Jueves, 17 Marzo 2016 23:17

Policía Cívica

‪¿Policías Cívicos?, ¿Es lo mismo que las convivir en la ciudad?, ¿Es asumir que la ciudad es de todos?, estas son algunas preguntas que se plantea al tema. Junto a personajes de diferentes orillas políticas, el concejal Jorge Torres, Daniel Rojas, Hernan Cadavid y Lorena Castañeda  ‪#‎Opinión‬ ‪#‎Política‬

 

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PalabrasMass

Nuevas propuestas aparecen en el plano político bogotano con Carlos Vicente de Roux, pero muchas preguntas surgen ¿Continuaremos con la linea de Gustavo Petro?, Sin embrago hoy Carlos Vicente dice que Gustavo Petro no es como Samuel Moreno, pero dejó que sus cuñados se metieran en la contratación de Bogotá

 

Twitter. @palabrasmass

 

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Martes, 09 Diciembre 2014 10:22

¿Realmente vamos bien?

Por: Laura Rodriguez

Recientemente se dieron a conocer los resultados de la encuesta “Bogota, cómo vamos”. Según el alcalde Gustavo Petro, la ciudad ha mejorado en distintos aspectos como: educación, salud, empleo y seguridad. Otros, como el transporte, requieren una mayor intervención.

Sobre el tema de inseguridad, las cifras determinaron que, respecto al año pasado, en 2014 no se ha incrementado notablemente, pues sólo el 24 por ciento de los ciudadanos denunciaron casos relacionados. En 2013 la cifra los denuncios eran de un 23 por ciento de las personas. Frente al cuestionamiento sobre la percepción de inseguridad en la ciudad, el alcalde deduce que se debe a que las noticias negativas sobresalen más que las positivas.

Sin embargo, tras estos resultados y esta situación no puede haber solamente un argumento tan débil como el de Petro. Es evidente que en los medios de comunicación diariamente tenemos que ver malas noticias, pero no se puede negar que es la realidad que estamos viviendo y que la delincuencia se ha incrementado preocupantemente. Además, es normal que niños y jóvenes sean los principales participantes de distintos delitos que atentan contra la seguridad de los ciudadanos.

Vivimos en una ciudad donde se nos enseña a portar el bolso adelante y a no “dar papaya”. Una ciudad donde es normal ver a una persona siendo atracada hasta dentro de una estaión de Transmilenio. El problema es que muchos no se atreven a denunciar, bien sea por los largos y frustrados procesos judiciales o por no afectar su integridad.

Bogotá necesita una garantía en cuanto a seguridad también, que sus dirigentes no pretendan jugar a la gallina ciega, poniendo en riesgo a todos los que a diario nos tenemos que enfrentar a miles de delincuentes.

T. @lau94rodriguez

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Lunes, 10 Noviembre 2014 08:28

Peñalosa tenía razón y Petro lo confirmó

 

Por: Lorena Castañeda

Los días 6 y 7 de noviembre de 1985, nos recodaron la toma del Palacio de Justicia u Operación Antonio Nariño por los Derechos del Hombre, llamada así por el grupo guerrillero del M-19, del cual Gustavo Petro era comandante. Por tal razón, es inevitable recordarlo en esa época, un hombre revolucionario y valiente, decidido a cambiar el macabro sentido político que se fundaba por esos días en Colombia.

Hoy, luego de 29 años también tenemos a Gustavo Petro haciendo historia pero ya no es el mismo, no, ahora ya no se dedica a hacer revoluciones con armas y tomas que infunden miedo, ahora gobierna y quizá ese es su cambio tan radical.

Tal vez estar al otro lado del gobierno en una crítica constante, puede resultar una tarea a la que todos nos podemos dedicar fácilmente desde la comodidad de una silla o un computador. Pero gobernar es otra cosa y tal vez de eso ya se dio cuenta Gustavo Petro, con su paso por el segundo cargo público más importante del país la alcaldía de Bogotá.

No voté por Petro para la alcaldía de Bogotá, sin embargo dentro de mi albergué la esperanza de un buen gobierno para mi ciudad, ya que la izquierda seguía liderando el Palacio de Liévano, le deseé lo mejor al nuevo burgomaestre. Claro, las esperanzas acabaron con el primer año de gobierno y contando.

Son innumerables los desastres administrativos de la alcaldía de la Bogotá Humana, pero la tragedia ambiental que vivió la ciudad la semana pasada permite ver qué tan perjudicial ha sido este gobierno hasta para el aire que respiramos y lo peor de todo es que ninguno de la administración dio a entender la dimensión del asunto. No obstante el daño ambiental del que hablo, vino entonces la noticia de la construcción de vivienda de interés prioritario (VIP) en el Barrio El Chicó, al norte de Bogotá, que más que ser un proyecto de inclusión social para los desplazados parece ser una cachetada con guante a la "elite", al mejor estilo de los desafíos de los vaqueros, donde los más perjudicados serán los que él pretende incluir.

Es por esas razones y por muchas más que anhelo las elecciones de 2015, Bogotá no puede ir peor. Ya tuvimos suficiente Petro en la administración distrital y ya nos dimos cuenta que tenía razón Peñalosa al decir que Petro no había administrado un parqueadero y ya pretendíamos que fuera gerente de la capital del país.

T. @Lore_Castaneda

 

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Jueves, 09 Octubre 2014 09:38

Bogotá, Cómo vamos

 

¿Qué paso con la revocatoria? ¿Cómo evalúa la administración de Gustavo Petro? ¿Qué pasa con la institucionalidad? ¿Qué pasará con en las próximas elecciones? Escuche el  debate haciendo clic en nuestro programa palabras mass. Con Lorena Castañeda, Daniel Rojas, Jairo Mayorga y Alberto Diaz.

 

 

 

 

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Martes, 30 Septiembre 2014 07:57

¿Y Ahora Quién Podrá Defenderlos?

 

No es un secreto para nadie que el sistema integrado de transporte ha dado más problemas que soluciones hasta el momento. Lo que comienza mal termina mal. El alcalde Gustavo Petro adelantó en 2012 la implementación del SITP en Bogotá sin tener las condiciones mínimas para que el sistema funcionara correctamente; a partir de ese momento todo ha venido de mal en peor.

El sistema se suponía que iba a reducir los accidentes en las vías terminando con la guerra del centavo y desde luego que no lo hizo. Cuatro operadores que tienen a cargo el aumento de la flota presentan problemas económicos y están en manos de la superintendencia de puertos y transporte. La chatarrarización y la poca demanda de los buses azules son algunos de los problemas que afectan a millones de bogotanos que ven cómo día a día se agranda el caos en las vías de la capital por cuenta de ese "sistemita".

Sin embargo, hay un gremio que se ve directamente afectado por el sistema integrado del que no se ha hablado con claridad: los mecánicos de patio. Sus lugares de trabajo son las "playas"; terrenos al frente de los talleres en los que acomodan los carros mientras los arreglan. Trabajan de domingo a domingo, entran a primera hora del día y salen cuando terminen de arreglar el último carro. No tienen sueldo fijo, dependen de lo que les llegue, (es decir, si no llega nada no hay sueldo) el único contrato con el dueño del taller es darle un porcentaje por cada arreglo que puede ser hasta del 30%, a cambio de usar herramienta y equipos propios de su oficio, no hay seguro social, ni salud, ni pensión, ni cesantías, no hay prima, ni bonos y menos vacaciones. Me cuenta un mecánico, que llamaremos "Quique", que hace unos 10 o 15 años, un "muellero" como él, ganaba en promedio, entre 80 y 100 mil pesos el día. Hoy pasa hasta 4 días sin arreglar un solo carro, días en los cuales no lleva nada de sustento a su casa. "Es que acabaron con los carros, todos los chatarrizaron para meter los buses azules del SITP", me dice "Quique" con preocupación.

¿Por qué este gremio no fue tenido en cuenta al momento de planear el nuevo sistema?, ¿Por qué no se hizo un censo y se incluyó a estos ciudadanos que han dedicado 35 o 40 años a mantener en buen estado los carros de servicio público?. La subsecretaria de políticas de la Secretaría de Movilidad parece tener la respuesta, palabras textuales: “Con la implementación del SITP ya no se va a requerir su labor, pero es difícil convencerlos. Es importante la voluntad de cada uno en querer capacitarse y tener otra oportunidad en una actividad diferente”. ¡Perfecto señora subsecretaria!, como ya no se "requiere su labor" entonces que vayan al SENA y aprendan a hacer pasteles y monten una panadería. ¡Por favor!... la gran mayoría dedicó su vida a la mecánica, muchos sobrepasan los 50 años de edad y no terminaron sus estudios, todo lo que saben hacer es reparar y poner a funcionar esos aparatos que hoy son chatarra. Además, los recursos para poner en marcha el nuevo negocio, ¿los subsidiará el gobierno?.

Si a usted lo asaltó la inquietud de si el gobierno nacional o la administración distrital se ha acercado a hablar o tuvo contacto con este gremio, la respuesta es sí: la administración de Antanas Mockus ordenó cerrar todas las playas en aras de una limpieza profunda de la ciudad, argumentando que las bandas delincuenciales de la ciudad se escondían en estos talleres; así de ridícula y carente de fundamento fue esa decisión. Me imagino que se fijó en el aspecto de los mecánicos: overoles llenos de tierra, de grasa, de mugre. ¿Pero que esperaba? eso es lo que hay en debajo de los carros. Lo cierto es que con la llegada del SITP, a estos luchadores les quitaron su fuente de ingresos, pero aún conservan sus familias, sus deudas, sus necesidades.

En estas “playas", los mecánicos son los principales afectados pero no los únicos, ya que en estos lugares también existían los restaurantes, las panaderías, los almacenes de repuestos, las vendedoras de tinto, de chance, de overoles, de herramientas, en fin un verdadero ecosistema económico donde había empleo para muchas personas. Personas que a través de su ejercicio en estas playas sostenían familias enteras y que ahora tienen que entender que ya no se "requiere su labor".

La situación es crítica, hoy las playas suelen verse desoladas, hay demasiados mecánicos para tan pocos carros que arreglar, los restaurantes que quedan se quejan de la poca demanda (si no se hace lo del diario mucho menos se hace para almorzar). Las familias que dependían de este gremio no tienen un panorama claro para el futuro, ¿qué hacer, para dónde ir?

Con la decisión de implementar el sistema integrado de transporte público sin tener en cuenta a los mecánicos de patio, se dejó sin trabajo a miles de personas. Ojalá esta administración sea tan eficiente a la hora de generar empleo y oportunidades, como lo es a la hora de excluir y dejar en la incertidumbre y total indefensión, como lo hizo con los "mecánicos de la calle".

T. @10SUE10

 

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Jueves, 20 Marzo 2014 12:50

¿Gustavo Petro?

 

El análisis un día antes de su destitución del Alcalde Gustavo Petro, hablaron detractores entre ellos Samuel Hoyos representante electo por Centro Democrático y seguidores entre ellos Daniel Rojas miembro del cómitre distrital por el No. En Palabras Mass, las dos visiones en torno a lo que fue la gestión del Alcalde Petro para creen sus propias opiniones.

 

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Lunes, 13 Enero 2014 08:14

Petro, posiblemente delincuente

Ya da pereza escuchar a Petro, dice lo mismo siempre y cada vez que lo repite le imprime un tono aún más lúgubre y, la verdad, escucharlo me da tristeza, pero no quiero entristecerme más de lo que lo hace la mala gestión de su alcaldía, por eso preferí –esta vez– no escuchar los alaridos que lanzó desde el balcón del Palacio de Liévano (transmitidos por el Canal Capital), utilizando los recursos públicos del Distrito con fines personales y electorales, lo que en Colombia podría llegar a ser una conducta punible denominada Peculado por aplicación oficial diferente (artículo 399 C.P.)

Pero una investigación más en contra del alcalde y empezaría a compararse con Mandela (si es que ya no lo hizo), entonces, me imagino, que no va a ser investigado por este delito y, tampoco, se lo van a cobrar en las urnas los petristas, porque ellos defienden ciegamente todo lo que este ‘mártir’ colombiano haga, no solo con gritos y vuvuzelas en la Plaza de Bolivar, sino también con tutelas sin sentido ni fondo jurídico, por eso, los que intentamos ser objetivos frente al tema ya sabemos que, aunque cualquier ciudad sufre con un cambio de alcalde antes de tiempo, éste además de mal ejecutor salió populista y, posiblemente, hasta delincuente, por lo que he decidido votar por el SÍ el 2 de marzo, si la elección se realiza.

Y es que a pesar de haberme negado a firmar a favor de la revocatoria porque no la justificaba políticamente, hoy creo que lo de Petro ha pasado de ser la actitud de un mal alcalde a la una persona potencialmente peligrosa y manipuladora, lo que para la democracia sería un retroceso, porque ni al Estado ni a sus ciudadanos nos conviene que una persona rete la institucionalidad del Estado con desinformación, porque después, quienes creyeron en esas mentiras, van a creer que las situaciones se solucionan de la misma forma y nada educa más que el ejemplo.

Petro está desinformando, porque está tratando de convencernos que la decisión del Procurador fue ilegal e inconstitucional, lo cual es errado, porque sí bien es exagerada y sesgada ideológicamente, el remedo de sacerdote sí era competente para expedirla y Petro lo sabe, pero también es consciente que si llega a ser alcalde para el 2 de marzo, tendrá más opciones de ganar si hace pensar a quienes votamos en esta ciudad que estamos votando por él o por Ordóñez; algo muy parecido a lo que quiere hacer Óscar Iván Zuluaga (que quién es él: dicen que va a ser candidato a la presidencia) con las elecciones presidenciales haciendo creer, erróneamente que las elecciones presidenciales son entre las FARC y él.

Es que Petro puede ser muy mal alcalde, pero de bobo no tiene un pelo (una de las ventajas de quienes padecemos de alopecia) y sabe que aunque a muchos no simpatizamos con él, somos más quienes no simpatizamos con Ordóñez y, por lo tanto, si nos pusieran a elegir entre él y el Procurador muchos más votarían por Petro que por Ordóñez (aunque Petro mismo ya votó por él), otros votaríamos en blanco y muchísimos más preferirían ver un especial de Padres e hijos todo ese domingo y quedarse en casa antes que salir a votar por alguno de ellos dos.

Por eso Petro quiere personalizar esta elección, porque él no solo gana con el NO, sino también con la abstención, porque es necesario que más de 1’200.000 personas salgamos a votar ese día, lo que sería toda una proeza para una elección atípica, que no será posible si los bogotanos y quienes votamos en esta ciudad nos dejamos convencer que votar por el SÍ es votar por Ordóñez.

Así que, invito a quienes lean este artículo, que no se dejen convencer por nuestro alcalde; que la elección del 2 de marzo es para expresar nuestro poco o mucho conformismo con la administración de Petro y con sus actos de excesivo populismo que posiblemente rayan con conductas delictivas: que esta elección no es entre Petro y Ordóñez, porque sé que somos más los que no votaríamos nunca por ninguno de estos dos personajes.

Añadidura.

-El autor de este artículo no recibió pago alguno por mencionar a Óscar Iván Zuluaga en éste y aumentar un poco su reconocimiento dentro de la ciudadanía colombiana. Esta mención se ha hecho de manera desinteresada. 

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El Procurador sí era competente para destituir a Petro, como a cualquier funcionario elegido popularmente, por lo menos según las normas vigentes, como lo ha ratificado la Corte Constitucional. La conducta que le fue imputada ameritaba la destitución e inhabilidad, incluso por veinte años, como bien lo anota el Defensor del Pueblo. Cuesta aceptarlo, pero es así.

A un funcionario público elegido popularmente no debería poderlo destituir un ente de control, como la Procuraduría. Es un derecho político cuya limitación solo puede depender de un juez, en un proceso penal, como lo establece el artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos, que hace parte de la Constitución nacional. Aunque este problema es, sin duda, achacable al diseño constitucional colombiano, entre muchos otros, nunca antes el ejercicio del poder disciplinario había sido objeto de semejante abuso por parte de un procurador. De allí, en parte, el enérgico e indignado rechazo por parte de la opinión pública, capitalizado por una izquierda que se victimiza con el objetivo de apalancar a una tercería que le pelee la presidencia a Santos.

Muchos personajes, brillantes y oscuros, liberales y conservadores, habían pasado por la Procuraduría General de la Nación, pero ninguno como Alejandro Ordóñez había puesto a esa institución en el primer lugar del debate nacional, para mal o para bien, salvo Carlos Mauro Hoyos por su desafortunado asesinato. En un principio Ordoñez parecía ser el enemigo número uno de los corruptos. Le echó mano a la izquierda, con Samuel Moreno; le echó mano a la derecha, con Andrés Felipe Arias. Fue el primero en “meterse” con los que nunca antes se habían metido, era el Harvey Dent de la Bogotá gótica.

Pero el fanatismo religioso y la arbitrariedad que lo caracterizan, acompañados de la cantidad de enemigos que poco a poco fue sumando a su larga lista, en los medios, en la política y en la sociedad, desvirtuaron esa falsa imagen de grandeza y probidad que aparentaba y finalmente Colombia pudo sacudirse de semejante engaño y reconocer el peligro que representaba para la democracia.

Desacató a la Corte Constitucional para pasar por encima de los derechos de las mujeres y las minorías, amenazó a notarios con el poder disciplinario que detenta y puso contra la pared a los médicos que practicaran abortos en el marco del derecho. Se embarcó en una desafortunada y desgastante riña con el Fiscal general por demostrar quién mandaba en el vecindario. Desde entonces traslucía su desdén por la paz, al punto que recientemente se arrogó competencias de jefe de Estado y viajó a la Corte Penal Internacional para oponerse al proceso de paz. Retomó su ritmo destituidor y fue por la cabeza del Superintendente financiero, un tipo decente y conocedor de la materia.

Parecía haber desistido de la posibilidad de destituir a Petro, pero ante la ineptitud y falta de liderazgo de Miguel Gómez para revocarlo por la vía democrática, fracasada en buena parte por las múltiples leguleyadas de las que se valieron Petro y su abogado, el Procurador se dejó presionar por Uribe y Londoño, en las múltiples visitas que le hicieron, según Pachito le confesó en privado a Otty Patiño, ex m-19 y ahora uribista, para hacer moñona. Con la destitución le abro el camino a Pachito para a alcaldía, se lo cierro a Petro, y me los quito a los dos para las elecciones del 2018, pensó el todo poderoso Ordoñez.

La respuesta de Petro ha sido desproporcionada, sin duda. Si bien es cierto que el abuso de autoridad por parte del Procurador es muy grave para la democracia, jamás será comparable con un magnicidio o un genocidio político, como lo sugirió el alcalde al equiparar su destitución con el asesinato de Gaitán y con la masacre de la UP. A propósito, que alguien le recuerde al alcalde que está muy pero muy lejos de arrimarse a la capacidad del caudillo liberal para confundirse con el pueblo que lo aclamaba, y muy lejos también de sus condiciones intelectuales.

Aun más grave fue la incitación reaccionaria de un pueblo embriagado como el que acudió a la Plaza de Bolívar el día de la destitución.  “¡Yo voy hasta donde ustedes me digan!”, arengaba en un acto de irresponsabilidad solo comparable con las invitaciones guerreristas del ex presidente Uribe. ¿Qué esperaba el acalde del pueblo? ¿Que lo respaldara en sus intenciones de apegarse al poder por la fuerza? Todo bajo la descabellada tesis de que fue objeto de un golpe de Estado, como si Bogotá fuera un Estado.

Al igual que el Procurador viajero, Petro se creyó presidente, pero a los dos les falta mucho pelo para la moña, como se dice coloquialmente. Los dos, “Gus”, el caudillo, y “Alejo”, el destituidor, están cortados con la misma tijera, la tijera del capricho, la arbitrariedad, el cinismo, la egolatría: la tijera del totalitarismo.

A los dos les salió el tiro por la culata y no se sabe a cuál le fue peor. Nadie va a votar por Pachito a la alcaldía y ahora, con el descontento general que produjo su decisión, Alejo la tiene de para arriba en el 2018. Gus, ni se diga, porque va a quedar inhabilitado, aunque ha sabido aprovechar la coyuntura para impulsar a Antonio Navarro, Camilo Romero y Aída Avella, mientras le echa el agua sucia al presidente Santos, con el argumento de que es el único que lo puede destituir.

Lo mejor del cuento es que Petro y sus abogados no están tan locos. Resulta que ahora, según una interpretación desafortunada de la Corte Constitucional, el procurador no es el único alto funcionario del Estado que puede destituir a un funcionario elegido por las urnas. También puede hacerlo el Presidente, como si en Colombia ya no fuera lo suficientemente poderoso.

Para mala fortuna de Petro, la sentencia C-229 de 1995 en ningún momento niega la competencia del procurador y, por el contrario, la reafirma. Y lo peor del cuento es que la sentencia fue proferida por los magistrados buenos. ¿Qué no estarán diciendo los malos en sus providencias?

Así que ¡Cuidado alcaldes, pórtense bien con el Presidente, porque los puede destituir!

Parágrafo: Se avecina un nuevo round entre el Fiscal y el Procurador por cuenta de la investigación que el primero acaba de iniciar contra el segundo.

T. @HumbertoIzqSaa

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Martes, 10 Diciembre 2013 15:25

La penitencia/sanción de Petro

Estoy tan en desacuerdo con el Procurador como con Petro, los dos lo hacen mal en sus cargos y no han sido capaces de lograr lo que la Constitución y las leyes esperan de ellos. Petro no debió salir nunca del congreso, es un orador probo y contaba con un gran equipo de investigación que le permitía ejercer control político y proponer una que otra cosa buena; por otro lado Ordoñez debería estar dando misa, o podría ser nombrado embajador vitalicio en el vaticano, pues, aunque, su verdadera pasión sí es juzgar, él no es capaz de dejar sus convicciones a un lado para hacerlo, por eso le vendría mejor un confesionario que el cargo de Procurador.

Los dos sufren del mal de los extremos, uno es extremadamente terco como para no recibir y acatar los consejos de sus asesores, arriesgándose a contratar un modelo de recolección de basuras sin los requisitos legales durante algunos meses mientras llegaban los carros especializados para esta labor (podría ser que en este momento también: hace pocos días vi una Chevrolet Luv 4x2 sirviendo para la recolección en la Localidad de Chapinero). El segundo es extremadamente subjetivo para un cargo en el que sería más efectivo –por no decir “justo”– si fuera lo más objetivo posible, porque juzgar en derecho es un acto de tanto poder que no lo debe ejercer alguien que no puede dejar a un lado sus convicciones más íntimas, porque aunque pueda hacerlo sus juicios siempre estarán viciados por el contenido de su consciencia.

No cabe duda que las faltas en la contratación del modelo de basuras ameritaban una sanción disciplinaria y tal vez penal, sin embargo en el comunicado que leyó el Procurador no es claro que la sanción se haya impuesto por los errores legales en la contratación, sino por sus efectos (ver comunicado http://www.elespectador.com/noticias/bogota/texto-de-decision-del-procurador-general-destituyendo-a-articulo-463102). En este sentido, haciendo una interpretación literal (exegética, como le gusta al Procurador) de la Constitución y de la ley, Ordoñez no habría podido sancionar al Alcalde, pues la Constitución (artículo 277.6) solo le permite ejercer vigilancia sobre los funcionarios electos y la Ley 80 de 1993 (ley de contratación estatal), en su artículo 62, faculta al Procurador a investigar y sancionar a los funcionarios por falta de observancia de principios y fines en la contratación, sin distinguir entre quienes son elegidos y los que son nombrados.

Sin embargo, supongamos que Ordoñez es un señor abierto y que no le gusta interpretar todo en sentido literal, sino que le gustan las interpretaciones extensivas de la ley y la Constitución, en ese supuesto él tendría la facultad de sancionar a los funcionarios electos, en ese supuesto la sanción –en mi opinión– es exagerada, porque si bien la contratación se hizo por fuera de los parámetros legales, no se ha probado que se haya configurado una conducta delictiva (artículo 410 Código Penal), y más bien, debería sancionarse al alcalde con la suspensión de su labor mientras se comprueba si hubo o no un delito, para después emitir el concepto disciplinario (lo que en derecho se llama prejudicialidad).

Pero a pesar que de derecho saben el Procurador y los asesores del Alcalde, pareciera que al primero se le olvidaran estos conceptos para que sea él el protagonista de las decisiones más importantes que se han tomado últimamente y a los segundos, pareciera, que se les ha olvidado insistirle al Alcalde para evitar que cometa estos errores en la contratación y, además, se les ha olvidado revisarle el discurso, pues ayer dijo que el presidente Santos era la última instancia de la decisión del Procurador y que de él dependía su continuidad en el cargo, lo que es completamente falso, como también es falso que esto sea un golpe de Estado, él debería reconocer que hizo las cosas mal y que, sabiendo que podía ser disciplinado por un enemigo político, se arriesgó a saltarse las normas para cumplir con sus caprichos.

Es evidente que los dos personajes se equivocaron de ocupación: a pesar de que Petro esté intentando hacer de Bogotá una ciudad incluyente y sustentable, está descuidado muchos aspectos de ejecución propias de un Gobierno Distrital o Municipal; a pesar de que Ordoñez sea abogado (hasta inteligente será), él debería estar defendiendo las causas de la Iglesia o de la orden a la que pertenece por fuera de un cargo público, porque –gracias a Dios– Colombia es un Estado laico y acá las sanciones son en derecho no en la fe, acá se sanciona con base en la ley y no con base en la Biblia, acá quince años no son equiparables a quince Padres-nuestros, aunque a Petro le hubiera gustado que esa fuera su penitencia/sanción.

Añadiduras:

*Podría apostarle a cualquiera que en el fallo que resuelva el recurso de reposición el Procurador le rebajará el tiempo de inhabilidad a Petro a unos 12 años, no por las protestas sociales, sino para mostrarle a la clase política colombiana que él hace lo que se le da la gana.

*Definitivamente Uribe no quiere a Francisco Santos, ya lo va a mandar a quemarse a la Alcaldía de Bogotá. Quién va a ir a votar por Pachito, más cuando Uribe ha perdido las últimas tres elecciones en Bogotá…

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