Jueves, 27 Febrero 2020

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Por: Lorena Castañeda

Los días 6 y 7 de noviembre de 1985, nos recodaron la toma del Palacio de Justicia u Operación Antonio Nariño por los Derechos del Hombre, llamada así por el grupo guerrillero del M-19, del cual Gustavo Petro era comandante. Por tal razón, es inevitable recordarlo en esa época, un hombre revolucionario y valiente, decidido a cambiar el macabro sentido político que se fundaba por esos días en Colombia.

Hoy, luego de 29 años también tenemos a Gustavo Petro haciendo historia pero ya no es el mismo, no, ahora ya no se dedica a hacer revoluciones con armas y tomas que infunden miedo, ahora gobierna y quizá ese es su cambio tan radical.

Tal vez estar al otro lado del gobierno en una crítica constante, puede resultar una tarea a la que todos nos podemos dedicar fácilmente desde la comodidad de una silla o un computador. Pero gobernar es otra cosa y tal vez de eso ya se dio cuenta Gustavo Petro, con su paso por el segundo cargo público más importante del país la alcaldía de Bogotá.

No voté por Petro para la alcaldía de Bogotá, sin embargo dentro de mi albergué la esperanza de un buen gobierno para mi ciudad, ya que la izquierda seguía liderando el Palacio de Liévano, le deseé lo mejor al nuevo burgomaestre. Claro, las esperanzas acabaron con el primer año de gobierno y contando.

Son innumerables los desastres administrativos de la alcaldía de la Bogotá Humana, pero la tragedia ambiental que vivió la ciudad la semana pasada permite ver qué tan perjudicial ha sido este gobierno hasta para el aire que respiramos y lo peor de todo es que ninguno de la administración dio a entender la dimensión del asunto. No obstante el daño ambiental del que hablo, vino entonces la noticia de la construcción de vivienda de interés prioritario (VIP) en el Barrio El Chicó, al norte de Bogotá, que más que ser un proyecto de inclusión social para los desplazados parece ser una cachetada con guante a la "elite", al mejor estilo de los desafíos de los vaqueros, donde los más perjudicados serán los que él pretende incluir.

Es por esas razones y por muchas más que anhelo las elecciones de 2015, Bogotá no puede ir peor. Ya tuvimos suficiente Petro en la administración distrital y ya nos dimos cuenta que tenía razón Peñalosa al decir que Petro no había administrado un parqueadero y ya pretendíamos que fuera gerente de la capital del país.

T. @Lore_Castaneda

 

 

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su procedencia o su religión. El odio se aprende y, si es posible aprender a odiar, es posible aprender a amar, ya que el amor surge con mayor naturalidad en el corazón de la persona que el odio” Nelson Mandela.

Grande e invaluable es el legado que nos ha dejado el mejor líder de los últimos tiempos, el Nobel de Paz Nelson (nombre que le puso su primera maestra) Mandela, un hombre que nació un 18 de julio de 1918, en Mvezo, un pequeño poblado del distrito Umtata, capital del Transkei, Suráfrica.

Mandela nunca la tuvo fácil, luchó en contra de una de las infamias más grandes del mundo, el racismo, una forma de discriminación humana que en mi concepto es nefasta e inaceptable. Su lucha a favor de los derechos humanos e igualdad racial, lo llevó a pasar veintisiete años en prisión y posteriormente en 1990, el líder del antiapartheid alcanzó la Presidencia del Congreso Nacional Africano y con esto un giro en el destino de su pueblo y sin duda un camino hacia la libertad de miles de africanos oprimidos por el régimen esclavista.

Pareciera que las prácticas racistas fueran tema del pasado, sin embargo la lucha de Mandela no fue suficiente para entender que todos somos iguales, sin importar el credo, sexo o color de piel. Al menos en Colombia, es lamentable que esta situación no finalice del todo y a pesar de tener una Ley de Antidiscriminación, la indiferencia racial es muy fuerte y con esto mi crítica insistente.

El pasado domingo 20 de julio, se posesionó el nuevo Congreso de la República, que no es tan nuevo si tenemos a Gerlein en su curul casi que vitalicia, el domingo también se posesionó como Presidente del Senado, un congresista originario de la costa colombiana, lo que me hace pensar que será un periodo legislativo pensado en la región norte del país. Lo que me parece más extraño del suceso político de la semana, es que en las curules asignadas para personas de origen afro precisamente no hay ninguno con esta característica racial, ¿raro no?

¿No es extraño que en las dos cámaras para negritudes, las personas que las ocupen, además de no tener la raza que protege la circunscripción especial, tampoco son los abanderados de las políticas en favor de ésta comunidad?

Ojalá que como se dice popularmente, estos escaños políticos no sean el escampadero de personas que utilizan mecanismos protectores de las minorías para cometer sus fechorías politiqueras.

Así que en nombre de la lucha contra el racismo y apoyando la inclusión política de todos los sectores sociales de la comunidad colombiana, me uno a la campaña #Noacurulesafrosinafros y también a la campaña #Saynotoracism. Porque es tiempo de hacer lo que la Constitución manda y no lo que manda la politiquería y el abuso del poder, también porque los niños merecen un país respetuoso de las etnias, así también se hace la paz, así nos lo enseñó Mandela.

T.@Lore_Castaneda

 

Humberto de La Calle (Jefe Negociador del Proceso de Paz), es sin duda uno de los hombres más serios que está sentado en la Mesa de los Diálogos de Paz que se adelantan en la Habana (Cuba), un hombre con una trayectoria importante en la materia y una figura política honorable, motivos por los cuales su participación me da un parte de confianza. Sin embargo, los anuncios pedagógicos sobre la paz, realizados en plena campaña electoral, me generan tantas dudas como a usted.

He reiterado en mis publicaciones lo costoso que es hacer la paz en medio de la guerra y no hablo precisamente de temas económicos, porque mientras en un estado de confort, ellos tratan de negociar la paz, aquí seguimos pagando con vidas, víctimas e injusticias el costo de vivir en guerra. Por esta razón recibí con extrañeza el siguiente vídeo: (ver video)

Así que vale recordar los titulares de noticias crueles como: “Las FARC usaron ‘niños bomba’ en Tumaco”, “Explosión CAI Chapinero”, “Soldado pierde la vida en medio de ataque guerrillero en Arauca”. Para cualquier ser humano, leer estas noticias es algo totalmente desafortunado, sin embargo para los negociadores, como se interpreta de las palabras de Humberto de la Calle, es un riesgo para poder lograr la paz.

Al contrario de los que defienden la paz que plantea el gobierno, creo que más que acuerdos y sin temor a decirlo, necesitamos voluntades reales de paz o como bien podría llamarse “una paz paralela”, no creo que se reduzca la credibilidad en los diálogos y si las F.A.R.C y ahora el E.L.N, quieren definitivamente ponerle fin al conflicto, el país agradecería eternamente una declaración de tregua desde ya. No es posible que aún tengamos cifras de reclutamiento de menores y no es posible que usen niños y animales como medios para cometer actos terroristas.

Pareciera que el dolor de las víctimas tampoco fuera un costo visible o por lo menos importante para quienes se sientan a negociar el futuro del país, creo que es fácil considerar una decisión de este tamaño cuando se sufre la guerra en cuerpo ajeno. Un gobierno orgulloso de presentar cifras respetables, debería tener en cuenta que el número de víctimas de esta guerra nunca se ha detenido y los crímenes atroces se siguen cometiendo en medio de promesas de paz que parecen alargarse.

Una vez más, mi llamado es a que declaren una paz paralela a los diálogos y con eso no tengamos que pagar con muertos el precio de una negociación en medio de la guerra.

T. @Lore_Castaneda

 

 

 

Al parecer en Colombia próximamente se calificaría al ejercicio de hacer política, como una actividad de alto riesgo y es que no es para menos el calificativo, pues en este país resulta ser de valientes quienes se atreven a proponer ideas transparentes, comprometidas y diferentes.

Pero también es una lástima que la premisa de querer luchar por los más vulnerables y propender por un verdadero bienestar general, pasó al olvido en quienes practican una forma de política que termina siendo más peligrosa que la misma omisión de practicarla por miedo, la politiquería.

Estos son quizá, los dos grandes monstruos que se comen las oportunidades en el país, el constante miedo por marcar la diferencia y una macabra politiquería que corrompe el significado ideal de hacer política.

Por esas razones, es común ver a jóvenes decepcionarse de este gremio, pues existirán fuerzas que querrán callar a tiros a los que piensen diferente políticamente, o lo que también es lamentable, un grupo de personas manipularán líderes sociales para influenciarlos en prácticas que buscan beneficios particulares a costa del manejo indebido de los recursos públicos.

Pero a pesar de los pesares, vale la pena volver a darle un valor a la política, hacer de ella algo respetable y honorable, retornar al ejercicio de servir a los más vulnerables, incitar la esperanza y luchar para que la paz retorne la tranquilidad y progreso a esa parte del país olvidada y maltratada por la violencia, el campo.

Por todo esto me atrevo a decir que en política más vale morir las veces que sean necesarias, pero más vale morir por causas que así lo merecen. De este modo desde la Fundación Jornal, trabajamos por la niñez y la educación de los niños del campo tolimense, nos arriesgamos a hacer las tareas que le corresponden al Estado, llevamos la paz a través de bibliotecas y logramos que los más pequeños vuelvan a soñar con ser astronautas, profesores, veterinarios y demás profesiones que fueron desplazadas por la única opción de entrar a la guerra.

Sin duda alguna y con el propósito de volver a darle un sentido digno al ejercicio de servir a los demás, pertenezco a ésta organización que lo da todo por los más vulnerables, que le apuesta a una educación para la paz y que sin decirlo, demostramos la verdadera forma de hacer una política joven, transparente y sin miedo.

Con determinación seguiré trabajando con el alma y el corazón para que los niños tengan un libro y no un fusil en su mano.

T.@Lore_Castaneda

 

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