Domingo, 12 Junio 2016 12:11

Venta ETB - Caso Rosa Elvira Cely

‪#‎Radio‬ Hoy 10:30 Pm hablaremos sobre la responsabilidad de la Secretaría Gobierno de Bogotá frente al caso de Rosa Elvira Cely, y la venta de la ETB con Alex Vernot, Nicolas Vega Jimenez Alejandro Torres Lorena Castañeda por www.radioamigainternacional.com Dirige I Alberto Diaz

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Martes, 03 Mayo 2016 07:58

El señor ego

Por: Ana Gardeazabal

 El camino hacia el infierno está empedrado de buenas intenciones

Le dicen el Señor Ego y si no, lo piensan por lo menos. Y es que no es para más, su gigante ego lleva a cuestas el bienestar de un gran número de colombianos, en razón del detrimento de la seguridad rural, la economía, la justicia, entre algunas otras cuestiones.

El señor Ego, se ha caracterizado a lo largo de su carrera política por ser un hombre ambicioso. Ha protagonizado el escenario político colombiano desde tres gobiernos ideológicamente opuestos. Como una especie de camaleón se transforma según su conveniencia. Sin embrago esa ambición con la que Dios lo ha bendecido -o maldecido-, la complementa una dosis de orgullo y egoísmo, y desgraciadamente, son esas dos últimas las que afectan su forma de liderazgo.

A pesar de transformarse camaleónicamente a lo largo de la historia política colombiana, Juan Manuel Santos ha tenido sus propios objetivos políticos, los cuales solo dio a conocer en el momento preciso, en el momento en que tenía el poder de hacerlos realidad. Para él la salida negociada al conflicto armado, siempre ha sido una meta y ahora, como presidente de Colombia, ha puesto toda su fuerza, voluntad y recursos en conseguirla, a toda costa. Y aunque el tema de la paz y la guerra en Colombia ha sido siempre el más importante y por consiguiente, de conseguir la paz se catapultaría como el personaje más importante de historia de Colombia después de Simón Bolívar,y probablemente lo haría acreedor de un Nobel de paz, los demás problemas en el país no van a desaparecer.

Paradójicamente, el gobierno busca, con sus ingenuas, egocéntricas o buenas intenciones, -siguen sin esclarecerse- la paz de Colombia y pone todo su esfuerzo en ello, mientras se destapan los líos de corrupción más graves como: los “pequeños” sobrecostos en Reficar, la venta de Isagen con un solo oferente, los contratos de explotación en zonas de reserva (Caño cristales) entre otros, y por otro lado algunos reajustes económicos, tributaciones, que castigan cada vez más a la clase media, sin contar con las supuestas muestras de voluntad de los actores armados que no son más que un teatro frente al crecimiento de la inseguridad en zonas rurales. Esos y muchos otros son problemas graves que el Señor Ego ha dejado de lado mientras consigue su más anhelada meta.

La obstinada voluntad por centrar su atención y su gestión en la búsqueda de la paz, con evidentes razones, ya que es el único proyecto del cual depende todo su gobierno y su imagen, ha permitido: 1. Que ofrezca cualquier cosa a cambio, incluso que replantee lo límites y acepte acciones que no debe aceptar por parte de los actores armados, 2. Que deje de lado problemas que también aquejan al país, 3. Que evite tomar en cuenta las advertencias de sectores opositores respecto a las falencias del proceso de paz, advertencias que pueden convertirse en aportes en el futuro, 4. Que espere que el marco del postconflicto sea la fórmula mágica que resuelva los problemas de subdesarrollo en zonas alejadas como la Guajira, el Caquetá, el Cauca, etc. Cuando, desde ya, debería estar construyéndose el desarrollo en esos lugares incluso dentro del conflicto, ya que aún es incierta la firma del proceso de paz y de igual manera la violencia en estas zonas no menguará con el acuerdo.

Será una tarea ardua mostrar, por un lado que existen problemas graves que no solo tienen que ver con el tema de la paz o la guerra y por otro lado, la cantidad de falencias y dificultades con las que cuentan los acuerdos en el proceso de paz, dificultades que eventualmente se convertirán en grandes problemas, que únicamente se verán y se tomaran en cuenta con seriedad cuando sean ejecutados en marco de un posible postconflicto, y cuando el Señor Presidente obtenga su premio Nobel de paz. Sin embrago queda claro que no aceptar que el balance general de que el país va por un mal camino se debe a que la dosis de orgullo, que solo le permite concentrarse en el tema de la paz, no le permitirá reconocerlo y mucho menos le permitirá corregir los errores que se han cometido, en esa búsqueda de la paz.

Y aunque probablemente dentro de su carácter ambicioso, el Presidente, creyendo en el proceso de paz y el proyecto del postconflicto tenga buenas intenciones, me recuerda un viejo proverbio que dice: “el camino hacia el infierno está empedrado de buenas intenciones” y francamente, Señor Presidente los colombianos ya no pueden vivir de sus buenas intenciones.

Twitter. @anamgardeazabal

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Lunes, 21 Marzo 2016 09:38

En nombre de la paz

 

Crónica de una muerte anunciada

Por: Ana Gardeazabal

Que la opinión pública afirme que la paz está cerca es un idealismo, sin embrago que el gobierno alarde de la Paz en Colombia es una mentira. Desconcierta la confusión que existe entre hablar de un acuerdo de paz y la paz, hay que dejar claro que son dos cosas diferentes.

Dudo mucho que tan prometida paz llegue al territorio colombiano, por varios factores: factores que no estoy segura si el gobierno Santos ha querido pasar por alto conscientemente, o si en su obstinada meta por conseguir un acuerdo de paz se ha nublado su juicio. El primero,el narcotráfico. El tráfico de drogas no terminará con la firma del acuerdo, por más de que este así lo estipule. La guerrilla de las FARC es uno de los carteles de droga más importantes de América Latina, el hecho de que su estructura delincuencial quedará mermada como resultado del acuerdo está fuera de cuestionamiento, sin embrago ¿Qué plan tiene el gobierno para quienes desistan en la decisión de desmovilizarse?

Desistir de la rendición y desmovilización y mantenerse en pie de lucha en la filas de las FARC, es en la mente de muchos, una decisión completamente entendible. En términos de incentivos, en la medida en que disminuya el número de subversivos dentro de la organización, el margen de las ganancias por los negocios ilícitos se verán incrementadas para quienes continúen delinquiendo, así que muchos no querrán volver a la legalidad, simplemente por las ganancias que recibirán cuando la torta de las drogas sea repartida entre pocos.

Segundo, ¿Quién garantiza que las FARC es un grupo cohesionado que recibe y acata ordenes de quienes los representan en la mesa de negociación en La Habana? Muchas veces los jefes negociadores han incumplido promesas de no realizar atentados terroristas, ¿porque así los jefes negociadores lo permiten, o porque los disidentes e incrédulos en el proceso de paz dentro de las FARC, lo ordenan?

Tercero, el ELN también esta constitudo como un grupo guerrillero y no ha demostrado una intención real de negociar con el gobierno.

Cuarto, como resultado de los factores anteriores ¿quién puede asegurarle al pueblo Colombiano que después la firma del acuerdo de paz, se acabara la guerra, llegará la verdad y cesarán las víctimas?, La revictimización después de la firma del acuerdo es inminente, en la medida en que exista una disputa de poder entre los disidentes de la futura desmovilización de las FARC, el ELN y las bandas criminales.

Entonces, el acuerdo entre las FARC y el gobierno tiene como objetivo remover el nombre de una guerrilla o cambiar la dinámica de la guerra. Ponderando costos y beneficios, el gobierno, y en consecuencia todos los colombianos partimos de una clara desventaja, porque aunque se habla de verdad, justicia y reparación, los victimarios difícilmente cumplirán condenas justas, aunque se habla de combatir el narcotráfico, este se tratará como un delito conexo a la rebelión, aunque se condena el proselitismo político armado, se ordena salir a la fuerza pública de un territorio para abrir paso a jornadas de socialización de grupos de grupos armados fuera de la institucionalidad y aunque se habla de victimas es muy difícil asegurar que no lo seguirán siendo después del acuerdo de paz.

En resumen, ¿Qué ofrece el acuerdo de paz a todos los colombianos? Verdad, porque consiste en que los guerrilleros acepten, confiesen los delitos cometidos y se comprometan a no repetirlos. También tendrán que confesar las rutas del narcotráfico - lo que probablemente no cumplirán a cabalidad - y entregar las armas - lo cual también intuyo, no todos estarán dispuestos hacer, a cambio de que el gobierno en nombre de los Colombianos les otorgue prebendas políticas, rebajas en las penas o penas alternativas y zonas de concentración para la socialización de los acuerdos, zonas que a la larga terminarán facilitando el tráfico ilegal de drogas y armas.- Todo esto resulta siendo un fantástico desacierto debido a que a pesar del esfuerzo del gobierno Santos por conseguir un acuerdo de paz que termine con la guerra, en términos reales solo conseguirá transfórmala.  

Finalmente, termino haciéndome las preguntas que rondan por las mentes de muchos colombianos, ¿valdrá la pena la inversión exorbitante por conseguir el acuerdo de paz?, ¿valdrá la pena el endeudamiento de la nación por consolidar los puntos acordados?, ¿valdrá la pena el desgaste institucional que está teniendo el país? Aún quedan muchos interrogantes, sin embargo, a costa de cualquier cosa, supongo que como dice el Presidente Santos, todo será en nombre de la paz.

Twitter.

 

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Jueves, 17 Marzo 2016 22:01

Los avances en la Habana

Reconocido por sus posturas políticas, León Valencia visitó los estudios deRadio.amiga Internacionaly partició enPalabras Mass, con sus conceptos acerca del proceso de paz y los avances en La Habana. Dirige. Alberto Diaz #Opinión #Política #Radio.

 

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¿Libertad de prensa coartada o Extralimitación?, Mucho ha dado que hablar la periodista Vicky Davila con el video filtrado de la Policía Nacional, indignación por unos, denuncia por otros, pero definitivamente puntos de vista encontrados. ‪#‎Opinión‬ ‪#‎Política‬ ‪#‎Radio‬

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Viernes, 06 Noviembre 2015 15:10

Guerras nuevas en un mundo globalizado

 

Por: Daniela Camargo Camacho

 

Después de la Guerra Fría prácticamente se acabaron en el mundo las guerras convencionales entre Estados pero surgieron, en ciertas regiones, otras clases de confrontaciones intestinas de bandos armados que luchan por el poder.

Estas guerras nuevas surgieron internamente como consecuencia no sólo de la debilidad militar de los gobiernos, sino también de la escasez de recursos, de la desigualdad social, la falta de trabajo y la falta de educación, sometido a las minorías que propician no sólo el hambre y la miseria, sino también al surgimiento de jefes militares guerrilleros o paramilitares que luchan entre sí o contra el Gobierno de turno. Estos grupos insurgentes están basados en una ideología totalmente diferente a la propuesta por el Gobierno, como es el caso de Uganda, Kenya, Guatemala, El Salvador, Perú, Colombia, entre otros.

Uno de los graves problemas de estas “guerras nuevas” es que tanto los victimarios como las víctimas en su gran mayoría son civiles. En estas nuevas guerras, existe una violación generalizada del Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos, pues se practican las limpiezas sociales y raciales, se usurpan las tierras, se hacen desplazamientos forzados. Los métodos para financiar tales guerras por parte de los agentes insurgentes son: el terror, el secuestro extorsivo, el cobro de “impuestos”, la explotación del narcotráfico y la minería ilegal.                                                                                    

Los organismos internacionales como la Corte Penal Internacional (CPI), han sido incapaces de perseguir y castigar a genocidas y líderes de estos grupos insurgentes que cometen atrocidades contra la población civil, no sólo porque el Gobierno no cuenta con un aparato militar poderoso, sino también porque muchas facciones rebeldes son amparados por gobiernos corruptos; la CPI ha condenado en toda su corta historia a una sola persona, por lo que queda en duda el papel que dicha organización está realizando para ponerle fin a las vulneraciones de los derechos humanos en el plano de un conflicto armado.

¿Cómo acabar estos conflictos armados contemporáneos? Es una pregunta que tanto Estados como organizaciones internacionales se han hecho desde hace muchos años. Lo único que se sabe, a ciencia cierta, es que no ha habido ni hay ni habrá una sola guerra con fines altruistas o humanistas: detrás de las motivaciones de cualquier guerra siempre habrá motivos mezquinos que hay que combatir primero si se quiere conseguir la paz duradera.

Guerras como las de la antigua Yugoslavia y Ruanda, han terminado y han dado lugar al surgimiento de tribunales ad-hoc para castigar a todos aquellos que torturaron, masacraron, violaron y asesinaron a un sin número de civiles, pero no han acabado del todo con los conflictos internos. Otras guerras nuevas han tenido tan larga duración que aún se sigue debatiendo su finalización como el caso específico de Colombia, que cumple con más de cincuenta años de lucha entre hermanos con gran violación a los derechos humanos. Puede que en La Habana los políticos y líderes de las FARC, la guerrilla más antigua del mundo, estén encaminados en la firma de un acuerdo de paz, pero aún falta una negociación con el ELN, otra guerrilla de izquierda que sigue haciendo de las suyas, no sólo asesinando a los miembros del ejército que se enfrentan con ellos en los rincones más recónditos de la selva colombiana, sino masacrando y explotando a la población civil.

Tal vez la forma como se podría mitigar y acabar con el conflicto armado contemporáneo, no es sólo persiguiendo y encarcelando a los cabecillas de los cuerpos armados insurgentes, ni indultando o amnistiando con perdón y olvido a sus dirigentes a través de acuerdos de paz que sólo tienen en cuenta a los victimarios pero no a las víctimas. Más bien, debería haber más cooperación de los Estados desarrollados y así se solidaricen con los pueblos en conflicto armado, se propicie la paz, el progreso, la educación, la igualdad socioeconómica y se combata la corrupción de estos gobiernos. Sólo así se puede fomentar un postconflicto que restañe las heridas y beneficie a todos por igual.

 

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Jueves, 26 Febrero 2015 22:46

Esas tales 10 mil becas ¡no existen!

 

Por: Josué Martínez

 

Pepito se inscribió en la universidad con muchas ilusiones de llevar a cabo uno de sus sueños, ser profesional. Con un préstamo que le hicieron en la empresa donde trabajaba, pagó la matrícula y el primer semestre. Pepito no contó con la fortuna de nacer en cuna de oro, pero es trabajador y muy responsable. Está un poco en desventaja frente a otras personas pues ya tiene 23 y apenas va a comenzar una carrera, pero ha escuchado que nunca es tarde y aunque le queda bastante difícil pagar la carrera, teniendo en cuenta que las obligaciones son muchas: arriendo, servicios, alimentación, deudas, ayudar a la familia, etc.; se arma de valor y de sueños y empieza a estudiar. En el primer semestre todo es novedoso y atractivo. Aunque no quede tiempo y haya que esforzarse y dormir muy poco, él se esmera por responder y saca muy buenas notas. Después de todo, los profesores dicen que esa es la manera de sacar la carrera adelante, que al final va a ver los frutos, que así les tocó a los que hoy ocupan puestos importantes. A los profesores les gusta mucho usar frases de cajón, o lo que dicen está planeado como estrategia de publicidad para tener a los estudiantes engañados.

El segundo semestre es muy parecido al primero salvo algunos detalles. La deserción comienza a ser evidente. De los 20 o 25 que empezaron ya sólo quedan 15. Además de eso comienza a ver que hay unas materias muy fáciles; hay un profesor que a veces ni viene, y sin embargo, saca 4,8 en todos los cortes. Las instalaciones no están lo suficientemente equipadas y algunos profesores comienzan a quejarse por la falta de equipos para desarrollar determinados temas. Lo que más lo dejó pensando fue el “error” en sus notas que le impidió aspirar a la beca que habían prometido durante el primer semestre. Aunque fue el mejor estudiante y en las cuentas estaba presupuestado tener uno de los mejores promedios, varias materias le quedaron en 0. Al hacer el reclamo le ayudaron y corrigieron algunos números, pero lo curioso fue que, cuando sus notas quedaron arregladas, ya le había tocado pagar el semestre y el cuentico de la beca ya se había envolatado.

En el tercer semestre la cosa estaba más clara. Con el profesor que casi no venía ya ni se hacía clase, los muchachos se acostumbraron a que si le ponían tema para hablar el hombre se emocionaba y hablaba la hora y media completa; total se sabía que el profe era un vacan y le ponía 4,7 o 4,8 a todo el mundo bajo la excusa de “es que yo valoro la asistencia, el que venga, pasó la materia conmigo”. El profesor que exigía material para dictar la clase se cansó de rogar, se peleó con el rector y renunció. ¡Oh sorpresa! Varias materias le volvieron a salir perdidas y en fin, el panorama se fue poniendo cada vez más negro, más desalentador. Sin embargo Pepito siguió luchando con el cansancio y con la situación económica y sacó su tercer semestre adelante, con la firme esperanza de que al fin tanto esfuerzo daría resultados además de creer firmemente que estaba forjando un futuro mejor.

Pepito va a iniciar cuarto semestre pensando en que está más cerca del objetivo porque sólo queda un par de semestres para terminar la tecnología, pero la universidad le tiene varias sorpresas preparadas. Por alguna razón al antiguo rector lo echaron de su cargo junto con varios profesores. Ya en cuarto semestre le van a dictar dos (de las cinco que ve en total) materias de relleno porque no hay profesores para las materias que corresponden. Le volvieron a salir materias perdidas a sí que ni modos de aplicar a la beca (que nunca le dieron a nadie desde que él está ahí), y para completar el panorama desolador, con él hay 5 estudiantes para este semestre en su salón. La gota que rebosó la copa fue la bienvenida a las clases que le dio uno de los profesores: “yo nunca he dado esta clase, pero vamos a ver que nos inventamos”.

A pepito sus padres no le pagan la carrera, no tiene plata de sobra, no está esperando en la casa todo el día jugando play a que le llegue la hora de ir a clase. Pepito trabaja desde muy temprano y todos los días para poder con las uñas pagarse la carrera. Pepito llega cansado con un sueño insoportable a clase pensando en que este esfuerzo que hace va a valer la pena más adelante. Así que, ante este panorama, debe tomar una decisión. Un semestre no le cuesta mucho, aproximadamente millón doscientos, pero es lo máximo que puede pagar. ¿Realmente se justifica gastar casi 3 millones de pesos (con lo difícil que es para él conseguirlos) en los dos semestres que restan, bajo las condiciones en que está la universidad; máxime cuando se acaba de enterar que si quiere homologar materias en una universidad de verdad, lo van a dejar en primer o segundo semestre si le va bien?

Pepito hoy no sabe qué perdió más durante este año y medio; plata o tiempo. Está desubicado por que ya tiene bastantes años y sigue sin profesión, y eso que sólo hizo tres semestres; conoce casos de compañeros que están en similar situación, pero tienen ya 6 y 7 semestres cursados.

Hay miles de pepitos hoy en Bogotá y en Colombia. Es irónico escuchar al gobierno sacar pecho de las becas que ha otorgado y aprovechar eso para salir con ilusadas del estilo “Colombia la más educada de Suramérica” cuándo se está a años luz de algo por el estilo. Es aterrador como las universidades de garaje juegan con los sueños y las ilusiones de cientos de personas que trabajan duro, que se esfuerzan, que luchan contra la desigualdad y la falta de oportunidades, poniendo la fe y la esperanza en que el estudio les dará una vida mejor, un futuro menos difícil. En vez de estarse dando propaganda con cada migaja que dan, Santos, Parody y compañía; porque no hacen algo con estas entidades dedicadas a la estafa y al engaño. Porque a la pregunta de qué hacer con estas entidades ladronas que ofrecen programas sin ni siquiera estar acreditadas, la ministra reconoció que no tienen herramientas para controlarlas; luego ¿de qué manera piensa hacer de Colombia la más educada? ¿No les parece que va siendo hora de trabajar más y publicitarse menos? ¿No les parce que los miles o millones de personas que no pueden pagarse Andes, Javeriana o del Rosario, también hacen parte de este país? ¿O los de ese sector social no entran en las encuestas? Si la respuesta es sí entones que alguien haga algo para detener este negocio tremendamente lucrativo para unos pocos, pero asesino de sueños y proyectos de vida para muchos otros. De estos hay muchos señor presidente y señora ministra, hagan algo por favor.

T. @ 10SUE10

 

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Miércoles, 25 Febrero 2015 10:09

¿Qué pasa con Transmilenio?

Por: Sergio Grandas Medina

 

El transporte público refleja en muchos casos lo que es una ciudad, su ciudadanía y su nivel de cultura. Transmilenio inicio operaciones en el año 2000, prometiendo un gran cambio en la cultura de transporte público. En Bogotá sólo existían buses urbanos que se caracterizaban por el desorden, el mal servicio y la guerra del centavo (que consistía en llenar mucho más los buses) para mejorar los ingresos de los conductores y propietarios. Ingresos que no se evidenciaban en el mantenimiento y aseo adecuado de los vehículos.

Transmilenio en sus primeros años conquisto a los Bogotanos, con un sistema de transporte limpio, eficiente y rápido. Que cambio el paradigma de lo conocido hasta el momento en transporte público. Incorporó la validación de los pasajes o viajes en las estaciones (y no en los buses como hasta el momento ocurría), plataformas y espacios para personas con discapacidad, sillas preferenciales para adultos mayores, mujeres embarazadas o con niños en brazos. Redujo sustancialmente los tiempos de recorridos en la ciudad, ya que se le dio prioridad al transporte con carriles exclusivos. Grandes beneficios le trajo a la ciudad, que muchos se enamoraron del sistema, un amor y orgullo que permitió construir una Cultura TM.

Desde el año 2006 Transmilenio cambio drásticamente debido a la creciente demanda que comenzó a sufrir el sistema, lo que convirtió sus principales beneficios en defectos, provocados por la mala planeación del distrito, sus diferentes gobiernos y la incultura ciudadana. Los buses comenzaron a experimentar también sobre cupo y congestiones, al igual que estaciones y portales. Estas congestiones eran provocadas inicialmente por la mala frecuencia de los servicios y pero posteriormente fue la ineficiencia en infraestructura para dicha demanda. Y que hoy genera cientos de bloqueos y protestas al año por parte de los usuarios, por inconformidad con el servicio.

El sistema tiene actualmente 8 portales, 114 estaciones que comprenden 11 troncales. Y según fuentes de TM, se movilizan a la fecha más de 2.600.000 pasajeros diarios en sus tres fases, es decir casi la cuarta parte de los habitantes Bogotá y sus municipios aledaños. TM en 2017 debería tener 388 kilómetros de troncales en funcionamiento según la Secretaría de Movilidad, pero a la fecha sólo cuenta con 112 kilómetros, es decir un retraso de 276.

Transmilenio S.A es la entidad del distrito que se creó para administrar el sistema de transporte público. Encargada de administrar rutas y sus frecuencias, de realizar mantenimiento y ampliaciones de portales, estaciones, vías y puentes peatonales (mantenimiento de vías en conjunto con el IDU). Y se financia con el 5% del total de lo recaudado por concepto de pasajes o viajes cobrados a los usuarios. El sistema tiene en concesión privada el recaudo y la operación de los buses.

El Gerente de TM Sergio Paris, ha reconocido el retraso en infraestructura que tiene hoy el sistema. Y asegura que la entidad trabaja para lograr la “partida presupuestal” con el Departamento de Planeación Nacional que se estableció en el CONPES del año 2000 “para la construcción de la Troncal de la Av. Boyacá, que descongestionaría la Troncal de la Caracas y la Autopista Norte”, asegura Paris.

Los operadores privados (dueños de los buses y encargados del recaudo) no tienen responsabilidades en el mejoramiento de las principales debilidades del sistema. Puesto que es el distrito quién corre con los gastos de mantenimiento y ampliación de infraestructura, y no los privados, que se quedan con el 95% del dinero de la operación. Tenemos prácticamente a una entidad del distrito que trabaja para que los operadores acumulen las principales ganancias y los problemas de seguridad, equipamientos físicos y vías los afronte sólo empresa distrital Transmilenio S.A. 

Otro de los grandes problemas que afronta Transmilenio ha sido el incremento de la inseguridad, ya que es común ver en los titulares de los principales medios de comunicación los frecuentes atracos, manoseos a mujeres y riñas entre hinchas de barras bravas. Que genera percepción en los usuarios, la falta de unas políticas claras de seguridad y de control. El sistema necesita soluciones eficaces y de fondo, que frene el hurto a los usuarios que en 2014 sumaron 412 casos, según denuncias reportadas a la policía. Cifra que podría ser mayor por los casos que no son denunciados o reportados a las autoridades.

También es común ver a cientos de vendedores informales que deambulan en portales, estaciones y buses del sistema, generando mucho más desorden y una sensación de inseguridad a los usuarios. Transmilenio tiene gran responsabilidad en este tema ya nunca pensó en las familias que derivaban su sustento de esta actividad informal, actividades que proviene de los antiguos de buses urbanos. Nunca se creó plazoletas o espacios comerciales dentro del sistema para reubicarlos o reorganizarlos. Y que hoy, los hace más difícil de controlar.

Transmilenio sólo cuenta con 150 agentes de Policía y unos 400 bachilleres que resguardan, cuidan los portales, estaciones y buses. Es decir 550 representantes del orden para 2.600.000 usuarios que moviliza el sistema. Un agente de policía o bachiller por cada 4728 personas.

Otro factor que requiere intervención inmediata y a corto plazo es la cultura ciudadana. Hoy en Transmilenio se colan o ingresan sin pagar el pasaje cerca de 67.000 usuarios, que corresponden a $41.000 millones anuales en perdidas, que son sustituidos con impuestos de todos los bogotanos, es decir por los colados en TM, se deja de invertir dineros públicos en otros auntos de vital importancia en Bogota, como la salud, la educación, etc. Un tema bastante espinoso son los frecuentes actos de intolerancia generados por el no ceder una silla, por empujar o no dejar cerrar o abrir las puertas de los buses. Síntomas de falta de perdida de conciencia social. 

Debido a la creciente falta de cultura ciudadana, un grupo usuarios han creado iniciativas como #SalvemosTransmilenio un colectivo social que busca generar conciencia sobre la importancia del Sistema entre los demás usuarios y el Gobierno Distrital. Una iniciativa que nace de un grupo 50 personas que usan frecuentemente TM y que ya generan propuestas de mejoramiento. Una de las líderes de dicha campaña, es Eliana Sandoval, quien en un diálogo con Caracol Radio aseguró que es "una iniciativa 100 por ciento pacífica. No queremos bloquear vías o dañar estaciones, queremos que Transmilenio mejore y por eso tomamos fotos de esos hechos que no deberían existir. Hay personas en condición de discapacidad que no pueden subirse a un articulado porque la gente les pasa por encima, madres con bebés de brazos que no encuentran una silla”.

TM requiere que se le siga dando oxigeno con la continuidad de su construcción, planteada desde el trazado inicial, pero también se deben seguir interviniendo las estaciones y portales que hoy se encuentran en funcionamiento. El sistema y la ciudad también requieren muchas más iniciativas como la de #SalvemosTransmilenio y la exigencia al Gobierno Distrital para que invierta y genere una verdadera política que permita rescatar la cultura ciudadana y la Cultura TM.

@SergioGrandasM

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Jueves, 11 Diciembre 2014 09:11

No Toda la Culpa la Tiene el Diablo

 

Por: Josué Martínez

Edison Parra es un joven campesino de 18 años que vive en una vereda de Boyacá en un rancho que ni siquiera tiene luz. La luz de las velas no es suficiente, por eso con esfuerzo compró un celular que tiene una linterna para poder hacer las tareas en la noche… estudiará Arquitectura en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá. Sebastián Duque Quintana tiene 16 años, vive en San Vicente del Caguán y estudiará Ingeniería en la Universidad de los Andes. Diego Restrepo Giraldo vive en el barrio Quinta Linda de Medellín, estudiará Ingeniería de Sistemas en la Universidad Eafit. Karen Julieth Gámez es una joven estudiante de Tunja que estudiará lenguas modernas en la Universidad EAN. Yessica Liliana Gonzáles vive en Mitú y estudiará Ingeniería Civil en la Pontificia Universidad Javeriana. Estos jóvenes que acabo de nombrar, entre otros, tienen en común que son unos de los 10.000 beneficiados por las becas que otorgó el Gobierno Nacional a los mejores bachilleres de todo el país y que aparecen en un especial periodístico que hizo el periódico El Tiempo en su versión impresa  este domingo para acercarnos a las historias de vida y superación detrás de los becados.

Sin duda estas historias de vida de estos guerreros están marcadas por la forma en que superan condiciones difíciles, ambientes hostiles y recursos supremamente limitados. La iniciativa va dirigida precisamente a favorecer a los bachilleres que a pesar de las circunstancias difíciles han demostrado que les pueden más sus ganas de salir adelante, su empeño por cambiar su realidad y su deseo de, a través del estudio, tener mejores condiciones de vida. 

Pero más allá del esfuerzo y el sacrificio de estos estudiantes, pienso en el papel fundamental que tienen los padres en la formación de ellos porque, muchas veces he escuchado que no se debe depositar toda la culpa de la mala educación a los colegios ya que todo comienza por casa. Los padres viven de primera mano todas esas condiciones adversas, sienten y entienden en carne propia la situación y a pesar de todos los obstáculos y presiones que representa ser de escasos recursos en este país, aún les queda dentro de sí esa fe y esperanza para brindarles recursos y facilidades adquiridos ¨con las uñas¨  para enviar a sus hijos a estudiar.

Me imagino ese trabajo difícil y desgarrador, ver a sus hijos día tras día ir y venir del colegio, ver que comienzan a tener facilidades para ciertas cosas y que comienzan a tener la ilusión de poder continuar sus estudios más allá del colegio y ver con impotencia que salvo por algún milagro, remotamente van a poder acceder a una universidad.  Estos 10.000 cupos los veo como un milagro-recompensa para muchos de estos padres que se atrevieron a creer que era posible, que se desviven cada día por sus hijos, para que encuentren una oportunidad que ellos no tuvieron, para que salgan adelante, para que cambien su realidad.

Esto no es una propaganda del Gobierno, sé que diez mil becas para estudios superiores no son la solución a la desigualdad y a la falta de oportunidades que abundan en el país. Habría que revisar los millones de casos de personas que de pronto no viven en condiciones precarias ni en lugares apartados, pero que por vivir en la ciudad no significa que tengan las facilidades para acceder a una Universidad, ellos también merecen oportunidades y herramientas para estudiar y aspirar a mejorar su calidad de vida. Sin embargo todas las muestras de inclusión y ayuda por parte del Gobierno son bienvenidas y uno esperaría que estas becas fueran las primeras de muchas más por venir.

Ya he hablado en otras ocasiones de las pocas oportunidades y de las condiciones difíciles que hay en este país para salir de la situación; pero esta vez quisiera aprovechar este tema de las becas para hacer una crítica a las personas que por más oportunidades que se les presenten no aprovechan y prefieren seguir engrosando las filas de necesitados en el país. Lo digo porque conozco casos. ¨Pepito Pérez¨  nació en una casa de estrato medio bajo, con sus dos padres y una hermana. Tenían casa propia, su madre era ama de casa y su padre trabajaba para suplir todas las necesidades de la familia. Pepito solo tenía que preocuparse por estudiar. Su padre le pagó siempre colegio privado para que su formación académica fuera mejor y para alejarlo de las malas mañas que según él eran más evidentes en los colegios públicos (con lo que estoy en total desacuerdo). En respuesta Pepito perdió algunos años de colegio que le tocó repetir y pasó más tiempo divirtiéndose y planeando ¨farras¨. No aprovecho cuando su padre ofreció pagarle una carrera en la Universidad. Hoy Pepito tiene algo más de 20 años, no tiene una carrera ni un plan trazado para su futuro, pero si tiene una hija y una esposa que tampoco fue a la Universidad y paga arriendo en una pieza.

No estoy hablando de alguien en especial, desafortunadamente es la historia de miles de Colombianos. Está bien que no hay mucha ayuda del gobierno pero la pobreza es un estado mental. No elijo el lugar en el que me tocó nacer, pero sí tengo la facultad de cambiar mi destino con las decisiones que tomo y una de ellas tiene que ser al menos no traer más bocas que alimentar si ni siquiera tengo segura la alimentación mía. Es algo de sentido común y matemáticas. La condición económica de las personas muchas veces es consecuencia de las decisiones que toman. Como somos pobres, no planeamos, no ahorramos, no pensamos a la hora de procrear, toda la culpa se la echamos al gobierno y no ponemos nada de nuestra parte para mejorar y salir de la ruina.

Ya ha quedado demostrado que no se lucha contra el sistema a base de vandalismo y delincuencia, de manifestaciones y grupos que hablen mal de los que están en el poder.  Claro que hay corrupción, claro que hay desigualdad, es evidente que los monopolios manejan la economía, pero saliendo a destruir la ciudad no atacamos el problema. Tomemos el ejemplo de estos muchachos y sus familias que hoy salen del anonimato y le demuestran al mundo entero que sí se puede salir adelante, que no tuvieron que empuñar un arma para ser reconocidos y premiados con un mejor futuro.

Yo hoy ánimo a los que están en desacuerdo con la corrupción en la política a que dejen de criticar y se preparen y estudien pasando por encima de las adversidades y aspiren a llegar un día a ocupar esos puestos en la política y una vez allí hagan el cambio, y demuestren que se pude gobernar sin corrupción. Si usted es de los que creen que este país es elitista y que a ciertos cargos solo llegan personas con determinados apellidos, ¿porque no deja de perder el tiempo y se prepara y se vuelve el mejor en lo que hace y demuestra que no necesitó ser de cierta familia para alcanzar sus objetivos y cumplir sus metas?

Insisto en que no es fácil, en Colombia la desigualdad es ridícula, estoy seguro de que podríamos tener mejores condiciones y facilidades para estudiar, para tener mejores condiciones de vida, para tener la posibilidad de vivir y dejar de sobrevivir. A algunos nos toca demasiado duro y alcanzamos con todos los esfuerzos a duras penas a pagar una universidad de bajo costo, estudiar  por  la noche y trabajar en el día.   Pero eso no va a ser una excusa para mí. Estoy intentando cambiar mi destino. No voy a sentarme a criticar y hablar mal del sistema  mientras espero inútil las limosnas del gobierno.  

Con pocas probabilidades y contra todos los pronósticos  y de la misma forma que lo hacen estos muchachos, voy a intentarlo.  Mi apellido no es reconocido ni tengo amigos en la élite de la sociedad, pero ganas me sobran y tengo claro que tengo que añadirle disciplina… quién quita llegue a ser profesional y llegue a sobresalir en lo que hago y llegue a tener éxito y pueda cambiar mi destino…  Escuché que alguien dijo: ¨Si lo intentas, es muy posible que falles, pero si no lo intentas ten por seguro que nunca lo lograras¨. Ayudémonos un poquito, tomemos mejores decisiones, planeemos, estudiemos, leamos, salgamos de esa condición de pobreza mental y luchemos por mejorar nuestras condiciones de vida, demostremos que somos capaces de hacer el cambio en esta sociedad que tanto lo necesita.

T. @10SUE10

 

 

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Lunes, 08 Septiembre 2014 09:36

Hecatombe de un desequilibrio

Poco a poco, artículo por artículo, se ha ido cambiando la Constitución Política de Colombia, un articulito reformado permitió la reelección presidencial generando la hecatombe que acabó con el equilibrio del poder entre las diferentes ramas del Estado. Siempre me he declarado en oposición a la reelección presidencial, independiente de quien sea el sujeto a reelegir; y aunque no es el propósito fundamental de esta columna,hace parte de la reflexión, pues la reelección presidencial cambia toda la manera de entender el Estado Colombiano, desde su equilibrio y orden, hasta la misma imposibilidad de regeneración vital para la democracia; además de esto y bajo las constantes posibilidades de corrupción, clientelismo y estrategias oscuras para perpetuarse en el poder, es inimaginable ganarle unas elecciones a un gobierno.

Es imperante entonces analizar y debatir el propósito de reformar el ordenamiento del Estado que se plantea en el proyecto de ley de equilibrio de poderes que se radicó en el congreso. Dicho proyecto prohíbe la reelección del procurador, quien siguiendo los pasos del Fiscal, el Contralor, Defensor del Pueblo, Registrador, Magistrados del Consejo Nacional Electoral, tendrá sólo un periodo, así mismo el fin de la puerta giratoria entre las diferentes corporaciones es una razón para celebrar. Considero preponderante entonces anexar a esa prohibición de reelección la de los congresistas, quienes deberían tener un máximo de 2 periodos, la constante regeneración del congreso es una necesidad, la política necesita ser dinámica. ¡No quiero ver más a Roberto Gerlein en su curul vitalicia!

Debo dejar constancia, no me siento cómodo con otros aspectos de la reforma, siempre buscando el equilibrio del sistema de pesos y contrapesos, considero que no es beneficioso para el país que en coherencia con un aumento del presidencialismo reinante, el presidente se convierta en quien postule la terna completa para Procurador, como si este fuera un títere; como pocas veces, pero hay que reconocerlo, coincido con el señor Ordóñez cuando afirma que pretenden que éste se convierta en un subalterno del presidente. ¿Cuál equilibrio de poderes si el tipo de elección es por si misma un desequilibrio? Propongo, sistema de méritos, altos requisitos y que de allí los mejores sean votados por el senado.

Apoyo propuestas de silla vacía a los delitos contra la administración pública, curules del senado con circunscripción regional, y designación de quien tenga segundo lugar en elecciones presidenciales como senador. Las considero importantes, la primera, para atacar la corrupción y las otras para que la representación del imaginario colectivo del pueblo Colombiano esté en el congreso.

Finalmente estimo que varios aspectos también deben ser analizados con detalle, la capacidad sancionatoria de la procuraduría, la eliminación de listas cerradas, la relación de lo anterior con los pequeños partidos, la creación de un tribunal escogido por el congreso que juzga a quienes juzgan el congreso, además la capacidad de elegirse para otros cargos y presentar renuncia un día antes de su posesión para el nuevo cargo.

Exijo como ciudadano y recordando el deber del congreso, que se tenga un debate serio y en busca de una verdadera reforma de equilibrio de poderes, que ésta no sea una cirugía estética sino una que modifique en profundidad vicios del sistema político colombiano, ¡ojo!, que el país no quede convaleciente.  Que se escuchen las voces críticas y sensatas que hay en el senado y la cámara y que estas, ojalá, promuevan la corrección y modificación de los artículos de esta reforma que deformen el país. Espero que de artículo en artículo no vayan colgando micos como con la reforma a la justicia se hizo. ¡En Colombia los artículos son peligrosos!

T.@PJuancamilo

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