Miércoles, 26 Noviembre 2014 18:41

¡Se puteo el amor!

Por: María Alejandra Amaya

 Y si el amor se viste de prostituta, una linda, buenona como dirían algunos, ni siquiera así entenderían los abuelos de más de 60 años, lo que ha pasado con este sentimiento. Si me preguntarán, diría que sí; estoy ofendida, sorprendida e indignada y escribo esto con todas esas emociones reunidas.

No me parece posible, en mi mente no hay espacio para esa idea, llámenme moralista, podría decir que hasta lo soy. Pero es que el amor no es una prostituta, el amor no se “Putea” no se regala a cualquiera, no se vende, no se entrega fácilmente, o por lo menos no uno verdadero. Yo no sé qué tipo de amor estamos acostumbrados a sentir, o si existen clases o niveles, para mí el amor es uno solo y punto, dejen de decirme “que es su manera de querer” o  “esas son sus demostraciones de amor” por favor ¿A quién engañamos? Si esto es una verdad pública, cuando se ama se respeta, es un sí o un no definitivo, no existen escalas de grises.

Dejemos de decir te amo a la ligera y de estar utilizando esta palabra para todo, ahora todos aman y “a su manera” a mí que me ame por favor alguien, que me respete y me sea fiel, no alguien que diga amarme y al mismo tiempo le de los besos a otro igual que a mí.

Eso no es amor. Por lo menos no para mí. ¡Gracias pero paso! Estoy a dieta de las relaciones hipócritas, de los hombres y mujeres “perfectos” que debajo de la mesa están acariciando las piernas del vecino. Solapados a la vista, que dicen no hacer nada y hacen de todo. No sirvo para vender lo que no soy punto.

¿Qué paso con la palabra lealtad? ¿La eliminaron del diccionario y no me entere? ¿Por qué es tan difícil, diría IMPOSIBLE, encontrar alguien leal? – Antes de continuar, necesito hacer la salvedad de que no escribo esto por un caso personal en este momento, si me han engañado y he llorado, pero ahora no es el caso, tampoco estoy peleando con mi pareja, lo escribo simplemente porque me indigna ver todos los días las parejas perfectas, alimentando su mundo de mentiras, cuando ellos mismos saben  que es más fuerte un castillo de naipes en medio de un tornado.

Es quizá un grito al viento,  nadie le haga caso y todo siga igual, sólo espero que  el amor que a mi vida llegue no este vestido de prostituta y sea verdadero, porque no me perdonaría alimentar mi felicidad a través de una doble moral… al fin y al cabo ni felicidad sería.

-Inspirado en todos aquellos que han dicho amarme pero a su manera. Muchas gracias a esos tantos.

T. @Aleja_Amaya

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Lunes, 07 Julio 2014 22:31

La persona indicada, ¿una utopía?

 

Hay personas que dicen que existe alguien destinado a estar contigo y que "cuando llegue, entenderás por qué no funcionó con nadie más". 

¿Habrán pensado qué pasaría si esa persona llega pero no estamos preparados o no sabemos que es la indicada? ¿Qué tal si lo arruinamos todo? ¿Esa persona que estaba destinada a estar con nosotros encontrará a alguien más?

Muchas preguntas sin aparente solución, pero es posible que haya alguien más que pueda llenar ese vacío que siguió siendo eso, un vacío, después de la partida de quien presuntamente lo haría pasar a la historia. Alguien indicado que sí esté en el momento indicado porque tú sabes construirlo. 

Si quieres que suceda con esa persona, el hecho de que vayas y le digas lo que sientes (si es que nunca se lo dijiste) no cambiará nada. Para ti podrá ser la persona más especial del mundo, pero si no te considera alguien destacable entre miles de millones de otras personas, te costará intentar cambiar esa concepción que tiene de ti y tendrás que demostrarle por qué esto no es un juego para ti, por qué lo qué sientes va más allá de una simple atracción, por qué no te imaginas la vida sin ella, qué puedes aportarle, qué vas a hacer para que la vida juntos sea diferente y que sea algo por lo que valga la pena luchar. También saber muy bien qué es lo que te ofrece y tener una motivación lo suficientemente fuerte para trabajar en equipo y fortalecerse cada día. 

Necesitarás darle y darte una razón para seguir luego de que peleen por algún asunto, algún malentendido, porque tú en algún momento querrás no volverla a ver jamás y será fundamental recordar esa razón que luego te hará desear tenerla ahí para abrazarla muy pero muy fuerte y nunca dejarla ir a pesar de todo. Que sepa por qué tienes un espacio muy especial en su vida ya que el "no sé por qué tiene mi corazón" no tendrá la fortaleza para resistir tormentas y dificultades si es que de verdad quieres que esto tenga algún rumbo y no sólo sea un juego de adolescentes. Recuerda que ya pasaste por ahí hace un buen rato. 

Si en verdad quieres darte la pelea porque ese alguien esté contigo, ya viste que el camino no será fácil. Demostrando de qué estás hecho aumentarías tus posibilidades al luchar contra la adversidad y aprender de tus errores. Todo está allá afuera para que lo aproveches y no estará toda tu vida esperándote. 

Si el resultado definitivamente es adverso, sal y gózate el mundo. Así como perdiste a esa persona sin darte cuenta, podrías descubrir otra en el momento menos esperado. Porque de eso trata la vida a veces, de lo que haces con lo que sucede en el momento menos esperado. 

T.@juanpall

 

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Jueves, 19 Diciembre 2013 15:51

El sueño se cumplió

Por fin. Había llegado ese día.  Ese maravilloso día en que ella estaba aquí, con él y solo con él. Después de tantos momentos difíciles no cabía de felicidad por tenerla. Los fracasos, las desilusiones, todo lo malo ya solo quedaba como un recuerdo. Todas esas personas que perdió en el camino en realidad lo ayudaron a construirlo.

Su presencia hacía que todo tuviera sentido. El Sol tenía sentido. La noche tenía sentido. Caminar por la noche tenía sentido. Con su compañía, hasta las acciones mas insignificantes tendrían un nuevo color, todo sería luz, y como ella lo había elegido a él, serían compañeros de vida, de sueños, de anhelos. Finalmente encontraba alguien con quien se sentía absolutamente feliz 

Por ahora solo pensaba en hacerla feliz, en conocerla cada vez más, disfrutar su tiempo con ella, gozar de esas mariposas en el estómago que sentía y que ella también experimenta cada vez que se ven. Contra todos los pronósticos, este joven encontró a alguien que vio en él algo que nadie más notó. Siempre pensó que ella encontraría alguna forma para dar con él y que sería cuestión de tiempo. Ahora, a disfrutar.

Sólo quiere disfrutar lo más posible este tiempo que dure a su lado porque ya no es un adolescente y por lo tanto no cree en lo eterno. No por ello piensa constantemente que algún día terminará, ya que sería un desperdicio. Sería como vivir preocupado de respirar sabiendo que algún día va a morir.

Ya el color verde no hace parte activa de su vida. Todo lo que significó está quedando atrás a pesar de que sigue fascinado con él, pero descubrió que vivir un atardecer con ella es inigualable, pasar un fin de semana a su lado es como estar en el paraíso. No la cambiaría por nada. Ella es parte de su mundo, por no decir que es su universo.  

T.@juanpall

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Te has dado cuenta que ese viaje que se te metió en la cabeza de modo caprichoso ha resultado, hasta ahora, ser un viaje beneficioso académicamente, y más que eso, favorable para tu corazón, para tus emociones, tus afectos, para tu paz interior. También te ha servido para comprobarte una vez más que eres definitivamente una mujercita cuando de sentimientos se trata.

La gente que dice conocerte, sin en realidad conocerte, conoce un hombre fuerte, recio, de un genio templado y de un humor inclemente. Te conocen como un hombre circunspecto, prudente, de pocas palabras, con la mirada fría, insípida, pero la verdad es que eres una mujercita débil, que cada noche antes de dormir, después de practicar algunas palabras en francés con tu roommate, siempre y sin excepción recuerdas a las personas que en una demostración infinita de cariño y sacrificio te han soportado y te siguen queriendo después de tanto tiempo. Esas personas que han compartido momentos excepcionales de su vida contigo, esas que han hecho que sonrías, que quieras seguir vivo y que quieras seguir sonriendo con ellos, con los que quieres inmensamente.

A mí no me puedes mentir, no te molestes con tus actuaciones y tus respuestas cortantes y secas, que yo te conozco perfectamente y sé que si bien estás feliz aprendiendo, leyendo, escribiendo, caminando y recordando viejas épocas en ese país hermoso en el que te encuentras; también quisieras regresar pronto. Quieres abrazar a tu madre, a tu hermana y a tu abuela. Yo sé que quieres estar en la comodidad de tu casa, te hacen falta, te hacen mucha falta. Ya te estoy viendo ahí, sentado en tu cama con la luz apagada y tus ojos muy despiertos, escribiendo desaforadamente, dejando constancia de tu vida, de tus momentos, sin hacer mucho ruido porque al francés eso le puede molestar, y él es un arquitecto en formación que debe batallar contra el sueño todas las mañanas, debe luchar contra la complacencia de sus cobijas y desprenderse de ellas en un acto de valor, de tesón.

Tú crees estar enamorado, pero no sabes si debas estarlo. No estás seguro si sea sano contener tanto amor dentro de ti, aun y cuando ese amor sea tan delicado, plácido y confortable como la cama del francés en las mañanas, aun y cuando ese amor en ocasiones resulte caprichoso y tormentoso no estás seguro si te conviene o no, y por eso es que lo piensas tanto, lo analizas, le intentas dar una definición como si estuviéramos hablando de palabras hermosas que han sido arrinconadas en el pasado por los nuevos usuarios del idioma castellano.

Lo cierto es que desde hace ya casi dos años y medio no hay un día en que no tengas un fastuoso pensamiento en el que no incluyas a tu amor narcótico, un amor que ha resultado para ti la droga más efectiva. Cada beso, cada sonrisa, cada caricia malintencionada, cada abrazo demoledor de huesos, cada momento en tantos lugares, los recuerdas todos, como una muy buena película, recuerdas lo bonita que ha sido tu relación con quien ha sido inmensamente complaciente contigo, infinitamente complaciente. Creo que sigues enamorado, creo que sigues respirando y sigues escribiendo. Aunque no escribes mejor, aun lo sigues haciendo.

Debes, por primera vez en tu vida, estar tranquilo, sin afán, sin correrías, sin estar pendiente del tiempo y debes tranquilizarte. La vida pasa rápido pero la felicidad se disfruta lentamente. Yo sé lo que tú sientes porque yo sé quién eres, porque yo tengo claro lo que quieres y a quién quieres, por eso mi consejo es que te calmes, que respires muy lentamente, que salgas a caminar en las madrugadas porteñas que resultan ser magníficas, créeme, no hay amanecer más sensual y hermoso que el que te brinda Buenos Aires por estos días. Seguramente el francés diga que en su país el amanecer sea mejor y que en París el amor fluye con naturalidad. Pero no conoces Paris, no has estado en el país del francés.

La noche, a medida que tú escribes y recuerdas, va madurando al paso que tú se lo permitas. Esto no es más que anotaciones cargadas de sentimientos en medio de una noche fría, en medio del invierno. Yo sé que no quieres sentirte como ya te has sentido antes y sé también que no quieres que los demás se sientan como tú ya los hiciste sentir en algún momento, pero te da miedo que te dejen, que te abandonen, que te quedes solo. Sabes que eres supremamente controlador y eso estás dispuesto a cambiarlo, a desecharlo, ya sabes qué es bueno y qué no y sabes qué es lo que debes hacer y cómo lo debes hacer para mejorar tu relación que ya no existe. Pero no quieres que esto llegue a los ojos ni a los oídos de quien amas porque sabes que no sería justo contigo, tú siempre con ese orgullo asqueroso. No piensas llamarle y pedirle que regresen porque si lo haces vas a sentir que eres un pusilánime, pero ya es hora que comprendas que eres y siempre serás un maldito pusilánime sin vergüenza ni sentido.

Te fuiste del país con afán, nadie sabía que te ibas, ni siquiera tú mismo, ni siquiera yo que lo sé todo de ti. Un día te diste cuenta que el amor de tu vida tomaría un avión y se iría lejos por varios meses y te diste cuenta lo débil que eres para soportar tanto tiempo lejos sin sus besos, sin su sonrisa; entonces te levantaste de tu cama y, sin bañarte, te pusiste lo primero que encontraste, saliste en compañía de tu hermosa madre, ella tan alcahueta, tan hermosa, tan perfecta; te acompañó a comprar los tiquetes del avión que te sacaría por entre las nubes del martirio que te esperaba aquí en Bogotá si te quedabas a la espera, hasta el día que tu amor regresara.

El amor de tu vida te llevó al aeropuerto y en el aeropuerto lloraron después de desayunar. Fumaron y se despidieron. Eres tan débil que saliste corriendo, entraste al avión, llorabas y no querías decir que llorabas. Te fuiste, te alejaste de la realidad y pensabas que así podrías olvidar, pensaste que estando lejos el amor sería débil, pensaste tontamente que los kilómetros y el tiempo logran debilitar ese sentimiento fuerte que te hace cosquillas por todo el cuerpo, que te hace reír. Solo mírate: fumando, tomando mate y escribiendo siempre de tu amor.

Te has dado cuenta ahora que no importa qué tan lejos huyas o qué tanto licor le suministres a tu cuerpo, a tu cabeza; ya sabes que amas y que amas sin condiciones ni restricciones. Ya sabes cuánto quieres tomar un avión de regreso y esperar a que regrese esa persona que ha sabido ponerte a escribir de la manera como lo haces. Te conozco tanto que puedo asegurar que esto no lo va a leer nadie porque eres un hombre débil, eres muy débil, prefieres que la gente siga creyendo que eres de mal genio y que eres recio y fuerte.

Ese señor ciego, ese con el que tomas café en la esquina de un café reconocido, siempre debajo de un parasol verde, ese señor tiene 85 años. Es un argentino que ha sabido amar incondicionalmente. Militar y excombatiente defensor de la soberanía de las Malvinas, enamorado y amante del café, es ahora un hombre ciego que aún estando ciego puede ver al amor de su vida. No seas terco y haz caso a su voz ronca con acento porteño, regresa a Colombia en un avión que no haga escala ni en Brasil ni en Perú porque ya sabes que te pones de mal humor, regresa en un avión que no haga ninguna escala, y espera con paciencia y suma tranquilidad a que el amor de tu vida regrese, espéralo con los brazos abiertos y no le pidas ni le preguntes nada, solo entrégale y respóndele todo.

El amor es complicado pero no es exigente, el amor es complaciente, es paciente, es perfectamente amor. No pienses que te debe explicaciones, no seas tontarrón, el amor de tu vida es perfecto, no hay un amor imperfecto. Acepta con coraje que te has enamorado de la persona indicada y acepta si tal vez tú no eres la persona indicada, sé hombre cabrón.

 

“Si un escritor se enamora de ti, nunca morirás”  Anónimo

 

Giovanni Acevedo

 

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Viernes, 05 Julio 2013 11:35

Los mejores amigos y consejeros I parte

Recuerdo claramente ese día. Era 26 de abril de 2007. Allí fue cuando comenzó un proceso de transformación total en mi vida. Cumplía dos años exactos con mi novio Daniel y por ello era un día realmente especial. Ese día me vestí hermosa, me maquillé y alisté el regalo perfecto para la ocasión.

A pesar de que parecía un día normal, realmente no lo era. No solamente yo lo recuerdo por lo que pasó en mi vida, sino que en realidad ocurrió algo inesperado en la historia del país. Vale aclarar que durante el día nunca me di cuenta de eso, únicamente cuando llegué a mi casa y escuché las noticias. Ese día, por un error técnico en la ciudad de Medellín, a las 9:58 horas se produjo uno de los más grandes apagones eléctricos del país que duró más de cinco horas. Así como ese apagón fue la noticia y la decisión que Daniel tomaría y me diría ese día.

Comenzó diciéndome que la noche anterior no había sido un buen momento para él. Que no había podido dormir por pensar en nuestra relación. Que estaba confundido y no sabía que sentía. Que una cosa y que la otra. En conclusión, después de verlo que le costaba mucho pronunciar esa frase que quería pronunciar, le ayude y le dije que si quería terminar. Su respuesta fue que sí y yo la respeté.

 Empecé a llorar como nunca antes porque en verdad lo quería mucho. Fue mi primer novio oficial y me había apegado mucho a él. Había dejado de lado a mis amigos y a mi familia por estar dedicada únicamente a compartir momentos con mi novio.

Cuando le pregunté por la razón de su decisión, me dijo que no la tenía clara. No sé por qué pero dentro de mí algo me decía que había otra persona. Yo le pregunté si ésta existía, pero él me decía que no. Yo siempre le creía todo lo que expresaba, pero ese día la duda me invadió y sabía que esa afirmación no era cierta. Le pregunté unas cinco veces más si había otra persona y a la quinta vez me confesó que sí existía.

Si antes había llorado como nunca, ahora mis ojos quedarían sin lágrimas. Me confesó que había empezado a salir con Tania (la otra persona) días antes y que no quería engañarme más.

No sé si pueda explicar ese momento, pero sentí que mi vida se derrumbaba, sentí que mi corazón quedaba en millones de pedazos y sentía que no tenía razones para vivir, sentía que no era tan buena novia y que me podrían cambiar por cualquier persona cuando quisieran. Mi identidad se vio realmente afectada con ese momento.

Después de esta noticia, no tenía fuerzas ni para sostenerme en mis pies, me senté en el piso y lo único que hacía era llorar y llorar. Daniel se dedicó a verme y con un silencio absoluto me demostró que ya no le importaba tanto como antes.

No teniendo nada más que decir, lo único que quedaba era entregar mi regalo de aniversario. Saqué de mi maleta una linda caja, color blanca, perfectamente hecha de un material bastante fino y tenía alrededor un hermoso y gigante moño, color rojo. Se la entregué y él la abrió. Su interior estaba aparentemente vacío. Daniel me miró con cara de asombro y con mirada de querer una explicación. Yo comencé a explicarle, le dije que allí había querido empacar gran parte de mi amor. Que esa caja estaba llena de besos, caricias y abrazos, y que a pesar de querer empacar todo mi amor, en la caja sólo cabía una pequeña parte de éste.

Cuando terminé con mi regalo, él me dijo que no tenía regalo para mí, pero que sabía que éste era un choque muy fuerte en mi vida y que por ello había buscado un medio para intentar ayudarme. Sacó de su mochila un libro deshojado, de hojas amarillas y con una portada dañada. Me dijo que lo leyera y que en verdad me ayudaría. Dentro de mí me dije: “por favor, ¿me va ayudar un libro? No necesito leer, lo que necesito es que me digas que vas a dejar a Tania y vas a volver conmigo”. Pero no, eso no lo iba a decir, así que sin mirar siquiera el nombre del libro lo guardé indignada y me fui llorando a mi casa. Me encerré en mi cuarto y sólo lloraba y lloraba. No tenía cabeza para nada pero en el fondo sabía que la única persona que tenía el control de mi vida era Dios y que si Él había decidido que tenía que afrontar eso, lo tenía que hacer. Sabía que mi vida seguía y que tenía que vivirla a pesar que en el fondo no quisiera.

 

Continuará…

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Miércoles, 19 Junio 2013 22:55

Yo no sé por qué nos seguimos engañando

Sí, así como lo leen en el título. Yo soy uno de los tantos estúpidos que se siguen engañando a sí mismos. Creen que porque piensan de manera optimista todo les va a salir bien. ¡¡¡Pues no!!! Ser optimista es bueno para no vivir amargado, pero es una mierda en estos casos.

Usted sabe que no es bueno bailando. Lo sabe. De sobra. Pero es tan marica de irse allá a ponerse de carne de cañón. Además tiene que luchar con su estupidez de no hacer nada permitiendo todo tipo de situaciones. Que se le adelante el “mejor amigo”, por ejemplo, y después decida hablar con usted preguntándose ¿cómo putas llegó ahí? y ¿qué mierdas quiere con la vieja?

Otra muy diferente es que luego de que ya esté borracha, ebria; llegue un hijueputa que en menos de dos horas logre lo que usted, grandísimo maricón, no ha logrado en 3 meses. Eso da lástima. Dan ganas de ponerse a llorar. Pero espere, ¿quién sabe a dónde llegará eso? ¿Será su nuevo novio? O peor, ¿se acordará que lo hizo y seguirá? ¿Se arrepentirá?

Eso no importa en el momento. Usted que es una buena persona, no un aprovechado, decide no hacerle nada a ella en ese estado. Gran error. Mientras usted juega al amigo protector otro malparido está pensando en cómo hacer para pasar un rato rico con ella. Como dirían coloquialmente, hacerle la vuelta. Pero por supuesto, usted no va a saber si las cosas llegan allá.

Sé perfectamente que mañana me acordaré de todo. Será una mierda. Como siempre cuando se trata de sentimientos por una vieja. Ahora comienzo a entender la frase “el que se enamora pierde”. ¡Claro! Sin algo de sentimiento no existiría esta situación. Yo seguramente estaría allá todavía, no aquí escribiendo esto.

Mejor, no me hubiera tenido que aguantar el agradecimiento por un regalo que hice desde el fondo de mi corazón porque me importa (¿o me importaba?) mucho ella. No me hubieran parecido frases de aquellas que lo ponen a uno en el “friend zone” (o “zona del amigo”) por ser una buena persona y un caballero mientras otro se aprovecha, logra lo que quiere y se larga.

Claro, así son las relaciones de hoy en día. El hijueputa por delante. Cuando este cabrón las ha hecho sufrir harto, ahí entra uno como el maricón que las consuela y desea tenerlas mientras ella se enreda con otro, otro y otro. ¿Uno dónde queda?

Está demostrado que ser chévere, detallista y buena persona no sirve para una mierda. De todas formas no se van a enamorar de uno. Va a llegar ese que solo busca obtener lo suyo y largarse, cual político en campaña.

Podría decir perfectamente que esto ha formado un nuevo cabrón, un cafre. Pero estaría diciendo una de las mentiras más grandes de mi vida. Yo, criado por una mujer que no tiene límites para querer a sus hijos y darles buena educación, me considero INCAPAZ de ser un hijueputa con una mujer. Podré escribir toda esta mierda, pero sería incapaz de decirle en la cara “malparida”, al igual que a esos malparidos políticos que nos silencian, por el miedo a que nos quiten las ilusiones. 

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Viernes, 01 Marzo 2013 17:29

Buscando el amor

Estoy viejo, eso no lo puedo esconder. A veces me miro al espejo con el intento impreciso de darme ánimo, de alentarme. -Estás joven- le susurro al tipo del espejo- Aún puedo caminar, aún puedo respirar sin la asistencia de ningún aparato, aún puedo sostener una o varias relaciones sexuales sin preocuparme por viagra. De hecho, no me preocupo nunca por nada porque soy estéril y porque nunca llego a intimar con nadie. Soy un viejo en el cuerpo de un tipo no tan joven.

Y como viejo que soy no hago lo que hacen los jóvenes. Nada de lo que ellos hacen yo lo hago.

Jueves 28 de febrero 10:30 pm

Hay un lugar en el parque de la 93 en Bogotá con la fachada roja y una puerta grande en la entrada. En frente de este lugar un buen número de personas aguardan en una fila que se nutre a medida que la noche madura. Llego ahí en compañía del director del programa de radio que conduzco hace ya algunos meses. Me fumo un cigarrillo en la acera de enfrente y recuerdo mis noches de universitario. Me doy cuenta que en efecto estoy viejo, ya no estoy para enfilarme en la entrada de un bar. Ya no siento ganas de aguantar frio y luego calor humano en medio de la multitud cómplice de una noche de rumba. Prefiero siempre sentarme, tomar algunos buenos tragos con una muy buena compañía hasta que la gana me lo permita. Cuando el director me llamó y me dijo que estábamos invitados al lanzamiento de un video de un grupo musical, intenté inmediatamente inventarme como fuera alguna excusa, creíble o no, pero que me sirviera para evadir dicha invitación. -Doctor Krapula es el grupo, Giovanni- me dijo el director con seguridad y sin duda alguna.

Y bueno, está claro, desistí de la búsqueda de la excusa. Durante el camino entre la oficina donde yo me encontraba y la puerta grande tuve tiempo suficiente para recordar tantas buenas canciones que este grupo le ha dado a mi memoria, a mis recuerdos de joven: La fuerza del amor, El pibe de mi barrio, Para todos todo. Con estos tipos no me emborraché. Escuchándolos pasé muy bonitos momentos con amigos de mi colegio, de mi universidad, varios de los que desconozco su paradero.

Ya estando enfrente de ellos, saludándolos y escuchándolos en vivo puedo decir que valió la pena, valió mucho la pena. Gracias. No por invitarme al lanzamiento del último video “Buscando el amor” que, por ciertom debo reconocerles lo bien producido que les quedó; sino por crear música, por crearla y tocarla, por hacer que esa música llegue y se quede en mí y seguramente en muchos otros y miles más. Gracias por lograr hacerme sentir joven por un par de horas aquella noche y por hacerlo cada vez que llegan a mi corazón y mis pulmones por entre los audífonos de mi celular, Gracias por hacerme cantar sus creaciones musicales en la ducha, por darme sonrisas, muchas gracias Doctor Krapula.

La noche terminó, el video se lanzó con honores y los invitados salimos de la puerta grande complacidos y satisfechos por el show profesional y, sobre todo, amistoso que nos brindaron los integrantes de esta banda. Aquí está su más reciente producción,

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Lunes, 29 Octubre 2012 10:53

Mi vida con todas las salsas

 

 

Con mis 24 años no creo que tenga mucho contenido en mi disco duro como para poder escribirles una columna profunda sobre la vida y todos sus derivados y aditamentos, es verdad cuando dicen que la experiencia es sabia y que los sabios son ancianos. Tengo claro que no soy el más experimentado, y aunque tengo unas cuentas canas, ninguna de ellases de sabio, pero para mi edad si pienso como un anciano, chocho, cansón, aburrido y cascarrabias. Muchos desconocidos se refieren a mi como un desconsiderado y malgeniado, cabron y amargado.

 

Afortunadamente son muchos más los que no me conocen bien, y son ellos los que se toman la agradable libertad de construir por mí, diferentes tipos de pensamientos y personalidades que intentan amoldarse a mi manera de ser, es divertido ver como muchos de ellos pierden su tiempo buscándole formas a mis pensamientos sobrealimentados de libros viciosos, columnas de Jaime Bayly, cintas de Quentin Tarantino y muchos, pero muchos capítulos de los Simpsons.

 

Está claro para todos que ninguno de nosotros tomó la decisión de nacer, ni de vivir, no somos responsables de nuestra presencia en el lugar que por azar sexual nos tocó respirar y envejecer mientras la gran vida goza de eternidad. Muchos se aprenden de memoria su nombre completo, numero cedula, número de teléfono móvil, dirección de residencia y la contraseña del Facebook, y ya, se levantan a diario y se consumen abusivamente el aire de los que podemos pensar y llegar más allá de las fronteras conocidas, fronteras que están esperando con impaciencia el día que cualquiera de nosotros las descubra y nos apoderemos de ellas, tal cual como lo hicieron muchos otros que ya muertos logran escabullirse de los posible reclamos que podamos tener hacia ellos. Como sea, malos o no, atractivos o no, gays o no, fueron vidas que no pasaron de manera anónima por la historia de la humanidad, fueron hombres y mujeres (Juana de Arco y algunas mas) que decidieron tomar decisiones, y eso es lo que muchos ignoran hacer.

 

Cada quien es libre de ser el fracasado que quiera ser, a nadie se le puede obligar a ser una persona exitosa, pero si a muchos es posible influenciarlos para que sean hormiguitas que caminan por todos lados cumpliendo con su rol en la sociedad, logrando con sacrificio y esmero una pensión, una casa de dos pisos y un carro no tan bueno, pero que anda. No quiero sonar acido con mis palabras, y no porque me preocupe ofenderlos, si no porque mi intención es que entiendan el mensaje que les quiero compartir hoy, sin compromiso. Mi abuela, tiene como muchas otras abuelas, una infinidad de frases populares metidas todas entre su monederito de cuero, ahorradas a través de los años. Cada vez que tiene la oportunidad, saca una de esas celebres frases y me la sampa con crudeza pero con mucho amor. “El que no oye consejos no llega a viejo” “Si quiere llorar que sea por quien también llore por usted” “Uno no es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo” etc…

 

Ella, una señora de más de 65 años de experiencia, millones de canas y muchas facultades para ser considerada una sabia, es responsable de mi temperamento y terquedad a la hora de tomar mis decisiones, y si bien a mi edad no he logrado descubrir un nuevo continente, o tomarme el poder de un país a la fuerza, ni tampoco he descubierto la vacuna contra los idiotas, si logré, lo que muchos otros hombres con discursos embriagados de testosterona y adictos al poder no lo han logrado. Yo encontré el amor de mi vida, y lo encontré sin buscarlo, yo me enamoré y logre enamorar al amor de vida, con sacrificio y decisión por supuesto, pero lo logre. Ahora que alguien me diga si a Alejandro Magno no le costó sangre, sudor y lágrimas conquistar con decisión a Fenicia, Egipto, Mesopotamia y Judea entre otros. No todos los hombres logran conquistar al amor de su vida, muchos lo ven lo dejan ir por miedo a tomar una decisión fuerte y enérgica. Grandes han logrado conquistar a otros grandes, como lo hicieron Platon y Aristoteles, el amor demanda compromiso y dedicación, sinceridad y cariño, el amor necesita dos vidas condimentadas para lograr fortalecerse lo suficiente como para perdurar en el tiempo, mientras la felicidad sea uno de sus patrocinadores.

 

Yo, aunque soy un aburrido, amargado y malgeniado bogotano con sed de ser un pésimo escritor, me gusta comerme mi vida junto con la persona que amo, degustarla y sentirla en cada gran bocado que nos mandamos en los mejores momentos, sin miedo a engordarnos y con la responsabilidad de darle pequeños mordiscos a quienes quieran hacer parte de nuestro proceso. Mi meta personal no es ser un gran arquitecto, o el más tramoyero abogado, yo no pierdo tiempo buscando la manera de ser el más grande empresario, yo ya tengo en mi vida lo que muchos hombres no han logrado encontrar, por eso mi meta personal es comerme mi vida a diario sin desperdiciar una sola morona, y con el nítido deseo, que el día que muera, no dejarle sobras a nadie. 

 

Mi vida, me la como con todas las salsas, y usted?

 

Twitter: @Acevedocol 

 

 

Fuente fotografia. mqciencia.com

 

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