrías olvidar, pensaste que estando lejos el amor sería débil, pensaste tontamente que los kilómetros y el tiempo logran debilitar ese sentimiento fuerte que te hace cosquillas por todo el cuerpo, que te hace reír. Solo mírate: fumando, tomando mate y escribiendo siempre de tu amor.

Te has dado cuenta ahora que no importa qué tan lejos huyas o qué tanto licor le suministres a tu cuerpo, a tu cabeza; ya sabes que amas y que amas sin condiciones ni restricciones. Ya sabes cuánto quieres tomar un avión de regreso y esperar a que regrese esa persona que ha sabido ponerte a escribir de la manera como lo haces. Te conozco tanto que puedo asegurar que esto no lo va a leer nadie porque eres un hombre débil, eres muy débil, prefieres que la gente siga creyendo que eres de mal genio y que eres recio y fuerte.

Ese señor ciego, ese con el que tomas café en la esquina de un café reconocido, siempre debajo de un parasol verde, ese señor tiene 85 años. Es un argentino que ha sabido amar incondicionalmente. Militar y excombatiente defensor de la soberanía de las Malvinas, enamorado y amante del café, es ahora un hombre ciego que aún estando ciego puede ver al amor de su vida. No seas terco y haz caso a su voz ronca con acento porteño, regresa a Colombia en un avión que no haga escala ni en Brasil ni en Perú porque ya sabes que te pones de mal humor, regresa en un avión que no haga ninguna escala, y espera con paciencia y suma tranquilidad a que el amor de tu vida regrese, espéralo con los brazos abiertos y no le pidas ni le preguntes nada, solo entrégale y respóndele todo.

El amor es complicado pero no es exigente, el amor es complaciente, es paciente, es perfectamente amor. No pienses que te debe explicaciones, no seas tontarrón, el amor de tu vida es perfecto, no hay un amor imperfecto. Acepta con coraje que te has enamorado de la persona indicada y acepta si tal vez tú no eres la persona indicada, sé hombre cabrón.

 

“Si un escritor se enamora de ti, nunca morirás”  Anónimo

 

Giovanni Acevedo

 

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