Viernes, 04 Octubre 2013 11:08

Dándoselas de chamanes

No es que yo no crea en las encuestas, solo que estoy consciente que no se les debe prestar tanta atención como algunos lo quieren hacer ver. Tanta importancia quieren darle a éstas que las denominan –a cada una– “la gran encuesta”, con el fin de generar el impacto mediático que desean para favorecer el negocio de las firmas encuestadoras y de algunos intereses políticos.

Sin embargo estos no son los intereses que más influyen en la difusión de una encuesta, en realidad los más interesados con la propagación de los resultados de éstas son los medios, quienes contratan a las firmas encuestadoras para éstas le generen el contenido que van a utilizar por un semana (o a veces más tiempo) al aire y con el que se las dan de chamanes.

Pero bueno, eso es cosa de los medios, yo solo quiero dar acá ejemplos por medio de los cuales logre convencerlos que durante el debate electoral que se nos viene no deben votar por encuestas y dejen a un lado el voto ‘útil’, los que lo suelen usar. 

Ejemplo 1. Para no ir muy lejos, según la última ‘gran’ encuesta solo un nueve por ciento (9 %) de la población de Colombia va a dejar de votar al Senado de la República el próximo año (momento de risas). Ojalá en este país los índices de abstención fueran tan bajos para las elecciones de la cámara alta del Congreso o, por lo menos, que fuera cercana a este porcentaje: las cifras reales están por encima del 50 % y, utilizando los términos de ellos, esto significaría que el margen de error es de más del 40 %.

Bueno, para no darle tan duro a los resultados de la encuesta, si sumamos el porcentaje de “Aún no lo sabe” y el de “No votaría para el senado el año entrante”, asumiendo que todos los que ahora no saben por quién votar no voten, tendríamos un abstencionismo del 22 %, lo cual sería increíblemente bueno, pues esta cifra significaría que Colombia tendría entre 2014 y 2018 un Congreso elegido por la mayoría de los colombianos, lo cual –lastimosamente– es muy poco probable. Algo muy parecido pasa cuando se pregunta acerca de las elecciones presidenciales donde esta suma llega a un 37 %.

 Con lo anterior ya debieron convencerse, pero como los ejemplos abundan daré uno más sobre esta encuesta:

 Ejemplo 2. Cuando preguntan sobre la intención de voto en las consultas populares no hacen la pregunta más obvia y, además, obligatoria que sería algo así ¿Si se presenta el escenario en que haya dos consultas de partidos políticos para escoger su respectivo candidato a la presidencia por cual votaría? 1. Centro Democrático; 2. Alianza Verde o 3. Ninguna. 

La anterior pregunta con el fin de que quien escoja 1. no pueda votar en 2. y viceversa, porque el día de estas consultas una persona solo podrá votar por una de éstas, por lo tanto, si las encuestas pretenden dar un resultado más o menos confiable y real no deberían permitir supuestos prohibidos por la ley. Es como si se preguntara si alguien votaría por Uribe a la presidencia.

Sin embargo ellos se cuidan de la gente a la que le gusta ver la encuesta completa, por eso se la pasan haciendo advertencias como esta: “…la audiencia debe entender los resultados a continuación como de interés periodístico y de análisis político, y no como proyecciones de voto.” No obstante los medios no replican este mensaje, tampoco lo hacen los gerentes de las encuestadoras al aire en un programa de radio, porque a ellos no les funciona el negocio si las personas saben que estas encuestas no miden “proyecciones de voto” que es lo que la gente quiere saber.

Adicional a lo anterior, y para rematar, los votantes debemos ser conscientes de que los resultados dependen del resultado de ánimo y la moda del país, por ejemplo, un ítem objetivo que es el “Cumplimiento de las promesas de campaña”, históricamente tiene las mismas altas y bajas en todos los gobiernos, desde Pastrana, que el ítem “Imagen favorable”. Por lo tanto, dando un ejemplo actual, a Juan Manuel Santos se le bajó el porcentaje de cumplimiento de promesas en 14 % en dos meses porque fue publicado el fallo de la CIJ a favor de Nicaragua, cuando ganar el pleito no era una promesa de campaña y la culpa del fallo adverso no fue exclusiva del Gobierno Santos, es más, según lo que se ha podido determinar, la responsabilidad de éste frente a la de Pastrana y Uribe es ínfima. Pero bueno, qué le vamos a hacer, en Colombia hasta la política es cuestión de moda y esto es aprovechado por las firmas encuestadoras y los medios.

Es difícil alterar la percepción de las personas frente a las encuestas, las personas creen mucho en éstas y les encanta que salga una tras otra para especular o peor, para decidir el voto (voto útil que llaman), sin embargo son un elemento peligroso, tanto para los electores como para los candidatos, porque ellos también se ven afectados, no es más sino poner el ejemplo de Sergio Fajardo, que para enero y febrero de 2010 era presidente de Colombia según las encuestas y, en realidad, no tuvo la fuerza electoral ni para ser candidato al cargo.

Por estas razones cuando vuelva a llegar otra Gran Encuesta obsérvela, detállela y júzguela con objetivismo, no trague entero de los medios y, después, espere a ver con qué salen estos chamanes con la próxima Gran Encuesta. Eso sí, cuando piense por quién va a votar ni se le ocurra mirarlas, que ahí no hay propuestas.

Nota 1. Se me pasó, pero viendo una encuesta de noviembre de 2009 (Gobierno Uribe) a 67 % de los colombianos les parecían ‘lo más de bien’ los TLC, me pregunto ahora cuál será la imagen de los mismos, teniendo en cuenta que lo que se suscribió fue un legado del gobierno anterior. ¿Los calificarán bajo la popularidad de Uribe, de Santos o de los agricultores? 

Nota 2. Gracias a la Fundación Palabras Sociales ha sido publicada una columna en ElTiempo.com de mi autoría. Les dejo el link por si alguien quiere leerla http://www.eltiempo.com/blogs/palabras_mass/2013/09/los-maquinistas.php

Javier Prieto Tristancho

@japritri

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Martes, 24 Septiembre 2013 10:42

Por amor a su hijo

Las personas somos el resultado de las decisiones que tomamos. Nuestros días —a pesar de la monotonía— son todos distintos, todo depende de la hora en la que decidimos levantarnos, tomar el bus o prender el carro para salir a la realidad, al ruido de las calles y las adversidades del trabajo o del desempleo; salir de paseo o quedarnos en la ciudad, ir al parque, a comprar la leche o pedir un domicilio.

El viernes un joven decidió vestirse de rojo, de ese rojo vivo que representa la sangre que corre por nuestro cuerpo, muchos no saben por qué aquel joven quiso vestir la camiseta de su equipo un día cualquiera, un día en el que no iba a ver a su equipo jugar, pero lo hizo; ¿quién lo puede juzgar? Solo los que amamos el fútbol y sentimos pasión por un equipo sabemos que podríamos vestirnos cada día de nuestras vidas con una camiseta.

¿Quién podría imaginarse que por el color de su camiseta iba a ser asesinado su padre? Sí, unas horas después de que él decidió vestirse de rojo su padre dejaba de respirar, porque al ver que su hijo corría peligro quiso protegerlo de los ataques de unas personas que decidieron golpear, agredir y matar sin ninguna razón, porque no hay razón válida para quitar la vida de otro.

En el piso quedaron el padre y el hijo, los dos tenían el rojo en el pecho, el primero por la sangre que derramó por amor a su hijo y el segundo por la camiseta que portaba con amor a su equipo. En el piso no estaban los agresores, porque, como todos los bandidos, salieron corriendo, la cobardía del asesino es tal que no es capaz de dar la cara y asumir sus decisiones.

Siendo un amante del fútbol siento una inmensa tristeza cada vez que se presenta un hecho como este, porque cuando se desangra una persona por llevar uno u otro color se pierde la naturaleza de este y de cualquier deporte porque los deportes son, en esencia, juegos que rinden homenaje a la vida, exteriorizaciones de los seres humanos para demostrar que están vivos. Siendo un amante del fútbol mi amor por éste se disminuye cada vez que se apaga una vida de esta forma.

Hace unos veinte años tomé la decisión de ser hincha de un equipo de fútbol colombiano, del mismo equipo del que dice ser hincha el asesino del padre de este joven. Sin embargo, este remedo de persona no puede llegar a llamarse “hincha” si no ama más la vida que a un equipo.

Este personaje —como ningún otro que sea capaz de algo parecido— nunca podrá ser equiparada a los millones de hinchas de mi equipo que portamos la camiseta y somos capaces de darle la mano, abrazar e incluso besar a alguien que porte la camiseta de otro equipo, este tipejo y todos sus semejantes no deberían portar con orgullo el escudo y los colores de una institución, porque su ‘amor’ está viciado por el fanatismo y está enceguecido con por el extremismo que siempre carece de razones.

He tomado la decisión de acompañar a mi equipo cada vez que juega en Bogotá, pero con personas como estas cada vez es más difícil tomar la decisión de ir a ver a uno de los amores de mi vida y esto no me pasa solo a mí, le pasa a muchos que prefieren ver los partidos por televisión porque “uno nunca sabe”: porque hay un montón de idiotas que no son capaces de saber que está mal untarse las manos de sangre y destruir una familia porque unos ganan y otros pierden, porque está de rojo, azul o verde.

No quiero dejar de ponerme la camiseta, no quisiera dejar de ir al estadio, esto no debería ser un riesgo, un factor que aumente la probabilidad de morirme antes de lo esperado, no debería serlo para mí ni para ningún otro. Decidir ser hincha de un equipo no puede ser la causa de la muerte de alguien, porque, aunque cada decisión nos puede hacer vivir y morir de una forma u otra, una decisión tan insignificante como la de salir a la calle con la camiseta de un equipo no debe ser el detonante de la muerte de alguien.

Las personas somos el resultado de las decisiones que tomamos, algunos deciden ser médicos y otros ingenieros; algunos deciden trabajar y otros estudiar; algunos deciden ser de Nacional y otros de Santa Fe; pero algunos deciden, simplemente, no ser personas, como ese cobarde que no es capaz de dar la cara.

Nota: Esta columna fue escrita antes de que murieran dos hinchas de Nacional a manos de esos delincuentes que dicen ser hinchas de un equipo (el mismo mío), que dicen tener sangre y corazón azul, pero lo único que tienen es el alma negra y la cabeza vacía.

Javier Prieto

@japritri

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Lunes, 09 Septiembre 2013 23:02

Creo colombia, creo en la paz

La semana pasada me hice invitar al lanzamiento de Creo Colombia, una organización que trabaja sobre tres pilares: el político, el social y el académico. Todos jóvenes que en el pasado en su mayoría apoyaron al presidente Santos. Hoy se organizan para manifestar su rechazo y convertirse en la oposición de políticas del Gobierno actual, entre ellas el proceso de paz que se lleva a cabo en La Habana con las Farc, ya que están en desacuerdo con una paz sin justicia.

Hace tres años era inimaginable que personajes como el Senador Robledo y el expresidente Uribe tuviesen puntos de encuentro, también que Uribe se convirtiera en el mayor opositor del Gobierno de Juan Manuel Santos e igualmente que los jóvenes que estuvieron unidos para apoyar a Santos hoy se encuentren divididos. Recuerdo cómo jóvenes que son santistas en la actualidad defendían las políticas uribistas en aquel tiempo y viceversa.

Es normal que una parte del electorado que votó por Santos se sienta defraudado con el actual Gobierno, pues hay un sin sabor que se va afianzando a través de los medios de comunicación y redes sociales haciéndonos creer que este es el gobierno de la traición. Se pregunta este pésimo escritor y periodista que no votó por Santos: ¿cuál traición? ¿Acaso este Gobierno ha hecho una reforma de transformación que haya impactado para que Colombia sea un modelo económico y social en el mundo sin o con TLC?. Por el contrario, el país sigue siendo un desastre.

Hay que reconocer algunas coincidencias de gobernar. Así como Uribe logró un proceso de paz o desmovilización con los paramilitares en hora buena, el presidente Santos busca la paz con las Farc y el ELN. Los dos procesos, tanto el de Uribe como el de Santos, tienen sus pros y sus contras dependiendo de sus creencias. Pero en lo que coincidimos todos los colombianos es que estamos cansados de la guerra, ya es hora que se dejen de matar nuestros hermanos a bala defendiendo unos “intereses egoístas y particulares”.

Prefiero ver a los jóvenes creando centros de pensamiento como Creo Colombia que, si bien están bajo el credo y las ideas del expresidente Uribe, José Obdulio Gaviria y el Centro Democrático, debaten sus ideas en la otra esquina, entre líneas. Si bien no comparto su modelo de país, ni mucho menos las políticas del expresidente Uribe, son jóvenes que de manera pacifica debaten sus puntos de vista y es a través de estas diferencias que se construye país.

¿Cómo podemos hablar de paz si ni siquiera respetamos las ideas de los demás? ¿Cómo podemos hablar de la justicia, equidad si ni siquiera respetamos al otro? Y es que a nuestros gobernantes les hace falta pensar en el ciudadano, se la pasan aprobando leyes sin medir los efectos de las mismas. Como dijo Anatole France “queda prohibido a ricos y pobres dormir bajo los puentes”. Seguramente quienes deben cumplir la ley son los pobres, lo mismo pasa con nuestras leyes con Santos, Uribe, Clara López o el siguiente presidente. 

A mi modo de ver hemos avanzado un “poquitico”. Ojalá esta vez se pueda lograr la paz y, como dijo Mockus, “Tenemos que encontrar ejemplos grandes de generosidad, los que aun cuando una de las partes dé papaya, la otra no la parta” Debemos realmente empezar a ser autocríticos y ver nuestras actitudes para con los demás porque la paz no es solo lo que se firma en La Habana, sino es un ejercicio primero con uno mismo y después con quienes nos rodean. Yo por mi parte le apuesto a la paz, a respetar las múltiples visiones del mundo. Sólo pensando en el otro es que lograremos hacer de Colombia grandes cambios. Cuando nuestros dirigentes piensen en los campesinos, indígenas, jóvenes, abuelos y demás. Protegiendo los intereses colectivos y no unos exclusivos empezaremos por fin la verdadera paz. ¿Será que tendremos que esperar otra media década para que este pueblo ignorante aprenda a votar?

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Domingo, 08 Septiembre 2013 20:46

Carta para Oscar Iván Zuluaga

Me dirijo a usted con la única intención de darle una cachetada con toda la amabilidad que sea necesaria. Y la cachetada escrita solo tiene la intención de hacerle entender que, como ya no va a ser presidente, cosa que usted ya sabe así como sus subalternos más cercanos y sus amigos verdaderos; entonces deba ser este el momento preciso para renunciar con dignidad al grupo ese de uribistas fanáticos que han querido llamar el tal Centro Democrático.

Yo sé que usted es un hombre inteligente, es un tipo de buenos principios y ha conformado una familia que lo apoya y lo quiere. Como debe ser, por supuesto. También sé que su intención de ser presidente de este país de gente inculta, borracha, futbolera y de cerebros ensiliconados no es un capricho circunstancial como tal vez sea el caso de algunos de sus compañeros de viaje por todo el país.

lguna vez estuve en su casa. Usted me recibió con amabilidad y la señora que le ayuda en los deberes hogareños me brindó un jugo en un vaso de vidrio. Nos sentamos en la sala principal de su apartamento y lo primero que le dije era que no quería trabajo, que no buscaba un salario ni un puesto. Fui claro cuando le dije que mi único interés era otro vaso del delicioso jugo que prepara la señora amable que conocí en su apartamento. También le dije que su campaña tenía varios desatinos en redes sociales, en presencia en internet y en su grupo de colaboradores jóvenes que con entusiasmo impulsan su candidatura por doquier.

Ahora, varios meses después me veo en la vergonzosa necesidad de ratificar lo charlado en aquella ocasión y además de eso decirle que hoy en día está peor. El principal problema es estar detrás de la espalda de Álvaro Uribe, le dije, y también le dije que los jóvenes que lo apoyan no son zuluaguistas, son uribistas y eso le crea desestabilidad a su campaña. Alguna vez leí una columna suya en donde aseguró que el Gobierno del presidente Santos iba por buen camino y también le pronosticó buenos resultados a las políticas que se estaban implementando para esa época. Estoy hablando de una columna escrita un año después de la posesión de Santos. En ese momento, el malestar entre Uribe y Santos ya era evidente, entonces me pregunto qué lo llevo a escribir la columna a la que hago referencia y que ahora parece olvidada por usted. Señor Zuluaga, usted me cae bien y su hijo mayor también, (me cae muy bien), por eso me parece injusto y odioso que su sana intención a la Presidencia sea arruinada por Uribe.

Los muchachos de Creo Colombia son buenos, inteligentes, cada uno con sus cualidades importantes y con sus visiones respetables del panorama político actual, todos uribistas; pero pocos, o tal vez ninguno, sea zuluaguista. Usted debería tomarse el tiempo de analizar a cada uno de los integrantes de esa asociación. No dudo que hayan buenos elementos, personas con las que en el pasado llegué a compartir buenos momentos y a los que hoy día, a diferencia de ellos, siempre me refiero de sus nombres con respeto. Por eso no me tomo el atrevimiento de escribir sus nombres en esta carta. Sería una vergüenza para ellos.

Pero así como hay buenos elementos, también hay muchos lagartos que no tienen clara la definición de hacer política sanamente y usan su nombre para conseguir apoyo de terceros. Hay muchos hombrecitos poco agraciados y mal vestidos que les encanta más exponer fotos con Uribe que con usted y buscan no que usted gane, porque eso ya lo entendieron como un imposible, sino que a su lado ellos puedan darse a conocer.

Germán Medina no es un buen estratega político. Lo fue hace ya varios años. Hoy en día no lo es así David Luna me diga lo contrario. Y el estancamiento de su campaña lo demuestra con facilidad. Me he tomado el trabajo de preguntarles a diferentes ciudadanos con los que me tropiezo a diario: el conductor de un taxi, la señora que me atiende en un restaurante, mi compañero de asiento en el transporte público; y me apena decirle, señor Zuluaga, que nadie lo conoce y mucho menos conocen sus propuestas. Eso pasa porque la imagen de Uribe es mil veces más fuerte que la suya y por más que le meta fuerza a sus discursos públicos, recorra el país o reparta volantes en todas las ciudades; su imagen no va a superar la de Uribe.

A esto súmele que los jóvenes colaboradores de su campaña pasan más tiempo tomando trago y defendiendo la imagen de Uribe por las redes sociales que organizando estrategias que permitan posicionar su nombre en las universidades, las calles y las casas de todos los colombianos. Es que la política no se hace como ellos piensan. Una campaña política no se maneja solamente con buenas intenciones y demostraciones de grandeza. Usted tiene una asistente atractiva, por supuesto también es muy inteligente, pero eso no hace que sepa cómo manejar a todos esos que intentan llegar a usted con buenas intenciones y ella se los impide porque no quiere dejar de estar a su lado, porque ella quiere que todo el mundo crea que sabe perfectamente manejar las situaciones a las que se debe enfrentar desde que está a su lado.

Ahora la mayoría quiere llegar a ocupar algún cargo de elección popular porque sabe que cuota burocrática no habrá y creen que lo van a lograr con los votos de Uribe, porque creen con fervor incontrolable que el expresidente es el todo poderoso de la política y se equivocan. Uribe no es más que una celebridad, es como el Jaider Villa del mundo político. Se ha convertido en una celebridad. Por eso el pueblo lo quiere tocar y le pide fotografías y autógrafos. Pero sus votos no son endosables, no a esta altura, y como no son endosables entonces va a encabezar la lista al Senado. Pues si en este país votan más por un programa de televisión que por un alcalde, no se me haría raro que los candidatos uribistas que nutrirán las listas al Congreso se quedaran todos con el traje comprado y el discurso escrito para el día de su posesión como ya le pasó a Juan Pablo Echeverry, quien una vez más quiere sentirse el centro de atención y va a poner su enorme cuerpo al escrutinio público al lado de la joyita de José Obdulio Gaviria, Juan David Vélez, Paloma Valencia y María del Rosario, entre otros. Algunos por la Cámara y otros por el Senado, pero todos por el uribismo, no por el zuluaguismo.

Creo que es momento de aceptar que se equivocó y que la mejor decisión en este momento es dejar de gastar dinero y retirarse con la cabeza entre las piernas, pero con la tranquilidad de hacerlo a tiempo. No pasará nada. Nadie lo echará de menos. Usted ni quita ni pone. Ya a esta altura el que manda la parada en ese grupo es Pacho Santos, es él quien pondrá su nombre a rodar por todo el país. Déjelo que se queme, usted más bien aléjese de ese montón de oportunistas y afanosos de poder. Si sus aspiraciones son fuertes y si tiene el apoyo de los que más lo quieren, entonces sea un candidato uribista pero independiente. Recoja sus firmas y haga la tarea sin el estorbo de los que no sirven para nada. Esa jugada le daría medios, rápidamente la gente lo conocería con facilidad y usted por lo menos tendría posibilidades propias y tangibles.

 

Por ahora me despido, y le deseo buena marcha.

 

Atentamente:

Giovanni Acevedo

 

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Miércoles, 04 Septiembre 2013 20:42

Policías %&$¿!*

Es que todos esos ‘tombos’ son unos malparidos” me dijo una amiga al frente de su hijo de siete años. Parece que, en algunas ocasiones ella –o el papá de su hijo, más bien,– había tenido algún encuentro poco agradable con la policía.

“No digas esas cosas en frente de tu hijo”, le pedí disimuladamente, para que él no me escuchara controvertir a su mamá, porque creo que la autoridad de una madre hacía su hijo no puede ser debatida por un cualquiera, tal vez por nadie.

Así que le hablé pasito y, aunque el niño me veía hablando con ella, me aseguré que él no escuchara lo que yo le decía, para que cuando la convenciera que estaba mal hablar así de los policías (si lo lograba), ella le hablara a su hijo de por qué su insulto estaba mal.

Le dije que cuando ella se refería a todos los policías estaba hablando de una institución, una a la que se le había conferido el privilegio de usar las armas por cuanto representaba autoridad.

“Y si tienen tanta autoridad, ¿por qué maltratan a la gente?”, me cuestionó. “Es cierto que algunos de ellos abusan del poder que se les ha dado, pero primero, no son todos, ni siquiera es la mayoría; y segundo, más importante aún, la institución, es decir, todos los policías en su conjunto; deben ser respetados porque se les ha encargado el mantenimiento del orden público y la guarda de la ley”

La conversación fue interrumpida por el niño que quería saber qué estábamos cuchicheando y por mí, porque no recuerdo muy bien mis palabras exactas, pero que igual las pongo entre comillas, pues es algo que creo desde antes de empezar a estudiar leyes y porque debí decir algo parecido.

Y lo creo, con convicción: hay que respetar a la fuerza pública (militares y policías), se deben condenar los actos por medio de los cuales ellos abusan de ese poder que se les confirió, pero no se debe condenar a toda la institución (a todos sus integrantes) por los actos de algunos de ellos.

La fuerza pública representa la protección hacía el orden, hacía la ley y, por lo tanto, si le decimos a nuestros niños que ellos son unos %&$¿!*, ¿qué respeto a la ley y a las instituciones van a tener ellos cuando crezcan?

Por lo mismo, no quise que el niño me escuchara discutir con su madre porque de niños solo les queremos creer a nuestros padres, nos duele cuando nos dicen mentiras y condenamos a los que les discuten porque ellos siempre tienen la razón. Incluso, en nuestra época de rebeldía, tenemos muy presente todo lo que dicen nuestros padres porque hay un inconsciente colectivo en el cual los papás representan autoridad, credibilidad, amor, etc.

No quiero decir que ahora todos debamos querer ciegamente a todos los policías y militares, pero sí es necesario que los niños sean educados respetando la ley y a quienes son designados para protegerla. Ese es el camino para que cuando se logre la paz ellos puedan prorrogarla infinitamente.

La imágenes que se vieron la semana pasada –y que se ven en cada marcha– en las cuales un puñado de vándalos irrespeta públicamente a la fuerza armada son el peor ejemplo que puede dar la ciudadanía a la niñez porque, aunque haya argumentos para protestar, en estos actos burlescos no se está exponiendo ninguno de ellos y sí se está enseñado que la autoridad, el orden público y la ley puede ser burlado, no por una persona, sino por cientos de desadaptados que creen que el derecho legítimo a la protesta les permite sobrepasar los límites de la ley. Lo más triste es que mientras otros intentan protestar con razones, los vándalos les destruyen sus motivos con piedra y spray (en otros casos con bombas).

Pero, ¿cómo respetarlos si maltratan gente? Claro, hay algunos militares y policías que no son capaces de asumir con responsabilidad y entereza el encargo que les ha hecho el país, pero por esta razón no se puede condenar a toda la institución. Lo digo porque, entre otras, a los abogados también nos pasa: nos estigmatizan.

Es decir, qué tal que porque tres costeños fueron encarcelados por robarse la plata de un contrato público nos pongamos a decir que todos los costeños son así o que, porque a algunos economistas y contadores se les dio por hacer operaciones bursátiles sin apegarse a las buenas costumbres comerciales, ahora todos los que ejercen esas profesiones son así.

A mí me consta que no y a ustedes también.

A los que han salido de Colombia, o a quienes han conocido extranjeros acá, ¿les gusta que les pregunten si venden droga por ser colombianos? No creo que la estigmatización sea la salida, más cuando se trata de una institución que la mayoría del tiempo está protegiéndonos y protegiendo el cabal cumplimiento de la constitución y la ley.

Será que por los padres y madres que golpean y abusan de sus hijos entonces todos los niños deberían estigmatizar cada uno a sus respectivos padres.

Claro que hay que denunciar los abusos de las autoridades y es cierto que los que hayan cometido estos abusos deben ser investigados y condenados, pero no hay que defender el irrespeto a la institución que se presentó en días pasados por el hecho de que algunos uniformados agredieron al pueblo, pues el irrespeto no se puede atacar con más irrespeto: éste se ataca con denuncias, argumentos y movilizaciones pacíficas porque, como dije alguna vez, la violencia es cíclica, cuando se cree que la venganza ha acabado con todo, algo queda y nace una nueva venganza en nuestra contra.

Para vivir en una sociedad más justa y equitativa es necesario que eduquemos a las nuevas generaciones con respeto a la ley y a la Constitución y no se les puede hacer pensar que las instituciones están en su contra porque de qué sirve luchar por la paz si quienes la van a disfrutar no son capaces de valorar el esfuerzo que por décadas se ha venido trabajando y lo van a despilfarrar todo porque no creen en lo que el país tiene para ellos.

No vivimos en una maravilla de país, eso lo deben saber los niños; pero tampoco podemos hacerles creer que vivir acá es una pesadilla. “Eso no nos lleva a ningún Pereira”.

Javier Prieto Tristancho

@japritri

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Domingo, 01 Septiembre 2013 14:16

Bievenido Howard Schultz

Supongo que el 99% de esos que ahora se oponen a la llegada de la cadena de tiendas de café más grande del mundo no tienen ni idea quién es Howard Schultz, ni tampoco deben saber en qué condiciones entra esta multinacional al mercado colombiano, tampoco se deben haber puesto en el ejercicio de estudiar los beneficios o posibles perjuicios que esta empresa pueda traerle a nuestro hermoso país de gente en ruana. Y no me asombra que sea así, Colombia es un país rico en gente bruta, Colombia es el único país del mundo en donde la gente no lee, no investiga, no conoce, no sabe nada. En Colombia, como la gente es bruta, entonces no tiene la capacidad de entender ni de razonar, son como extraterrestres, pero extraterrestres brutos. Lo malo de esto es que son muchos.

Son personas que les encanta “aportar” el típico granito de arena y lo hacen de la manera más acomodada posible, porque como dice Jaime Garzón: este es el país del facilista, del cómodo. Y como ponerse una ruana y salir a las calles a decir que apoya a los campesinos o subir al “face” fotos en ruana (cosa ordinaria, pero no la foto en ruana sino la expresión 'face') es mucho más fácil que leer, investigar y entender, entonces todo el mundo opta por el “face” y la ruana. Se sienten revolucionarios y héroes compartiendo imágenes y videos con todo el mundo, invitan a conocer su verdad y se enfrentan a todo el cosmos con argumentos miopes y simplones. Una semana después están otra vez chupando cerveza y haciéndose la paja con la misma revista vieja y maltratada heredada del abuelo.

Yo no tengo ruana, ni camiseta de la Selección Colombia, ni salgo a las calles a ventilar arengas en contra del mundo, ni escondo mi rostro detras de trapos olorosos, trapos “enmarihuanados”, ni le aviento piedras al Esmad, ni le arreo la madre a la policía. Yo soy de esos colombianos sensatos, de los que sí pagamos TransMilenio, de los que respetamos la fila, de los que no tira basura en las calles. Yo hago parte de los colombianos que quiere a su país de manera controlada, sin fanatismos, sin desmanes, sin revoluciones absurdas. Me molesta y me avergüenza ver tanto tontarrón invitando a no consumir en las próximas tiendas de Starbucks, tanto imbécil brindándole apoyo a los campesinos sin conocer el campo, sin entender en realidad cuál es la problemática de esos verdaderos colombianos que no le aportan granitos de arena al país, sino que le aportan toneladas de legumbres, frutas, verduras, tubérculos, materia prima, etc. Me tenía que desahogar.

 Ahora sí voy con el tema de Starbucks.

Afortunadamente las exigencias que hacen algunos grupos en Facebook no tienen ni piso ni futuro (como todas las intenciones virtuales últimamente). El próximo año se abrirán en Bogotá las primeras seis tiendas de Starbucks llegando a por lo menos cincuenta tiendas en todo el país en los siguientes cuatro años. La multinacional no llega sola, lo hace con el acompañamiento de la Federación Nacional de Cafeteros y en alianza con Nutresa que, para los que no saben, es una multinacional colombiana con presencia en doce países y con plantas propias en ocho de ellos,

Nutresa tiene activas setenta marcas en el mercado llevando así sus productos a sesenta y cinco países en los cinco continentes. La marca estadounidense de café hará una inversión inicial de 25 millones de dólares en el país. Aunque las primeras tiendas se abrirán hasta el próximo año en Bogotá, Starbucks llegó al país hace un año con la creación del Centro de Apoyo Starbucks en Manizales. La gente no conoce, y como consecuencia, dice sandeces.

Yo no soy economista ni administrador de empresas, ni estudie comercio exterior, yo no soy nadie. Y es que para entender algo tan básico como esto no hay que tener un MBA. Tan solo hay que leer lo necesario para comprender cómo funciona el mercado cafetero, aquí y afuera. El gremio cafetero ha hecho conocer sus incomodidades frente a los precios de producción y precios de venta del café. Ellos afirman que los precios de producción en ocasiones exceden el 25%, entonces aspiran que seamos nosotros, los colombianos, quienes asumamos esa diferencia y les subsidiemos $1.400 pesos por kilo. Si eso fuera así, nos tendríamos que alistar para ayudarles en la cosecha de este año con $ 1 billón y, además de esto, pretenden que este subsidio continúe por lo menos hasta que el precio deje de estar por debajo del costo de producción.

Lo lógico en este caso sería replicar la solución dada en países también cafeteros como Guatemala, Vietnam, Brasil y algunos países africanos que enfrentan este mismo mercado. Ajustar los costos de producción al precio internacional. Pero esto no lo conocen los encapuchados que destrozaron el centro de Bogotá en actos de vandalismo, ni lo conocen los colombianos que, en un acto de solidarización oportunista, aseguran en las redes sociales apoyar lo que no conocen.

Colombia está empezando un buen momento en producción del grano materia prima de la firma Starbucks, de Juan Valdez, Oma y pequeños empresarios que intentan darse a conocer en el mercado. Este año se alcanzaran los 10 millones de sacos, según la Federación Nacional de Cafeteros, además de eso contamos con más de 500 hectáreas de cafetales renovadas, lo que en castellano significa disfrutar de plantaciones jóvenes y resistentes, cosa que no pasa en países vecinos como Perú y Ecuador y algunos en Centroamérica, quienes están afrontando el avance de la roya y el envejecimiento en sus cafetales.

Pocos colombianos saben qué es Procafecol, y los que lo saben seguramente no se cubren el rostro con la intención de atentar contra la fuerza pública. Podría escribir un libro explicándoles los avances de nuestra industria cafetera en los últimos años y las metas a las que le estamos apuntando con determinación. Una cosa es vender sacos de café y otra cosa es vender café con leche o granizado de café. Los colombianos estamos acostumbrados a no querer esforzarnos en nuestras tareas diarias. no nos gusta madrugar, no nos gusta trasnochar, no nos gustan los lunes a no ser que sean festivos, no nos gusta caminar, no nos gusta TransMilenio, no nos gusta nada. Somos las personas más quejonas que conozco.

Yo soy amigo de la competencia. El mercado exige la competencia para incentivar el mercado y mejorar los productos o los servicios. Así como apoyo la llegada de Starbucks al país, apoyo también la expansión de Procafecol en el exterior. Ya contamos con tiendas en México, Panamá, Perú, Chile y Estados Unidos y estamos avanzando en la apertura de 45 tiendas en Perú durante los próximos tres años. Contamos con 63 tiendas en el exterior y espero que en los años que vienen ese número crezca con celeridad.

Llevo 25 días en Colombia después de permanecer tres meses en el exterior, en un país donde hay tiendas de Starbucks por doquier y ni una sola de Juan Valdez o cualquier marca colombiana. Mi primer café en este país fue en una tienda de Procafecol y me encontré con que ahora uno puede acumular puntos por cada compra, puntos que son redimibles en productos en cualquiera de sus tiendas. Hasta ayer llevo un poco más de mil puntos. Esto entonces me hace entender que Juan Valdez ya comenzó a cambiar su mecanismo de fidelización de clientes, cosa que me alegra, porque no solamente se alista para la llegada de la competencia sino que mejora su atención al cliente y muy seguramente conoceremos nuevos productos, nuevas presentaciones y en algunos casos mejoras en los que ya consumimos. El empresario que viene creciendo con dificultades, pues que siga luchando, para nadie es fácil crecer y posicionar una marca; y cuando logre ser grande prepárese para los que lo tilden de querer aplastar a los pequeños empresarios que quieren ser grandes.

 

Feliz domingo para todos.

 

Giovanni Acevedo

 

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Jueves, 29 Agosto 2013 22:09

Carta de un boyacense irritado

 

Queridos boyacenses y colombianos:

 

 

Soy boyacense, adoro la tierra en la que nací y crecí, siento que en pocas regiones del país –y del mundo– las personas son fundamentadas con tantos valores como en la mayoría de ciudades de mi departamento, por eso estoy convencido de que nos merecemos lo mejor, por eso estoy irritado con la situación que vive Boyacá, no de ahora, desde que soy consciente de la forma en que se maltrata al boyacense, dentro y fuera del departamento.

 

Como muchos de mis coterráneos, he tenido la oportunidad de vivir en otros departamentos, lugares donde gran parte de las personas nos reciben con agrado, mientras otros intentan molestarnos con adjetivos que –piensan– son despectivos. ¿Alguno de ustedes recuerda haberle dicho a algún conocido “boyaco”, “campesino”, “papero”, etc? Yo sé que los boyacenses que están leyendo han escuchado algo así alguna vez en su vida. Yo lo he hecho y nunca me ha incomodado, pues no veo nada de malo en ninguno de los anteriores adjetivos, pero que a mí no me ofenda no significa que esté bien.

 

Lo que sí me molesta es que muchos traten de discriminar y calificarnos de alguna u otra forma solo porque para el país tenemos el estereotipo de inocentes, agrícolas (que hasta hace una semana muchos la escribían de forma despectiva), gente de pueblo y otros. Por esta razón me molesta aún más que ahora todos quieran “ponerse la ruana”, cuando antes ésta solo era un símbolo del supuesto atraso de mi región. Y entiéndanme, no estoy rechazando su apoyo, solo estoy furioso porque muchos se ponen la ruana no para generar paz y llevar a mi región soluciones, sino que se la ponen para destruir y ser violentos. Por esto quiero que los que salen a marchar y a los ‘cacerolazos’ sepan algunas cosas que tal vez ignoran.

 

Quiero decirles que los boyacenses no solo somos maltratados por el Esmad, también lo estamos siendo por las políticas de gobernantes instauradas cinco décadas (o más) atrás. Políticas que no son exclusivas de este Gobierno, sino que se han convertido en políticas de Estado que vienen implementándose presidente tras presidente y que, sumadas a las infames condiciones laborales que los latifundistas le ofrecen a los labriegos, hacen que los campesinos de Boyacá y de todo el país apenas sobrevivan.

 

Estas políticas han afectado el margen de ganancia de la producción agrícola y han hecho insostenibles los métodos clásicos de siembra, cultivo y recolección que practicaban los pequeños productores: los verdaderos campesinos. Así fue como muchos de éstos buscaron vender sus parcelas y terminaron trabajando para quienes les compraban, los que ahora no les pagan lo que es justo y se lucran explotándolos.

 

Es que, como en todo negocio, en el campo también hay ricos que, aunque no jueguen golf y no tengan oficinas y casas lujosas, la mayoría, están obsesionados con el poder y el dinero. Estos ‘ricos’ son dueños de cantidades inimaginables de tierra que cultivan utilizando a campesinos pagándoles menos del salario mínimo, generando pobreza y miseria en la población.

 

¿Ustedes nunca se han preguntado dónde está el dinero de las centrales mayoristas que distribuyen la comida que consumen todos los días? Si es cierto que el campo no es productivo, ¿cómo es que, por ejemplo, en Corabastos o en Paloquemao los intermediarios pueden pagar arriendos tan costosos, más los costos de transporte y producción de los alimentos? En alguna parte de la cadena se está quedando el dinero, pero no es en los bolsillos de los campesinos.

 

Por esto, las protestas de los verdaderos campesinos están más que justificadas y, es más, se habían demorado en hacerlas; sin embargo, no son ellos quienes voltean y queman buses, tampoco son los que rompen los vidrios de los carros. Los verdaderos campesinos protestan por sus derechos, pero cocinan para los policías (como se ha visto en fotos) porque para ellos la ley está por encima de cualquier interés privado.

 

Yo todo esto lo sé porque, a pesar de no ser campesino (mi familia hace dos generaciones dejó de serlo), viví rodeado de estas grandes personas y me considero amigo de algunos, por eso sé que brindan lo mejor de sí cada día, en cada trabajo, para cada persona. Gracias a lo que está pasando ahora, los campesinos han sido calificados como personas violentas que utilizan cualquier forma de lucha, pero no es así; y aunque esto sea visto con buena cara por la mayoría de las personas, en el futuro esta violencia solo traerá más estigmatización: porque los colombianos no tenemos memoria.

 

Por todo lo anterior, les pido los siguientes favores, sin importar si están dentro o fuera del departamento: les pido que si van a apoyar las legítimas propuestas de los campesinos, lo hagan por las razones adecuadas y no se dejen llevar por lo que imponen quienes han utilizado al campesinado con sueldos ínfimos o por quienes quieren sacar un provecho político de los reclamos de una población marginada. Si esto fuera culpa exclusiva de este Gobierno, significaría que antes vivíamos en un país donde ningún campesino vivía con lo mínimo y no es así.

 

Les pido que si van a protestar, si van a sacar el sartén y la cuchara, rechacen cualquier tipo de violencia; no solo porque le cause daño a las ciudades y a las personas, sino también porque sería incoherente salir a manifestarse a favor de los campesinos empleando métodos que ellos no utilizarían.

 

Si alguien del Esmad y de cualquier otra fuerza pública está leyendo esto, les digo que espero que su poder no sea superior a su labor, que respeten a un pueblo que se ha unido para luchar por sus derechos; también les pido que identifiquen a quienes se están aprovechando de los intereses reales de la protesta para crear desorden, para que los obliguen a respetar el derecho a la manifestación pacífica, siempre respetando su integridad. (¿Será ingenuo?)

 

A quienes están bloqueando las vías de Boyacá y de cualquier otro departamento, les pido que lo dejen de hacer, la falta de comida y de seguridad ha dejado de ser tolerable hace varios días y esto está generando efectos contrarios a los esperados, se está retrasando la negociación y en algún momento, cuando el hambre sea más fuerte que la conciencia, muy seguramente los que están bloqueando las carreteras serán “los malos del paseo”.

 

Hay muchas más cosas que quisiera decirles, pero no quiero distraer su atención en cosas que se solucionarán en el camino. Por ahora creo que es suficiente con decirles que, como boyacense, les agradezco por su apoyo a la causa de mis coterráneos y por sentirla propia, como yo lo hago hace años. Espero que ustedes, que dicen sufrir estas injusticias como suyas, sigan apoyando los intereses del campesinado en unos meses y años cuando sigan sufriendo las consecuencias de esta economía, que a pesar de que se logre algún acuerdo en estos días, estos se demorarán en remediar decenas de años. Espero que sea menos tiempo del que se maltrató a los campesinos.

 

Les pido, por favor, que sigan con la ruana puesta, no solo porque les queda muy bien, sino porque el agro necesita de ustedes, de que presionemos no solo al Gobierno de turno, sino a los que explotan a los labriegos para hacer su negocio lucrativo mientras sus trabajadores pasan hambre.

 

Respetuosamente,

 

 

Javier Prieto

@japritri

 

 

Posdata 1: Espero que si usted es de esas personas que solo comentó y protestó durante estos días de paro porque estaba de moda, le haya quedado gustando leer noticias, comentarlas y criticarlas; pero, sobretodo, espero que se atreva a hacer el ejercicio de votar en las elecciones del año que viene (y en todas) porque, por más que usted llene su Facebook y su Twitter con comentarios llenos de furia, éstos no hacen la diferencia en las decisiones que se toman para la dirección de un país.

 

Posdata 2: También me gustaría que dejaran de pensar mal de los boyacenses, porque estoy seguro de que si algo les habrá enseñado esta experiencia, es que todos somos colombianos y tenemos que luchar por lo que nos pertenece en conjunto, eso sí, teniendo en cuenta que las grandes reivindicaciones se generan con ideas, no con violencia.

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Martes, 20 Agosto 2013 10:36

El Edil de Kennedy

Entré a un café del centro de Bogotá, en un segundo piso, muy concurrido y conocido por esos abogados de corbata amarilla, camisa roja y vestido color claro remendado en las axilas con hilo de cualquier color; esos que andan con su agenda dos años atrasada debajo del brazo y exhiben con elegancia un anillo enorme de piedra negra y un reloj dorado. Le pedí a la señorita camarera un café grande, oscuro y sin azúcar. Le hice énfasis en mi pedido, un café grande y sin azúcar por favor, se lo dije con luminosidad, con mesura. El hombre que me acompañaba amablemente, poco agraciado y testarudo, comenzó con su libreto diario.

El pesimismo, el escepticismo y en algunos casos la falta de coherencia son los ingredientes preferidos para conformar su discurso dicharachero al que no he logrado acostumbrarme. Sin que él se dé cuenta, siempre le cambio de tema para evitar que mi mal humor llegue al estado que siempre intento impedir. Dos mesas hacia el fondo de la zona de fumadores, estaba sentado el edil de Kennedy con uno de sus ayudantes. A mí me cuesta mucho trabajo saludar al que no se le ven ganas de saludarme, me cuesta trabajo levantarme de mi mesa, acercarme a la otra y extender mi mano; y sobre todo me cuesta trabajo sonreír cuando de mostrar amabilidad se trata. El edil de Kennedy, quien me conoce, evitó saludarme, su ayudante, un joven de figura atlética y melena castaña, se percató de mi presencia y en varias ocasiones lo sorprendí mirándome. Quise creer que le gusté y que sus miradas tenían alguna intención de cortejo, pero me di cuenta que mis conjeturas apresuradas no se aferraban a la realidad y con un gran sorbo de café sin azúcar respondí la llamada del caleño.

El caleño es un joven político con buen humor, me busca para que me mude a Cali, para que me vaya a vivir allá, para que sea yo quien le maneje su campaña política a la Cámara de Representantes. Yo le gradezco su invitación, le aseguro que no podría pasar largas temporadas en tierras calurosas, que prefiero vivir en tierras frías, que me exijan utilizar ropa pesada, abrigada. Le explico al caleño que mis responsabilidades me obligan a permanecer radicado en Bogotá y le agradezco constantemente su invitación y su voto de confianza. Es que en Cali no me conoce nadie, aquí en Bogotá tampoco, pero yo sí conozco a muchos, como al edil de Kennedy.

El edil evitó saludarme y su ayudante no evitó mirarme en varias oportunidades. Pagó la cuenta y los dos abandonaron el establecimiento comercial.

A los políticos se les olvida caminar despacio, y muchos cometen el tonto error de querer caminar rápido, de avanzar con celeridad y conquistar cada vez más poder. Al expresidente Uribe le pasa y a sus fieles también. Por eso ahora vemos candidatos del uribismo como arroz, los que buscan ocupar una curul y ganar imagen a costillas del “Gran Colombiano”, entonces se bañan en hierbas, se toman bebedizos y se entregan al uribismo como única estrategia política para ganar en la urnas. Porque es que Uribe ya no es presidente (afortunadamente), pero ahora es un chamán, es casi que un santo al que se encomiendan con fervor todos esos que, sin tener trabajo ni nombre, están confiados en ser elegidos. No por ellos, no por quiénes sean ellos; sino por ser uribistas, lo demás no les importa. Para ellos lo realmente importante es que sean uribistas y que se rasguen las vestiduras y que se unan para hacer spam, para atacar a los demás; si están graduados. si tienen trabajo con la comunidad o si son sinceros o si demuestran electorado, eso no les importa, Uribe lo puede todo.

Pero no solo los uribistas, también los liberales, los conservadores, los del Polo, los Progresistas, los Verdes, los blancos y los negros. Aquí hay de todo, desde el señor desconocido políticamente que diariamente y con religiosidad se posiciona en la esquina de la Av. Jiménez con Séptima en Bogotá, pasando por el costeño mantecoso experto en citar frases célebres en sus discursos acartonados y que le lanza halagos a Uribe, a Miguel Gómez y a Benedetti ignorando que ninguno se lo soporta y ninguno lo quiere ver como representante de nada ni de nadie, el boyacense uribista que después de quemarse en su intento a la Cámara por Bogotá, ahora quiere quemarse en un intento al Senado de la República.

El edil de Kennedy, de quien no soy amigo, tan solo conocido; tomó de decisión de hacer parte de la lista a la Cámara por Bogotá del Partido Liberal. Lo que un mal escritor desocupado y servidor de tintos, como yo, diga no tiene valor ni importancia, en estas líneas no se define nada ni se esclarece nada, por el contrario, aquí todo se oscurece y se enreda más. No creo que llegar a la Cámara por Bogotá sea una tarea extremadamente complicada, tampoco es fácil, es cuestión de estrategia y coyuntura, y de recursos indudablemente, recursos que aumentan considerablemente dependiendo del tipo de campaña que se quiera implementar.

Los votos están divididos en dos: el voto popular, que resulta poco fiel y costoso, y el voto de opinión, que resulta juicioso y económico. Conociendo la campaña que el edil de Kennedy realizó, y entendiendo la manera como se le inyectó dinero a su trabajo en la localidad, puedo asegurar que si ese mismo mecanismo lo replica en toda Bogotá, su campaña a la Cámara resultará supremamente costosa. No tengo nada en contra del eil, ni en contra de su trabajo ni de su aspiración a la Cámara por Bogotá. Creo que la política exige gente joven y nueva para generar cambios verdaderos, para depurarse. Y este hombre delgado pueda generarle a los bogotanos credibilidad y así salir victorioso en las urnas, solo espero que su compromiso sea real, sea sincero, sea sano para la política. Espero que no exista afán de correr, espero que su aspiración tenga más que ganas, conocimiento y preparación para el cargo al que se está postulando. Sería tal vez responsable concluir su responsabilidad como edil, luego sumar trabajo político y reconocimiento en toda la ciudad para tomar la decisión de ser candidato a la Cámara.

En este momento no votaría por el edil de Kennedy, creo que su aspiración está impulsada por su padre, un político curtido y experimentado, muy conocedor de la política tradicional y arrastrada por la maquinaria, cosa que yo no comparto. Los nuevos votantes deben hacerlo por compromiso, con responsabilidad, no por conveniencia personal o por un asado en el parque central del barrio. La política exige cambios, y esos cambios se deben dar desde ya, desde la base, desde el comienzo.

Feliz tarde

 

Giovanni Acevedo

 

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Te has dado cuenta que ese viaje que se te metió en la cabeza de modo caprichoso ha resultado, hasta ahora, ser un viaje beneficioso académicamente, y más que eso, favorable para tu corazón, para tus emociones, tus afectos, para tu paz interior. También te ha servido para comprobarte una vez más que eres definitivamente una mujercita cuando de sentimientos se trata.

La gente que dice conocerte, sin en realidad conocerte, conoce un hombre fuerte, recio, de un genio templado y de un humor inclemente. Te conocen como un hombre circunspecto, prudente, de pocas palabras, con la mirada fría, insípida, pero la verdad es que eres una mujercita débil, que cada noche antes de dormir, después de practicar algunas palabras en francés con tu roommate, siempre y sin excepción recuerdas a las personas que en una demostración infinita de cariño y sacrificio te han soportado y te siguen queriendo después de tanto tiempo. Esas personas que han compartido momentos excepcionales de su vida contigo, esas que han hecho que sonrías, que quieras seguir vivo y que quieras seguir sonriendo con ellos, con los que quieres inmensamente.

A mí no me puedes mentir, no te molestes con tus actuaciones y tus respuestas cortantes y secas, que yo te conozco perfectamente y sé que si bien estás feliz aprendiendo, leyendo, escribiendo, caminando y recordando viejas épocas en ese país hermoso en el que te encuentras; también quisieras regresar pronto. Quieres abrazar a tu madre, a tu hermana y a tu abuela. Yo sé que quieres estar en la comodidad de tu casa, te hacen falta, te hacen mucha falta. Ya te estoy viendo ahí, sentado en tu cama con la luz apagada y tus ojos muy despiertos, escribiendo desaforadamente, dejando constancia de tu vida, de tus momentos, sin hacer mucho ruido porque al francés eso le puede molestar, y él es un arquitecto en formación que debe batallar contra el sueño todas las mañanas, debe luchar contra la complacencia de sus cobijas y desprenderse de ellas en un acto de valor, de tesón.

Tú crees estar enamorado, pero no sabes si debas estarlo. No estás seguro si sea sano contener tanto amor dentro de ti, aun y cuando ese amor sea tan delicado, plácido y confortable como la cama del francés en las mañanas, aun y cuando ese amor en ocasiones resulte caprichoso y tormentoso no estás seguro si te conviene o no, y por eso es que lo piensas tanto, lo analizas, le intentas dar una definición como si estuviéramos hablando de palabras hermosas que han sido arrinconadas en el pasado por los nuevos usuarios del idioma castellano.

Lo cierto es que desde hace ya casi dos años y medio no hay un día en que no tengas un fastuoso pensamiento en el que no incluyas a tu amor narcótico, un amor que ha resultado para ti la droga más efectiva. Cada beso, cada sonrisa, cada caricia malintencionada, cada abrazo demoledor de huesos, cada momento en tantos lugares, los recuerdas todos, como una muy buena película, recuerdas lo bonita que ha sido tu relación con quien ha sido inmensamente complaciente contigo, infinitamente complaciente. Creo que sigues enamorado, creo que sigues respirando y sigues escribiendo. Aunque no escribes mejor, aun lo sigues haciendo.

Debes, por primera vez en tu vida, estar tranquilo, sin afán, sin correrías, sin estar pendiente del tiempo y debes tranquilizarte. La vida pasa rápido pero la felicidad se disfruta lentamente. Yo sé lo que tú sientes porque yo sé quién eres, porque yo tengo claro lo que quieres y a quién quieres, por eso mi consejo es que te calmes, que respires muy lentamente, que salgas a caminar en las madrugadas porteñas que resultan ser magníficas, créeme, no hay amanecer más sensual y hermoso que el que te brinda Buenos Aires por estos días. Seguramente el francés diga que en su país el amanecer sea mejor y que en París el amor fluye con naturalidad. Pero no conoces Paris, no has estado en el país del francés.

La noche, a medida que tú escribes y recuerdas, va madurando al paso que tú se lo permitas. Esto no es más que anotaciones cargadas de sentimientos en medio de una noche fría, en medio del invierno. Yo sé que no quieres sentirte como ya te has sentido antes y sé también que no quieres que los demás se sientan como tú ya los hiciste sentir en algún momento, pero te da miedo que te dejen, que te abandonen, que te quedes solo. Sabes que eres supremamente controlador y eso estás dispuesto a cambiarlo, a desecharlo, ya sabes qué es bueno y qué no y sabes qué es lo que debes hacer y cómo lo debes hacer para mejorar tu relación que ya no existe. Pero no quieres que esto llegue a los ojos ni a los oídos de quien amas porque sabes que no sería justo contigo, tú siempre con ese orgullo asqueroso. No piensas llamarle y pedirle que regresen porque si lo haces vas a sentir que eres un pusilánime, pero ya es hora que comprendas que eres y siempre serás un maldito pusilánime sin vergüenza ni sentido.

Te fuiste del país con afán, nadie sabía que te ibas, ni siquiera tú mismo, ni siquiera yo que lo sé todo de ti. Un día te diste cuenta que el amor de tu vida tomaría un avión y se iría lejos por varios meses y te diste cuenta lo débil que eres para soportar tanto tiempo lejos sin sus besos, sin su sonrisa; entonces te levantaste de tu cama y, sin bañarte, te pusiste lo primero que encontraste, saliste en compañía de tu hermosa madre, ella tan alcahueta, tan hermosa, tan perfecta; te acompañó a comprar los tiquetes del avión que te sacaría por entre las nubes del martirio que te esperaba aquí en Bogotá si te quedabas a la espera, hasta el día que tu amor regresara.

El amor de tu vida te llevó al aeropuerto y en el aeropuerto lloraron después de desayunar. Fumaron y se despidieron. Eres tan débil que saliste corriendo, entraste al avión, llorabas y no querías decir que llorabas. Te fuiste, te alejaste de la realidad y pensabas que así podrías olvidar, pensaste que estando lejos el amor sería débil, pensaste tontamente que los kilómetros y el tiempo logran debilitar ese sentimiento fuerte que te hace cosquillas por todo el cuerpo, que te hace reír. Solo mírate: fumando, tomando mate y escribiendo siempre de tu amor.

Te has dado cuenta ahora que no importa qué tan lejos huyas o qué tanto licor le suministres a tu cuerpo, a tu cabeza; ya sabes que amas y que amas sin condiciones ni restricciones. Ya sabes cuánto quieres tomar un avión de regreso y esperar a que regrese esa persona que ha sabido ponerte a escribir de la manera como lo haces. Te conozco tanto que puedo asegurar que esto no lo va a leer nadie porque eres un hombre débil, eres muy débil, prefieres que la gente siga creyendo que eres de mal genio y que eres recio y fuerte.

Ese señor ciego, ese con el que tomas café en la esquina de un café reconocido, siempre debajo de un parasol verde, ese señor tiene 85 años. Es un argentino que ha sabido amar incondicionalmente. Militar y excombatiente defensor de la soberanía de las Malvinas, enamorado y amante del café, es ahora un hombre ciego que aún estando ciego puede ver al amor de su vida. No seas terco y haz caso a su voz ronca con acento porteño, regresa a Colombia en un avión que no haga escala ni en Brasil ni en Perú porque ya sabes que te pones de mal humor, regresa en un avión que no haga ninguna escala, y espera con paciencia y suma tranquilidad a que el amor de tu vida regrese, espéralo con los brazos abiertos y no le pidas ni le preguntes nada, solo entrégale y respóndele todo.

El amor es complicado pero no es exigente, el amor es complaciente, es paciente, es perfectamente amor. No pienses que te debe explicaciones, no seas tontarrón, el amor de tu vida es perfecto, no hay un amor imperfecto. Acepta con coraje que te has enamorado de la persona indicada y acepta si tal vez tú no eres la persona indicada, sé hombre cabrón.

 

“Si un escritor se enamora de ti, nunca morirás”  Anónimo

 

Giovanni Acevedo

 

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Sábado, 27 Julio 2013 00:38

Las dos huevas de Uribe

La estrategia que están implementando los uribistas para ganar terreno a nivel nacional les está saliendo por la culata, y es que con tanto esfuerzo mediático y en redes sociales deberían estar pisando fuerte en todo país, los precandidatos uribistas deberían aparecer con buenos números en la encuestas, pero eso no está ocurriendo, la realidad es que tanto esfuerzo no les está dando el resultado que ellos esperan, tal vez por eso el nerviosismo y la zozobra que se siente en el ambiente uribista, tal vez por eso a Uribe se le ve cada día más agotado, más angustiado, más asustado. Y no es para menos, ninguno de sus precandidatos logra posicionarse con firmeza como una fuerte opción en las próximas elecciones presidenciales, cosa que debe tener al expresidente Uribe con estreñimiento y a los precandidatos con soltura.

Pacho Santos es él que más florece en los medios, él que más da para hablar, pero no porque sea un buen candidato, nadie dice que Pacho pueda ser el próximo presidente, nadie le apuesta al tipo chiquito y barrigón. De él hablan mucho pero por payaso, por sus vallas publicitarias que han resultado efectivas a la hora de darle de que hablar a la prensa y no más. La estrategia del primo del Presidente es venderse como el gracioso, el pobre y el mártir. Así piensa acercarse al pueblo, con fotografías en su cuenta en Facebook con pobres campesinos y colombianos necesitados que posan para las instantáneas sin conocer mucho del bufón que saludan. Cuenta con una página web donde se publican columnas de opinión de él y sus colaboradores, todos estrado 6, porque Pacho no es el plebeyo que quiere aparentar, sus reuniones son siempre en buenos lugares, en costosos restaurantes, sus ayudantes están bien vestidos, bien comidos y bien mantenidos. Cosa que no es mala, no hay nada de malo en rodearse de simpáticos caballeros bien posicionados, pero no concuerda con el mensaje que quiere que los colombianos le compremos. Su reunión de jóvenes en el espléndido restaurante Afroglam en el 5 piso del Centro Comercial El Retiro, resultó ser un fracaso, aún y cuando eligió un sito pequeño sabiendo que su convocatoria de jóvenes iba a terminar en desastre, como están resultando sus asesores de campaña. Soy hay que ver que Pacho no tiene identidad publicitaria, ni una línea de imagen. En las polémicas vallas usan diferentes tipos de letras y diferentes colores, cosa que no es prudente, no es inteligente. Y su discurso se limita a recordar que es el feo de la familia Santos, que lo secuestraron y debió por eso salir del país, y que ama incondicionalmente al expresidente Uribe, a tal punto de querer ser su primera dama, pero como Uribe es tan conservadora solo le permitió ser el vicepresidente. Sus asesores de marketing político se la deben pasar más tiempo en el Corral de la 93, o en el BBC de la T, fumando y comiendo que trabajando para que Pacho crezca en opinión. Como ahora la tecnología está al alcance de todos, y como ahora todos cuentan con celulares de alta gama, entonces el trabajo para estos jóvenes buenos mozos resulta fácil, por eso la mayoría de las fotos de Pacho pasan por una minuciosa y estricta edición en el complejo y reconocido programa Instagram. Pues felicitaciones, eso demuestra sin duda el profesionalismo con el que se trabaja dentro de la pre campaña presidencial de Pachito. En toda historia debe haber un ocurrente, un gracioso que divierta a los demás, y ese indudablemente es Pachito Santos.

Oscar Ivan Zuluaga por lo contrario demuestra mucha más entrega, mucho más compromiso con el proceso, se nota que el tipo ha estudiado lo que dice, además que cuenta con un equipo numeroso pero poco compacto. Uribe, sus allegados y los jóvenes del Centro Democrático, de CREO Colombia y de Colombia Lider  le hacen fuerza a Zuluaga, ellos saben que el candidato mas preparado y con mejores opciones para enfrentar la batalla electoral es este hombre de buenos principios y con una carrera política sana. Por eso le apuestan, por eso le trabajan, por eso lo defienden. Zuluaga cuenta con jóvenes de todos los estratos sociales y de todas las clases de políticos, desde el lagarto tontarrón que anda por ahí con un carrito rojo desencajado pero engallado, que ha pertenecido al centro, a la derecha, posiblemente a la izquierda y que llega pidiendo para la gasolina, hasta los que en realidad mandan, los que lideran el proceso y vienen desde hace mucho tiempo buscando lo que evidentemente han logrado. Si todos los jóvenes que apoyan a Zuluaga estuvieran unidos, seguramente el trabajo sería mucho más ameno y productivo, pero no sucede, la ganas de figurar de todos, de estar cerca y de demostrar resultados mucho más interesantes que los demás afortunadamente entorpecen la labor y le resta productividad a cualquier ejercicio que decidan emprender. Los de CREO tildan de marica al más cercano colaborador de Uribe, divulgan sus diferencias y disputas en las redes sociales y lo acusan de traidor y de maricon. Él pobre hombre (que si resulta maricon es poco atractivo) se limita a buscar apoyo en terceros. Todos quieren hacer mucho pero en realidad hacen poco, y Amalia, la delgada y atractiva mano derecha femenina de Zuluaga se interpone siempre en las iniciativas de los demás, no hay nada que no se haga sin su visto bueno, sin su aprobación, y esta mujer no tiene muy buen temperamento, pero si buen cuerpo. German Medina, el reconocido estratega y asesor de campañas políticas (que hace rato no gana una y viene de una quiebra y disputa con su anterior socio) es el responsable de hacerle la imagen a Zuluaga. Ha hecho su esfuerzo, ha aplicado sus conocimientos que por tontos que parezcan pueden resultar  si el equipo se une, si se acercan y trabajan en comunión. Es innegable que Zuluaga a mejorado su discurso y el manejo de la voz, la forma de expresarse, los consejos de inyectarle emoción y energía a sus intervenciones en publica los está aplicando con juicio, con religiosidad, por eso lo podemos ver agitando los brazos con sus manos en firmes, con su voz templada, ahora camina por el escenario, hace apuntes jocosos pero sobrios, opta por no utilizar micrófono de mano y es tanta la energía que le suministra a sus discursos que sus camisas terminan totalmente empapadas en sudor. Imagino que CREO debió crear un comité de camisas limpias para Zuluaga. Esta campaña ya se decidió hace rato por un solo tipo de letra, escogió los colores y le dio identidad a la imagen publicitaria, su página web y su presencia en la redes sociales demuestran un candidato comprometido con su papel, dejan ver el acercamiento con el pueblo, el trabajo y apoyo de su esposa y sus hijos son fundamentales en un país que defiende en palabras la unión familiar. Ya tiene camisetas impresas, tarjetas, piezas gráficas y un centenar de imágenes regadas por las redes sociales con sus propuestas y su ejemplar hoja de vida. Pero aún me mantengo en mi tesis, que el único gran defecto para Zuluaga es el apoyo del ex presidente Uribe, y no solo por la imagen deteriorada y maloliente en la población joven y los residentes en el exterior que tiene el ex presidente, sino por el fuerte impacto que causa Uribe en la comunidad, Uribe se ha convertido en una celebridad, en un icono que todo el mundo quiere conocer, entonces todos le piden fotos, todos lo saludan, todos lo quieren tocar, en esos momentos Zuluaga termina confundido entre el esquema de seguridad de Uribe. Competir con la fuerza que tiene la imagen de Uribe no es tarea fácil, y menos cuando se está en el mismo bando, por eso creo que en ese campo le hace falta mucho trabajo, porque le va a pasar lo mismo que a Santos, con solo una diferencia, y es que no va a llegar a la Casa de Nariño.

La estrategia de este par de huevas no se diferencia de fondo en mucho, y se están equivocando. Atacar al gobierno Santos de manera sistematica y ciega está dejando al aire la gran preocupación que les embriaga, y el afán por desacreditar un contendor muy fuerte como lo va a ser el Presidente Santos. Han llegado al punto de unirse con sus antiguos enemigos, como pasó hace poco con las declaraciones de Robledo y la rápida defensa del ex presidente Uribe. Desde que se despiertan hasta que se duermen los jóvenes uribistas no pierden oportunidad por tonta que sea para atacar al gobierno y a sus funcionarios. ¿En qué momento tiene sexo estos jóvenes? ¿En qué momento se encuentran íntimamente?

Los demás precandidatos no tienen mayor importancia, porque no quitan ni ponen, no vale la pena ni nombrarlos, son solo unos que hacen bulto, son esos que usan para rellenar.

Así pues que las cartas del uribismo están reducidas a sus dos huevas más comprometidas con la carrera presidencial, Pacho y Zuluaga. Como son sus dos huevas lo siguen la para todo lado, una a la derecha y la otra a la izquierda, una más fea que la otra, pero las dos siempre ahí, incondicionales, inseparables. Buena suerte para este par de huevas, la necesitan.

 

Giovanni Acevedo

 

 

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