Lunes, 13 Enero 2014 08:14

Petro, posiblemente delincuente

Ya da pereza escuchar a Petro, dice lo mismo siempre y cada vez que lo repite le imprime un tono aún más lúgubre y, la verdad, escucharlo me da tristeza, pero no quiero entristecerme más de lo que lo hace la mala gestión de su alcaldía, por eso preferí –esta vez– no escuchar los alaridos que lanzó desde el balcón del Palacio de Liévano (transmitidos por el Canal Capital), utilizando los recursos públicos del Distrito con fines personales y electorales, lo que en Colombia podría llegar a ser una conducta punible denominada Peculado por aplicación oficial diferente (artículo 399 C.P.)

Pero una investigación más en contra del alcalde y empezaría a compararse con Mandela (si es que ya no lo hizo), entonces, me imagino, que no va a ser investigado por este delito y, tampoco, se lo van a cobrar en las urnas los petristas, porque ellos defienden ciegamente todo lo que este ‘mártir’ colombiano haga, no solo con gritos y vuvuzelas en la Plaza de Bolivar, sino también con tutelas sin sentido ni fondo jurídico, por eso, los que intentamos ser objetivos frente al tema ya sabemos que, aunque cualquier ciudad sufre con un cambio de alcalde antes de tiempo, éste además de mal ejecutor salió populista y, posiblemente, hasta delincuente, por lo que he decidido votar por el SÍ el 2 de marzo, si la elección se realiza.

Y es que a pesar de haberme negado a firmar a favor de la revocatoria porque no la justificaba políticamente, hoy creo que lo de Petro ha pasado de ser la actitud de un mal alcalde a la una persona potencialmente peligrosa y manipuladora, lo que para la democracia sería un retroceso, porque ni al Estado ni a sus ciudadanos nos conviene que una persona rete la institucionalidad del Estado con desinformación, porque después, quienes creyeron en esas mentiras, van a creer que las situaciones se solucionan de la misma forma y nada educa más que el ejemplo.

Petro está desinformando, porque está tratando de convencernos que la decisión del Procurador fue ilegal e inconstitucional, lo cual es errado, porque sí bien es exagerada y sesgada ideológicamente, el remedo de sacerdote sí era competente para expedirla y Petro lo sabe, pero también es consciente que si llega a ser alcalde para el 2 de marzo, tendrá más opciones de ganar si hace pensar a quienes votamos en esta ciudad que estamos votando por él o por Ordóñez; algo muy parecido a lo que quiere hacer Óscar Iván Zuluaga (que quién es él: dicen que va a ser candidato a la presidencia) con las elecciones presidenciales haciendo creer, erróneamente que las elecciones presidenciales son entre las FARC y él.

Es que Petro puede ser muy mal alcalde, pero de bobo no tiene un pelo (una de las ventajas de quienes padecemos de alopecia) y sabe que aunque a muchos no simpatizamos con él, somos más quienes no simpatizamos con Ordóñez y, por lo tanto, si nos pusieran a elegir entre él y el Procurador muchos más votarían por Petro que por Ordóñez (aunque Petro mismo ya votó por él), otros votaríamos en blanco y muchísimos más preferirían ver un especial de Padres e hijos todo ese domingo y quedarse en casa antes que salir a votar por alguno de ellos dos.

Por eso Petro quiere personalizar esta elección, porque él no solo gana con el NO, sino también con la abstención, porque es necesario que más de 1’200.000 personas salgamos a votar ese día, lo que sería toda una proeza para una elección atípica, que no será posible si los bogotanos y quienes votamos en esta ciudad nos dejamos convencer que votar por el SÍ es votar por Ordóñez.

Así que, invito a quienes lean este artículo, que no se dejen convencer por nuestro alcalde; que la elección del 2 de marzo es para expresar nuestro poco o mucho conformismo con la administración de Petro y con sus actos de excesivo populismo que posiblemente rayan con conductas delictivas: que esta elección no es entre Petro y Ordóñez, porque sé que somos más los que no votaríamos nunca por ninguno de estos dos personajes.

Añadidura.

-El autor de este artículo no recibió pago alguno por mencionar a Óscar Iván Zuluaga en éste y aumentar un poco su reconocimiento dentro de la ciudadanía colombiana. Esta mención se ha hecho de manera desinteresada. 

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Martes, 15 Octubre 2013 17:42

¿Firma por Uribe?

Comenzó en forma la recolección de firmas para el Centro Democrático. Ya hace algunas semanas, los más cercanos colaboradores del ex presidente Uribe con la camiseta blanca que los identifica y los formatos emitidos por la Registraduría Nacional, decidieron salir a las calles bogotanas en busca de las firmas que les darán su personería jurídica. No he tenido la oportunidad de encontrarme en algún lugar con estos tipos, no los he visto ni he hablado con ellos.

Domingo 9:30 pm

Don Giovanni, que pena llamarlo a esta hora pero es que me llamaron los doctores. No se preocupe, pero dígame, ¿se encuentra bien su salud?. Sí señor. ¿Para qué lo llaman los doctores si su salud está en orden? Me llamaron los doctores del trabajo de Uribe, están buscando gente para trabajar, que don Uribe necesita gente para trabajar. Qué bueno que generen empleo, me alegra mucho eso. Sí señor, pero me dijeron que fuera el martes a la iglesia esa de los cristianos a las 7:30 am. ¿Cuál de todas? Esa de la 30, la grande, la que le roba plata a la gente y usan datafono. No sé cuál sea. Ay don Giovanni la caris… algo. La Carismática Internacional, ya sé cuál es. Sí esa, esos malparidos son severos ladrones, no ve que mi mamá iba y le pedían la de plata. Bueno, ese es su negocio, ellos venden un servicio y los otros lo pagan, es lo básico del comercio. Uy no don Giovanni pero la retumbada esa vaina. Bueno, a mí no me corresponde tomar posición frente a esa actividad, puedo decir que a nadie obligan a asistir ni a aportar dinero. Sí señor, y don Giovanni, usted que me aconseja, voy a esa reunión del martes, o no mejor no, es que la última vez fue puro caramelo. ¿Qué pasó la última vez? Nos citaron también allá, y estaban sus amigos, el gordito chiquito, el costeño, todos ellos, a mí no me saludaron, y habló un señor que como que quiere ser presidente algo así, nos llevaron de relleno, usted sabe don Giovanni que uno no está para perder plata y que lo hagan ir a uno a escuchar a un man de esos pues no es justo. Ellos son buenos tipos, y esos son los gajes del oficio, yo no he hablado últimamente con ellos y no tengo como asegurarle que está vez la intención de la reunión sea laboral, lo único que le puedo decir es que vaya, y conozca de primera mano lo que tienen por decir, eso sí, no mencione mi nombre, a los uribistas no les agrada mi nombre.

Esa noche, en las noticias de la red independiente hablaron sobre la recolección de firmas por el Uribe Centro Democrático. En las tomas pude encontrar el rostro de un hombrecito desagradable, desaliñado, feo, andrajoso. Dueño de un carrito rojo igual de desagradable a su rostro. No me extrañó verlo en medio de los uribistas, como tampoco me extrañaría verlo en medio de los petristas o pidiendo trabajo en el lado santista.  La dinámica de la política solicita interlocutores como este, que busquen orificios en donde se puedan sentir medianamente significativos, mientras los realmente importantes se abren camino en medio de un tumulto de competidores feroces que no dudarán nunca ni tendrán concesiones cuando de pelear por sus aspiraciones se trate. La recolección de firmas a favor del movimiento uribista no se ha sentido, yo por lo menos no he tenido la fortuna de encontrármelos en alguna calle bogotana. Tal vez porque no cubren con eficiencia toda la ciudad, o porque hasta ahora se están organizando, y si tenemos en cuenta que en frente de la organización logística está el señor Juan David Vélez, entonces no sé qué tan efectiva sea la dinámica. En realidad me agrada que el encargado de seleccionar el personal sea este muchacho candidato, desde ya quemado al Senado de la Republica, me agrada porque debo entonces suponer que sus subordinados deben cumplir con algunas especificaciones que nos resulten agradables y convenientes, a él, a algunos de sus compañeros de lucha y a mí, así me toque verlos a lo lejos, así me toque imaginármelos únicamente.

Martes 11:45 am

Don Giovanni, yo me voy de esto. ¿Qué le pasó? Me pusieron a trabajar con un man ahí, y ese man es todo mandón y tiene una esposa gorda, fea y brava. ¿Qué les dijeron? Que nos van a pagar disque $150 pesos por firma, que tenemos que hacer mínimo 8 hojas diarias y que nos van dar $10.000 pesos de subsidio diarios, el sueldo está bueno don Giovanni pero es que trabajar con ese man no aguanta. Hombre, tenga paciencia, trabaje con ánimo, y aguántese al pisco ese, hágalo sentir importante, a él le gusta eso. ¿Y estohasta cuándo va don Giovanni? Hombre, yo no estoy al tanto de las decisiones de ese grupo de trabajo, lo que yo le diga sería especulación. Y por qué no trabaja con Uribe don Giovanni, ese man tiene mucho respaldo y fijo gana. Porque Uribe es un político que le debe muchas respuestas respetuosas y claras al país, respuestas que no ha querido dar y eso pone en duda la honorabilidad de alguien tan cuestionado como él, con su trayectoria, con su historia. ¿Usted sí cree don Giovanni que saquen presidente? Absolutamente no, no tienen cómo, y ellos lo saben, ellos son racionales y entienden que ninguno de sus precandidatos tiene opciones para dar la pelea en las urnas, ellos saben eso. ¿Ninguno de verdad? Oscar Iván Zuluaga podría ser un buen candidato, pero su estrategia carece de efectividad, además de estar rodeado de ineptos, y de competentes muy celosos de sus reconocimientos personales, eso hace que no logren ser un equipo compacto, que yo me entere de estas cosas es una prueba que están fragmentados. ¿Y de todos sus ex amigos quien es el que manda? Yo creo que ni siquiera ellos lo saben, porque todos deben tener la intención de ostentar alguna responsabilidad que les dé respeto y superioridad. Hace un tiempo el señor Uribe decidió que su representación en el comité de recolección sería un tipo joven, muy allegado a él, uno que se ha dedicado a acompañarlo a cuanto evento y reunión decide asistir. Esa decisión causó molestia en otros jóvenes que siempre han querido trabajar con esmero para el señor Uribe, y aseguraron que no era justo trabajar para hacerle campaña al otro muchacho. Pero aun así hoy están recogiendo firmas. Yo le puedo asegurar que el esfuerzo debe ser enorme, internamente están completamente maltratados. ¿Pero entonces don Giovanni, el doctor Uribe a quién apoya a Pachito, Zuluaga o al otro? Uribe es un zorro, él sabe manejar a la gente, pero su apoyo está con Oscar Iván Zuluaga, pero los medios, los empresarios y las encuestas están con Pachito. ¿Entonces que van a hacer? Ya Uribe tomó la acertada decisión de no hacer consulta, ahora van a elegir al candidato del uribismo a dedo como dice Pachito, y a lo que él se opone porque sabe que elegirán a Zuluaga. El doctor que nos va a pagar, uno como gordito, de apellido Vélez, que es como raro, ¿es verdad que es candidato al Senado? No es raro hombre, es gay, solo que él no lo acepta, yo he intentado por medio de mis columnas, hacerle entender que ser gay no es una condición vergonzosa ni que exija reserva alguna, le he dicho que ser pasivo y loca es tan legítimo y respetable como ser uribista, si él es feliz entonces que se haga en la posición que más disfrute. Y si es candidato al senado, aunque en un puesto pendejo, cualquiera que esté después del número 15 debe estar seguro que su intención de llegar al senado es imposible. A él le gusta pedir firmas anunciando su candidatura, así la gente no sepa quién es él. Si yo estuviera en su lugar buscaría el voto gay, es un voto que está abandonado y él podría encarnar sus demandas y defenderlas con el mismo ánimo que defiende las uribistas. Usted don Giovanni por que no se lanza a algo, yo voto por usted. Eso dejémoslo para otra conversación si le parece bien. Sí señor, usted me perdona tanto interrogatorio pero como yo poco de política, me gusta preguntar y preguntar. No se afane. ¿Firma por Uribe? No señor, yo no firmo por ese señor.

La tarea del grupo de recolectores de firmas y de sus coordinadores no es fácil, tampoco es completamente difícil. Van a necesitar constancia y mucho trabajo, además de elegir con inteligencia los puntos y la hora en que decidan solicitar las firmas. Yo les deseo suerte, les deseo éxitos, aunque poco les importe, los entiendo. Espero verlos pronto.

Si necesitan formularios, hay por ahí un carrito rojo desvencijado y equipado con GPS y algunos accesorios más que lo harán fácil de identificar, ese carrito les facilitará información.

 

Giovanni Acevedo

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Viernes, 04 Octubre 2013 11:08

Dándoselas de chamanes

No es que yo no crea en las encuestas, solo que estoy consciente que no se les debe prestar tanta atención como algunos lo quieren hacer ver. Tanta importancia quieren darle a éstas que las denominan –a cada una– “la gran encuesta”, con el fin de generar el impacto mediático que desean para favorecer el negocio de las firmas encuestadoras y de algunos intereses políticos.

Sin embargo estos no son los intereses que más influyen en la difusión de una encuesta, en realidad los más interesados con la propagación de los resultados de éstas son los medios, quienes contratan a las firmas encuestadoras para éstas le generen el contenido que van a utilizar por un semana (o a veces más tiempo) al aire y con el que se las dan de chamanes.

Pero bueno, eso es cosa de los medios, yo solo quiero dar acá ejemplos por medio de los cuales logre convencerlos que durante el debate electoral que se nos viene no deben votar por encuestas y dejen a un lado el voto ‘útil’, los que lo suelen usar. 

Ejemplo 1. Para no ir muy lejos, según la última ‘gran’ encuesta solo un nueve por ciento (9 %) de la población de Colombia va a dejar de votar al Senado de la República el próximo año (momento de risas). Ojalá en este país los índices de abstención fueran tan bajos para las elecciones de la cámara alta del Congreso o, por lo menos, que fuera cercana a este porcentaje: las cifras reales están por encima del 50 % y, utilizando los términos de ellos, esto significaría que el margen de error es de más del 40 %.

Bueno, para no darle tan duro a los resultados de la encuesta, si sumamos el porcentaje de “Aún no lo sabe” y el de “No votaría para el senado el año entrante”, asumiendo que todos los que ahora no saben por quién votar no voten, tendríamos un abstencionismo del 22 %, lo cual sería increíblemente bueno, pues esta cifra significaría que Colombia tendría entre 2014 y 2018 un Congreso elegido por la mayoría de los colombianos, lo cual –lastimosamente– es muy poco probable. Algo muy parecido pasa cuando se pregunta acerca de las elecciones presidenciales donde esta suma llega a un 37 %.

 Con lo anterior ya debieron convencerse, pero como los ejemplos abundan daré uno más sobre esta encuesta:

 Ejemplo 2. Cuando preguntan sobre la intención de voto en las consultas populares no hacen la pregunta más obvia y, además, obligatoria que sería algo así ¿Si se presenta el escenario en que haya dos consultas de partidos políticos para escoger su respectivo candidato a la presidencia por cual votaría? 1. Centro Democrático; 2. Alianza Verde o 3. Ninguna. 

La anterior pregunta con el fin de que quien escoja 1. no pueda votar en 2. y viceversa, porque el día de estas consultas una persona solo podrá votar por una de éstas, por lo tanto, si las encuestas pretenden dar un resultado más o menos confiable y real no deberían permitir supuestos prohibidos por la ley. Es como si se preguntara si alguien votaría por Uribe a la presidencia.

Sin embargo ellos se cuidan de la gente a la que le gusta ver la encuesta completa, por eso se la pasan haciendo advertencias como esta: “…la audiencia debe entender los resultados a continuación como de interés periodístico y de análisis político, y no como proyecciones de voto.” No obstante los medios no replican este mensaje, tampoco lo hacen los gerentes de las encuestadoras al aire en un programa de radio, porque a ellos no les funciona el negocio si las personas saben que estas encuestas no miden “proyecciones de voto” que es lo que la gente quiere saber.

Adicional a lo anterior, y para rematar, los votantes debemos ser conscientes de que los resultados dependen del resultado de ánimo y la moda del país, por ejemplo, un ítem objetivo que es el “Cumplimiento de las promesas de campaña”, históricamente tiene las mismas altas y bajas en todos los gobiernos, desde Pastrana, que el ítem “Imagen favorable”. Por lo tanto, dando un ejemplo actual, a Juan Manuel Santos se le bajó el porcentaje de cumplimiento de promesas en 14 % en dos meses porque fue publicado el fallo de la CIJ a favor de Nicaragua, cuando ganar el pleito no era una promesa de campaña y la culpa del fallo adverso no fue exclusiva del Gobierno Santos, es más, según lo que se ha podido determinar, la responsabilidad de éste frente a la de Pastrana y Uribe es ínfima. Pero bueno, qué le vamos a hacer, en Colombia hasta la política es cuestión de moda y esto es aprovechado por las firmas encuestadoras y los medios.

Es difícil alterar la percepción de las personas frente a las encuestas, las personas creen mucho en éstas y les encanta que salga una tras otra para especular o peor, para decidir el voto (voto útil que llaman), sin embargo son un elemento peligroso, tanto para los electores como para los candidatos, porque ellos también se ven afectados, no es más sino poner el ejemplo de Sergio Fajardo, que para enero y febrero de 2010 era presidente de Colombia según las encuestas y, en realidad, no tuvo la fuerza electoral ni para ser candidato al cargo.

Por estas razones cuando vuelva a llegar otra Gran Encuesta obsérvela, detállela y júzguela con objetivismo, no trague entero de los medios y, después, espere a ver con qué salen estos chamanes con la próxima Gran Encuesta. Eso sí, cuando piense por quién va a votar ni se le ocurra mirarlas, que ahí no hay propuestas.

Nota 1. Se me pasó, pero viendo una encuesta de noviembre de 2009 (Gobierno Uribe) a 67 % de los colombianos les parecían ‘lo más de bien’ los TLC, me pregunto ahora cuál será la imagen de los mismos, teniendo en cuenta que lo que se suscribió fue un legado del gobierno anterior. ¿Los calificarán bajo la popularidad de Uribe, de Santos o de los agricultores? 

Nota 2. Gracias a la Fundación Palabras Sociales ha sido publicada una columna en ElTiempo.com de mi autoría. Les dejo el link por si alguien quiere leerla http://www.eltiempo.com/blogs/palabras_mass/2013/09/los-maquinistas.php

Javier Prieto Tristancho

@japritri

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Martes, 20 Agosto 2013 10:36

El Edil de Kennedy

Entré a un café del centro de Bogotá, en un segundo piso, muy concurrido y conocido por esos abogados de corbata amarilla, camisa roja y vestido color claro remendado en las axilas con hilo de cualquier color; esos que andan con su agenda dos años atrasada debajo del brazo y exhiben con elegancia un anillo enorme de piedra negra y un reloj dorado. Le pedí a la señorita camarera un café grande, oscuro y sin azúcar. Le hice énfasis en mi pedido, un café grande y sin azúcar por favor, se lo dije con luminosidad, con mesura. El hombre que me acompañaba amablemente, poco agraciado y testarudo, comenzó con su libreto diario.

El pesimismo, el escepticismo y en algunos casos la falta de coherencia son los ingredientes preferidos para conformar su discurso dicharachero al que no he logrado acostumbrarme. Sin que él se dé cuenta, siempre le cambio de tema para evitar que mi mal humor llegue al estado que siempre intento impedir. Dos mesas hacia el fondo de la zona de fumadores, estaba sentado el edil de Kennedy con uno de sus ayudantes. A mí me cuesta mucho trabajo saludar al que no se le ven ganas de saludarme, me cuesta trabajo levantarme de mi mesa, acercarme a la otra y extender mi mano; y sobre todo me cuesta trabajo sonreír cuando de mostrar amabilidad se trata. El edil de Kennedy, quien me conoce, evitó saludarme, su ayudante, un joven de figura atlética y melena castaña, se percató de mi presencia y en varias ocasiones lo sorprendí mirándome. Quise creer que le gusté y que sus miradas tenían alguna intención de cortejo, pero me di cuenta que mis conjeturas apresuradas no se aferraban a la realidad y con un gran sorbo de café sin azúcar respondí la llamada del caleño.

El caleño es un joven político con buen humor, me busca para que me mude a Cali, para que me vaya a vivir allá, para que sea yo quien le maneje su campaña política a la Cámara de Representantes. Yo le gradezco su invitación, le aseguro que no podría pasar largas temporadas en tierras calurosas, que prefiero vivir en tierras frías, que me exijan utilizar ropa pesada, abrigada. Le explico al caleño que mis responsabilidades me obligan a permanecer radicado en Bogotá y le agradezco constantemente su invitación y su voto de confianza. Es que en Cali no me conoce nadie, aquí en Bogotá tampoco, pero yo sí conozco a muchos, como al edil de Kennedy.

El edil evitó saludarme y su ayudante no evitó mirarme en varias oportunidades. Pagó la cuenta y los dos abandonaron el establecimiento comercial.

A los políticos se les olvida caminar despacio, y muchos cometen el tonto error de querer caminar rápido, de avanzar con celeridad y conquistar cada vez más poder. Al expresidente Uribe le pasa y a sus fieles también. Por eso ahora vemos candidatos del uribismo como arroz, los que buscan ocupar una curul y ganar imagen a costillas del “Gran Colombiano”, entonces se bañan en hierbas, se toman bebedizos y se entregan al uribismo como única estrategia política para ganar en la urnas. Porque es que Uribe ya no es presidente (afortunadamente), pero ahora es un chamán, es casi que un santo al que se encomiendan con fervor todos esos que, sin tener trabajo ni nombre, están confiados en ser elegidos. No por ellos, no por quiénes sean ellos; sino por ser uribistas, lo demás no les importa. Para ellos lo realmente importante es que sean uribistas y que se rasguen las vestiduras y que se unan para hacer spam, para atacar a los demás; si están graduados. si tienen trabajo con la comunidad o si son sinceros o si demuestran electorado, eso no les importa, Uribe lo puede todo.

Pero no solo los uribistas, también los liberales, los conservadores, los del Polo, los Progresistas, los Verdes, los blancos y los negros. Aquí hay de todo, desde el señor desconocido políticamente que diariamente y con religiosidad se posiciona en la esquina de la Av. Jiménez con Séptima en Bogotá, pasando por el costeño mantecoso experto en citar frases célebres en sus discursos acartonados y que le lanza halagos a Uribe, a Miguel Gómez y a Benedetti ignorando que ninguno se lo soporta y ninguno lo quiere ver como representante de nada ni de nadie, el boyacense uribista que después de quemarse en su intento a la Cámara por Bogotá, ahora quiere quemarse en un intento al Senado de la República.

El edil de Kennedy, de quien no soy amigo, tan solo conocido; tomó de decisión de hacer parte de la lista a la Cámara por Bogotá del Partido Liberal. Lo que un mal escritor desocupado y servidor de tintos, como yo, diga no tiene valor ni importancia, en estas líneas no se define nada ni se esclarece nada, por el contrario, aquí todo se oscurece y se enreda más. No creo que llegar a la Cámara por Bogotá sea una tarea extremadamente complicada, tampoco es fácil, es cuestión de estrategia y coyuntura, y de recursos indudablemente, recursos que aumentan considerablemente dependiendo del tipo de campaña que se quiera implementar.

Los votos están divididos en dos: el voto popular, que resulta poco fiel y costoso, y el voto de opinión, que resulta juicioso y económico. Conociendo la campaña que el edil de Kennedy realizó, y entendiendo la manera como se le inyectó dinero a su trabajo en la localidad, puedo asegurar que si ese mismo mecanismo lo replica en toda Bogotá, su campaña a la Cámara resultará supremamente costosa. No tengo nada en contra del eil, ni en contra de su trabajo ni de su aspiración a la Cámara por Bogotá. Creo que la política exige gente joven y nueva para generar cambios verdaderos, para depurarse. Y este hombre delgado pueda generarle a los bogotanos credibilidad y así salir victorioso en las urnas, solo espero que su compromiso sea real, sea sincero, sea sano para la política. Espero que no exista afán de correr, espero que su aspiración tenga más que ganas, conocimiento y preparación para el cargo al que se está postulando. Sería tal vez responsable concluir su responsabilidad como edil, luego sumar trabajo político y reconocimiento en toda la ciudad para tomar la decisión de ser candidato a la Cámara.

En este momento no votaría por el edil de Kennedy, creo que su aspiración está impulsada por su padre, un político curtido y experimentado, muy conocedor de la política tradicional y arrastrada por la maquinaria, cosa que yo no comparto. Los nuevos votantes deben hacerlo por compromiso, con responsabilidad, no por conveniencia personal o por un asado en el parque central del barrio. La política exige cambios, y esos cambios se deben dar desde ya, desde la base, desde el comienzo.

Feliz tarde

 

Giovanni Acevedo

 

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