Viernes, 11 Mayo 2018 12:25

La Revolución del Big Data

Tema: La Revolución del Big Data

Invitados: Lili Gil - fernando posada

Tatiana Dangond | Dirige: Beto Diaz

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Miércoles, 10 Mayo 2017 13:13

Que no nos hagan trizas el acuerdo

Por: Juan David Torres

Semanas atrás, le fue prohibida la entrada al Congreso a Iván Márquez, de las Farc, y a Pablo Beltrán, del ELN, en el marco de la clausura del Congreso Nacional de Paz, la cual se llevaría a cabo en ese recinto. Como era de esperarse, la medida molestó a la mayoría de los defensores del acuerdo de paz, los cuales apelaron a una plétora de argumentos para defender la idea de que los comandantes de las guerrillas pueden recorrer el territorio nacional dictando cátedras de paz, tal y como lo han venido haciendo en distintas universidades, foros y hasta en la feria del libro. No obstante, esta defensa contumaz de cualquier exceso en nombre del acuerdo, la cual, por cierto, fue crucial para perder el plebiscito, resulta nuevamente poco práctica en la tarea de granjearse el apoyo de los enemigos del acuerdo. Peor aún, fortalece a la extrema derecha en su empresa de, siguiendo a Fernando Londoño, “hacer trizas el acuerdo”.

Entre el galimatías argumental destacaba la alusión al “prefiero verlos haciendo x acción que en el monte disparando”. El problema de este razonamiento es que no aplica para el contexto actual, en cual las partes ya han firmado el acuerdo y se han comprometido a cumplirlo. En otras palabras, la tesis del costo-beneficio no se puede aplicar cuando ya se han pactado los costos a incurrir y se comienzan a percibir los beneficios. En términos coloquiales, se puede afirmar que los sapos ya fueron tragados. Lo que hoy importa es que se cumpla lo pactado y que se garantice su estabilidad en el tiempo.

Ahora bien, se podría aducir que parte del compromiso del Estado es abrir estos espacios a los miembros de la guerrilla. Que ese sapo se acordó. Sin embargo, una revisión exhaustiva del acuerdo permite concluir que esto no hace parte del cronograma estipulado para el desarme y la desmovilización. Nunca se pactó que los comandantes guerrilleros podrían desfilar por el país dictando cátedras de paz, las cuales no son más que un eufemismo para el lanzamiento de su campaña política. No es buen mensaje para una ciudadanía escéptica. Si realmente fueran estratégicos, en el sentido de ganarse el apoyo de los enemigos del acuerdo, no estarían presumiendo campantes sus ínfulas de victoria, sino que contribuirían a acelerar el proceso acordado.

Por su parte, los tiempos de proselitismo político vendrán una vez la guerrilla haya cumplido con lo básico (desmovilización y definición de su situación jurídica) y se haya formado como un movimiento político. En ese momento contará con lo que le prometió el Estado: espacios de participación política y financiación.

De esta manera, la cuestión yace en los tiempos. Hoy lo importante es que se agilice la transición de la guerrilla hacia un movimiento político. Ahora bien, mientras los miembros del secretariado le den una mayor prelación al proselitismo político previo a la entrega de armas y a su paso por la JEP, la percepción ciudadana será la de que los acuerdos no están siendo correctamente implementados. Este es un terreno fértil para la extrema derecha, la cual se encuentra organizando, literalmente, una cruzada para acabar con lo pactado.

A modo de reflexión final, vale la pena recordar que, en medio de la zozobra por defender el ingreso de los guerrilleros al Congreso, se apeló a una idea perversa: que, si Mancuso y sus secuaces fueron recibidos en el recinto hace trece años, ¿por qué se le iba a negar hoy la entrada a los guerrilleros? Es un argumento desafortunado que refleja una moral invertida. Una sociedad democrática debe abogar por eliminar, más no acentuar, esa vieja costumbre de permitirle la entrada a personajes que no han saldado sus cuentas con la justicia a las instituciones del Estado.

Twitter @TorresJD96

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Se dieron cita en Palabras Mass y Radio Amiga Internacional Antonio Sanguino, Daniel Palacios y Fernando Vásquez para hablar y analizar la situación de Bogotá y su visión particular sobre la ciudad de paz.

#AlAire "La verdad y la justicia debe ser utilizadas para reconciliarnos" @AntonioSanguino

#AlAire "Antes de tener la firma de paz el pueblo colombiano quiere saber la verdad" @fernandovasbus

#AlAire "Yo prefiero cárcel para todo el mundo" @danielpalam

Twitter. @palabrasmass

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Miércoles, 23 Abril 2014 11:53

No hay tumbas en Colombia

 

En Colombia, cuando alguien pareciese haber llegado al extremo de lo ridículo, llega alguien más o menos importante, a demostrar que toda estupidez es susceptible de ser superada. Así, los deseos de María Fernanda Cabal de ver a Gabo en el infierno con su gran amigo Fidel, se ven superados por algún “astuto” que sugiere que Nuestro Nóbel no es colombiano, sino mexicano. Por supuesto, detrás de ello está un profundo desconocimiento de la persecución que lo llevó a buscar otro lugar para vivir, claro está, sin salir de su patria, la cual describió al recibir el Nóbel en esos magníficos párrafos de “La Soledad de Nuestra América”.

Sin embargo, la historia de su exilio, pocas veces antes relatada en nuestro país, es apenas una de muchas que se encontraron en México, Cuba o cualquier otro lugar en el que fuera posible hacer una vida lejos de las feroces dictaduras del Cono Sur o la poco amable democracia Colombiana.

Dentro de los exiliados colombianos en el exterior hay unos célebres y otros no tan célebres. Tal vez, la historia más destacada y cargada de valentía la ha protagonizado Aída Abella, quien con su retorno ha desafiado toda la maquinaria estatal y paraestatal que un día la obligó a dejar el país. Pero como Aída y Gabo, hay muchos Juanes, Pedros, Carlos, Marcos, Sandras, Esperanzas y Claudias que se vieron obligados a dejar sus seres queridos, para huirle a la cárcel o la muerte, simplemente por ser dignos hijos de una patria manoseada.

Aún hoy, Colombia es un país que pierde a sus mejores hijos. Unos, con oportunidades se van a cosechar fortunas y triunfos. Otros, obligados, huyen del anhelo de hacer de este un país donde la convivencia y la esperanza no sean disonantes y donde los sueños y las cárceles o las motosierras no sean consonantes.

Pero somos un país tan mediocre, que no basta con desechar a los mejores hijos, sino también a los “peores”. Mientras el régimen político, las Fuerzas Miliatares y los grupos paramilitares han condenado literatos, artistas, escultores, académicos y luchadores sociales a huir de Colombia; la clase política, con un gran consenso entre ellos, ha decidido concederle al vecino del norte el derecho a solicitar nuestros “peores” hermanos en extradición.

En esas extraditaron a Leder y amedrentaron a Pablo Escobar y los Rodríguez Orejuela, generando con ello una gran oleada terrorista por parte de los carteles de Medellín y de Cali para presionar porque no extraditaran a sus jefes. La Constitución del 91 prohibió la extradición de nacionales colombianos, pero la presión de los vecinos del norte hizo que en una de esas incontables reformas a nuestra Carta Política, ésta se volviese a permitir. Con ello, se extraditaron también otros “capos” del narcotráfico.

Luego, en medio del discurso de la “guerra contra el terrorismo” se extraditó a Simón Trinidad y a Sonia, guerrilleros de las FARC que, paradójicamente, no son juzgados en el país por hechos propios de nuestro conflicto armado interno, sino que en procesos bastante irregulares y bajo condiciones infrahumanas son mantenidos en cárceles norteamericanas.

Vino la extradición de los jefes paramilitares. Toda una cachetada a las víctimas que saben que este hecho representa una afrenta a la posibilidad de verdad, justicia y reparación integral. Y ahora, les dio por enviar también a unos atracadores que, en un hecho desafortunado, no le hicieron “paseo millonario” a un parroquiano cualquiera del norte de Bogotá, sino a un agente de la DEA -la agencia norteamericana a través de la cual se gestionan y ejecutan buena parte de los recursos norteamericanos dedicados a financiar la guerra antidrogas en Colombia-.

¡Un despropósito total! Es desgarrador escuchar las súplicas de estos delincuentes por no ser extraditados, sino por ser juzgados por la coja justicia de su país. Un exabrupto jurídico, pero además un hecho carente de todo sentido humanitario.

Hay que revertir esta política y repatriar colombianos. A los que se hastiaron de la persecución política –nuestros mejores hijos-; pero también a quienes la mediocridad de nuestro sistema judicial envió a podrirse a cárceles gringas –que hoy parecen ser los peores-.

No hay tumbas en Colombia, ni para Gabo, ni para Simón Trinidad, Sonia, Don Berna, Leder, Omar, Héctor, Emiro, Juan, Francisco o José. A cambio muchas cárceles en Estados Unidos, pero además escondites en todo el mundo, porque en Colombia no hay lugar para algo por fuera de la mediocridad que ha gobernado desde 1830. En el país de lo absurdo, habrá algún día que reclamar el derecho a morirnos en nuestra propia tierra

 

@FernandoVeLu

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Lunes, 07 Abril 2014 23:14

¡Que no se calle la vida!

“Once y treinta, madrugada, estudiando estaba Juan
Cuando un grupo encapuchado violentaba su hogar, violentaba su hogar
Su familia se despierta y no entiende lo que pasa
¿Por qué a Juan lo han esposado y han registrado la casa, y han allanado la casa? 

Juan no llega a los veinte, piel de esta generación 
Él es universitario, estudiante de educación”

Carlos Lugo, canción “8 y 9 de Junio”

El pasado 1 de abril la Audiencia Nacional española condenó a dos años de cárcel al rapero Pablo Hasél porque, supuestamente, sus letras "instan al odio". Ese mismo día un juzgado de Florencia (Caquetá) negaba la libertad por vencimiento de términos al cantante huilense Carlos Lugo, detenido desde el 2 de octubre de 2011, junto con Omar Marin, Jorge Eliecer Gaitán, Omar Cómbita y otra decena de activistas de la paz y los derechos humanos en Huila y Caquetá. Esto ocurrió un día después de que la Mesa Amplia Nacional Estudiantil determinara la "hora 0" de inicio del paro que derrotaría la reforma a la ley 30.

Jega, como cariñosamente es llamado Jorge Eliecer Gaitán, dos días antes había sido elegido miembro del Comité Ejecutivo Nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios, organización de la que nunca ha dejado de ser parte, al igual que Lugo, quien siempre adornó con su tono y versos en cuanto evento participó de la FEU.

Nos hicieron mucha falta en el Paro Universitario de 2011, y tanto Jega como Lugo solo pudieron estar presentes de corazón en la celebración del triunfo estudiantil que, en su momento, ayudaron a construir. La voz de Carlos además se oyó el 23 de abril de 2012 en el marco del lanzamiento de la Marcha Patriótica, cuando el salsero Yuri Buenaventura interpretó, en medio de una Plaza de Bolívar rebozada, la canción que meses atrás él había compuesto para el naciente movimiento.

Tampoco estuvieron en el Paro Agrario de agosto de 2013, que seguro habrían apoyado desde la Universidad Surcolombiana llevando el sentir estudiantil al campo de su región, mientras Carlos acompañaba las veladas campesinas con su guitarra y su canto. Eso sí, sabemos que desde el encierro apoyaron y reflexionaron sobre todo esto, más cuando al dirigente agrario Hubert Ballesteros, en pleno paro, lo detuvieron como a ellos.

Llevan ya más de 30 meses presos, sin que medie condena alguna en su contra. Su caso es la caricatura de la ausencia de toda clase de garantías. En medio de la persecución política, evidencian una amenaza al pensamiento disidente y múltiples violaciones a los derechos de los presos.

Aunque con delicados problemas de salud, Carlos sabe que sus canciones suenan en cada velada, viaje, reunión o asamblea, lo cual lo inspira a seguir escribiendo y tocando la guitarra. Mientras tanto, al otro lado del Océano Atlántico, a otra voz libre pretenden apagarle los micrófonos.

En la democrática España de Rajoy y Juan Carlos, Pablo Hasél enfrenta ahora un juicio político como el de Lugo, aunque condenado con algo menos de dilaciones en el proceso. Tanto Carlos como Pablo siguen empuñando el canto por la emancipación, la dignidad, la alegría y la solidaridad. Sus canciones son ya referencia para entonar de a miles consignas por la libertad de todos los prisioneros políticos y de conciencia del mundo.

Esperamos ansiosos el día en que Pablo Hasél y Carlos Lugo se encuentren en la libertad. Posiblemente ambos desconocen la historia del otro, pero seguro si algún día la saben, compartirán alguna tarima, al menos arengando por un mejor mundo posible y estrechando los brazos de la solidaridad, que hoy se abren hacia todos esos “infames” que cometen ese “gravísimo delito” de soñar.  

Decía Mercedes que “si se calla el cantor, se calla la vida”. Hay que impedir que la canción sea silenciada, la alegría perturbada y la palabra censurada. Hay que seguir cantando, rapeando y, ante todo, haciendo que los sueños perduren con esa “letal arma” que son los versos libres. ¡Que no se calle el cantor! ¡Que no se calle la vida!

@FernandoVeLu

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Santos viajó a Davos a vender el país. Esta afirmación pareciese provenir de un lugar común en los discursos en contra de las bondades del libre comercio. Pero no. Fue la frase que literalmente dijo el presidente de Colombia el 22 de enero en Madrid antes de viajar al Foro Económico mundial[1]. No son nuevas estas intenciones, pues ellas son la esencia misma de sus locomotoras importadas, como importada es ahora en el país la papa, el café, la ropa, los zapatos, etc. Luego, el país que Santos vende, es además un país condenado a la miseria, al atraso, al olvido, luego, un país moldeado por él y los suyos para el saqueo.

El rimbombante Foro Económico Mundial, que reúne a la crema y nata de la sociedad económica global, es más de lo mismo. Es un escenario cínico, en donde se resalta el crecimiento de las llamadas "economías emergentes", se exaltan las posibilidades que existen en tales países para que los inversionistas transnacionales concentren su atención en prometedores mercados y se fortalezcan relaciones entre estos y los gobiernos de distintos países.

Para Santos fue una buena tribuna. Pudo exhibir algunas cifras que le favorecían, sacar pecho con las dádivas que existen hoy en el país para inversionistas extranjeros -principalmente en el sector minero-energético y en el de las telecomunicaciones- y, además, hablar del tema de las drogas que empieza a discutirse en el marco de los diálogos de paz con las FARC-EP. Sin embargo, el hilo conductor en la política económica exterior colombiana lo encontraría en la presentación de la Alianza del Pacífico, el proyecto regional mediante el cual se intenta reeditar el fracasado ALCA, para el cual cuenta además con su gran aliado Enrique Peña Nieto, con quien además comparte agenda común frente al tema de las drogas ilícitas.

Se viene, sin embargo, otra reunión más importante para el gobierno de Colombia. Se trata de la Segunda Cumbre de Presidentes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a celebrarse, ni más ni menos, que en La Habana. La presencia de Colombia en el naciente organismo, al igual que la de los demás aliados de Washington en la región es crucial para medir el alcance de las decisiones y las perspectivas de este escenario.

Esta vez la discusión girará en torno a la presencia militar estadounidense en Latinoamérica y el Caribe, volverá a estar sobre la mesa el bloqueo a Cuba, aparecerá también un debate sobre el espionaje realizado por los Estados Unidos y, estará la discusión sobre la integración de Puerto Rico a la CELAC. En términos económicos, los más desprendidos del "vecino del norte", posiblemente insistan en propuestas como el Banco del Sur o la creación de una empresa petrolera latinoamericana, mientras que seguro Santos y sus amigos Peña Nieto y Humala plantarán distancias a través la Alianza del Pacífico, proyectos claramente encontrados.

Lo crucial de este espacio para Santos tiene que ver también con las posibilidades de fortalecer el respaldo regional al proceso de paz, el cual inició años antes que los mismos diálogos con gestos como la mediación de Chávez para la liberación de retenidos en poder de la insurgencia. Pero, reconociendo la importancia del escenario, tendrá también Santos que moverse un poco más lejos del Pentágono y algo más cerca de la Patagonia y del Orinoco a la vez, es decir, más lejos de Key West y más cerca de Varadero. Algo muy difícil para el presidente que antes viajó a Suiza a vender al país y un incondicional de los Estados Unidos.

Habrá que ver entonces cómo resuelve Santos su agenda internacional, la cual ha sabido llevar con demagogia y saludos a la bandera, sin tomar un centímetro de distancia con la banca multilateral y sin trascender en la integración con los vecinos latinoamericanos y caribeños.

El proceso de paz, celebrado también -¡Ah coincidencia!- en La Habana impone una agenda que, gústele o no a Santos o a quien quiera, obliga a tomar decisiones de trascendencia. El viraje en las relaciones internacionales es una condición sine qua non para la construcción de paz, entre muchas razones, por el papel de los Estados Unidos en el conflicto colombiano. El paso de Santos de Davos a La Habana es el tránsito de un discurso en política económica ligado al libre comercio y a la entrega del país a las transnacionales, hacia uno de paz cuya voluntad carece de gestos, pues la paz son cambios también en la política económica del país.

T. @FernandoVeLu

[1] "Voy rumbo a Davos, al Foro Económico Mundial donde se reúnen los dirigentes del mundo, políticos, y económicos, todos los años, para intercambiar opiniones y tratar de discutir hacia dónde va el mundo. En el caso de los países como Colombia, para atraer inversión, vender el país."(Negrilla fuera del texto) En http://wsp.presidencia.gov.co/Prensa/2014/Enero/Paginas/20140122_11-Palabras-del-Presidente-Juan-Manuel-Santos-en-el-encuentro-con-la-comunidad-colombiana-residente-en-Espana.aspx

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Miércoles, 15 Enero 2014 23:07

¡No todo en enero!

Enero es un mes de pasar guayabos. El guayabo físico y el llamado guayabo moral, se hacen sentir con fuerza en una nación empobrecida y que encuentra en las fiestas decembrinas un alivio y un paréntesis a un año agobiado por problemas que encuentran en el cambio de año, una eterna promesa de cambio de vida. Pero como toda fiesta, cobra factura, la de diciembre, llega en enero.

Quizá el primer trago amargo que se toma en diciembre es el aumento del salario mínimo, aunque se siente, obviamente, hasta enero. Este año será de $616.000, es decir, $26.500 de más recibirán las familias colombianas que sobreviven con el salario mínimo, que pasó de $19.650 diarios a $20.533. Parece una inocentada propia del 28 de diciembre y sus albores, pero no lo es. Lo peor de todo es que es una historia que año tras año se reedita, con los “representantes de los trabajadores”, al comienzo,  mostrando los dientes con ilusorias pretensiones que al paso del tiempo se van difuminando y, aunque usualmente el aumento es fijado por decreto presidencial, esta vez, se supone, hubo acuerdo. Claro, un acuerdo entre la CGT de hoy y la Andi, es como un acuerdo entre dos barras bravas de un mismo equipo.

Las afrentas de Santos a los trabajadores parecen no tener fin. Apenas un día después de anunciarse el pírrico aumento del salario mínimo, continuaron las malas noticias, pues lejos de resolver las grandes problemáticas del sistema de salud colombiano, sumido en una profunda crisis, este apenas se ajusta de manera irrisoria. Así, se anunció la eliminación del 8.5% en aportes a la salud que deben hacer los empleadores, con el objetivo, siempre presente, de “generar empleo”, cuando lo que se busca, realmente, es continuar lanzando salvavidas a las EPS y al capital financiero.

Y como si no bastara con el pírrico aumento del salario mínimo y las salidas por la tangente en un paupérrimo sistema de salud, se esfuman también las expectativas de pensionarse. Se sabe que en 2014 aumenta la edad de jubilación, pues ésta pasará a ser de 57 años para las mujeres y de 62 para los hombres; además, deben tenerse las 1.275 semanas cotizadas, que en 2015 pasarán a ser 1.300. Es claro entonces, que cada vez se hace más ínfima la posibilidad de pensionarse en Colombia.

Con esas noticias empieza el año. Claro, con otras más. El rifi-rafe jurídico-político de la destitución de Petro, la persecución al movimiento social y, bueno, también conductores borrachos y accidentes en carreteras para la bandeja de la gran prensa, que deja de lado el aumento del precio de la gasolina, el transporte público, los alimentos, los arriendos, etc.

Sin embargo, el guayabo que en estos momentos se siente en las más de 22.000 familias que en Colombia medio viven con un salario mínimo o los más de 5 millones de trabajadores que ganan menos que eso, está mediado por los afanes y desesperos de completar una larga lista o más de útiles escolares, comprando uniformes y zapatos, a la vez que pagan altos costos de matrículas en colegios y universidades. Todo en enero.

Así empieza un 2014 que apenas reedita la angustia de años anteriores, prolonga deudas y, cómo no, reduce esperanzas. Lo cierto es que ante ese oscuro panorama, el año que empieza llama a pasar el guayabo de este enero con un Sal de Frutas de luchas urbanas en torno al aumento salarial y cambios de fondo en el sistema de seguridad social (salud, pensión y riesgos profesionales).

Ya en los años anteriores han parado trabajadores universitarios y también de la industria minero-energética, lo propio han hecho funcionarios de la administración de justicia. Se debe y se puede en este año, poner los primeros ladrillos para la recomposición de un sindicalismo coherente, alejado de vicios y clientelas y, aunque suene redundante, del lado de los trabajadores. 

@FernandoVeLu

 

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Miércoles, 08 Enero 2014 00:14

Cuando la opinión es un delito

Las garantías para el ejercicio de la oposición política en Colombia están amenazadas. En realidad, nacieron muertas. Se agrava esto cuando tampoco hay garantías para la opinión, mucho menos para la investigación científica y académica; luego, hablar de democracia en la Colombia de Juan Manuel Santos, es hablar de otro falso positivo más en cabeza suya.

El 2013 fue el año de la movilización social, pero pese a que significó un repunte importante para la protesta callejera y para las organizaciones populares, también a estas les costó caro. Los dardos fueron de todo tipo. Dieciséis (16) muertos y doscientos sesenta y dos (262) detenidos, tan solo en el marco del Paro Agrario y del Catatumbo. A ello hay que sumar un sinfín de persecuciones y señalamientos, lanzados por el propio Santos y su ministro de defensa en contra de las organizaciones que impulsaron la movilización social en 2013.

Nada sorprende. Generalmente un doble discurso es una doble moral. Los poderosos de este país, y Santos es uno de ellos, saben bastante de eso. A la vez que se habló en La Habana, durante la primera mitad del año, de democratizar el acceso a la tierra, se impulsó la ley de baldíos en consonancia con el manejo concentrado de ésta que hoy impera; y mientras en la segunda mitad del año se habló de garantías para la participación política, se reprimió la protesta ciudadana, se destituyó al alcalde Petro, se le dieron plenos poderes al Procurador en respuesta a la tutela interpuesta por Piedad Córdoba, y además se apresó Huber Ballesteros -miembro del Comité Ejecutivo de la CUT, vicepresidente de Fensuagro y vocero de los campesinos en medio del Paro Agrario- y, ahora, al profesor universitario y dirigente social, de toda la vida, Francisco Toloza, miembro además de la dirección nacional de la Marcha Patriótica.

La “combinación de todas las formas de lucha”, de la que tanto se acusa a la izquierda colombiana, la viene aplicando el régimen desde hace bastante tiempo. Participan en elecciones, pero además compran y venden votos, también persiguen, destituyen, inhabilitan, desaparecen, matan… y encarcelan, es decir, matan dos veces. De ello surgen varias consideraciones. Quizá la más importante y significativa tiene que ver con las posibilidades democráticas que hay en Colombia para construir un proyecto alternativo de nación. Si en el país se pretende avanzar realmente hacia la reconciliación y la paz, el lenguaje del odio, es decir, la política a través del miedo, deberá desaparecer. El discurso del terrorismo, que tiene tras sí una larga lista de cuestionamientos académicos y políticos, no puede servir para descalificar al contradictor político en una democracia.

Hoy las paradojas saltan a la vista. El gobierno prefiere financiar reclusos que estudiantes, aún cuando los primeros le cuestan $5.425.000 al año, mientras que a los segundos les invierte apenas la mitad. Además, no solo le quita el presupuesto a las universidades, también autonomía, les cercena la libertad de cátedra y… les quita estudiantes, como tantos que han sido asesinados, exiliados y encarcelados. También les quita docentes. Claro, no sólo con la política educativa en la que hay más profesores de hora cátedra que de planta, sino también apresando y señalando perspectivas críticas como las que han defendido desde las aulas, los pasillos y las cafeterías universitarias muchos, así como Francisco Toloza, quienes encuentran sus delitos en la opinión, en la participación en política, en el ejercicio del derecho a protestar y a disentir. Es decir, en aportar desde la academia a la construcción de un mejor país, en el que, mínimamente, la opinión no sea un delito.

Seguramente la coyuntura electoral que se avecina, tratará de obviar muchas de las discusiones de fondo que se abrieron en 2013, pero lo que es cierto es que deberá servir para reflexionar sobre la existencia misma de la democracia. Quedó agendado en La Habana convocar un debate sobre el estatuto de la oposición, pues habrá que iniciarlo cuanto antes y la primera garantía debería ser el cese de la criminalización del pensamiento disidente y necesariamente tendrá el gobierno que dar gestos de buena voluntad. El más sincero de todos, sería la libertad de las y los presos de conciencia. 

Nota: ¿Será que la CIA también ayuda a construir y emplear bombas inteligentes contra los dirigentes sociales?

@FernandoVeLu

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Lunes, 30 Abril 2012 20:19

Carlos F Galan Jóvenes

Desde mediados de 2010 Galán comenzó a sonar como el posible candidato de Cambio Radical a la Alcaldía. En marzo de 2011 hizo oficial su candidatura por ese partido. A pesar de los acercamientos entre el Partido Liberal y Cambio Radical, que de hecho fueron aliados en gran parte del país, Galán y David Luna nunca materializaron una alianza. Sin embargo, Galán terminó teniendo la cuarta votación más alta (284,989 votos que suman el 12.70% de la votación) por encima de Luna.

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Lunes, 30 Abril 2012 20:02

Carlos F Galan Movilidad

La política le viene por el lado paterno: fuera de su papá que fue desde concejal hasta candidato presidencial, su abuelo Mario Galán fue un importante dirigente liberal santandereano. Y el periodismo, por el lado de materno: su mamá, Gloria Pachón, trabajó en el Tiempo y fue directora del Noticiero de Mediodía y su abuelo Álvaro Pachón de la Torre fue columnista de El Espectador.

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