Sin duda, las nuevas tecnologías de información y comunicación componen una lógica comunicativa, caracterizada por ser totalmente diferente respecto a los medios tradicionales. Tenemos la posibilidad de romper espacios y acceder al lugar del emisor. Además, se evidencia una multiplicación de fuentes de información. Estos medios se han convertido en espacios en los cuales se proponen debates y diferentes posturas sobre temas de debate público, lo cual ha transformado considerablemente distintas esferas como la política. De este modo, todos los aspectos de la vida cotidiana, las expresiones artísticas y perspectivas sobre el orden político y social tienen un lugar importante en la Red.

Por otro lado, para algunos políticos, invertir en una cibercampaña ha sido una gran puerta para su victoria. En Colombia, Antanas Mockus fue el candidato a la presidencia con mayor popularidad en las redes; sin embargo, no fue suficiente para salir victorioso. Por tal razón es conveniente cuestionarse sobre las características que debe tener una exitosa campaña y sobre todo, si debería aplicarse en todos los casos. Y desde el punto de vista de los ciudadanos, las cuestiones serían: ¿Qué nos mueve a votar, si tenemos claro que nuestro voto individual no hace una gran diferencia? y ¿Qué nos impulsa a plantar nuestras opiniones sobre política en Internet? La pertenencia que queremos tener en diferentes grupos y el dominio de las redes podrían ser la respuesta.

La política actual, que se realiza en el ciberespacio, tiene diferentes efectos, por ejemplo, el seguimiento que los ciudadanos pueden llegar a hacerle a un político obstaculiza la posibilidad de que mienta. Además, las nuevas tecnologías nos acercan a esa idea de democracia deliberada, los debates políticos se caracterizan por su rapidez y el ciudadano adquiere poder al convertirse en un ser participativo, que tiene la capacidad de ampliar sus relaciones y romper con un orden jerárquico. Los medios de comunicación, mientras tanto, luchan por mantenerse y adaptarse a los nuevos modos de hacer política.

T.@lau94rodriguez

 

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Martes, 24 Junio 2014 09:41

Análisis Elecciones

 

El pasado Martes 17 de junio en Palabras Mass nos acompañaron, Diana Silva, Lorena Castañeda, Fernando Vega y Álvaro Forero para analizar los resultados electorales en segunda vuelta, donde quedó elegido para el segundo mandato el Presidente Juan Manuel Santos.

@DePacotilla: “La sociedad colombiana se polarizó frente a la posibilidad de avanzar en el camino de la paz, aunque el camino es bastante incierto”

@Lore_Castaneda: “Estas elecciones dejaron un sin sabor los colombianos le dieron una oportunidad al Presidente Santos, pero no vi unos Colombianos felices votando, tenemos una esperanza bastante reducida”

@dcarosilva: “Santos Logró que le creyeran su asunto paz vs guerra, porque en el balance de su primer gobierno y sus locomotoras, se raja”

@FernandoVeLu: “No fue una campaña rica en debate,   es un falso debate la Paz de Santos, cuáles son los gestos de paz de Santos, cuando habló en su discurso de aumento de Fuerzas Militares, militarización de la ciudades”

 

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“La prensa no solo es el arma más poderosa contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y de la civilización”

Francisco Zarco

Plataformas, redes sociales e información inmediata. Cada vez hay más oportunidades para publicar contendidos, pero aún así la censura a periodistas es una realidad.

Actualmente existe el derecho autónomo de los individuos a publicar sus opiniones, incluso ahora hay más medios para poder hacerlo. Sin embargo, los medios y periodistas están sometidos a la censura. Hoy en día Colombia se sitúa como el segundo país del continente con mayor riesgo para la libertad de información, según el reporte actual de Reporteros sin Frontera (México es el primero).

La verdadera tragedia contra el periodismo colombiano se ha producido por la violencia directa ejercida contra los periodistas por parte de quienes no permiten que la verdad sea publicada, gracias a intereses políticos o económicos. El narcotráfico, la guerrilla, los paramilitares han participado en las amenazas y asesinatos contra periodistas y a la vez han creado y generado miedo contra estos, siendo la libertad de prensa un derecho fundamental en la Constitución Política de Colombia.

“Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir sus pensamientos y opiniones, las de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura”

Hay periodistas asesinados y censurados. Siendo un derecho establecido no es respetado, existe miedo y fines que tergiversan la información. Se olvida que somos prensa libre, pluralista e independiente y que además es necesario informar con contenido real y no tergiversado

T.@VickyCa27

 

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Sábado, 10 Mayo 2014 11:35

Menos ferias, más libros

 

Hace mucho tiempo que no voy a una Feria del Libro. No recuerdo ya cuándo fue la última vez. Cuando era más joven y más entusiasta, asistía sin falta a esa cita anual que se realiza acá en mi ciudad. Ir a una que otra conferencia, buscar autores, uno que otro autógrafo. No me parecía un plan tan malo. Además, en cada feria del libro hay demostraciones culturales y lúdicas, que varían con el país invitado de honor; sigue siendo una buena opción de ocio. Pero algo no estaba bien y por eso dejé de asistir a aquel evento.

Algo andaba mal y aun hoy en día se hace evidente: en cada feria del libro se reúnen muchas personas, pero no sabemos para qué. ¿Realmente vamos por la cultura que nos exponen? O ¿acaso vamos porque el colegio no tuvo otra mejor idea para dejar de hacer clase y nos metieron en un bus para ir a un día de ocio, pero de estudios nada? O quizás ¿vamos por el mero placer chauvinista de presumir de cultos, mientras sabemos plenamente que somos un país que lee muy poco? La última pregunta es la que más me martilla la conciencia. Durante dos semanas hacemos alarde de ser los lectores más voraces, los más cultos, los educados por excelencia; pero por dentro no podemos comernos esa patraña.

Los colombianos amamos lo fácil y leer no es algo tan sencillo, ni mucho menos algo que se aprenda de la noche a la mañana. Gran parte de ese público que asiste a la Feria del Libro no va sino con ánimo de presumir una cultura de la que se carece. Aparte de eso, es un gran centro comercial itinerante de libros, caros y, en ocasiones, impagables. Bien lo decía alguien por ahí, con toda razón, quien afirmaba que un libro que cueste el 10% del salario mínimo de un país como el nuestro no puede estar en una feria. En Colombia los libros son costosísimos, otra excusa que se suma a las demás para no tomar el hábito lector.

Aclaro que no tengo nada en contra del evento, ni de Corferias, ni de los organizadores. Es más, hay cosas que se pueden resaltar dentro de las programaciones que emiten. Pero creo que con estos eventos no se logra nada más allá que la reunión de gente desorientada, muchos esnobs, de esos  que creen que con comprar cinco libros ya son eruditos, y algunos miembros de una élite intelectual que sigue exponiendo ideas caducas. En un par de semanas al año llenamos los pabellones de Corferias para “llenarnos de cultura”, mientras que el resto del año las bibliotecas públicas no son los lugares más concurridos, ni siquiera por los estudiantes que van allá a buscar un conocimiento meramente enciclopédico.

No se está logrando el impacto que necesita un público famélico de cultura; pedagógicamente no hay mucho y no se está persuadiendo a la gente para que lea, como sí para que compre. Y es aun posible que los mismos que compren libros por montón, los arrumen en el último rincón para no ser abiertos por nadie.

La sola idea de tener una biblioteca privada es contradictoria y siempre me ha parecido absurda. Los libros siempre deben estar abiertos para todos; pero los libros solos no hacen magia; necesitamos que la gente se acerque a leer, promoción de lectura, lúdicas, etc. Ahí es en donde nunca vemos aparecer a los gobiernos, promoviendo la lectura. No quiero decir con esto que la Feria del Libro tenga la culpa de estos males que nos aquejan; simplemente quiero decir que hacer una Feria del Libro aquí es como hacer un festival de diversidad sexual en un país islámico o una celebración de la honestidad en el Congreso de la República. No podemos celebrar sobre algo que no abunda, cultura, hábito lector, generación de ideas, interpretaciones, etc.

Aplaudo ideas como Libro al viento, para que la gente lea y entregue los libros  a otro ciudadano; en este caso hay que vencer el facilismo que nos caracteriza y colaborar para que todos nos acerquemos a la cultura escrita, que es mucha,  la que no alcanza una vida entera para leer.

Sigo soñando con una ciudad en la que los libros no falten, en donde se sigan contando historias, en donde se lea algo más que las frías páginas de los avisos clasificados o el obituario de un periódico. Que haya una Feria del Libro no está mal; pero lo ideal es que haya más libros y, sobre todo, más público en las bibliotecas 

Epitafio:

Aquí descansa la confianza de los colombianos:
Azotada y martirizada, dejó de ver la luz, una mañana en que las encuestas electorales y la cursi propaganda política hicieron de la conciencia del votante un cadalso farandulero.

 

 

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Actualmente el periodista debería cumplir un papel distinto al que ahora desempeña en el conflicto. Gabriel García Márquez, dijo a Darío Arizmendi, en una entrevista: “Colombia no se va a acabar por la culpa de la guerrilla, los paras y los narcos. Se va a acabar por el mal periodismo que se hace”. Todo debería consistir en contar las historias no desde los victimarios, sino desde las víctimas, desde la cultura popular. Deberíamos contar estas historias desde las voces del pueblo y al mismo tiempo, aprender a escucharlas, visibilizarlos, desafiando la censura y la autocensura.

También es necesario entender y conocer la fuente para cubrirla “Si conozco el contexto, escucho a las víctimas y denuncio, puedo tocar sensibilidades”. Sensibilidades que se han perdido con las nuevas tecnologías. Las cuáles deberían ser nuevamente tocadas, pues gracias a la cantidad de información que ahora recibimos, la gran mayoría de esta no genera nada en el espectador. Ese es uno de los retos para nosotros, quienes nos estamos formando en esta profesión. Tenemos un poder, el poder de contar nuevas historias, de crear nuevas ideas, de cambiar el estereotipo que le han dado a nuestra profesión. Si tal vez seguimos colocando nuestra atención en aquellos dos canales que solo engrandecen a los victimarios y no van más allá de lo que hemos aprendido en la academia, la historia se seguirá repitiendo.

Ahora el reto es de nosotros, de ser corresponsales de la paz y no de la guerra, donde miremos el conflicto armado en el contexto de los demás conflictos y tener la obligación de verlo desde otra óptica: La Política. Las verdades no deben consultarse solo desde una fuente, debe ser desde todas, para así poder escuchar todas las voces. Ahora tenemos una gran cantidad de herramientas que antes no existían y que nos acercan a los espacios, en donde podemos publicar para así generar interés. Ese es nuestro papel.

T.@VickyCa27

 

 

 

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Diferentes medios de comunicación oficiales hoy están en función de desvirtuar la dinámica de movilización que quiere llevar a cabo el sector agrario en Colombia, con mitos como “la división de los campesinos” y la supuesta “falta de motivos” empieza una oleada propagandística en contra del movimiento campesino que se une en torno a la reivindicación de un modelo de campo más digno y por lo tanto un mejor país.

La configuración actual del conflicto colombiano pone el tema del agro como uno de sus debates principales, donde la historia ha sido de guerra y lucha por los territorios; un alto índice de concentración de la tierra y un modelo de campo totalmente inequitativo nos obliga a tener que aportar y construir día a día a elaborar caminos para la solución de los conflictos para la superación de la crisis política y agraria que vive Colombia.

Lo primero que es importante dilucidar es el fracaso del modelo agrario en Colombia, donde los ejes de la tenencia, la producción y el trabajo han tenido un tratamiento por parte de los gobiernos de turno que alejan la posibilidad de desentrañar las causas y los orígenes de la guerra, en estos 50 años de conflicto ha fracasado la resignificacion del gran latifundio, la extranjerización de la tierra y la militarización de los territorios, estos aspectos ponen que la discusión es entonces sobre el modelo de campo en su integralidad, que actualmente prioriza el mercado sobre la vida.

En Colombia nunca han existido economías de desarrollo sustentable, siempre ha sido más importante para el establecimiento promover la “confianza inversionista” vendiendo la pésima idea a partir de sus aparatos propagandísticos de que con elogios de la Monsanto y la Pacific Rubiales se solucionan los problemas del país, son estas multinacionales en corresponsabilidad con los latifundistas gansteriles que hacen que en el país el índice de gini de concentración de la tierra sea de 0.85.

Si no se rompe con el actual esquema injusto y desigual de distribución de la tierra, no se resolverá el problema estructural, es necesario avanzar hacia un verdadero proyecto de democratización del campo Colombiano, donde se redefinan los sectores productivos, se repiense la frontera agrícola y las zonas de explotación minera, se le cierren y quiten terrenos a la ganadería extensiva envenena el campo colombiano, aquí se hacen fundamentales las formas de titulación colectiva como las Zonas de Reserva Campesina.

El problema de la distribución de la tierra se agrava cuando se priorizan las concesiones a grandes multinacionales que los derechos de los campesinos a el uso y propiedad de la tierra, por eso también se debe pelear por recuperar la soberanía del territorio, acabar las exenciones tributarias y reevaluar los contratos de explotación de recursos que tienen muchas multinacionales sobre el país, debemos producir para los colombianos lo que sea necesario, recuperando la soberanía alimentaria y para el mundo comercializar de manera justa y con reglas de entre iguales a diferencia de lo que nos imponen los diferentes Tratados de Libre Comercio que se han firmado.

Los únicos que se niegan a modernizar el campo en Colombia son los que insisten en la permanencia de los grandes latifundios y la ampliación de concesiones a transnacionales, es esta la apuesta por el modelo caduco de reprimarizacion económica, los sectores populares están dispuestos a dar una lucha por la democratización de la tierra y su propiedad, avances como los de la Cumbre Agraria presentan propuestas para un modelo agrario moderno con desarrollo social y con una nueva política pública para el agro colombiano que estimule la pequeña y mediana producción, y un campo con dignidad, por eso también #YoDigoSumerce.

@CristhianUN

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Jueves, 24 Abril 2014 20:59

La Paz

 

“Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz.”

Albert Einstein

Hablar de paz en Colombia es volver al pasado, para recordar cuales han sido los sucesos cruciales que marcan la historia Colombiana. Las negociaciones de Paz y también los sucesos de guerra son los dos puntos más importantes para abarcar la historia de las negociaciones de paz en Colombia. ¿Por qué Colombia no ha podido llegar a un proceso de paz?

La historia comienza con el proceso de paz de Belisario Betancur entre 1982 y 1986. Desde el inicio de su gobierno planteó la necesidad que tenía Colombia para iniciar un proceso de paz. Planteo también realizar diálogos con la guerrilla y grupos ilegales para llegar a un acuerdo negociado con el conflicto armado. Introdujo dos elementos al discurso político nacional: el primero reconoció que la oposición armada era un actor político y que era necesario abrir un diálogo con ella. El segundo planteó que Colombia, requería un proceso de apertura democrática. En este tiempo al conflicto no pudo ponérsele fin ni tampoco ningún tipo de acuerdo en ningún ámbito, ya que desde el principio del gobierno de Belisario faltó apoyo político.

En el gobierno de Virgilio Barco el terrorismo constituyó el problema más fuerte de su gestión. Las gestiones de paz desarrolladas permitieron llegar a un acuerdo con el M-19 por el cual, el grupo se desmovilizo y así mismo, inicio su participación en la vida política institucional. Estos alcances se vieron amenazados luego del asesinato de Carlos Pizarro, Bernardo Jaramillo Ossa y Luis Carlos Galán Sarmiento. El gobierno desarrollo programas destinados a la rehabilitación de las zonas de violencia como, el Plan de Rehabilitación.

Su objetivo era legitimar el Estado y deslegitimar la guerrilla. Lo cual desencadeno perdida de las negociaciones en tres años, rompimiento de los acuerdos de cese al fuego, crecimiento del conflicto con la guerrilla.

En el poder de Cesar Gaviria se presentó una gran crisis política y revuelta social luego del asesinato de Luis Carlos Galán, gracias a esto el electorado voto por la idea de elegir una asamblea constituyente. Los resultados fueron, un país más democrático pero más violento. El gobierno de Cesar Gaviria promovió una nueva constitución (Constitución de 1991). Llevo a cabo aún más procesos de paz que terminaron con la participación de grupos guerrilleros en la Asamblea Constituyente. Procesos que tampoco pudieron llevarse a cabo.

Ernesto Samper restauro la concepción política del conflicto armado Colombiano. La guerrilla siguió siendo un actor político por esos tiempos, incluso ahora también lo es. Luego de Samper vino Andrés Pastrana quien con sus diálogos de paz con las FARC logro acercamientos, con gestiones y negociaciones. Los procesos de dialogo estaban acompañados por gobiernos de varios países, organizaciones no gubernamentales, organizaciones multilaterales. Estos diálogos tuvieron también una serie de inconvenientes. Las FARC abusó de los propósitos con que se había iniciado el proceso, por ejemplo una zona desmilitarizada en la región del Caguan, desconocieron acuerdos firmados. La presión de sectores políticos y de la cúpula militar creció contra el presidente Pastrana. Los diálogos con las FARC solo desarrollaron aumento de sus ganancias a través del narcotráfico, más secuestros, extorsiones, robos, narcotráfico y un sinfín de masacres que hasta el día de hoy siguen sucediendo, donde al parecer, negociaciones, diálogos y acercamientos no han servido para nada.

 

Álvaro Uribe Vélez prometía en su gobierno varios puntos, entre ellos, se encontraban:

  1. Brindar seguridad democrática
  2. Control del territorio y soberanía nacional
  3. Control y reducción de la organizaciones armadas al mando de la ley

Entre otros, que prometían paz y seguridad a la región Colombiana, en esos tiempos brindo seguridad, una lucha contra los grupos armados, tal vez por la relación tan cercana que tenía y tiene con los grupos armados

Juan Manuel Santos en su gobierno “busca la paz con justicia social por medio del diálogo” afirmando que “no se repetirán errores del pasado”, las negociaciones se basan en acuerdos, que por ahora no son evidentes, puesto que a pesar de intentos hace varios años, acuerdos y discusiones la paz en Colombia no logra conseguirse.

Todos claman la paz pero aún a pesar de tantos intentos fallidos, no se consigue hay muertes, hay robos, corrupción, infinidad de malas noticias que nos hacen saber: La paz no existe en nuestros días. Marchas, gritos de clamor que desean la paz, no han servido para nada, pues si seguimos dejando que nos gobiernen los principales causantes de la guerra, difícilmente la paz se consiga en nuestro país.

T.@VickyCa27

 

 

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Miércoles, 23 Abril 2014 11:53

No hay tumbas en Colombia

 

En Colombia, cuando alguien pareciese haber llegado al extremo de lo ridículo, llega alguien más o menos importante, a demostrar que toda estupidez es susceptible de ser superada. Así, los deseos de María Fernanda Cabal de ver a Gabo en el infierno con su gran amigo Fidel, se ven superados por algún “astuto” que sugiere que Nuestro Nóbel no es colombiano, sino mexicano. Por supuesto, detrás de ello está un profundo desconocimiento de la persecución que lo llevó a buscar otro lugar para vivir, claro está, sin salir de su patria, la cual describió al recibir el Nóbel en esos magníficos párrafos de “La Soledad de Nuestra América”.

Sin embargo, la historia de su exilio, pocas veces antes relatada en nuestro país, es apenas una de muchas que se encontraron en México, Cuba o cualquier otro lugar en el que fuera posible hacer una vida lejos de las feroces dictaduras del Cono Sur o la poco amable democracia Colombiana.

Dentro de los exiliados colombianos en el exterior hay unos célebres y otros no tan célebres. Tal vez, la historia más destacada y cargada de valentía la ha protagonizado Aída Abella, quien con su retorno ha desafiado toda la maquinaria estatal y paraestatal que un día la obligó a dejar el país. Pero como Aída y Gabo, hay muchos Juanes, Pedros, Carlos, Marcos, Sandras, Esperanzas y Claudias que se vieron obligados a dejar sus seres queridos, para huirle a la cárcel o la muerte, simplemente por ser dignos hijos de una patria manoseada.

Aún hoy, Colombia es un país que pierde a sus mejores hijos. Unos, con oportunidades se van a cosechar fortunas y triunfos. Otros, obligados, huyen del anhelo de hacer de este un país donde la convivencia y la esperanza no sean disonantes y donde los sueños y las cárceles o las motosierras no sean consonantes.

Pero somos un país tan mediocre, que no basta con desechar a los mejores hijos, sino también a los “peores”. Mientras el régimen político, las Fuerzas Miliatares y los grupos paramilitares han condenado literatos, artistas, escultores, académicos y luchadores sociales a huir de Colombia; la clase política, con un gran consenso entre ellos, ha decidido concederle al vecino del norte el derecho a solicitar nuestros “peores” hermanos en extradición.

En esas extraditaron a Leder y amedrentaron a Pablo Escobar y los Rodríguez Orejuela, generando con ello una gran oleada terrorista por parte de los carteles de Medellín y de Cali para presionar porque no extraditaran a sus jefes. La Constitución del 91 prohibió la extradición de nacionales colombianos, pero la presión de los vecinos del norte hizo que en una de esas incontables reformas a nuestra Carta Política, ésta se volviese a permitir. Con ello, se extraditaron también otros “capos” del narcotráfico.

Luego, en medio del discurso de la “guerra contra el terrorismo” se extraditó a Simón Trinidad y a Sonia, guerrilleros de las FARC que, paradójicamente, no son juzgados en el país por hechos propios de nuestro conflicto armado interno, sino que en procesos bastante irregulares y bajo condiciones infrahumanas son mantenidos en cárceles norteamericanas.

Vino la extradición de los jefes paramilitares. Toda una cachetada a las víctimas que saben que este hecho representa una afrenta a la posibilidad de verdad, justicia y reparación integral. Y ahora, les dio por enviar también a unos atracadores que, en un hecho desafortunado, no le hicieron “paseo millonario” a un parroquiano cualquiera del norte de Bogotá, sino a un agente de la DEA -la agencia norteamericana a través de la cual se gestionan y ejecutan buena parte de los recursos norteamericanos dedicados a financiar la guerra antidrogas en Colombia-.

¡Un despropósito total! Es desgarrador escuchar las súplicas de estos delincuentes por no ser extraditados, sino por ser juzgados por la coja justicia de su país. Un exabrupto jurídico, pero además un hecho carente de todo sentido humanitario.

Hay que revertir esta política y repatriar colombianos. A los que se hastiaron de la persecución política –nuestros mejores hijos-; pero también a quienes la mediocridad de nuestro sistema judicial envió a podrirse a cárceles gringas –que hoy parecen ser los peores-.

No hay tumbas en Colombia, ni para Gabo, ni para Simón Trinidad, Sonia, Don Berna, Leder, Omar, Héctor, Emiro, Juan, Francisco o José. A cambio muchas cárceles en Estados Unidos, pero además escondites en todo el mundo, porque en Colombia no hay lugar para algo por fuera de la mediocridad que ha gobernado desde 1830. En el país de lo absurdo, habrá algún día que reclamar el derecho a morirnos en nuestra propia tierra

 

@FernandoVeLu

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Quizás por mejores oportunidades económicas, académicas o laborales hoy, gran parte de colombianos deciden  ir a conocer y arriesgar oportunidades en otro país  que probablemente son más prometedores y esperanzadores. ¿Cuál es la situación actual de Colombia? ¿Qué motiva a sus habitantes a migrar a otro país? ¿Los beneficios y oportunidades que brinda Colombia son suficientes para sus habitantes?

O tal vez solo por probar suerte los colombianos deciden arrancar a conocer nuevos horizontes. Según una investigación del portal colombianewyork (ver nota) son seis mil millones de colombianos los que ahora residen en el exterior.

Joel Bonilla  hace parce  de esos seis mil millones de colombianos que decidieron probar suerte fuera del país. El conocimiento de quienes estaban en  la música,  las herramientas ofrecidas y la manera en las que podía aplicarlas a sus conocimientos no llenaron sus expectativas. Fue a partir de ello cuando empezó a indagas mas acerca del estudio en otro país “ logré entender que podría arriesgarme a nuevos horizontes, pasando exámenes y pruebas para lograr una beca o al menos media como estímulo de motivación, después de haber logrado esa mitad de beca y habiendo ya conocido el país meses atrás  donde estudiaría antes de viajar, pude entender que mis expectativas eran ciertas y que allí encontraría más de lo que pedia” Tener posiblidades laborales ante de la mitad de su carrera, lograr una economía estable “donde en Colombia debes esperar terminar tu profesión para empezar a pasar hojas de vida sin tener la certeza de que lo lograras, presentándote a diferentes lugares o  también ser un porcentaje de los dichosos en lograr un puesto laboral, o tal vez finalmente ser una persona afortunada con un trabajo donde ni siquiera está desarrollando su profesión” Todas esas oportunidades hacen que definitivamente este seguro de estar en otro país. El estudio le brinda más avances, profesionales, tecnológicos, disciplinarios. Garantías de un trabajo estable. Encontrar tantas posibilidades lejos de su familia, es triste. Sabiendo que allí encuentra más desea volver a su país “volvería por la justa razón de llevar todo lo que tengo  y he aprendido para desarrollar algo nuevo en mi país, estableciendo nuevos diseños y estrategias para fortalecerlo. Es el lugar donde crecí y a donde me gustaría saborear aún más lo que otros países nos brindan.”

 

T.@VickyCa27

 

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Lunes, 14 Abril 2014 09:39

Crisis de Argentina

 Una difícil situación económica que afecto a Argentina en los años noventa y principios del dos mil, desato muertes, hambre e injusticias en todos sus habitantes. La política juega  un papel importante en esta situación, puesto que gracias al poder poseído,  la situación que vivió Argentina hace unos años desencadenada por  leyes, mandatos impuestos se vio gravemente afectada. 

La estabilidad de los precios en Argentina fue tal vez el principal problema que llevo a la crisis. El estado no pudo pagar deudas externas, la disminución del producto interno bruto genero los efectos anteriormente nombrados. La creación de una nueva moneda  y el golpe de los salarios en periodo de crisis empeoraron  la situación.  Argentina perdió credibilidad de sus inversores, sus habitantes retiraron  su dinero de los bancos y el gobierno prohibió  el retiro de dinero lo que causo la indiganacion y descontrol de los ahorradores, quienes salieron a las ciudades y calles principales del país protestando por ello, marchas que desencadenaban caos, esta protesta fue llamada “el cacerolazo”. Al principio solo eran manifestaciones ruidosas pero con el tiempo se produjeron saqueos, destrucciones y vandalismo.

Enfrentamientos entre policías ciudadanos, incendios, muertes y caída del gobierno, evidencian como el mal manejo de la economía de un país por medio de quienes tienen el poder (sus gobernantes) y lo manejan mal desencadenan protestas que terminan de la peor forma. 

 

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