Lunes, 03 Agosto 2020

 

 

Ya entiendo porque al gobierno Santos le ha ido tan mal: paros, reformas fallidas, perdida en la confianza inversionista, disminución en el crecimiento de la industria, falta de ejecución, baja en la moral de las tropas, disminución en los índices de seguridad, micos, lagartos, cocodrilos, en fin.

El país vive un negativismo generalizado, se siente en el campo, se siente en la industria, se siente hasta en el aire. Es por esto que he llegado a la conclusión de que no es del todo culpa del actual Presidente.

Pareciera que nuestro actual mandatario sufre de una especie de trastorno que no le permite distinguir muy bien lo que sube de lo que baja, ni lo que aumenta de lo que disminuye, ni lo que está bien de lo que está mal, Juan Manuel Santos parece tener trastocados los conceptos.

El Primer mandatario de los colombianos no entendió que la reelección sirve para premiar a los buenos gobernantes y castigar a los que no sirvieron, es una manera de calificar un gobierno, una gestión, es simplemente cuestión de sentido común, se premian los buenos y se despachan los malos.

Las redes sociales  lo gritan: NO MAS SANTOS, la semana  después del anuncio del mandatario en el que comunicó oficialmente a los colombianos que que buscaría la reelección, el hashtag #SantosNuncamasPresidente, fue declarado tendencia mundial en Twitter. oí el sondeo de la W que se realizó a los oyentes un día después del anuncio del mandatario y la desfavotabilidad de Santos era clara, pero él tiene la osadía de presentarse como candidato a las elecciones de 2014.

El señor Presidente puede repartir más casas, mandar a empapelar el país con vayas de : “Estamos Transformando a Colombia”, duplicar las pautas publicitarias con las que tiene a los medios de comunicación hostigados y mareados de tanta mermelada, incluso, puede salir a  repartir  mermelada en la ciclovía , mandar a hacer encuestas amañadas que quieren hacernos creer que por arte de magia su popularidad sube de un día para otro casi 11 puntos, puede utilizar a las familias beneficiadas del programa de las 100.000 viviendas, darles banderitas blancas y aprovecharse de su humildad y buena fé para ponerlas a aplaudir su circo de la Habana, al cual se ha aferrado apoyándose en un sofisma en el que según él, la paz de este país se define con Timochenko, Iván Márquez, París y  Santrich, en la casa de un gobierno que lleva 50 años violando los derechos y libertades de sus ciudadanos, en donde las cárceles están llenas de presos políticos, simplemente por pensar diferente al régimen de Castro, puede caer en las más sucias estrategias de JJ Rendón, y óigase bien,  NO LO VAMOS A REELEGIR, ¿es tan difícil leer la voluntad de un pueblo? Hoy más del 60% de los colombianos no queremos la reelección.

Ya traicionó a 9 millones haciendo todo lo contrario que prometió hacer en campaña, hombre, nos hubiera hablado con claridad y la cosa no habría sido tan grave, hubiéramos mirado otras opciones. Pero es que tomar unas banderas ajenas aprovechando la pasión y admiración que despiertan, ¿para llegar a empantanarlas pisotearlas y elevar las del color contrario?

La única explicación, para mi: el Presidente sufre de un trastorno. A continuación momentos en los que el alto mandatario a mostrado claros síntomas:

1.Discurso el día 20 de noviembre de 2013,en el que nos anunció a los colombianos que lucharía por la reelección:  En ese momento las encuestas le decían: más de la mitad de los colombianos no aprobamos su gestión, y él señor sale en televisión nacional a decir que quiere que reelijamos una gestión con más de la mitad de desaprobación popular.

2. En el mismo discurso dijo: “Ustedes me eligieron para seguir cumpliendo con la seguridad, hemos cumplido”. Hoy el problema de seguridad vuelve a ser uno de los principales temas en la agenda nacional.

3.”Hemos seguido fortaleciendo las políticas de seguridad de mi antecesor, que fueron exitosas”. El principal reclamo que hacen sus electores es haber dejado de lado las bases de “La Seguridad Democrática” y hoy su principal opositor es su antecesor, creador de esas políticas de seguridad.

4.En su discurso habló de una  Colombia que pase del miedo a la esperanza. Un campo olvidado una industria que va para abajo, unas fuerzas armadas desmoralizadas, no reflejan exactamente ese anhelo que usted plantea, nos alejamos en vez de acercarnos.

5. “El tal paro no existe”,  el Presidente manda el mensaje que con los violentos se sienta a hablar pero a los campesinos los ignora, porque el tal paro si existió.

6. Ahora resulta que Timochenko debe llegar al congreso y que usted trata a quienes exigimos justicia, cese al fuego, y cárcel para quienes han cometido crímenes de lesa humanidad como “buitres de la paz” ¿Quien entiende esto?

7. De Ministro de defensa  tenía usted a la guerrilla en el estatus de “narco terroristas” y como Presidente los eleva a “grupo subversivo”, “guerrillero”, “revolucionario” ó como quiera llamarlo. ¿Dejaron de traficar, de secuestrar?

Yo entiendo al Presidente , tal vez él no puede manejar este trastorno, pero por esa misma razón es justo y necesario que  le la oportunidad a otros, nosotros ya se la dimos a él, nos defraudo, y de que manera. 

T.@Dmejiagiraldo 

Hay dos clases de políticos, los que tienen y los que no tienen convicción.


Los primeros hacen política porque creen en unas ideas y en un rumbo especifico que debe tomar la sociedad a la que sirven, esos quieren llegar al poder para trabajar por lo que consideran que es mejor para el pueblo al que representan; ¡cómo necesitamos este tipo de personas en nuestras democracias latinoamericanas!

Los segundos no han entendido que quien hace política, en principio, tiene la noble vocación de servir a otros. Los pertenecientes a este amplio grupo decidieron que la política se hace para tener poder sobre los demás, con la única intención de utilizar su posición para beneficio propio, aquí es donde ustedes dicen: “Qué novedad”.


Ya sé, no acabo de hacer el gran descubrimiento, lo que pasa es que quiero quedar con mi consciencia tranquila y dejar por escrito algo que lleva rondando mi cabeza hace algunas semanas para después, espero, no tener que decir “Se los advertí”.


Estamos a 6 meses de definir el rumbo del país del Sagrado Corazón en las urnas, cada uno votará por quien crea que representa mejor su visión de país e interpreta mejor sus necesidades, es por eso que quiero advertir que según su trayectoria, Germán Vargas Lleras pertenece al segundo grupo, y lo ha demostrado en varias ocasiones durante su vida pública.

Al perro no lo capan dos veces, y a quienes votamos por Juan Manuel Santos ya nos “caparon” la primera, por eso quiero hacer un recuento de las cuidadosas y bien calculadas maromas que ha realizado este personaje durante los últimos años:



1. La del Mico: No soltar una rama sin tener la otra entre sus manos:


Primer periodo del presidente Uribe: este personaje, que en temas de “micos” es un experto, se mostraba como uno de los grandes simpatizantes del Gobierno, cuando éste alcanzaba los más altos niveles de popularidad por resultados nunca antes logrados por un gobierno colombiano en temas como la seguridad, el crecimiento económico, el aumento de la inversión extranjera, la confianza ciudadana, entre otros.

En el segundo periodo del gobierno Uribe, nuestro astuto jugador suelta la rama de la que estaba agarrado y decide colgarse de otro palo, en medio de un turbulento y fracasado intento por sacar adelante la segunda reelección.

Este nuevo árbol al que se trepó lo dejaba vislumbrar un espacio en las presidenciales de 2010 y al comienzo de la campaña –recuerdo– se mostró como un duro crítico del gobierno Uribe y, por ende, de la campaña de Juan Manuel Santos; en segunda vuelta se une a su aliado natural, no solo por que era el más cercano en pensamiento ideológico, sino porque como demostrarían más adelante son fieles intérpretes de la frase: árbol que más sombra dé...

Después del triunfo de Juan Manuel Santos, recibió con gran gusto el llamado del vencedor a “La Unidad Nacional”, tienda en la que se reúnen los partidos que aceptaron la generosa invitación del presidente Santos a analizar la situación del país, mientras comen galletas con mermelada, que, por cierto, han tenido mucha acogida entre congresistas, medios de comunicación y vecinos del sector, pues dicen que su textura es espesa, hay de diferentes sabores, siempre hay para todos, y es realmente adictiva por su delicioso sabor, eso sí, cuentan las malas lenguas que se les esta yendo la mano en el precio de la mermelada de mora.

2. El que come callado, come dos veces:


Como buen experto en “micos” el señor Vargas Lleras fue el principal cerebro del bochornoso y conocido intento de reforma a la justicia, reforma radicada por él en el 2011 para ser aprobada por ambas cámaras en el honorable Congreso de la República. De su parte no oímos muchas explicaciones, pues según declaraciones publicadas por Caracol Radio el 25 de junio de 2012, “el proyecto original que él radicó no tenía nada que ver con las cosas que fueron aprobadas”.

3. Es mejor decir aquí corrí que aquí morí:

De Ministro del Interior y Justicia a Ministro de Vivienda. Dado que su primer salto de rama a rama no lo dejó alcanzar la Presidencia, se lanza del árbol del Ministerio del Interior y Justicia, en el que había sobrepoblación de micos para treparse, al del Ministerio de Vivienda, el cual tenía una copa alta y frondosa en la que otra vez podía ver el camino hacia a la presidencia del cual se extravió con anterioridad.

En este nuevo árbol se convierte en la cabeza visible del proceso de inauguración de las 100.000. viviendas gratuitas del Gobierno Nacional, porque el que no muestra no vende, para que a todos lo beneficiarios les quede claro que si no va Juan Ma, porque le toca atender la tienda de la Unidad Nacional, el man es Germán.

3. El que come callado come dos veces:

Desde el árbol del Ministerio de Vivienda este intrépido personaje empieza de nuevo a vislumbrar muy a lo lejos el camino hacia la Presidencia de la República, este se hace cada vez más corto, y el man-Germán calcula que si no se lanza rápido se le va a hacer tarde para alcanzar su meta y así decide volver a implementar la práctica que ya con tanta facilidad maneja. Se lanza del árbol del Ministerio de Vivienda para treparse al de la Fundación “Buen Gobierno”, cuyo nombre -estoy a punto de creer- fue elegido con gran y admirable capacidad para manipular el sarcasmo. Desde allí intenta estar atento a una posible renuncia a la reelección por parte de su compañero de juegos y espectáculos, Juan Manuel Santos, para lanzarse otra vez y lograr llegar al árbol más alto y frondoso, para así, pasar de “mico” a “Rey de la Selva”.


En cuanto al proceso de la Habana, el man-Germán, no ha mostrado posiciones muy claras pues, a ojo de buen calculador, es mejor no tomar posición ya que muy posiblemente se le chamusca el pelaje, arruinando así el camino que con tanto esfuerzo ha trazado para alcanzar sus sueños: poder fumar adentro del recinto en donde se reúnen los padres de la Patria sin que nadie más lo pueda hacer y que le regalen un megáfono para dar órdenes con tono y potencia suficientes para que todos los micos de la selva lo puedan oír.

Bueno, ya descanso un poquito dejando esta preocupación por escrito, ya saben que al perro no lo capan dos veces y a nosotros ya nos caparon la primera y si por alguna razón, el Presidente Juan Ma se digna a atender las encuestas, en las que más de la mitad de los Colombianos le decimos que no sirvió, y cree que el man es Germán ahí les dejo, porque “vaca ladrona no olvida portillo”.

@DMejiaGiraldo



Este artículo lo comencé a escribir en Septiembre del 2012, para un diplomado que estaba haciendo en ese entonces “Escuela de Escritores”. En ese momento el país comenzaba a ver como un Presidente, que llegó al poder con el mandato popular de llevar al país por el camino que había trazado el ex presidente Uribe, había resuelto, un día, darle la espalda a la opinión de sus electores y comenzar los diálogos de paz en La Habana, que hoy solo demuestran fracasos, cómo quisiera estar diciendo lo contrario hoy casi después de un año. Qué equivocada estaba yo en ese momento, “Las FARC nos han demostrado con acciones claras su voluntad de llegar a un acuerdo de Paz, y lo quieren hacer confesando sus crímenes, cediendo en las negociaciones, incluso han comenzado con un cese al fuego…”

Pero desafortunadamente hoy, 5 de Noviembre de 2013, los hechos demuestran lo que se veía venir.

Aquel artículo comenzaba diciendo: ¡¡¡Qué país de locos!!!  Esta frase se vino a mi mente después de encender el televisor, en uno de los horarios prime y ver a uno de los principales victimarios de campesinos, mujeres, niños y niñas de este país, al grupo narcoterrorista de las FARC haciendo declaraciones cínicas ante todos quienes estuvieran viendo los noticieros en ese momento.

 “No somos Narcotraficantes, no tenemos un  sólo civil secuestrado, eran algunas de sus  afirmaciones…”

 El artículo continuaba:

No es que esté en contra de la paz ni mucho menos, pero la verdad me siento triste, impotente, desilusionada, engañada tal y como deben sentirse muchos otros compatriotas. Siento que el país se vuelve a desviar, adoptando el reconocido “caminado de cangrejo”.

El resto del texto era realmente pesimista, lo escribí, aunque no era mi tarea para ese día, y lo hice para sacar el dolor de patria que sentía, de la manera más pacífica que conozco: escribiendo…

Creo que casi me sumerjo en el desagradable pesimismo… después de ver a dos de los noticieros nacionales más reconocidos, regalando una de sus franjas más importantes a esos que se hacen llamar ejercito del pueblo…

 -¿De cuál pueblo? Me pregunté.

-¿De ese al que secuestran?  ¿Al que le arrebatan sus niños y niñas para reclutarlos en sus filas? ¿Ese pueblo al que han familiarizado de tal manera con el terrorismo, que sus expresiones ya no causan las reacciones que deberían?

Por favor… pongamos los pies sobre la tierra, es totalmente válido y humano que tengamos como objetivo último alcanzar la paz y que ese sea nuestro idilio como pueblo y sociedad que somos. Pero no podemos olvidar que la palabra paz tiene un significado real que es bien amplio y complejo.

¿Qué es la paz? Decir que estamos en un proceso de paz, no lo creo; una paloma, blanca tampoco; transmitir videos alusivos al “ejército del pueblo” en televisión nacional, tampoco.

La paz  es la seguridad, y esta no es una frase mía, tengo que confesar que la leí, pero cuando lo hice pensé: es verdad, la paz en este contexto y en esta realidad colombiana es sinónimo de seguridad.

¡¡¡Que escena de Locos!!!, pensé esa mañana  de finales del 2012parece sacada de Alicia en el país de las maravillas,el ejercito del pueblo en televisión nacional hablando en nombre de los colombianos y de las víctimas de la violencia. Asegurando que su bandera es la de la paz y la igualdad, ¿secuestro?,  ¿ narcotráfico? Estos personajes se venían a dar por enterados en ese preciso momento que estos actos atroces existían, era como si nunca hubieran cometido el más mínimo acto de terrorismo, como si no existieran los testimonios de civiles que estuvieron en cautiverio, o como si no existieran múltiples pruebas de que son: el más grande cartel del narcotráfico.

Y me pregunté: ¿Cómo funciona una mente criminal?, ¿es para ellos algo natural la actitud cínica y prepotente que demuestran en su discurso? Claro que lo es…

Si empezamos los diálogos así, con cinismos, mentiras y sin admitir los errores del pasado, ¿será que tiene algún sentido este dialogo?, ¿se puede confiar en una organización como las FARC?

Pero bueno, parece que no queda más remedio que creerles a unos cuantos bandidos ¿o quizá, ex bandidos? Que ya tantas veces han jugado con nuestras buenas intenciones y esperanzas…

Y así finalizó mi artículo de Septiembre del 2012.

Como quisiera que el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC me estuvieran demostrando, hoy, con hechos, que era la decisión correcta y que ambas partes están sentadas en La Habana con la firme intención de buscar un mejor futuro para los colombianos, pero tal como muchos nos lo sospechábamos, los terroristas siguen dilatando las discusiones centrales del proceso, y es claro el porqué: no tienen ningún interés sincero, son simplemente un cartel del narcotráfico que practica el terrorismo y se disfraza bajo el manto de las antiguas ideas de una guerrilla comunista engendrada en los campos de Colombia, y que tenía su razón de ser…

“El Ejército del Pueblo” sigue presentando su función, aprovechando la carpa de circo que les armo el Gobierno, gobierno que va tras su propia función, en la que el presidente Santos sueña pasar a la historia con un premio nobel de paz, para alimentar su vanidoso ego.

Hoy los señores de las FARC gozan de sus paseos en catamarán por el hermoso mar Caribe, mientras ordenan secuestros al son de la salsa y el aroma de un buen tabaco, y entre el ruido de las maracas siguen controlando sus rutas de narcotráfico y dirigen acciones terroristas contra el pueblo que dicen representar.

Y mientras tanto, ese pueblo pide a gritos que el gobierno deje por un momento el espectáculo del cual es protagonista y voltee la mirada hacia los problemas de hoy: una justicia ineficaz -con altos niveles de impunidad-, un Congreso con bajísima credibilidad, falta de gobernabilidad y ejecución, un sistema de salud que no piensa en sus pacientes, una educación que requiere calidad, un Estado con sus instituciones fragmentadas…

Pero que siga la fiesta, porque lo que es este Gobierno de la Unidad Nacional, se queda, así haya que resucitar a la mismísima Celia Cruz, para atraer más espectadores al show.

 

T.@Dmejiagiraldo

 

 

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