Domingo, 18 Agosto 2019

 

Por: Sergio Grandas

El pasado martes 11 de Febrero el Presidente Juan Manuel Santos, el Gobernador de Cundinamarca Álvaro Cruz y el Alcalde Gustavo Petro anunciaron el “Plan de Recuperación y Salvamento” del Hospital San Juan de Dios, el histórico centro hospitalario que dejo de prestar sus servicios de salud en el año 2001.

En el encuentro los tres mandatarios, se comprometieron desde sus gobiernos a facilitar y ayudar con los presupuestos que permitan restaurar y reabrir el emblemático complejo hospitalario. Aunque será la Administración Distrital la que aportará el grueso del presupuesto para este fin y la deuda pendiente con los 3.640 trabajadores será compartida, ya que en el año 2008, la Corte Constitucional a través de la Sentencia SU 484, ordenó a la nación responsabilizarse del 50% de dicha deuda, el Distrito Capital del 25% y el Departamento de Cundinamarca el otro 25%.

El Hospital San Juan de Dios fue fundado en 1723, aunque prestaba servicios de salud desde 1564 con el nombre del Hospital de San Pedro y funcionaba principalmente con donaciones realizadas por Fray Juan de los Barrios y Toledo; y se encontraba en terrenos aledaños a la Catedral Primada, en pleno centro de Santa Fé, hoy Bogotá. Posteriormente fue trasladado a los predios contiguos a la Iglesia San Juan de Dios nombre que también adopta el Hospital (hoy entre las calles 11 y 12 con carreras Novena y Décima). Lo que lo convierte en el segundo hospital más antiguo del país y el primero de la ciudad.

El San Juan de Dios es considerado un emblema en desarrollo e investigación en salud del país. Ya que en el se hicieron los primeros trasplantes de órganos en América Latina, se crearon técnicas como la Madre Canguro que permitiría a bebés prematuros continuar con vida y la creación de la Vacuna contra la Malaria, la primera vacuna sintética del mundo; también permitió a la Universidad de Colombia, tener e implementar sus prácticas y estudios de la Facultad de Medicina en las instalaciones del Hospital.

El Alcalde Petro durante su campaña a la alcaldía de Bogotá se comprometió a reabrir el Hospital y al posesionarse, en el Plan de Desarrollo estableció un presupuesto de $280mil millones para tal fin. Hoy después de trabajar su administración por más de 2 años en conjunto con el Gobierno Nacional, el Gobierno Departamental, con la Procuraduría y el Liquidador de la Fundación San Juan de Dios (entidad creada por el Gobierno de Julio César Turbay, para administrar el Centro Hospitalario) logró que se le adjudicará al distrito el pasado mes de Noviembre por $150.280 millones, la propiedad del San Juan.

 

Hoy la Secretaria de Salud y la Empresa de Renovación Urbana ERU (entidad a la que se le adjudicó el Hospital) trabajan en los últimos trámites administrativos para iniciar obras de restauración y posteriormente la reapertura. Pero hoy el Distrito enfrenta un nuevo impase  jurídico que no ha permitido que se oficialice el traspaso del San Juan de Dios a la Capital, ya que el Registrador de Instrumentos Públicos tiene dudas sobre si el Hospital es propiedad de la Fundación San Juan de Dios o de la Beneficencia de Cundinamarca. Ya que en el año 2005 el Consejo de Estado declaró ilegal la Fundación hoy en liquidación.

Por ello mientras se oficializa o se resuelve el traspaso de los inmuebles del Hospital al Distrito, la ERU realizó un contrato de arrendamiento de $750 millones mensuales con el liquidador de la Fundación San Juan de Dios, que comprenderían unos $9.000 millones anuales por 5 años. Que serían descontados del precio inicial que pagaría el Gobierno Distrital por el San Juan.

Los empleados del San Juan de Dios nunca fueron despedidos, por lo que aún son parte de la nómina del Hospital. Desde la crisis en 1999 dejaron de recibir sus salarios y muchos que estaban a punto de jubilarse, no les ha sido resuelta su situación. En los edificios del Centro Hospitalario viven cerca de 20 familias, que quedaron en la calle al no recibir sus honorarios por estos últimos 15 años. Y hay muchos que aún van día a día a las instalaciones a cumplir con sus horarios de trabajo, aunque no atendiendo a pacientes, pero si realizando labores de mantenimiento, limpieza y vigilancia de los equipos que se encuentran en cada uno de los edificios. Hoy la Fundación San Juan de Dios es la responsable de la deuda con los trabajadores, a través de los dineros que han dispuesto los Gobiernos Nacional, Departamental y Distrital, como lo ordenó la Corte Constitucional en 2008.

 

Los empleados han denunciado por años la negligencia y los excesos de la Fundación San Juan de Dios en liquidación, ya que aseguran que la Fundación está encargada de sanear y administrar las dudas del Hospital y no en vender los inmuebles. El San Juan fue considerado como Monumento Nacional por el Congreso de la República en 2002 mediante la Ley 735, que prohibiría venta o comercialización de cualquiera de sus bienes con fines privados o lucrativos. Esta tesis es respaldada por la Contraloría, que investiga a Anna Karenina Gauna la anterior liquidadora de la Fundación, por un detrimento patrimonial de $11.579 millones; y por lo que decidió realizar un estudio de los títulos de propiedad del Complejo Hospitalario con el fin de esclarecer que los bienes son públicos.

Para David Cristancho Pérez un líder del sector “en el proceso, personas se han tomado atribuciones que no tienen, para vender cosas que no tienen” refiriéndose a las malas gestiones realizadas por la Fundación San Juan de Dios en liquidación.

Luisa Margarita Castro, Coordinadora de Enfermería dice estar muy a la expectativa sobre la reapertura del San Juan de Dios. “No sabemos que va a suceder con nosotros, estamos esperando a que nos llamen a negociar, a mesas laborales”.

 

Luisa Margarita Castro

Luisa Margarita Castro, Coordinadora de Enfermería  Hospital San Juan de Dios  

Fotografía: Cristian Sarmiento

“Yo he venido de lunes a domingo durante estos 15 años a mi lugar de trabajo, lamentablemente el liquidador cerró muchos pabellones del Hospital, tenemos un contrato individual de trabajo a termino indefinido, nunca nos han despedido. Cuando estaban los directores nos dieron la instrucción de seguir atendiendo a la comunidad, de seguir asistiendo, atendimos a la comunidad a través de brigadas de salud en los barrios aledaños al hospital y en otros sectores en Suba, lo que hicimos hasta el 2008. Todo esto esta documentado, registrado con planillas y documentos, que demuestran que hemos seguido trabajando” relata Luisa Margarita Castro.

“Hemos seguido viviendo, asistiendo, por que creemos que el Hospital San Juan de Dios vale la pena, por que tiene un valor histórico, un valor humano y un legado muy importante para salud en el país.” “Un gran grupo de nosotros estamos dispuestos a seguir trabajando, con la nueva administración del San Juan de Dios en su reapertura”. concluye Luisa Margarita.

El Complejo Hospitalario San Juan de Dios ha estado enfermo, nunca ha muerto, y quien lo llevó al estado de coma, del que hoy parece despertar ha sido la anterior administración de la Fundación San Juan de Dios en liquidación. Con complicidad de la Ley 100, que volvió un mercado la Salud. Pero que en 2002 el Congreso a través de la Ley 765, arroja un salvavidas al Centro Hospitalario, obligando su restauración y reapertura, por ser considerado patrimonio nacional. Para sus empleados unas de las causas para que el San Juan siga en crisis ha sido la falta de “voluntad política y la indiferencia social", que han permitido las evasiones y leguleyadas, provocando el retrasado al saneamiento financiero del San Juan. Ya que los recursos han existido, pero han sido embolatados por parte de la Fundación en liquidación, por lo que hoy en la Contraloría se adelanta el proceso de responsabilidad fiscal.

La actual legislación en salud y su regulación también ha impedido durante años, que no se le prestara la atención que merece el emblemático Centro Hospitalario. Que ha permitido que la Superintendencia Nacional de Salud no actúe o se haga la de la vista gorda con el San Juan. Para sus empleados el San Juan de Dios es “un Hospital dado por muerto”; sin acta de defunción. Ya que para ellos dejó de funcionar por simple mezquindad e intereses privados. 

@SergioGrandasM

 

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Jueves, 19 Junio 2014 00:07

Y en política se muere más de una vez

 

Al parecer en Colombia próximamente se calificaría al ejercicio de hacer política, como una actividad de alto riesgo y es que no es para menos el calificativo, pues en este país resulta ser de valientes quienes se atreven a proponer ideas transparentes, comprometidas y diferentes.

Pero también es una lástima que la premisa de querer luchar por los más vulnerables y propender por un verdadero bienestar general, pasó al olvido en quienes practican una forma de política que termina siendo más peligrosa que la misma omisión de practicarla por miedo, la politiquería.

Estos son quizá, los dos grandes monstruos que se comen las oportunidades en el país, el constante miedo por marcar la diferencia y una macabra politiquería que corrompe el significado ideal de hacer política.

Por esas razones, es común ver a jóvenes decepcionarse de este gremio, pues existirán fuerzas que querrán callar a tiros a los que piensen diferente políticamente, o lo que también es lamentable, un grupo de personas manipularán líderes sociales para influenciarlos en prácticas que buscan beneficios particulares a costa del manejo indebido de los recursos públicos.

Pero a pesar de los pesares, vale la pena volver a darle un valor a la política, hacer de ella algo respetable y honorable, retornar al ejercicio de servir a los más vulnerables, incitar la esperanza y luchar para que la paz retorne la tranquilidad y progreso a esa parte del país olvidada y maltratada por la violencia, el campo.

Por todo esto me atrevo a decir que en política más vale morir las veces que sean necesarias, pero más vale morir por causas que así lo merecen. De este modo desde la Fundación Jornal, trabajamos por la niñez y la educación de los niños del campo tolimense, nos arriesgamos a hacer las tareas que le corresponden al Estado, llevamos la paz a través de bibliotecas y logramos que los más pequeños vuelvan a soñar con ser astronautas, profesores, veterinarios y demás profesiones que fueron desplazadas por la única opción de entrar a la guerra.

Sin duda alguna y con el propósito de volver a darle un sentido digno al ejercicio de servir a los demás, pertenezco a ésta organización que lo da todo por los más vulnerables, que le apuesta a una educación para la paz y que sin decirlo, demostramos la verdadera forma de hacer una política joven, transparente y sin miedo.

Con determinación seguiré trabajando con el alma y el corazón para que los niños tengan un libro y no un fusil en su mano.

T.@Lore_Castaneda

 

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Miércoles, 12 Marzo 2014 21:57

Análisis de elecciones congreso 2014

Esta semana en Palabras mass analizamos lo sucedido en los pasados comicios al Congreso en Colombia con: Marcela Escandón Vega, Hernán Cadavid Márquez, Sebastián Gómez y Alberto Diaz 

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Lunes, 15 Agosto 2011 03:41

Más que Palabras

Más que palabras es un espacio de la fundación palabras sociales, que busca llevarle alegría y entretenimiento a los niños a través de regalos, cine foros y juegos tradicionales

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Palabras Sociales - www.palabrassociales.org