Domingo, 04 Diciembre 2016 15:59

Pacto Juvenil Por la Paz

En nombre de múltiples expresiones juveniles interesadas en encontrar el camino de la paz, y con el propósito de buscar soluciones para alcanzar la reconciliación de la sociedad colombiana, una confluencia de jóvenes de diversas agrupaciones, movimientos sociales y partidos políticos de las regiones del país, se reunieron para construir un pacto de reconciliación nacional que respalde la salida negociada del conflicto armado, con el fin de que florezcan las ideas, el respeto y la pluralidad en todos los rincones de la nación.

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Lunes, 01 Septiembre 2014 11:11

La Niñez Indigena Invisibilizada

"La Niñez Indigena Invisibilizada, Una Problemática Latinoamericana"

La ONU, ha promovido desde su oficina del “Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas (un organismo que proporciona asesoramiento a los diversos países del mundo), la discusión acerca de las problemáticas indígenas desde los mismos pueblos involucrados, en especial de niños y jóvenes pertenecientes a dichos grupos. Cada uno de estos foros procura establecer lineamientos que permitan generar estrategias adecuadas para el desarrollo de una vida digna de estas comunidades en sus respectivos territorios”. Desde esta perspectiva, y estando este mes dedicado a la niñez, surgen algunas inquietudes acerca de la viabilidad de dichas estrategias que se han ído construyendo a través del tiempo para la “integración” de estas comunidades, pero más aún, sobre las consecuencias de éstas en la actualidad.

La afanosa necesidad y preocupación de integración, se ha desatado bajo lógicas modernas, occidentales y capitalistas que han logrado establecer, para empezar, parámetros legales, con los cuáles se han eliminado o adaptado algunas costumbres en cada una de las culturas, ejemplo de ello puede ser las rituales (como el corte de clítoris a las mujeres, realizado por Embéras y Paéces de Colombia), o la acomodación por parte de las comunidades a la justicia ordinaria de cada nación, en cuanto a los castigos a crímenes cometidos por integrantes de sus propias comunidades, que al no ser aplicable la pena con rapidez, ha provocado que en represaría se acuda (en su mayor parte los jóvenes) a grupos al margen de la ley para que dictamine y ejerza el castigo (situación constante en México, Colombia, Perú y Bolivia).

En segundo lugar, se pasa por los modelos educativos, económicos, sociales, etc., desde los que se fomenta una trasformación profunda y a la vez involucra radicalmente la niñez y juventud de las comunidades, porque por un lado los centros educativos implican para el niño: alejarse de su familia durante largo tiempo durante el día y, que los conocimientos impartidos no sean fácilmente acomodables a su realidad cotidiana (teniendo en cuenta que el conocimiento indígena se basa en la experiencia y su aplicabilidad en la vida diaria), incluso, puede hablarse de la nulidad de metodologías alternativas, pues en muchos de estos centros la educación sigue siendo de tradición occidental, solo cambia los tipos de juguetes y herramientas con los que juegan los niños.

Desde el punto de vista económico y social no hay campo abierto para que estas comunidades desarrollen su economía sostenible a causa de los desplazamientos sufridos de su territorio, ya no hay posibilidad de producción y autoabastecimiento para muchas de ellas, viéndose en la obligación de entrar en la entramado global de la economía y así mismo en la perdida de su autonomía, que le permitía dedicar más tiempo a la familia en especial a la enseñanza de los niños y a los rituales de fortalecimiento espiritual y humano.  

Este camino, nos ha permitido llegar al cambio en las perspectivas de vida, totalmente ajenos a las costumbres y cosmovisiones de las comunidades. Es por esto que se puede decir que no se habla de una “integración” para la preservación de las costumbres en el universo actual, nuestras comunidades se están enfrentando a una transformación total de su visión de mundo, quedando relegadas a la simple acomodación dentro del sistema por intereses ajenos a ellas. Es decir la intención general de esta “integración”, resulta convertirse en una homogenización e invisibilización de la diferencia.

No quiere decir esto que las comunidades sean simples agentes dentro de un mundo en movimiento las cuáles no tienen acción propia, al contrario, puede evidenciarse su desencuentro, cuando en muchas de las comunidades en Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia decidieron extraer a sus niños de las escuelas, a los jóvenes de las universidades y de las ciudades porque sus tradiciones y el mundo occidental entraron en un conflicto profundo, generando una pérdida de las bases fundamentales que las cimientan, como la integridad del ser humano y su coexistencia con la naturaleza. Después de recuperar esta escencia y de atribuirle la importancia necesaria a ello, ya habría un propósito y un fundamento real, del por qué resulta necesario ir a estas instituciones, y en qué medida se beneficiarían de ello como comunidad.

T.@PaoBogota

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Jueves, 19 Junio 2014 00:07

Y en política se muere más de una vez

 

Al parecer en Colombia próximamente se calificaría al ejercicio de hacer política, como una actividad de alto riesgo y es que no es para menos el calificativo, pues en este país resulta ser de valientes quienes se atreven a proponer ideas transparentes, comprometidas y diferentes.

Pero también es una lástima que la premisa de querer luchar por los más vulnerables y propender por un verdadero bienestar general, pasó al olvido en quienes practican una forma de política que termina siendo más peligrosa que la misma omisión de practicarla por miedo, la politiquería.

Estos son quizá, los dos grandes monstruos que se comen las oportunidades en el país, el constante miedo por marcar la diferencia y una macabra politiquería que corrompe el significado ideal de hacer política.

Por esas razones, es común ver a jóvenes decepcionarse de este gremio, pues existirán fuerzas que querrán callar a tiros a los que piensen diferente políticamente, o lo que también es lamentable, un grupo de personas manipularán líderes sociales para influenciarlos en prácticas que buscan beneficios particulares a costa del manejo indebido de los recursos públicos.

Pero a pesar de los pesares, vale la pena volver a darle un valor a la política, hacer de ella algo respetable y honorable, retornar al ejercicio de servir a los más vulnerables, incitar la esperanza y luchar para que la paz retorne la tranquilidad y progreso a esa parte del país olvidada y maltratada por la violencia, el campo.

Por todo esto me atrevo a decir que en política más vale morir las veces que sean necesarias, pero más vale morir por causas que así lo merecen. De este modo desde la Fundación Jornal, trabajamos por la niñez y la educación de los niños del campo tolimense, nos arriesgamos a hacer las tareas que le corresponden al Estado, llevamos la paz a través de bibliotecas y logramos que los más pequeños vuelvan a soñar con ser astronautas, profesores, veterinarios y demás profesiones que fueron desplazadas por la única opción de entrar a la guerra.

Sin duda alguna y con el propósito de volver a darle un sentido digno al ejercicio de servir a los demás, pertenezco a ésta organización que lo da todo por los más vulnerables, que le apuesta a una educación para la paz y que sin decirlo, demostramos la verdadera forma de hacer una política joven, transparente y sin miedo.

Con determinación seguiré trabajando con el alma y el corazón para que los niños tengan un libro y no un fusil en su mano.

T.@Lore_Castaneda

 

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Miércoles, 18 Junio 2014 22:54

Servicio Militar: ¿Obligatorio?

Muhammed Alí, tal vez el mejor boxeador de toda la historia, debió presentarse ante las autoridades militares de Estados Unidos para iniciar su servicio militar obligatorio, para luchar en la guerra de Vietnam; sin embargo, se negó y terminó perdiendo la licencia de boxeador, perdió el título de campeón de boxeo y se le prohibió la salida de tierras norteamericanas por más de cuatro años.

Jimi Hendrix, uno de los mejores guitarristas de Rock N’ Roll de todos los tiempos, fingió ser homosexual, estar enamorado de un soldado compañero, y ser adicto de la masturbación para evitar combatir en la misma guerra de Vietnam; todo por el amor a la música. Fue declarado no apto por siquiatras de la base militar Fort Campbell donde se encontraba.

Así pues, si grandes personalidades del deporte y de la música, no quisieron luchar por su país por sus convicciones personales e ideológicas, ya hace casi 40 años (Guerra de Vietnam 1959 - 1975), me pregunto por qué todavía seguimos obligados a ir hoy a un batallón militar, después de tanto tiempo que ha transcurrido; supuestamente a servir a la patria y a convertirnos en verdaderos hombres.

En la actualidad, se supone que las sociedades a través del tiempo han evolucionado y aceptado costumbres, culturas y modas que hace décadas eran casi imposibles de nombrar; como la homosexualidad, el uso del condón, las mujeres trabajadoras, etcétera. Pero si es así; entonces, por qué no se ha evolucionado en este aspecto, por qué los hombres siguen cargando con esa cruz, por qué no se ha hecho nada para implementar un servicio militar voluntario.

Apenas si hay políticos que tocan el tema, pero de aquello nada. Pues estoy convencido, de que la única forma en que las cosas queden bien hechas, son haciéndolas con empeño, con corazón y con gusto, y si al infortunado joven no le gusta estar uniformado, seguramente será un infeliz.

Pero no quiero que me malentiendan, porque realmente admiro el trabajo de todos los soldados y policías y les agradezco porque ellos son los encargados de brindarnos seguridad, y tal vez sea de los trabajos más ingratos, junto a los árbitros de fútbol; y el propósito de esta columna no es que se hagan la idea de que prestar el servicio militar sea un castigo o maldición, solamente digo que este deber no es para todas las personas. Hay personas que son muy apáticas y delicadas a los temas bélicos y sobre todo en un país como Colombia que ha sufrido un conflicto armado por más de 60 años.

No todos tienen la misma mentalidad de Esteban Santos, el hijo menor del Presidente de la República de Colombia, quien escribió en su cuenta de Twitter su emoción por empezar su nueva etapa con las Fuerzas Militares:

“Hoy empiezo una gran experiencia que voy a recordar por el resto de mi vida. Me siento muy orgulloso de pertenecer al glorioso Ejército”

Hay personas que piensan diferente, así que solamente pregunto, ¿Realmente hoy en día es un requisito tener una libreta militar?, que a los pocos días de ser entregada ya está tan maltrecha como la política colombiana ¿Realmente se necesita este documento para trabajar en cargos públicos? ¿O para graduarse? Será que si no tengo ese documento ¿Seré menos capaz que la persona que si la tenga?

T.@Joseph_and24

 

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Viernes, 13 Junio 2014 09:02

El apoyo de Antanas Mockus

Todavía recuerdo la sensación que vivimos los más jóvenes con la candidatura presidencial de Antanas Mockus para el período 2010 – 2014. Recuerdo el estribillo de las canciones de sus propagandas políticas “Llegó el día; llegó, llegó; llegó el día llegó, llegó. Abran las ventanas pa’ que entren Antanas y el sol”. También los girasoles y las camisetas verdes.

Por primera vez en mucho tiempo, nos sentíamos identificados con las propuestas de algún candidato, en la que su bandera era la educación, erradicar la corrupción y el clientelismo. Creímos que él si era capaz de acabar con todos estos males, que sus palabras no se iban a quedar en palabras; en él vimos, lo que nunca hemos visto en otros candidatos, vimos que él era diferente a todos, vimos que él si era el indicado para darle otro rumbo al país. Tuvo una gran acogida en redes sociales y nos alcanzamos a ilusionar con su triunfo.

Infortunadamente esto no pasó, de un momento a otro todo se desplomó, ¿Por qué? Porque no contó con la suspicacia del actual mandatario Juan Manuel Santos, porque para sobrevivir en la política colombiana se necesita de esa mal llamada “malicia indígena”. En los debates electorales sí que se vio eso y más adelante ganaría las elecciones con una votación nunca antes vista. Mockus ganó sólo en los departamentos Facebook y Twitter.

Sin embargo, estas elecciones han sido muy diferentes a las pasadas; lo único que han despertado en los jóvenes y en la sociedad en general ha sido vergüenza y repudio, lo cual se reflejó en los resultados de la primera vuelta electoral con tan baja votación. La gran mayoría de ciudadanos no sabemos cuáles son sus propuestas y para identificar y resaltar a los candidatos, lo hacemos muy fácil: por un lado está el candidato de la mermelada que quiere hacer la paz y por el otro el candidato de las chuzadas que quiere continuar con la guerra.

Las elecciones en curso giran en curso a un tema: la paz. Y aunque la sociedad no tenga conocimiento de los temas que se han pactado en el proceso de paz en La Habana, sabemos que es fundamental llegar a un acuerdo; para no tener que ver más muertos, ni más soldados heridos, ni más niños en la guerra, ni más familias desplazadas, ni más violencia.

Antanas Mockus ha decidido apoyar este mismo proceso, y por eso ha aparecido en una propaganda de televisión invitándonos a votar y a ser partícipes de este proceso democrático por una Colombia sin guerra. A pesar de las diferencias políticas que puedan existir entre Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, lo bueno y lo malo; él ve que la paz es lo más importante, por encima de los demás problemas del país y del rumbo que lleva. Por el contrario del senador Jorge Enrique Robledo o el mismo Enrique Peñalosa que decidieron dar un paso al costado en un tema tan trascendental.

Él ha tomado la decisión de apoyar la gestión de Juan Manuel Santos y de votar por una posible solución al conflicto armado que ha durado más de 50 años. Esta decisión nos demuestra que debemos empezar por superar las diferencias, aceptar las cosas buenas de los demás y unirnos para conseguir nuestros objetivos. Esperemos que esta decisión sirva para lograr la paz que tanto anhelamos.

@Joseph_and24

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Viernes, 06 Junio 2014 16:16

Apatía política

¿Para qué votar por esa manada de corruptos?, ¡Ya estamos cansados de lo mismo!, ¡Nunca cumplen nada de lo que dicen!, ¡Ladrones! Seguramente más de uno ya ha escuchado estos reclamos de los jóvenes cuando se les pregunta respecto a la politica colombiana. Pero lo que realmente debemos preguntarnos es ¿Cuánto puede afectar a la sociedad que nuestros jovenes no sean participes de la politica? ¿Quiénes son los responsables de que la situación esté así? ¿Por qué asociamos a los politicos como una figura negatativa?

Según una investigación desarrollada por la Universidad de los Andes (ver), los jóvenes tienen un concepto diferente de política, a lo que podría llegar a pensar una persona adulta, pues los jovenes en su mayoria, entienden que unicamente se refiere al Presidente de la República, a los gobernadores, alcaldes y ministros, tambien es asociado con la corrupción, al poder de unos pocos y a salir en televisión. 

Así que para aclarar un poco un tema de diversas opiniones, aprovechando también la época de elecciones, consultamos al docente de la Universidad Central Álvaro Forero Navas, abogado de la Universidad Externado de Colombia, especialista en Gestión Pública y Magíster en Filosofía del Derecho; funcionario público y docente universitario por más de 20 años.

 

José Lezama (JL): ¿Por qué razón los jóvenes son tan apáticos con la política?

Alvaro Forero (AF): Es notable la apatía de los jóvenes a la política, la atribuyo principalmente a dos factores: primero, la política en sí misma es una disciplina difícil, compleja, la política implica una observación de largo plazo sobre el comportamiento humano. Los jóvenes, por sustracción de materia no tienen esa experiencia, que solamente se adquiere a través de los años y la observación. A veces, puede ser fatigante, es mirar lo que ocurre no sólo en nuestro país, sino en otros países y realizar un análisis comparado. En la política no hay genios, porque en la política lo que se requiere es el conocimiento de la acción humana, observar la acción humana, y eso requiere tiempo. En general, lo difícil de la política es el razonamiento político.

Segundo, es más una cuestión cultural y pedagógica. Es la incapacidad de las generaciones precedentes para hacer partícipes a los jóvenes en la política, para seducirlos, y tiene que hacerse dándole las posibilidades de empezar a opinar y a atender sus opiniones. Han fallado los partidos políticos y las instituciones educativas, porque no brindan los espacios de comunicación, debate y deliberación.

Una posible solución sería combinar una doble estrategia, una de seducción o pedagogía y otra de paciencia. También la participación debe recorrer un camino, sería un error entregar puestos de elección popular a las personas que aún son muy jóvenes, porque estos puestos requieren que las personas tengan un cierto bagaje y experiencia, pero finalmente hay que vincular a los jóvenes a la participación en la política.

(JL):¿Los jóvenes también tenemos algo de responsabilidad por esta situación?

(AF): Hay que vincularlos afectivamente, sentimentalmente, que entiendan que es el país de ustedes, los jóvenes, así en este momento no puedan tomar decisiones o participar definitivamente en las decisiones, pero ese es un proceso, y tienen que apersonarse lo más pronto posible de los retos y desafíos que tiene el país; que es muy hermoso, con muchas posibilidades, pero también con muchos problemas y en la medida en que los jóvenes asuman las responsabilidades de su propio país, pues quizás las cosas puedan mejorar. Los ciudadanos y jóvenes tienen un compromiso ético y moral con el país de sus ancestros, padres y un deber con las generaciones por venir.

 

(JL): ¿Cuál es su opinión frente a las propuestas de los candidatos presidenciales?

(AF): Hay de todo, las campañas políticas tienden a la simplificación por razones de tiempo y comprensión, no hay tiempo para explicar todo y la gente no va a entenderlo todo, porque muchas de las soluciones son muy complejas. Pero hay claro, tesis y planteamientos que merecen ser atendidos, por ejemplo el tema de la paz, las víctimas, ley de tierras, desarrollo minero, el tema ecológico, temas centrales de la economía y del país, y hay que acercarse al tema estudiando.

(JL): ¿Qué pueden hacer los jóvenes para las elecciones que se avecinan?

(AF): La única manera que un joven tenga el suficiente criterio para poder elegir a un candidato es leyendo, estudiando y participando, es como aprender a nadar, la única forma de aprender es metiéndose al agua, no puede haber un aprendizaje teórico del nado, así como no se puede aprender política sino participando, opinando y compenetrándose con el debate y con la discusión.

(JL): ¿Qué piensa del voto en blanco?

(AF): No estoy de acuerdo, no resuelve el problema, en el mejor de los casos pospone una decisión, si el voto en blanco ganara habría que buscar nuevos candidatos, ¡Pero es que nosotros tenemos los candidatos que son! esa es la realidad de nuestra política ¿De dónde vamos a sacar otros candidatos? ¿Vamos a improvisar? Los nuevos candidatos que se presenten van a tener los mismos vicios de los anteriores. Yo no creo que la política se pueda dividir entre unos buenos, puros y transparentes y unos viciosos, tramposos y corruptos, eso no existe; el mundo bipolar no existe, todos tienen unas cosas y otras, no estoy de acuerdo, es posponer una decisión y es un argumento maniqueo, no puede ser la política de los buenos y de los malos, hay que escoger entre los que están, hay que participar en el debate.

(JL): ¿Qué les recomienda a los jóvenes?

(AF): Opinar, participar en la toma de decisiones, la política es un proceso de muchas aristas, y no se puede aprender de otra manera que no sea participando, opinando, escribiendo, estudiando. El mayor compromiso político de los jóvenes es estudiar con verraquera. 

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Un nuevo encuentro con jóvenes representantes de los candidatos a la presidencia se dio en Palabras Mass, en el que se pudo poner en relieve los temas que competen a la juventud colombiana y como lo abordaría cada candidato, estuvieron presentes, Hernán Cadavid,  Javier Prieto, Jorge Camargo, Lorena Castañeda y William Monsalve. 

 

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Viernes, 28 Marzo 2014 00:50

Jóvenes en las campañas presidenciales

En este programa la discusión se centró en la visión de los jóvenes que apoyan a sus candidatos Hernán Cadavid por: Zuluaga, Johana Pacateque y Angélica Martínez por Peñalosa. Lamentablemente no asistieron a este primer debate Mario Castellanos por: Clara y Jairo Mayorga por: Santos. Este primer encuentro con los jóvenes de los candidatos puso en relieve el papel que juegan ellos dentro de las campañas y cuales son sus fortalezas. ¿juzguen ustedes?

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Miércoles, 19 Febrero 2014 10:40

¡Ay Venezuela!

No comparto tus ideas, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarlas

                               Voltaire

Mucho se habla en la gran prensa sobre la difícil situación venezolana. También salen a flote preguntas y respuestas de lado y lado. Osan los grandes contradictores de la Revolución Bolivariana en cuestionar la falta de garantías para la movilización y la organización de la oposición en el hermano país. La pregunta carece de contenido cuando la hacen quienes durante mucho tiempo han callado ante el exterminio de movimientos de izquierda en Colombia, falsos positivos judiciales contra dirigentes sociales, escándalos en las fuerzas militares, represión policial a la manifestación ciudadana y criminalización de todo tipo. No se trata entonces de esbozar un argumento del tipo “…ah pero en Colombia también”. En nuestro país no hay garantías para la oposición política, tampoco para el movimiento social y menos para el movimiento estudiantil que hoy tiene tres presos y aún llora impunemente a Jan Farid Cheng Lugo, Oscar Salas, Martín Hermández y Johny Silva, entre otro centenar. Nada dice la gran prensa ni los renombrados twitteros.

El tema es que lo que pasa en Venezuela, desde cualquier punto de vista, es doloroso. Hay vidas humanas de por medio y, lo más triste, hay responsabilidades políticas por tales muertes. Del hermano país y de su revolución se pueden cuestionar muchísimas cosas, incluso desde la izquierda, pero lo que allí ha quedado claro es que las garantías para la oposición política en la civilidad y la paz abundan.

La paradoja de Venezuela es bien interesante. Mientras en Puerto Rico, Chile y Colombia, entre otros países de la región, los estudiantes se organizan para pedir gratuidad, aumento en la cobertura, autonomía universitaria y calidad educativa, en Venezuela marcha una parte de ellos en contra de la “dictadura” que destinó el 5% del PIB para educación y  aumentó la cobertura universitaria en casi el 100%. Hay que apoyar las demandas de los estudiantes en Venezuela, pero estos no son apolíticos, luego hay que apoyarlas siempre que se orienten hacia la defensa de lo público (no su destrucción), valorar su entusiasmo para la movilización y demás virtudes, pero lo que no se debe pensar es que el estudiantado venezolano es una masa uniforme que va en pleno por las calles venezolanas en contra de Maduro. Hay, en toda Venezuela, más de 600.000 estudiantes universitarios, de los cuales el 90% se encuentran en normalidad académica, aún cuando varios de ellos han participado también en las enormes movilizaciones del chavismo. Esos, en varios estados, también han sido reprimidos, perseguidos… y asesinados en medio de esta coyuntura.

Ha quedado demostrado que el “cuarto poder” ha jugado un papel trascendental en todo esto. Podrán salir más adelante los grandes analistas de la acción colectiva a decir que el fenómeno venezolano se gestó en Twitter, pero lo que es cierto es que la gran prensa ha tenido un rol trascendental. Se recogen imágenes en las que se muestran disturbios en Siria, Egipto y hasta España, con el fin de denunciar los “niveles de represión” en Venezuela, se han distorsionado imágenes y, ante todo, se ha fragmentado la información creando un cerco mediático en torno a lo que pasa en las calles venezolanas.

Claro que ha habido abusos policiales, no solo contra la oposición, también contra el chavismo en varias zonas del país y, por supuesto, todos son condenables; pero es claro que hay responsables políticos de todo esto y no son quienes hace dos meses ganaron las elecciones por un millón de votos, sino quienes las perdieron y hoy, de manera irresponsable, llaman al pueblo al odio y a la violencia.

Es apenas un deseo que Venezuela recobre su estabilidad política, que abra el necesario camino para la reconciliación y el trabajo mancomunado por seguir avanzando, por ejemplo, en la superación de los retos del milenio, tal como lo reconoce la propia UNESCO y, por supuesto, que la situación política actual, no sea una excusa más para que sea tema de discusión en la OTAN una intervención militar al país hermano, curiosamente también, muy rico en reservas petroleras.

Así las cosas, hay que aunar esfuerzos y solidaridad para que cese la represión, en donde quiera que la haya, pero ¡ay Venezuela!, que el camino siga siendo el diálogo, la participación electoral del 80% del censo, la movilización pacífica y la soberanía, para que toda injerencia extranjera se vaya al carajo y los amigos de ella no vuelvan jamás.

 

@FernandoVeLu

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Martes, 24 Septiembre 2013 10:42

Por amor a su hijo

Las personas somos el resultado de las decisiones que tomamos. Nuestros días —a pesar de la monotonía— son todos distintos, todo depende de la hora en la que decidimos levantarnos, tomar el bus o prender el carro para salir a la realidad, al ruido de las calles y las adversidades del trabajo o del desempleo; salir de paseo o quedarnos en la ciudad, ir al parque, a comprar la leche o pedir un domicilio.

El viernes un joven decidió vestirse de rojo, de ese rojo vivo que representa la sangre que corre por nuestro cuerpo, muchos no saben por qué aquel joven quiso vestir la camiseta de su equipo un día cualquiera, un día en el que no iba a ver a su equipo jugar, pero lo hizo; ¿quién lo puede juzgar? Solo los que amamos el fútbol y sentimos pasión por un equipo sabemos que podríamos vestirnos cada día de nuestras vidas con una camiseta.

¿Quién podría imaginarse que por el color de su camiseta iba a ser asesinado su padre? Sí, unas horas después de que él decidió vestirse de rojo su padre dejaba de respirar, porque al ver que su hijo corría peligro quiso protegerlo de los ataques de unas personas que decidieron golpear, agredir y matar sin ninguna razón, porque no hay razón válida para quitar la vida de otro.

En el piso quedaron el padre y el hijo, los dos tenían el rojo en el pecho, el primero por la sangre que derramó por amor a su hijo y el segundo por la camiseta que portaba con amor a su equipo. En el piso no estaban los agresores, porque, como todos los bandidos, salieron corriendo, la cobardía del asesino es tal que no es capaz de dar la cara y asumir sus decisiones.

Siendo un amante del fútbol siento una inmensa tristeza cada vez que se presenta un hecho como este, porque cuando se desangra una persona por llevar uno u otro color se pierde la naturaleza de este y de cualquier deporte porque los deportes son, en esencia, juegos que rinden homenaje a la vida, exteriorizaciones de los seres humanos para demostrar que están vivos. Siendo un amante del fútbol mi amor por éste se disminuye cada vez que se apaga una vida de esta forma.

Hace unos veinte años tomé la decisión de ser hincha de un equipo de fútbol colombiano, del mismo equipo del que dice ser hincha el asesino del padre de este joven. Sin embargo, este remedo de persona no puede llegar a llamarse “hincha” si no ama más la vida que a un equipo.

Este personaje —como ningún otro que sea capaz de algo parecido— nunca podrá ser equiparada a los millones de hinchas de mi equipo que portamos la camiseta y somos capaces de darle la mano, abrazar e incluso besar a alguien que porte la camiseta de otro equipo, este tipejo y todos sus semejantes no deberían portar con orgullo el escudo y los colores de una institución, porque su ‘amor’ está viciado por el fanatismo y está enceguecido con por el extremismo que siempre carece de razones.

He tomado la decisión de acompañar a mi equipo cada vez que juega en Bogotá, pero con personas como estas cada vez es más difícil tomar la decisión de ir a ver a uno de los amores de mi vida y esto no me pasa solo a mí, le pasa a muchos que prefieren ver los partidos por televisión porque “uno nunca sabe”: porque hay un montón de idiotas que no son capaces de saber que está mal untarse las manos de sangre y destruir una familia porque unos ganan y otros pierden, porque está de rojo, azul o verde.

No quiero dejar de ponerme la camiseta, no quisiera dejar de ir al estadio, esto no debería ser un riesgo, un factor que aumente la probabilidad de morirme antes de lo esperado, no debería serlo para mí ni para ningún otro. Decidir ser hincha de un equipo no puede ser la causa de la muerte de alguien, porque, aunque cada decisión nos puede hacer vivir y morir de una forma u otra, una decisión tan insignificante como la de salir a la calle con la camiseta de un equipo no debe ser el detonante de la muerte de alguien.

Las personas somos el resultado de las decisiones que tomamos, algunos deciden ser médicos y otros ingenieros; algunos deciden trabajar y otros estudiar; algunos deciden ser de Nacional y otros de Santa Fe; pero algunos deciden, simplemente, no ser personas, como ese cobarde que no es capaz de dar la cara.

Nota: Esta columna fue escrita antes de que murieran dos hinchas de Nacional a manos de esos delincuentes que dicen ser hinchas de un equipo (el mismo mío), que dicen tener sangre y corazón azul, pero lo único que tienen es el alma negra y la cabeza vacía.

Javier Prieto

@japritri

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