Martes, 12 Noviembre 2013 18:59

Me violaron en Andrés Chía

Si uno vive en Bogotá y quiere pasar un rato de festejo con el gusto de consumir algunos tragos y en asociación de amistades, el peor plan que se pueden ingeniar es ir a Andrés Carne de Res Chía. Eso de conducir en medio de la oscuridad nocturna por la Autopista Norte o la salida por Cota hasta un restaurante bar rechazado por la ciudad, parquear en un potrero y formarse en una fila interminable para entrar a un lugar al que no le cabe una sola persona más y adicionalmente la comida y el trago resultan ser supremamente costosos, me parece un despropósito.

Andrés Chía hace mucho tiempo dejó de ser el restaurante reservado y divertido que solía ser en la época en la que eran pocos los que asistían al lugar, en la época en la que uno iba con agrado y tranquilidad.  Dejé de asistir al restaurante del señor Jaramillo después de tener que soportar la incomodidad de compartir un limitado espacio con gente de dudosa reputación. Ahora Andrés Chía es el refugio predilecto de caballeros mal vestidos que llegan a la puerta principal siempre en Toyotas blindadas con la silueta de una vaca estampada en el vidrio trasero del penoso automóvil que conducen con galantería aparente.

Los tiempos han cambiado y ahora estos “comerciantes” ya no se muestran con la desfachatez y ordinariez con la que se exteriorizaban en la década de los años 80. Ahora intentan pasar por gente educada y se presentan como comerciantes y ganaderos prósperos, enérgicos y trabajadores industriosos en un país hermoso como el nuestro. Caballeros que lo único que buscan es crear empresa y dar empleo con todo el compromiso del caso.  Sus bellas acompañantes ahora procuran no exagerar con sus atributos y ellos prefieren seleccionar más bien a niñas educadas y de prestigio social. Ojalá y sean universitarias, que se sepan vestir, que sepan utilizar los cubiertos y que entiendan algo de inglés. Es que para estos hidalgos incomprendidos el tema de mostrarse hoy en día como hombres de prestigio y con algo de conocimiento en medio de sus burdas demostraciones de fortuna, es una tarea que deben cumplir con juicio y responsabilidad.

A mí en mi casa me enseñaron a distinguir entre los comerciantes decentes y los comerciantes vulgares. Por eso puedo decir que a ese restaurante de tanto nuevo rico que quiere ir, la gran mayoría son comerciantes vulgares. Esos piscos con camisas “Armani” abiertas a medio pecho y accesorios dorados son hombres con los que no pretendo tan siquiera cruzar una sola palabra, ni por equivocación. Por eso es que prefiero alejarme de cualquier compromiso que me implique entrar al restaurante que además se convirtió en un sitio turístico colombiano.  

También me enseñaron a acudir solamente a eventos y establecimientos que me ofrezcan seguridad y respeto. Por eso es que yo no quise nunca más regresar a ese restaurante, así como nunca he querido conocer el ambiente en la Primera de Mayo o en los bares de la 45 con 13. Uno debe saber a qué sitio entrar y el riesgo que se puede llegar a desafiar.  

La noticia de hoy es la presunta violación de una jovencita de 19 años que asistió al restaurante con algunas prendas sugestivas y mínimas de material. Y la gran noticia no es noticia porque hayan violado una jovencita con minifalda una noche fría de fin de semana, la noticia es la gran noticia porque no la violaron en un parqueadero de un asadero en Bosa, sino que el acto abusivo fue perpetrado en el parqueadero del distinguidísimo y apetecido restaurante Andrés Carne de Res en Chía.  Yo no quiero de ninguna manera justificar cualquier asalto en contra de la dignidad de alguna persona, ni mujer ni hombre, pero en Colombia la gente siempre corre en defensa de quien se vea peor librado. No siempre el más débil y el que se muestra como mártir resulta ser la víctima en realidad. El problema no es la ausencia de ropa ni la exposición de la misma, nada justificaría el abuso hacia ninguna persona teniendo como justificación la belleza o las prendas de vestir de la víctima, pero debemos entender que no tenemos la fortuna de vivir en la capital de Francia o en la de Austria, nos tocó vivir en la capital de Colombia y eso trae ciertos riesgos que nos obligan a pensar muy bien con quién hablamos y en dónde nos divertimos.  Yo no voy a Andrés Chía simplemente porque la gran parte de sus clientes son personas de dudosa reputación, entonces prefiero no alejarme mucho de mi ciudad y más bien buscar un establecimiento en donde me pueda sentir tranquilo y a gusto.

Andrés sigue siendo para muchos el lugar perfecto para ir y dejar un dineral a cambio de vivir unas cuentas horas en medio de toda esa gente extraña y así poder tener la dicha de decir que se estuvo en Andrés Chía, porque para muchos resulta toda una proeza consumir en el sitio de moda. Yo no quiero gastar mi dinero en ese lugar, pero si regreso tal vez algún día, ya sé que debo proponerme utilizar vestuarios cortos y muy sugestivos, ya sé que debo adentrarme en las profundidades desvergonzadas de los parqueaderos dispuestos por el lugar y así poder decir entonces que me violaron en Andrés Chía.

 

Giovanni Acevedo

 

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Martes, 05 Noviembre 2013 19:54

Malditos bogotanos

A mí me cuesta mucho creer que en Bogotá viva gente decente. Y la poca que vive es tan exigua que rara vez uno tiene el placer de tropezársela por la calle. Bogotá es hoy en día el pueblo más grande de Colombia, con un bus rojo que transporta gente sudorosa aplastada contra los vidrios y un montón de hampones merodeando por ahí buscando a ver qué pendejo se encuentran para robarle con descaro sus pertenencias. Uno en Bogotá solo está seguro dentro del carro, con los vidrios arriba y el seguro de las puertas ajustado, en Andino, Unicentro o Hacienda Santa Bárbara. O en el apartamento o en la oficina. Andar por las calles de esta capital resulta un sacrificio para todos los que intentamos sobrevivir a los atropellos de todos esos pizcos que dicen ser bogotanos y que lo son -en últimas-  sin importar de qué pueblo vengan. Si viven aquí, entonces son bogotanos.

No importa si usted es peatón, conductor de automóvil, moto o tiene la desdicha de andar en carro blindado. En Bogotá nadie está ni seguro ni tranquilo. A diario uno debe sortear los abusos de todos esos que dicen ser “gente de bien”, pero que en realidad resultan ser unos malditos bogotanos. El que se cruza los semáforos en rojo a medio día, el que se estaciona en una calle principal, el que no cruza por los puentes peatonales, el que bota la servilleta por la ventana del carro, el maldito que no usa nunca las direccionales, el torpe que no sabe que las cebras fueron pintadas para que la gente pase sobre ellas cuando el semáforo lo indique. El pendejo al que se le olvida respetar la fila, la bruta que no entiende que las sillas en los buses no son para la que use los tacones más altos sino para la persona que más la necesite. El animal que baja los vidrios de su Spark engallado, se pone unas gafas falsificadas y sale por la calle con el reggaetón a todo volumen. El tipo que pispea a cuanta vieja con jean ajustado y sin bolsillos traseros deambula por ahí.  

No hay derecho. No se puede vivir en una ciudad invadida por tanto guache. Pero es que la vaina no es solamente de los ciudadanos, también es de la institucionalidad y la eficiencia de sus funcionarios y de sus obras publicas. Calles estropeadas, sin demarcación, semáforos inservibles y otros innecesarios. Puentes averiados, alcantarillas destapadas, indigentes lavando los vidrios de los carros y hasta supermercados instalados en los semáforos más concurridos y tediosos.  Si usted quiere agua, cigarrillos, la prensa o un poco de marihuana sólo tiene que detenerse en un semáforo y esperar la oferta del día.

Si después de cada una de mis columnas me han tildado de maricón, de ladrón y hasta de uribista resentido, entonces que ahora me tilden de clasista, pues no me extrañaría, incluso creería, que por fin acertarían en tanto insulto que lanzan sobre mi nombre en un torpe intento de afectarlo. Que una parte de mis lectores me insulte y me envíe correos ofensivos no me perturba, más bien me alegra, me divierta. Lo que sí me perturba es la misma señora obesa que intenta limpiar el vidrio de mi parabrisas de lunes a viernes en el semáforo de la 79 con Caracas. Y el problema no es que me lo limpie, el problema es que no lo limpia, lo ensucia, lo engrasa, lo estropea y tiene el descaro de solicitar dinero por enmugrar el vidrio de mi parabrisas. “El trabajo no es deshonra” diría mi abuela en un acto inmenso de compasión que la caracteriza. Si la señora con sobrepeso quiere fidelizar su clientela, entonces que se preocupe por de verdad limpiar los vidrios que, por suerte, deben detenerse en su puesto callejero, que utilice el producto indicado, que sea cordial, que se muestre profesional. Esa vaina de despertar pesar a cambio de unas cuentas monedas me resulta irrespetuoso.

Bogotá es el destino para muchedumbre en busca de un mejor futuro, en busca de estabilidad y oportunidades. Sin duda esta ciudad puede ofrecer lo que toda esa gente busca. Trabajo, estudio, circunstancias bien aventuradas que le faciliten el progreso a quien lo busque con trabajo y compromiso. Y el problema no es que nosotros los recibamos aquí con gusto y, en mi caso, con resignación, sino que lleguen y la aprendan a querer. Yo escucho a diario gente lamentarse de la clase política, de la clase alta, pero nunca de la gente que atenta contra el buen vivir. No creo que sean los políticos los que conducen borrachos o los que se roban las alcantarillas o los que le arrebatan los bolsos a las señoras desprevenidas. Las calles sucias, los parques averiados, los sanitarios públicos estropeados, los hinchas de fútbol muertos a manos de sus colegas, muchachos que le entregan su vida a la suerte por algunos segundos mientras intentan entrar en alguna estación de TransMilenio a la fuerza. Debo reconocer que vivo feliz en mi ciudad, pero no tranquilo ni satisfecho como debería vivirla. Creo que mi lugar está lejos de todo este caos, creo que debo alejarme de esta realidad cuanto antes, lo más rápido posible, antes de que algún maldito e irresponsable bogotano termine por mal obrar mi existencia.

Ahora debo vivir aquí, aunque muera de ganas por salir corriendo, aunque no soporte con agrado los excesos que provoca tanto libertino. Mis obligaciones laborales y monetarias tienen raíces lo suficientemente profundas como para mantenerme un buen tiempo en esta ciudad incoherente y díscola. Espero no estar muy viejo para poder disfrutar de una Bogotá tranquila en la medida de lo posible. Una capital con los servicios necesarios para poder vivirla con eficiencia y unos conciudadanos que no me generen temor ni asco. Quiero caminar por las calles limpias y ver gentes educadas, consumidoras de libros y respetuosas de las normas básicas de convivencia. Quiero ver hombres besándose por ahí y mujeres caminando tranquilas, sin temores ni prevenciones.

Por favor, intentemos día a día alejarnos del perverso anonimato y de la cansona y repugnante realidad de los malditos bogotanos que, con sus acciones matutinas, logran desbaratar cualquier buena acción de quien sea que quiera vivir en una tranquilidad, aunque sea temporal. Usen las direccionales, respeten las filas, no se disputen los puestos en ese aparato enorme, rojo y grotesco que dicen llamar sistema de transporte masivo. No conduzcan ebrios, y no consuman marihuana arbitrariamente. Sean felices en medio de toda esta realidad vergonzosa. 

 

Giovanni Acevedo

 

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Martes, 15 Octubre 2013 17:42

¿Firma por Uribe?

Comenzó en forma la recolección de firmas para el Centro Democrático. Ya hace algunas semanas, los más cercanos colaboradores del ex presidente Uribe con la camiseta blanca que los identifica y los formatos emitidos por la Registraduría Nacional, decidieron salir a las calles bogotanas en busca de las firmas que les darán su personería jurídica. No he tenido la oportunidad de encontrarme en algún lugar con estos tipos, no los he visto ni he hablado con ellos.

Domingo 9:30 pm

Don Giovanni, que pena llamarlo a esta hora pero es que me llamaron los doctores. No se preocupe, pero dígame, ¿se encuentra bien su salud?. Sí señor. ¿Para qué lo llaman los doctores si su salud está en orden? Me llamaron los doctores del trabajo de Uribe, están buscando gente para trabajar, que don Uribe necesita gente para trabajar. Qué bueno que generen empleo, me alegra mucho eso. Sí señor, pero me dijeron que fuera el martes a la iglesia esa de los cristianos a las 7:30 am. ¿Cuál de todas? Esa de la 30, la grande, la que le roba plata a la gente y usan datafono. No sé cuál sea. Ay don Giovanni la caris… algo. La Carismática Internacional, ya sé cuál es. Sí esa, esos malparidos son severos ladrones, no ve que mi mamá iba y le pedían la de plata. Bueno, ese es su negocio, ellos venden un servicio y los otros lo pagan, es lo básico del comercio. Uy no don Giovanni pero la retumbada esa vaina. Bueno, a mí no me corresponde tomar posición frente a esa actividad, puedo decir que a nadie obligan a asistir ni a aportar dinero. Sí señor, y don Giovanni, usted que me aconseja, voy a esa reunión del martes, o no mejor no, es que la última vez fue puro caramelo. ¿Qué pasó la última vez? Nos citaron también allá, y estaban sus amigos, el gordito chiquito, el costeño, todos ellos, a mí no me saludaron, y habló un señor que como que quiere ser presidente algo así, nos llevaron de relleno, usted sabe don Giovanni que uno no está para perder plata y que lo hagan ir a uno a escuchar a un man de esos pues no es justo. Ellos son buenos tipos, y esos son los gajes del oficio, yo no he hablado últimamente con ellos y no tengo como asegurarle que está vez la intención de la reunión sea laboral, lo único que le puedo decir es que vaya, y conozca de primera mano lo que tienen por decir, eso sí, no mencione mi nombre, a los uribistas no les agrada mi nombre.

Esa noche, en las noticias de la red independiente hablaron sobre la recolección de firmas por el Uribe Centro Democrático. En las tomas pude encontrar el rostro de un hombrecito desagradable, desaliñado, feo, andrajoso. Dueño de un carrito rojo igual de desagradable a su rostro. No me extrañó verlo en medio de los uribistas, como tampoco me extrañaría verlo en medio de los petristas o pidiendo trabajo en el lado santista.  La dinámica de la política solicita interlocutores como este, que busquen orificios en donde se puedan sentir medianamente significativos, mientras los realmente importantes se abren camino en medio de un tumulto de competidores feroces que no dudarán nunca ni tendrán concesiones cuando de pelear por sus aspiraciones se trate. La recolección de firmas a favor del movimiento uribista no se ha sentido, yo por lo menos no he tenido la fortuna de encontrármelos en alguna calle bogotana. Tal vez porque no cubren con eficiencia toda la ciudad, o porque hasta ahora se están organizando, y si tenemos en cuenta que en frente de la organización logística está el señor Juan David Vélez, entonces no sé qué tan efectiva sea la dinámica. En realidad me agrada que el encargado de seleccionar el personal sea este muchacho candidato, desde ya quemado al Senado de la Republica, me agrada porque debo entonces suponer que sus subordinados deben cumplir con algunas especificaciones que nos resulten agradables y convenientes, a él, a algunos de sus compañeros de lucha y a mí, así me toque verlos a lo lejos, así me toque imaginármelos únicamente.

Martes 11:45 am

Don Giovanni, yo me voy de esto. ¿Qué le pasó? Me pusieron a trabajar con un man ahí, y ese man es todo mandón y tiene una esposa gorda, fea y brava. ¿Qué les dijeron? Que nos van a pagar disque $150 pesos por firma, que tenemos que hacer mínimo 8 hojas diarias y que nos van dar $10.000 pesos de subsidio diarios, el sueldo está bueno don Giovanni pero es que trabajar con ese man no aguanta. Hombre, tenga paciencia, trabaje con ánimo, y aguántese al pisco ese, hágalo sentir importante, a él le gusta eso. ¿Y estohasta cuándo va don Giovanni? Hombre, yo no estoy al tanto de las decisiones de ese grupo de trabajo, lo que yo le diga sería especulación. Y por qué no trabaja con Uribe don Giovanni, ese man tiene mucho respaldo y fijo gana. Porque Uribe es un político que le debe muchas respuestas respetuosas y claras al país, respuestas que no ha querido dar y eso pone en duda la honorabilidad de alguien tan cuestionado como él, con su trayectoria, con su historia. ¿Usted sí cree don Giovanni que saquen presidente? Absolutamente no, no tienen cómo, y ellos lo saben, ellos son racionales y entienden que ninguno de sus precandidatos tiene opciones para dar la pelea en las urnas, ellos saben eso. ¿Ninguno de verdad? Oscar Iván Zuluaga podría ser un buen candidato, pero su estrategia carece de efectividad, además de estar rodeado de ineptos, y de competentes muy celosos de sus reconocimientos personales, eso hace que no logren ser un equipo compacto, que yo me entere de estas cosas es una prueba que están fragmentados. ¿Y de todos sus ex amigos quien es el que manda? Yo creo que ni siquiera ellos lo saben, porque todos deben tener la intención de ostentar alguna responsabilidad que les dé respeto y superioridad. Hace un tiempo el señor Uribe decidió que su representación en el comité de recolección sería un tipo joven, muy allegado a él, uno que se ha dedicado a acompañarlo a cuanto evento y reunión decide asistir. Esa decisión causó molestia en otros jóvenes que siempre han querido trabajar con esmero para el señor Uribe, y aseguraron que no era justo trabajar para hacerle campaña al otro muchacho. Pero aun así hoy están recogiendo firmas. Yo le puedo asegurar que el esfuerzo debe ser enorme, internamente están completamente maltratados. ¿Pero entonces don Giovanni, el doctor Uribe a quién apoya a Pachito, Zuluaga o al otro? Uribe es un zorro, él sabe manejar a la gente, pero su apoyo está con Oscar Iván Zuluaga, pero los medios, los empresarios y las encuestas están con Pachito. ¿Entonces que van a hacer? Ya Uribe tomó la acertada decisión de no hacer consulta, ahora van a elegir al candidato del uribismo a dedo como dice Pachito, y a lo que él se opone porque sabe que elegirán a Zuluaga. El doctor que nos va a pagar, uno como gordito, de apellido Vélez, que es como raro, ¿es verdad que es candidato al Senado? No es raro hombre, es gay, solo que él no lo acepta, yo he intentado por medio de mis columnas, hacerle entender que ser gay no es una condición vergonzosa ni que exija reserva alguna, le he dicho que ser pasivo y loca es tan legítimo y respetable como ser uribista, si él es feliz entonces que se haga en la posición que más disfrute. Y si es candidato al senado, aunque en un puesto pendejo, cualquiera que esté después del número 15 debe estar seguro que su intención de llegar al senado es imposible. A él le gusta pedir firmas anunciando su candidatura, así la gente no sepa quién es él. Si yo estuviera en su lugar buscaría el voto gay, es un voto que está abandonado y él podría encarnar sus demandas y defenderlas con el mismo ánimo que defiende las uribistas. Usted don Giovanni por que no se lanza a algo, yo voto por usted. Eso dejémoslo para otra conversación si le parece bien. Sí señor, usted me perdona tanto interrogatorio pero como yo poco de política, me gusta preguntar y preguntar. No se afane. ¿Firma por Uribe? No señor, yo no firmo por ese señor.

La tarea del grupo de recolectores de firmas y de sus coordinadores no es fácil, tampoco es completamente difícil. Van a necesitar constancia y mucho trabajo, además de elegir con inteligencia los puntos y la hora en que decidan solicitar las firmas. Yo les deseo suerte, les deseo éxitos, aunque poco les importe, los entiendo. Espero verlos pronto.

Si necesitan formularios, hay por ahí un carrito rojo desvencijado y equipado con GPS y algunos accesorios más que lo harán fácil de identificar, ese carrito les facilitará información.

 

Giovanni Acevedo

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Domingo, 01 Septiembre 2013 14:16

Bievenido Howard Schultz

Supongo que el 99% de esos que ahora se oponen a la llegada de la cadena de tiendas de café más grande del mundo no tienen ni idea quién es Howard Schultz, ni tampoco deben saber en qué condiciones entra esta multinacional al mercado colombiano, tampoco se deben haber puesto en el ejercicio de estudiar los beneficios o posibles perjuicios que esta empresa pueda traerle a nuestro hermoso país de gente en ruana. Y no me asombra que sea así, Colombia es un país rico en gente bruta, Colombia es el único país del mundo en donde la gente no lee, no investiga, no conoce, no sabe nada. En Colombia, como la gente es bruta, entonces no tiene la capacidad de entender ni de razonar, son como extraterrestres, pero extraterrestres brutos. Lo malo de esto es que son muchos.

Son personas que les encanta “aportar” el típico granito de arena y lo hacen de la manera más acomodada posible, porque como dice Jaime Garzón: este es el país del facilista, del cómodo. Y como ponerse una ruana y salir a las calles a decir que apoya a los campesinos o subir al “face” fotos en ruana (cosa ordinaria, pero no la foto en ruana sino la expresión 'face') es mucho más fácil que leer, investigar y entender, entonces todo el mundo opta por el “face” y la ruana. Se sienten revolucionarios y héroes compartiendo imágenes y videos con todo el mundo, invitan a conocer su verdad y se enfrentan a todo el cosmos con argumentos miopes y simplones. Una semana después están otra vez chupando cerveza y haciéndose la paja con la misma revista vieja y maltratada heredada del abuelo.

Yo no tengo ruana, ni camiseta de la Selección Colombia, ni salgo a las calles a ventilar arengas en contra del mundo, ni escondo mi rostro detras de trapos olorosos, trapos “enmarihuanados”, ni le aviento piedras al Esmad, ni le arreo la madre a la policía. Yo soy de esos colombianos sensatos, de los que sí pagamos TransMilenio, de los que respetamos la fila, de los que no tira basura en las calles. Yo hago parte de los colombianos que quiere a su país de manera controlada, sin fanatismos, sin desmanes, sin revoluciones absurdas. Me molesta y me avergüenza ver tanto tontarrón invitando a no consumir en las próximas tiendas de Starbucks, tanto imbécil brindándole apoyo a los campesinos sin conocer el campo, sin entender en realidad cuál es la problemática de esos verdaderos colombianos que no le aportan granitos de arena al país, sino que le aportan toneladas de legumbres, frutas, verduras, tubérculos, materia prima, etc. Me tenía que desahogar.

 Ahora sí voy con el tema de Starbucks.

Afortunadamente las exigencias que hacen algunos grupos en Facebook no tienen ni piso ni futuro (como todas las intenciones virtuales últimamente). El próximo año se abrirán en Bogotá las primeras seis tiendas de Starbucks llegando a por lo menos cincuenta tiendas en todo el país en los siguientes cuatro años. La multinacional no llega sola, lo hace con el acompañamiento de la Federación Nacional de Cafeteros y en alianza con Nutresa que, para los que no saben, es una multinacional colombiana con presencia en doce países y con plantas propias en ocho de ellos,

Nutresa tiene activas setenta marcas en el mercado llevando así sus productos a sesenta y cinco países en los cinco continentes. La marca estadounidense de café hará una inversión inicial de 25 millones de dólares en el país. Aunque las primeras tiendas se abrirán hasta el próximo año en Bogotá, Starbucks llegó al país hace un año con la creación del Centro de Apoyo Starbucks en Manizales. La gente no conoce, y como consecuencia, dice sandeces.

Yo no soy economista ni administrador de empresas, ni estudie comercio exterior, yo no soy nadie. Y es que para entender algo tan básico como esto no hay que tener un MBA. Tan solo hay que leer lo necesario para comprender cómo funciona el mercado cafetero, aquí y afuera. El gremio cafetero ha hecho conocer sus incomodidades frente a los precios de producción y precios de venta del café. Ellos afirman que los precios de producción en ocasiones exceden el 25%, entonces aspiran que seamos nosotros, los colombianos, quienes asumamos esa diferencia y les subsidiemos $1.400 pesos por kilo. Si eso fuera así, nos tendríamos que alistar para ayudarles en la cosecha de este año con $ 1 billón y, además de esto, pretenden que este subsidio continúe por lo menos hasta que el precio deje de estar por debajo del costo de producción.

Lo lógico en este caso sería replicar la solución dada en países también cafeteros como Guatemala, Vietnam, Brasil y algunos países africanos que enfrentan este mismo mercado. Ajustar los costos de producción al precio internacional. Pero esto no lo conocen los encapuchados que destrozaron el centro de Bogotá en actos de vandalismo, ni lo conocen los colombianos que, en un acto de solidarización oportunista, aseguran en las redes sociales apoyar lo que no conocen.

Colombia está empezando un buen momento en producción del grano materia prima de la firma Starbucks, de Juan Valdez, Oma y pequeños empresarios que intentan darse a conocer en el mercado. Este año se alcanzaran los 10 millones de sacos, según la Federación Nacional de Cafeteros, además de eso contamos con más de 500 hectáreas de cafetales renovadas, lo que en castellano significa disfrutar de plantaciones jóvenes y resistentes, cosa que no pasa en países vecinos como Perú y Ecuador y algunos en Centroamérica, quienes están afrontando el avance de la roya y el envejecimiento en sus cafetales.

Pocos colombianos saben qué es Procafecol, y los que lo saben seguramente no se cubren el rostro con la intención de atentar contra la fuerza pública. Podría escribir un libro explicándoles los avances de nuestra industria cafetera en los últimos años y las metas a las que le estamos apuntando con determinación. Una cosa es vender sacos de café y otra cosa es vender café con leche o granizado de café. Los colombianos estamos acostumbrados a no querer esforzarnos en nuestras tareas diarias. no nos gusta madrugar, no nos gusta trasnochar, no nos gustan los lunes a no ser que sean festivos, no nos gusta caminar, no nos gusta TransMilenio, no nos gusta nada. Somos las personas más quejonas que conozco.

Yo soy amigo de la competencia. El mercado exige la competencia para incentivar el mercado y mejorar los productos o los servicios. Así como apoyo la llegada de Starbucks al país, apoyo también la expansión de Procafecol en el exterior. Ya contamos con tiendas en México, Panamá, Perú, Chile y Estados Unidos y estamos avanzando en la apertura de 45 tiendas en Perú durante los próximos tres años. Contamos con 63 tiendas en el exterior y espero que en los años que vienen ese número crezca con celeridad.

Llevo 25 días en Colombia después de permanecer tres meses en el exterior, en un país donde hay tiendas de Starbucks por doquier y ni una sola de Juan Valdez o cualquier marca colombiana. Mi primer café en este país fue en una tienda de Procafecol y me encontré con que ahora uno puede acumular puntos por cada compra, puntos que son redimibles en productos en cualquiera de sus tiendas. Hasta ayer llevo un poco más de mil puntos. Esto entonces me hace entender que Juan Valdez ya comenzó a cambiar su mecanismo de fidelización de clientes, cosa que me alegra, porque no solamente se alista para la llegada de la competencia sino que mejora su atención al cliente y muy seguramente conoceremos nuevos productos, nuevas presentaciones y en algunos casos mejoras en los que ya consumimos. El empresario que viene creciendo con dificultades, pues que siga luchando, para nadie es fácil crecer y posicionar una marca; y cuando logre ser grande prepárese para los que lo tilden de querer aplastar a los pequeños empresarios que quieren ser grandes.

 

Feliz domingo para todos.

 

Giovanni Acevedo

 

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Martes, 20 Agosto 2013 10:36

El Edil de Kennedy

Entré a un café del centro de Bogotá, en un segundo piso, muy concurrido y conocido por esos abogados de corbata amarilla, camisa roja y vestido color claro remendado en las axilas con hilo de cualquier color; esos que andan con su agenda dos años atrasada debajo del brazo y exhiben con elegancia un anillo enorme de piedra negra y un reloj dorado. Le pedí a la señorita camarera un café grande, oscuro y sin azúcar. Le hice énfasis en mi pedido, un café grande y sin azúcar por favor, se lo dije con luminosidad, con mesura. El hombre que me acompañaba amablemente, poco agraciado y testarudo, comenzó con su libreto diario.

El pesimismo, el escepticismo y en algunos casos la falta de coherencia son los ingredientes preferidos para conformar su discurso dicharachero al que no he logrado acostumbrarme. Sin que él se dé cuenta, siempre le cambio de tema para evitar que mi mal humor llegue al estado que siempre intento impedir. Dos mesas hacia el fondo de la zona de fumadores, estaba sentado el edil de Kennedy con uno de sus ayudantes. A mí me cuesta mucho trabajo saludar al que no se le ven ganas de saludarme, me cuesta trabajo levantarme de mi mesa, acercarme a la otra y extender mi mano; y sobre todo me cuesta trabajo sonreír cuando de mostrar amabilidad se trata. El edil de Kennedy, quien me conoce, evitó saludarme, su ayudante, un joven de figura atlética y melena castaña, se percató de mi presencia y en varias ocasiones lo sorprendí mirándome. Quise creer que le gusté y que sus miradas tenían alguna intención de cortejo, pero me di cuenta que mis conjeturas apresuradas no se aferraban a la realidad y con un gran sorbo de café sin azúcar respondí la llamada del caleño.

El caleño es un joven político con buen humor, me busca para que me mude a Cali, para que me vaya a vivir allá, para que sea yo quien le maneje su campaña política a la Cámara de Representantes. Yo le gradezco su invitación, le aseguro que no podría pasar largas temporadas en tierras calurosas, que prefiero vivir en tierras frías, que me exijan utilizar ropa pesada, abrigada. Le explico al caleño que mis responsabilidades me obligan a permanecer radicado en Bogotá y le agradezco constantemente su invitación y su voto de confianza. Es que en Cali no me conoce nadie, aquí en Bogotá tampoco, pero yo sí conozco a muchos, como al edil de Kennedy.

El edil evitó saludarme y su ayudante no evitó mirarme en varias oportunidades. Pagó la cuenta y los dos abandonaron el establecimiento comercial.

A los políticos se les olvida caminar despacio, y muchos cometen el tonto error de querer caminar rápido, de avanzar con celeridad y conquistar cada vez más poder. Al expresidente Uribe le pasa y a sus fieles también. Por eso ahora vemos candidatos del uribismo como arroz, los que buscan ocupar una curul y ganar imagen a costillas del “Gran Colombiano”, entonces se bañan en hierbas, se toman bebedizos y se entregan al uribismo como única estrategia política para ganar en la urnas. Porque es que Uribe ya no es presidente (afortunadamente), pero ahora es un chamán, es casi que un santo al que se encomiendan con fervor todos esos que, sin tener trabajo ni nombre, están confiados en ser elegidos. No por ellos, no por quiénes sean ellos; sino por ser uribistas, lo demás no les importa. Para ellos lo realmente importante es que sean uribistas y que se rasguen las vestiduras y que se unan para hacer spam, para atacar a los demás; si están graduados. si tienen trabajo con la comunidad o si son sinceros o si demuestran electorado, eso no les importa, Uribe lo puede todo.

Pero no solo los uribistas, también los liberales, los conservadores, los del Polo, los Progresistas, los Verdes, los blancos y los negros. Aquí hay de todo, desde el señor desconocido políticamente que diariamente y con religiosidad se posiciona en la esquina de la Av. Jiménez con Séptima en Bogotá, pasando por el costeño mantecoso experto en citar frases célebres en sus discursos acartonados y que le lanza halagos a Uribe, a Miguel Gómez y a Benedetti ignorando que ninguno se lo soporta y ninguno lo quiere ver como representante de nada ni de nadie, el boyacense uribista que después de quemarse en su intento a la Cámara por Bogotá, ahora quiere quemarse en un intento al Senado de la República.

El edil de Kennedy, de quien no soy amigo, tan solo conocido; tomó de decisión de hacer parte de la lista a la Cámara por Bogotá del Partido Liberal. Lo que un mal escritor desocupado y servidor de tintos, como yo, diga no tiene valor ni importancia, en estas líneas no se define nada ni se esclarece nada, por el contrario, aquí todo se oscurece y se enreda más. No creo que llegar a la Cámara por Bogotá sea una tarea extremadamente complicada, tampoco es fácil, es cuestión de estrategia y coyuntura, y de recursos indudablemente, recursos que aumentan considerablemente dependiendo del tipo de campaña que se quiera implementar.

Los votos están divididos en dos: el voto popular, que resulta poco fiel y costoso, y el voto de opinión, que resulta juicioso y económico. Conociendo la campaña que el edil de Kennedy realizó, y entendiendo la manera como se le inyectó dinero a su trabajo en la localidad, puedo asegurar que si ese mismo mecanismo lo replica en toda Bogotá, su campaña a la Cámara resultará supremamente costosa. No tengo nada en contra del eil, ni en contra de su trabajo ni de su aspiración a la Cámara por Bogotá. Creo que la política exige gente joven y nueva para generar cambios verdaderos, para depurarse. Y este hombre delgado pueda generarle a los bogotanos credibilidad y así salir victorioso en las urnas, solo espero que su compromiso sea real, sea sincero, sea sano para la política. Espero que no exista afán de correr, espero que su aspiración tenga más que ganas, conocimiento y preparación para el cargo al que se está postulando. Sería tal vez responsable concluir su responsabilidad como edil, luego sumar trabajo político y reconocimiento en toda la ciudad para tomar la decisión de ser candidato a la Cámara.

En este momento no votaría por el edil de Kennedy, creo que su aspiración está impulsada por su padre, un político curtido y experimentado, muy conocedor de la política tradicional y arrastrada por la maquinaria, cosa que yo no comparto. Los nuevos votantes deben hacerlo por compromiso, con responsabilidad, no por conveniencia personal o por un asado en el parque central del barrio. La política exige cambios, y esos cambios se deben dar desde ya, desde la base, desde el comienzo.

Feliz tarde

 

Giovanni Acevedo

 

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Te has dado cuenta que ese viaje que se te metió en la cabeza de modo caprichoso ha resultado, hasta ahora, ser un viaje beneficioso académicamente, y más que eso, favorable para tu corazón, para tus emociones, tus afectos, para tu paz interior. También te ha servido para comprobarte una vez más que eres definitivamente una mujercita cuando de sentimientos se trata.

La gente que dice conocerte, sin en realidad conocerte, conoce un hombre fuerte, recio, de un genio templado y de un humor inclemente. Te conocen como un hombre circunspecto, prudente, de pocas palabras, con la mirada fría, insípida, pero la verdad es que eres una mujercita débil, que cada noche antes de dormir, después de practicar algunas palabras en francés con tu roommate, siempre y sin excepción recuerdas a las personas que en una demostración infinita de cariño y sacrificio te han soportado y te siguen queriendo después de tanto tiempo. Esas personas que han compartido momentos excepcionales de su vida contigo, esas que han hecho que sonrías, que quieras seguir vivo y que quieras seguir sonriendo con ellos, con los que quieres inmensamente.

A mí no me puedes mentir, no te molestes con tus actuaciones y tus respuestas cortantes y secas, que yo te conozco perfectamente y sé que si bien estás feliz aprendiendo, leyendo, escribiendo, caminando y recordando viejas épocas en ese país hermoso en el que te encuentras; también quisieras regresar pronto. Quieres abrazar a tu madre, a tu hermana y a tu abuela. Yo sé que quieres estar en la comodidad de tu casa, te hacen falta, te hacen mucha falta. Ya te estoy viendo ahí, sentado en tu cama con la luz apagada y tus ojos muy despiertos, escribiendo desaforadamente, dejando constancia de tu vida, de tus momentos, sin hacer mucho ruido porque al francés eso le puede molestar, y él es un arquitecto en formación que debe batallar contra el sueño todas las mañanas, debe luchar contra la complacencia de sus cobijas y desprenderse de ellas en un acto de valor, de tesón.

Tú crees estar enamorado, pero no sabes si debas estarlo. No estás seguro si sea sano contener tanto amor dentro de ti, aun y cuando ese amor sea tan delicado, plácido y confortable como la cama del francés en las mañanas, aun y cuando ese amor en ocasiones resulte caprichoso y tormentoso no estás seguro si te conviene o no, y por eso es que lo piensas tanto, lo analizas, le intentas dar una definición como si estuviéramos hablando de palabras hermosas que han sido arrinconadas en el pasado por los nuevos usuarios del idioma castellano.

Lo cierto es que desde hace ya casi dos años y medio no hay un día en que no tengas un fastuoso pensamiento en el que no incluyas a tu amor narcótico, un amor que ha resultado para ti la droga más efectiva. Cada beso, cada sonrisa, cada caricia malintencionada, cada abrazo demoledor de huesos, cada momento en tantos lugares, los recuerdas todos, como una muy buena película, recuerdas lo bonita que ha sido tu relación con quien ha sido inmensamente complaciente contigo, infinitamente complaciente. Creo que sigues enamorado, creo que sigues respirando y sigues escribiendo. Aunque no escribes mejor, aun lo sigues haciendo.

Debes, por primera vez en tu vida, estar tranquilo, sin afán, sin correrías, sin estar pendiente del tiempo y debes tranquilizarte. La vida pasa rápido pero la felicidad se disfruta lentamente. Yo sé lo que tú sientes porque yo sé quién eres, porque yo tengo claro lo que quieres y a quién quieres, por eso mi consejo es que te calmes, que respires muy lentamente, que salgas a caminar en las madrugadas porteñas que resultan ser magníficas, créeme, no hay amanecer más sensual y hermoso que el que te brinda Buenos Aires por estos días. Seguramente el francés diga que en su país el amanecer sea mejor y que en París el amor fluye con naturalidad. Pero no conoces Paris, no has estado en el país del francés.

La noche, a medida que tú escribes y recuerdas, va madurando al paso que tú se lo permitas. Esto no es más que anotaciones cargadas de sentimientos en medio de una noche fría, en medio del invierno. Yo sé que no quieres sentirte como ya te has sentido antes y sé también que no quieres que los demás se sientan como tú ya los hiciste sentir en algún momento, pero te da miedo que te dejen, que te abandonen, que te quedes solo. Sabes que eres supremamente controlador y eso estás dispuesto a cambiarlo, a desecharlo, ya sabes qué es bueno y qué no y sabes qué es lo que debes hacer y cómo lo debes hacer para mejorar tu relación que ya no existe. Pero no quieres que esto llegue a los ojos ni a los oídos de quien amas porque sabes que no sería justo contigo, tú siempre con ese orgullo asqueroso. No piensas llamarle y pedirle que regresen porque si lo haces vas a sentir que eres un pusilánime, pero ya es hora que comprendas que eres y siempre serás un maldito pusilánime sin vergüenza ni sentido.

Te fuiste del país con afán, nadie sabía que te ibas, ni siquiera tú mismo, ni siquiera yo que lo sé todo de ti. Un día te diste cuenta que el amor de tu vida tomaría un avión y se iría lejos por varios meses y te diste cuenta lo débil que eres para soportar tanto tiempo lejos sin sus besos, sin su sonrisa; entonces te levantaste de tu cama y, sin bañarte, te pusiste lo primero que encontraste, saliste en compañía de tu hermosa madre, ella tan alcahueta, tan hermosa, tan perfecta; te acompañó a comprar los tiquetes del avión que te sacaría por entre las nubes del martirio que te esperaba aquí en Bogotá si te quedabas a la espera, hasta el día que tu amor regresara.

El amor de tu vida te llevó al aeropuerto y en el aeropuerto lloraron después de desayunar. Fumaron y se despidieron. Eres tan débil que saliste corriendo, entraste al avión, llorabas y no querías decir que llorabas. Te fuiste, te alejaste de la realidad y pensabas que así podrías olvidar, pensaste que estando lejos el amor sería débil, pensaste tontamente que los kilómetros y el tiempo logran debilitar ese sentimiento fuerte que te hace cosquillas por todo el cuerpo, que te hace reír. Solo mírate: fumando, tomando mate y escribiendo siempre de tu amor.

Te has dado cuenta ahora que no importa qué tan lejos huyas o qué tanto licor le suministres a tu cuerpo, a tu cabeza; ya sabes que amas y que amas sin condiciones ni restricciones. Ya sabes cuánto quieres tomar un avión de regreso y esperar a que regrese esa persona que ha sabido ponerte a escribir de la manera como lo haces. Te conozco tanto que puedo asegurar que esto no lo va a leer nadie porque eres un hombre débil, eres muy débil, prefieres que la gente siga creyendo que eres de mal genio y que eres recio y fuerte.

Ese señor ciego, ese con el que tomas café en la esquina de un café reconocido, siempre debajo de un parasol verde, ese señor tiene 85 años. Es un argentino que ha sabido amar incondicionalmente. Militar y excombatiente defensor de la soberanía de las Malvinas, enamorado y amante del café, es ahora un hombre ciego que aún estando ciego puede ver al amor de su vida. No seas terco y haz caso a su voz ronca con acento porteño, regresa a Colombia en un avión que no haga escala ni en Brasil ni en Perú porque ya sabes que te pones de mal humor, regresa en un avión que no haga ninguna escala, y espera con paciencia y suma tranquilidad a que el amor de tu vida regrese, espéralo con los brazos abiertos y no le pidas ni le preguntes nada, solo entrégale y respóndele todo.

El amor es complicado pero no es exigente, el amor es complaciente, es paciente, es perfectamente amor. No pienses que te debe explicaciones, no seas tontarrón, el amor de tu vida es perfecto, no hay un amor imperfecto. Acepta con coraje que te has enamorado de la persona indicada y acepta si tal vez tú no eres la persona indicada, sé hombre cabrón.

 

“Si un escritor se enamora de ti, nunca morirás”  Anónimo

 

Giovanni Acevedo

 

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Lunes, 05 Agosto 2013 18:19

Hasta pronto Buenos Aires

Buenos Aires es una ciudad romántica, culta, educada. Es, en medio del caos una ciudad tranquila. Estoy feliz por regresar a mi ciudad, pero alejarme de Buenos Aires hace que mis ojos se humedezcan, hace que ya quiera regresar pronto para caminar y tomar café de máquina. Te quiero.

El escritor mediocre regresa a su país y nadie sabe que regresó. Es así porque él quiere que sea así, porque ese tiempo en la clandestinidad le da espacio al ocio que tanto le gusta, lo hace sentir libre. Se reúne en un costoso restaurante con una buena amiga, una a la que le relata sus intimidades, todas sus intimidades; se toma un café, se asegura que sea un café económico, él sabe que su labor de escritor no es bien remunerada y no le da para un café costoso.

Por seguridad, el jefe de los escoltas de su amiga acomodada (un hombre guapo pero mayor) le aconseja continuar con el reencuentro en uno de los clubes en donde ella hace parte como socia. Deciden entonces ir a uno de los más tradiciones de la ciudad. Ese en el que pusieron una bomba y murió mucha gente. En el club, el escritor no es más que un tonto invitado, un invitado pobre, austero no por decisión voluntaria, sino por obligación. En el club es solo un invitado de una socia a la que los empleados del club quieren mucho. En el club los dos amigos tienen toda tranquilidad para fumar y beber, de algún modo se sienten libres pero no lo son, solo creen serlo, se engañan, se ríen.

Sigo enamorado y tal vez más que antes. Haz algo, no seas tonto, está bien que seas un escritor mediocre, pero un escritor enamorado tampoco, no abuses de tu locura. ¿Qué hago?. Pues sal, conoce gente, conoce hombres, conoce mujeres, diviértete. No creo que funcione, no creo poder ser feliz. ¿Pero cómo no? Inténtalo. En el medio en el que me muevo es muy difícil encontrar a alguien atractivo, todos son gordos, barrigones, con la barba ajada, algunos ya se están quedando calvos. Salte entonces de la política, no tienes nada que hacer en este país, vete lejos y escribe, pinta, dibuja, fuma y toma café y se feliz lejos de aquí. De aquí soy y es aquí donde debo estar por lo menos hasta que sienta que mi presencia sobra.

Si vas a estar aquí en Colombia, entonces quiero que seas feliz. Dime cómo… ¿Por qué no vuelves con esa novia cristiana que tuviste, esa que siempre te busca para satisfacer sus antojos sexuales, inténtalo. Es que a mí los senos muy grandes no me gustan, ni los perfumes baratos. Bueno, ya sabemos que nadie es perfecto y menos los cristianos, acepta sus invitaciones sexuales, estás joven. Pero soy impotente. No te creo. Créeme. Además de impotente, cuando por fin despierta, entonces soy precoz. Entonces amigo mío, tienes serios problemas ¿Qué piensas hacer? ¿Qué puede hacer un hombre que además de impotente es precoz?. No sé, ¿escribir?. No creo, política tal vez. ¿Será entonces que todos los que decidimos irrumpir en política tenemos la desgracia de ser impotentes? ¿Será que Petro es impotente?. Si no es impotente, por lo menos sí es incompetente. Jaajaja ¿y no vas a continuar con el proceso de la revocatoria, con la segunda fase?. No creo que me pidan ayuda, hay muchos uribistas en el grupo de Miguel Gómez que, por supuesto, también es uribista, pero es un uribista silencioso. ¿Cómo silencioso? Miguel Gómez es un tipo inteligente, calmado, él debe saber que hoy en día decir que es uribista no le trae buenas cosas a nadie, por eso no lo dice en voz alta.

Me contaron que es el director del directorio del Centro Democrático en Bogotá. Sí, eso me dijeron a mí también, no sé entonces cómo hará ese costeño barrigón para tener el apoyo de Miguel ahora que quiere disque llegar a la Cámara por Bogotá. Pobre hombre, sí le gusta quemarse. No le fue suficiente quemarse en las urnas de Chapinero, ahora quiere quemarse en las urnas de toda Bogotá. Ajjajaja y ya tiene foto y todo. Si, una con camisa blanca y con un reloj gigantesco, yo creo que tiene a los mismos publicistas de Pacho Santos. ¿No sabra que en las fotos políticas no se debe salir con reloj? Es que no creo que sea una foto política, debe ser la foto que le sacaron en protagonistas de telenovela. Jajajaja ¿y lo expulsaron? No lo dejaron ni entrar a la casa estudio por convivencia.  

El escritor y su amiga siempre han sido amigos en espacios tranquilos y poco concurridos, a ellos no les gusta la multitud, a ellos les gusta más el silencio y la tranquilidad, donde puedan hablar, donde se puedan oír y, sobre todo, en donde puedan fumar y tomar café barato.

¿Qué tal tu viaje? Cuéntame que hiciste. No hice nada, ya sabes que alguien que escriba es un desocupado y eso fue lo que más hice, escribir. He leído todas tus columnas y me gustan, pero no sé qué tanto le puedan gustar a los demás. A los uribistas definitivamente no les gusta nada mío, pero no hay problema, que no me lean y ya. ¿Para que escribes mal de ellos? No escribo mal de nadie, solo digo la verdad, lo que veo, lo que siento. Ellos están en plena campaña y eso no les conviene. ¿Por qué no simplemente te quedas callado y ya? Así te evitas malos momentos. No puedo ser hipócrita, no puedo actuar como lo hacen algunos cachacos y otros samarios y paisas que, por ejemplo, detestan al costeño quemado, pero se quedan callados por no quedar mal, yo digo la verdad.

¿Cómo ves el Centro Democrático? Un desastre, una vergüenza, desde que dejó de ser puro se convirtió en un “agáchese y recoja”, ahí todos están por algo, el costeño por su aval y los otros por puestos y reconocimiento. ¿Pero tienen fuerza no? No tienen nada, solo tienen hambre de poder y ambición, ahí en medio de tanto lagarto el único inocente es el pobre de Zuluaga y se está dejando sonsacar todo, se dejó meter de una mujer poco agraciada los servicios de unos YouTubers que no juegan limpio, Pacho Santos ya les advirtió a los del Centro Democratico que si él no era el candidato a la presidencia, entonces que montaría circo aparte, Lafaurie se fue con sus amigos los ganaderos para el Partido Conservador y a la pobre de Marta Lucía le tocó meterse entre los cuatro huevos de Uribe. Jajjajja ¿entonces qué va a pasar? Nada, no va a pasar nada, van a sacar Senadores y Representantes a la Cámara y ya.

La amiga del escritor se nota emocionada. Le encanta hablar con él, le gusta fumar y hablar, disfruta pasar horas al lado de su amigo el mediocre, el escritor, el que dice lo que los demás no quieren que diga. Al escritor mediocre le gusta fumar y le gusta hablar poco y escribir mucho, y escribir mientras habla y mientras fuma. Justo en medio de la cafeína y el tabaco se acerca un joven bien vestido, un poco guapo, un poco emborrachado. Invita al par de amigos a su apartamento oculto en medio de los edificios que se pueden ver detrás del club. Es un joven uribista. Dice ser también pachista y zuluaguista. El caballero, de apellido robusto, le hizo confesiones al escritor vulgar en medio de la noche bogotana, confesiones que tal vez nunca debieron llegar a los oídos de este maldito escritor.

 

Buena tarde.

 

Giovanni Acevedo

 

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Sábado, 27 Julio 2013 00:38

Las dos huevas de Uribe

La estrategia que están implementando los uribistas para ganar terreno a nivel nacional les está saliendo por la culata, y es que con tanto esfuerzo mediático y en redes sociales deberían estar pisando fuerte en todo país, los precandidatos uribistas deberían aparecer con buenos números en la encuestas, pero eso no está ocurriendo, la realidad es que tanto esfuerzo no les está dando el resultado que ellos esperan, tal vez por eso el nerviosismo y la zozobra que se siente en el ambiente uribista, tal vez por eso a Uribe se le ve cada día más agotado, más angustiado, más asustado. Y no es para menos, ninguno de sus precandidatos logra posicionarse con firmeza como una fuerte opción en las próximas elecciones presidenciales, cosa que debe tener al expresidente Uribe con estreñimiento y a los precandidatos con soltura.

Pacho Santos es él que más florece en los medios, él que más da para hablar, pero no porque sea un buen candidato, nadie dice que Pacho pueda ser el próximo presidente, nadie le apuesta al tipo chiquito y barrigón. De él hablan mucho pero por payaso, por sus vallas publicitarias que han resultado efectivas a la hora de darle de que hablar a la prensa y no más. La estrategia del primo del Presidente es venderse como el gracioso, el pobre y el mártir. Así piensa acercarse al pueblo, con fotografías en su cuenta en Facebook con pobres campesinos y colombianos necesitados que posan para las instantáneas sin conocer mucho del bufón que saludan. Cuenta con una página web donde se publican columnas de opinión de él y sus colaboradores, todos estrado 6, porque Pacho no es el plebeyo que quiere aparentar, sus reuniones son siempre en buenos lugares, en costosos restaurantes, sus ayudantes están bien vestidos, bien comidos y bien mantenidos. Cosa que no es mala, no hay nada de malo en rodearse de simpáticos caballeros bien posicionados, pero no concuerda con el mensaje que quiere que los colombianos le compremos. Su reunión de jóvenes en el espléndido restaurante Afroglam en el 5 piso del Centro Comercial El Retiro, resultó ser un fracaso, aún y cuando eligió un sito pequeño sabiendo que su convocatoria de jóvenes iba a terminar en desastre, como están resultando sus asesores de campaña. Soy hay que ver que Pacho no tiene identidad publicitaria, ni una línea de imagen. En las polémicas vallas usan diferentes tipos de letras y diferentes colores, cosa que no es prudente, no es inteligente. Y su discurso se limita a recordar que es el feo de la familia Santos, que lo secuestraron y debió por eso salir del país, y que ama incondicionalmente al expresidente Uribe, a tal punto de querer ser su primera dama, pero como Uribe es tan conservadora solo le permitió ser el vicepresidente. Sus asesores de marketing político se la deben pasar más tiempo en el Corral de la 93, o en el BBC de la T, fumando y comiendo que trabajando para que Pacho crezca en opinión. Como ahora la tecnología está al alcance de todos, y como ahora todos cuentan con celulares de alta gama, entonces el trabajo para estos jóvenes buenos mozos resulta fácil, por eso la mayoría de las fotos de Pacho pasan por una minuciosa y estricta edición en el complejo y reconocido programa Instagram. Pues felicitaciones, eso demuestra sin duda el profesionalismo con el que se trabaja dentro de la pre campaña presidencial de Pachito. En toda historia debe haber un ocurrente, un gracioso que divierta a los demás, y ese indudablemente es Pachito Santos.

Oscar Ivan Zuluaga por lo contrario demuestra mucha más entrega, mucho más compromiso con el proceso, se nota que el tipo ha estudiado lo que dice, además que cuenta con un equipo numeroso pero poco compacto. Uribe, sus allegados y los jóvenes del Centro Democrático, de CREO Colombia y de Colombia Lider  le hacen fuerza a Zuluaga, ellos saben que el candidato mas preparado y con mejores opciones para enfrentar la batalla electoral es este hombre de buenos principios y con una carrera política sana. Por eso le apuestan, por eso le trabajan, por eso lo defienden. Zuluaga cuenta con jóvenes de todos los estratos sociales y de todas las clases de políticos, desde el lagarto tontarrón que anda por ahí con un carrito rojo desencajado pero engallado, que ha pertenecido al centro, a la derecha, posiblemente a la izquierda y que llega pidiendo para la gasolina, hasta los que en realidad mandan, los que lideran el proceso y vienen desde hace mucho tiempo buscando lo que evidentemente han logrado. Si todos los jóvenes que apoyan a Zuluaga estuvieran unidos, seguramente el trabajo sería mucho más ameno y productivo, pero no sucede, la ganas de figurar de todos, de estar cerca y de demostrar resultados mucho más interesantes que los demás afortunadamente entorpecen la labor y le resta productividad a cualquier ejercicio que decidan emprender. Los de CREO tildan de marica al más cercano colaborador de Uribe, divulgan sus diferencias y disputas en las redes sociales y lo acusan de traidor y de maricon. Él pobre hombre (que si resulta maricon es poco atractivo) se limita a buscar apoyo en terceros. Todos quieren hacer mucho pero en realidad hacen poco, y Amalia, la delgada y atractiva mano derecha femenina de Zuluaga se interpone siempre en las iniciativas de los demás, no hay nada que no se haga sin su visto bueno, sin su aprobación, y esta mujer no tiene muy buen temperamento, pero si buen cuerpo. German Medina, el reconocido estratega y asesor de campañas políticas (que hace rato no gana una y viene de una quiebra y disputa con su anterior socio) es el responsable de hacerle la imagen a Zuluaga. Ha hecho su esfuerzo, ha aplicado sus conocimientos que por tontos que parezcan pueden resultar  si el equipo se une, si se acercan y trabajan en comunión. Es innegable que Zuluaga a mejorado su discurso y el manejo de la voz, la forma de expresarse, los consejos de inyectarle emoción y energía a sus intervenciones en publica los está aplicando con juicio, con religiosidad, por eso lo podemos ver agitando los brazos con sus manos en firmes, con su voz templada, ahora camina por el escenario, hace apuntes jocosos pero sobrios, opta por no utilizar micrófono de mano y es tanta la energía que le suministra a sus discursos que sus camisas terminan totalmente empapadas en sudor. Imagino que CREO debió crear un comité de camisas limpias para Zuluaga. Esta campaña ya se decidió hace rato por un solo tipo de letra, escogió los colores y le dio identidad a la imagen publicitaria, su página web y su presencia en la redes sociales demuestran un candidato comprometido con su papel, dejan ver el acercamiento con el pueblo, el trabajo y apoyo de su esposa y sus hijos son fundamentales en un país que defiende en palabras la unión familiar. Ya tiene camisetas impresas, tarjetas, piezas gráficas y un centenar de imágenes regadas por las redes sociales con sus propuestas y su ejemplar hoja de vida. Pero aún me mantengo en mi tesis, que el único gran defecto para Zuluaga es el apoyo del ex presidente Uribe, y no solo por la imagen deteriorada y maloliente en la población joven y los residentes en el exterior que tiene el ex presidente, sino por el fuerte impacto que causa Uribe en la comunidad, Uribe se ha convertido en una celebridad, en un icono que todo el mundo quiere conocer, entonces todos le piden fotos, todos lo saludan, todos lo quieren tocar, en esos momentos Zuluaga termina confundido entre el esquema de seguridad de Uribe. Competir con la fuerza que tiene la imagen de Uribe no es tarea fácil, y menos cuando se está en el mismo bando, por eso creo que en ese campo le hace falta mucho trabajo, porque le va a pasar lo mismo que a Santos, con solo una diferencia, y es que no va a llegar a la Casa de Nariño.

La estrategia de este par de huevas no se diferencia de fondo en mucho, y se están equivocando. Atacar al gobierno Santos de manera sistematica y ciega está dejando al aire la gran preocupación que les embriaga, y el afán por desacreditar un contendor muy fuerte como lo va a ser el Presidente Santos. Han llegado al punto de unirse con sus antiguos enemigos, como pasó hace poco con las declaraciones de Robledo y la rápida defensa del ex presidente Uribe. Desde que se despiertan hasta que se duermen los jóvenes uribistas no pierden oportunidad por tonta que sea para atacar al gobierno y a sus funcionarios. ¿En qué momento tiene sexo estos jóvenes? ¿En qué momento se encuentran íntimamente?

Los demás precandidatos no tienen mayor importancia, porque no quitan ni ponen, no vale la pena ni nombrarlos, son solo unos que hacen bulto, son esos que usan para rellenar.

Así pues que las cartas del uribismo están reducidas a sus dos huevas más comprometidas con la carrera presidencial, Pacho y Zuluaga. Como son sus dos huevas lo siguen la para todo lado, una a la derecha y la otra a la izquierda, una más fea que la otra, pero las dos siempre ahí, incondicionales, inseparables. Buena suerte para este par de huevas, la necesitan.

 

Giovanni Acevedo

 

 

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Miércoles, 24 Julio 2013 21:50

No más servicio militar en Colombia

No he prestado el servicio militar obligatorio,(afortunadamente ese honor de servirle a la patria se puede comprar) nunca lo quise prestar y no lo pienso prestar ni alquilar ni probar ni mínimamente conocerlo. Le huyo a lo que sea que pretendan imponerme, que me lo exijan, que me suene a obligación, además de eso soy un hombrecito débil y llorón, soy delicado y maricon, y no pienso que sea buena idea enrolarme en las filas con tanto hombre junto, debo evitar cualquier  tentación placentera, debo alejarme de la comida grasosa, de los chocolates, de las harinas y de los hombres atractivos. “El colombiano que no quiera prestar el servicio militar es un maricon” nos dijo un tipo barrigón, feo, con bigote sopero y empacado al vacío en un traje de esos camuflados que identifican a los supuestos héroes de nuestra patria. Según el héroe obeso todo hombre se hace hombre mientras presta el servicio militar, es allí donde en realidad un hombre conoce y define su virilidad. Puede entonces ser verídica la afirmación del gordinflón héroe, eso explicaría por qué varios de los jóvenes uribistas responsables de la campaña de Zuluaga a la presidencia son mariconsitos, teniendo entendido que ninguno de ellos, que tanto mérito le otorgan a la profesión del militar, prestó el servicio obligatorio. Ellos debieron conocer al mismo militar bigotudo que yo conocí, y eligieron por supuesto seguir siendo maricones (a escondidas por supuesto), antes que portar un sucio y pesado fusil, y de paso correr el riesgo de volverse “hombres”. Y explicaría, por supuesto, mi condición de antiuribista, condición que me ha obligado a reconocerme maricón, ¿pero cómo no? Si a mí me llaman maricón los maricones uribistas, debo creerles, debo confiar en sus ojos maricones.

Estamos en el siglo XXI, hemos soportado y aguantado los golpes y deshonras que genera la guerra al punto tal de casi familiarizarnos con las circunstancias, millones de familias se han visto en la vergonzosa situación de recibir en bolsas negras a sus hijos militares después de ser dados de baja por los contrarios y eso solo cuando sus cuerpos logran ser extraídos del campo de batalla. Otros tantos millones han regresado mutilados, han dejado no solo fragmentos de sus cuerpos en la selva sino años de vida que les será imposible recuperar. Los han secuestrado, castigado, maltratado, los han expuesto a vejámenes vergonzosos para cualquier ser humano. Además de eso, el costo económico para el país es colosal, la cantidad de dinero que nos vemos obligados a gastar en armamentos, municiones, dotaciones, combustible, mantenimientos, sueldos e indemnizaciones que resultan al final insuficientes para subsanar los estragos de una guerra absurda y viciosa.

Ya nos independizamos, ya libramos las batallas que nos han traído hasta este punto, ya todas esas grandes proezas de hombres están reconocidas en libros y son tema de estudio en las aulas de los colegios, para todos los que tuvimos la fortuna de pasar por uno y los que afortunadamente están en uno en este momento. Aquí debe ser el fin, y que ese fin quede todo custodiado y su cruel historia expuesta en el mejor museo militar de toda Latinoamérica será sin duda un final justo y merecido, no un final feliz, pero si un final merecido, indicado, añorado por generaciones de colombianos maltratados y abusados. El presidente Santos tiene la voluntad de alcanzar un acuerdo que desmovilice a los activos guerrilleros, voluntad que no solo le nace al él, es la voluntad que la mayoría de los colombianos tenemos, excepto los que viven de la guerra, y los que hacen campaña con ella, como el tipo de Álvaro Uribe. A ver si Uribe prestó el servicio militar, o sus hijos.

Yo creo en la buena posibilidad que esta voluntad resulte favorable para el país, confío en que los diálogos arrojen resultados amables para el pueblo. Y si eso es así, y si no también, ya es hora que los varones jóvenes colombianos no se vean obligados a prestar el servicio militar y, luego de eso, como única opción a convertirse en soldados profesionales por falta de garantías académicas y laborales fuera de las tropas. El servicio militar no sirve para nada, no se preocupa por los pobres soldados en capacitarlos en algún oficio, noción  o cosa que, una vez cumplidas tales obligaciones, les abra puertas en la vida civil, ese tiempo resulta tiempo perdido, en vano, tiempo tirado a la basura.

En este país lo único obligatorio debería ser la educación y el voto. El que no estudie o el que evada su responsabilidad con el voto entonces que lo encierren con el militar obeso y bigotón, que lo encierren por un par de noches por lo menos y que el héroe ese haga lo que mejor sepa hacer.

Esa figura siniestra del servicio militar obligatorio debería ser en primera medida rebautizada y que su nuevo nombre sea Servicio Social Nacional (SSN), retirada de las Fuerzas Militares y que su administración le corresponda al ministerio de Cultura y al de Educación, luego ser extendida a las mujeres. ¿Por qué a nosotros sí y a ellas no? Y la función de esta nueva figura será brindar trabajo social en todo el país. La vaina funcionaría así; Todos los estudiantes del país, una vez aprobado el último grado de bachillerato, deberán vincularse al programa SSN y escoger una región del país en donde el programa tenga jurisdicción, deberá haber temas de trabajo establecidos en idiomas, matemáticas, cultura, artes visuales, deporte, escritura, tecnología, agricultura; deberán inducir a como dé lugar a los jóvenes de estas regiones vulnerables a culminar sus estudios, a ingresar a la universidad, a convertirse en profesionales, a crear empresa. La función primordial de estos trabajadores sociales es de abrirle los ojos y rellenar de conocimiento la cabeza de las generaciones que vienen avanzando. Este país necesita educación, cultura, gente educada, ya no necesitamos soldados, esa imagen que nos han vendido y que le han metido a los pobres militares que son los héroes de Colombia es un abuso con esos malogrados hombres.

No estoy desaprobando ni restándole agradecimiento a la labor de los militares en el pais, no me mal entiendan (uribistas que me leen) ¡gracias! a todos los militares, pero ya es hora que también dejen las armas, ya es hora que los militares hagan puentes, se especialicen en obras civiles, en medicina. Yo no quiero ver más soldados saludándome en las carreteras del país, yo los quiero ver desfilando los 20 de julio de cada año, los quiero ver construyendo, enseñando. O en últimas, en otros oficios, debemos trabajar para que en Colombia podamos solamente vivir con el servicio de la Policía Nacional. Los militares no son héroes, no se les puede llamar héroes a campesinos y jóvenes que mueren defendiendo un país que no los quiere, que no les brinda opciones. Esa es una campaña publicitaria que se inventaron en el gobierno del tipo de Uribe y que el país se la tragó completa, como muchas otras. Esos hombres deberían estar estudiando, capacitándose, conociendo, no cargando un fusil a ver a cuántos matan en el monte. El proceso que se está adelantando debe contar con el apoyo de los colombianos, no con los insultos y con las intenciones para desacreditar un trabajo en busca de una salida negociada al conflicto.

Si tanto quieren Uribe y sus cinco huevones pelear, disparar y matar, entonces que recluten a todos sus enérgicos voluntarios, compren uniformes y se internen en el monte a combatir, a pelear de verdad, de frente como debe ser. Uribe, por supuesto, como comandante fundador de las AUC II y sus comandantes Pachito Santos y Lafaurie, el viejito Holmes Trujillo que lo nombren representante en el exterior y les recaude recursos, ya tienen a Vélez Uribe en el Senado y Zuluaga está a tiempo de salir bien librado de esa manada de locos. A ver si los uribistas, estos mariconcitos que yo conozco, se meten en la selva y se comen la mierda que han comido nuestros “héroes” durante tantos años.

 

Feliz noche.

 

Giovanni Acevedo

 

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Martes, 23 Julio 2013 02:36

Gracias a todos

El mejor regalo que la vida me puede dar, sin lugar a la duda, son las personas que me rodean y que por decisión libre eligen seguir a mi lado. Porque yo a nadie le obligo seguir a mi lado, a nadie le pido ser mi amigo, y a nadie le pido cariño, como debe ser. Por eso creo que esperar regalos y celebraciones pomposas resultan excesos y redundancias innecesarias, además de abusivas. Yo no celebro mi cumpleaños y por favor no intenten celebrarlo tampoco porque no me gusta fingir sonrisas y dar las gracias a diestra y siniestra, no me llamen y me feliciten por seguir vivo, por aguantar un años más, por sobrevivir doce meses más de vida y por envejecer progresivamente. No me escriban en el muro de mi Facebook real ni en el muro del Facebook falso que algún buen misericordioso decidió crear para facilitar amablemente mi intensa labor diaria por desacreditar mi nombre y mal obrar mi persona. No me hagan regalos, no me empaquen dulces, no me envíen chocolatinas, no me den abrazos, no me feliciten ni me den buenos deseos, por favor no se tomen ese atrevimiento, no les corresponde, no les pertenece semejante labor desgastante y aburridora, monótona, repetitiva. No gasten dinero en mí, no valgo nada, no mal gasten un solo peso en un presente para alguien que no lo va a valorar ni lo va a aceptar con agrado.

Déjenme esa labor a mí, por favor permitan que sea yo quien les agradezca la cortesía de aprobar conocerlos, de dejarme darles la mano y de brindarles un buen abrazo, gracias a todos los que me miran a los ojos sin esquivar mi mirada, gracias a los que me sonríen, a los que me han permitido caminar a su lado, a los que me han escuchado, a los que se han aguantado mis estados deplorables de embriaguez y guayabo sentimental. Gracias a los que me ceden la coyuntura de conocerles. Gracias a mis amigos por seguir siendo mis amigos muy a pesar de saber quién soy y a sabiendas que ser amigo mío no resulta una posición tranquila, segura, nunca se sabe en qué momento quiera publicar alguna intimidad reveladora y desagradada, gracias por aceptarme y demostrarme cariño, gracias a los que me han vinculado a su familia, gracias a la persona con la he aprendido a querer y a entender que me quiere también, gracias a su madre, a mi madre, a mi abuela y a mi hermana. Soy un llorón, soy un hombre débil y escribir esto incita a mis lágrimas a derramarse tímidamente. Tal vez no soy lo que muchos de ustedes esperan de mí, y por eso les pido disculpas, yo les aseguro que todos ustedes han resultado ser lo que yo siempre esperé de ustedes, los quiero a todos y por eso, gracias por permitirme quererlos.

Con seguridad no soy ni seré, ni quiero serlo tampoco, quien inspire mayor atención, no cometo esa abusiva insolencia, no exijo tan bajo comportamiento, porque a pesar de mis constantes e incurables trastornos mentales puedo asegurarles que estoy totalmente lúcido cuando les afirmo que no merezco otra cosa que todo lo que tengo, y estoy a gusto con todo lo que el azar me ha proporcionado y con todas las personas que la casualidad le ha dado por ponerme en mi camino. No merezco más, y si lo merezco seré un afortunado incalculable, desbocado, y de eso me daré cuenta cuando el momento decida que es preciso, que es prudente. La vida continua, con o sin nosotros, cumpliendo o no cumpliendo años, no somos importantes, no somos nada, solo recuerdos, momentos, sentimientos, besos, sonrisas, miradas, caricias, somos abrazos, somos perfectamente inperfectos.

Sé que esto no lo podrá leer, porque no necesita leerlo, tampoco necesita entenderlo ni oírlo, sé que esto nunca lo conocerá, sé que esto poco le importa, sé que no espera que a mi regreso le lleve lo que sea, sé que nunca me pedirá nada, sé que siempre estará dispuesta a darme buenos momentos, buenas lamidas, buenas miradas, tal vez por eso le ame tanto, tal vez por esa razón, por esa condición desinteresa y amorosamente incondicional debo darle las gracias a Sam.

Luz Elena, Daniela, Magola, Mery, Sebastián, Gilber, Claudia, Javier, Alberto, Gabriel, Néstor, Miguel, Carrillo, Mariana, Soto, Ospina, Valentina, Gustavo, Claude, Quentin, Fernanda, Flórez, Cristian, Ibarguen, Marcela, Jair, Tristancho, Rochu, Aline, Rochi, Morales, Mayorga, Alexander, Andrés, María, Paola, Torres, Mauricio, Castaño, Jaime, Manuel, Andrés, Alejandra, Vanessa, Sam, Doña Rosita, Acevedo, Laura, Lovo, Carlos, Manuela, Oscar, Mejía, Bernate, Juan, Turbay, Felipe, Lina, Federico, Mariana, Soto, Ospina, Valentina, Gustavo, Carlos, Diego, Jean, Alejandro, Sebastián, Ardila, Sergio, Jhonny, Miguel, Carrillo, Mariana, Soto, Ospina, Valentina, David, Diana, Mónica, Diego, Gómez, Mariela, Acevedo, Mauricio, Castaño, Jaime, Manuel, Andrés, Alejandra, Vanessa,  Botero, Pinzón…

 

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