Sábado, 22 Febrero 2020

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Sábado, 11 Febrero 2017 17:55

Bogotá para Dummies

Por: Andrés Gutiérrez Serna

Por estos días la izquierda se confabula bajo la égida de los adornos más perniciosos de la constitución de 1991 “la revocatoria”, es necesario dar una luz de esperanza a ese 33% de bogotanos que aprueban sin desdén una administración Distrital que se enfoca en demostrar que la vocación de servicio, va más allá de pujas políticas y de lo que denominó Moisés Wasserman -la inmadurez democrática- expresada en la polarización de una sociedad que requiere con urgencia un cambio de chip. Esa luz de esperanza, es de cabal importancia mantenerla encendida bajo hechos concretos planteados desde el Plan de desarrollo territorial para Bogotá 2016 – 2020. Y para que la insensatez del progresismo y sus amigos no se tome esto de juerga, es necesario aplicar el termino dummie para explicarlo.  

El Equipo por Bogotá: reconoció desde un primer momento que la ciudad debe potencializar su habilidad para promover, atraer y retener el talento. Así, será posible en unos años ser líderes en la región como lo es Buenos Aires, Argentina, al propiciar entornos competitivos en los que se gesta la prosperidad que aplican las grandes ciudades globales como San José en Sillicon Valley y Seúl en Corea del Sur. Eso demuestra que Bogotá quiere ser parte del escenario mundial, en donde las ciudades son reconocidas como la representación del carácter conflictivo y apasionado de la humanidad, por innovar y consolidar una mirada auténtica de lo que es el futuro.

Adicionalmente, Bogotá desde una mirada disruptiva desconoce que es una ciudad capital que quiere implementar un proceso de modernización tal, que diferencie al territorio como un lugar condicionado por un sistema complejo de necesidades humanas que tiene comofinúltimo;habitarel espacioyainventado,asimilarlasinnovaciones,lasideasylos comportamientosyaestipuladospor personasdentrode lahistoria.

Finalmente, no hay que ser nominado por The Huffington Post como uno de los mal llamados mejores alcaldes del mundo para preguntarse al unísono ¿qué hace una ciudad inteligente? Comparte, reutiliza y coopera. Comparte información para que exista una ciudadanía más informada sobre sus derechos y deberes al momento de velar por el respeto del carácter de lo público. Reutiliza el espacio urbano para concientizar a la ciudadanía de que la ciudad es la gente y la gente crea la ciudad y, finalmente, coopera como mecanismo de progreso y desarrollo que promueve el bienestar colectivo, consolidando estructuras funcionales guiadas por la participación, la creatividad y la interconexión.  

Es por eso, que aunque estén confabulándose contra la actual administración distrital de Bogotá !Tú, tranquilo¡ no hay por qué desvelarse. Los caballitos de batalla del petrismo y sus amigos no darán frutos, si como ciudadanía reconocemos a viva voz que son prácticas de planificación, gestión y financiación del desarrollo urbano, que deben ser respetadas para hacer de Bogotá, una ciudad mejor para todos.

Twitter.@Andys_US

 

 

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Martes, 04 Febrero 2014 08:50

Como quiso José Obdulio

Cómo hemos cambiado. Definitivamente ahora hay pocos estadistas, hoy son más quienes prefieren que el Estado se derrumbe por la demagogia. Es que ahora nuestra vida depende de una tutela y ésta, de lo que quiera la gente, porque son más quienes abogan por la “justicia” –tan subjetiva y atípica– que por la institucionalidad. Esto lo está demostrando el caso Petro, porque aunque mi tía Esperancita diga “que lo que hizo Petro no es tan grave como robar, eso fue una bobadita” y algunos le den la razón, yo sí pienso que la ‘bobadita’ de saltarse las normas de contratación es tan condenable como robar.

Lo que pasa es que la mayoría de ustedes –al igual que mi querida tía– piensan que los abogados solo tenemos competencia para los asesinatos, robos y cachos, y lo otro son esas ‘bobaditas’ que nos afectan en gran medida dependiendo de cómo se decidan. Esto, precisamente, es lo que pasa en el caso de las tutelas del caso Petro, que están pasando por encima de la decisión de un ente de control, porque a algunos jueces les pareció que se le violaron unos derechos, sin si quiera evaluar el fondo de la decisión del Procurador, que por más exagerada que haya sido, estaba facultado para tomarla.

No me voy a poner a explicarles, como lo hice con mi tía y su alopécico esposo, por qué esas tutelas no debieron si quiera ser admitidas, pues me excedería en palabras y en aburrimiento, porque no hay nada más tedioso que el derecho, sobretodo para quienes lo estudiamos cinco años, más cuando del otro lado hay alguien diciendo que un fascista quiere dar un “golpe de Estado”: ningún texto jurídico puede competir contra estas arengas, más cuando se dicen en contra de una persona tan poco agradable como el Procurador.

Sin embargo, sí se debe recalcar que no todo lo que dice Petro es cierto, porque ni el Procurador está dando un golpe de Estado, ni esta es una pelea entre él y Ordóñez, aunque esto es lo que más le interesa reiterar, porque tiene la esperanza –igual que mi tía– de que el 2 de marzo él siga como Alcalde, para así llamar a la gente a votar en contra del Procurador. No a favor de Petro. Porque Petro sabe que por el Procurador votarían muy pocos, menos de los que votaron por él: sabe que si el referendo confirma su mandato no habrá justicia que lo saque del Palacio de Lievano. Y si es así como, si la decisión final de los jueces depende de las elecciones, nos lleva el que nos trajo y, como quiso el gran José Obdulio, en Colombia empezará a regir el Estado de Opinión, no habrá justicia que valga.

Esto pone a los uribistas en un dilema político, porque ellos defienden el Estado de Opinión, pero no les gusta Petro; no obstante, quién quita que le ayuden a Petro a reafirmarse en su mandato por medio de las urnas para demostrar que lo que sirve en Colombia es lo que le guste al pueblo, sin importar qué dice la Constitución y la ley.

Así es la política, nadie sabe para quién trabaja y puede que los uribistas (entre ellos el Procurador) terminen votando por Petro para establecer el Estado de Opinión en Colombia y así se abra la puerta para re-relegir a Uribe, lo cual no estaría mal para Petro, pues él seguiría arengando desde el balcón.

@japritri

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Lunes, 13 Enero 2014 08:14

Petro, posiblemente delincuente

Ya da pereza escuchar a Petro, dice lo mismo siempre y cada vez que lo repite le imprime un tono aún más lúgubre y, la verdad, escucharlo me da tristeza, pero no quiero entristecerme más de lo que lo hace la mala gestión de su alcaldía, por eso preferí –esta vez– no escuchar los alaridos que lanzó desde el balcón del Palacio de Liévano (transmitidos por el Canal Capital), utilizando los recursos públicos del Distrito con fines personales y electorales, lo que en Colombia podría llegar a ser una conducta punible denominada Peculado por aplicación oficial diferente (artículo 399 C.P.)

Pero una investigación más en contra del alcalde y empezaría a compararse con Mandela (si es que ya no lo hizo), entonces, me imagino, que no va a ser investigado por este delito y, tampoco, se lo van a cobrar en las urnas los petristas, porque ellos defienden ciegamente todo lo que este ‘mártir’ colombiano haga, no solo con gritos y vuvuzelas en la Plaza de Bolivar, sino también con tutelas sin sentido ni fondo jurídico, por eso, los que intentamos ser objetivos frente al tema ya sabemos que, aunque cualquier ciudad sufre con un cambio de alcalde antes de tiempo, éste además de mal ejecutor salió populista y, posiblemente, hasta delincuente, por lo que he decidido votar por el SÍ el 2 de marzo, si la elección se realiza.

Y es que a pesar de haberme negado a firmar a favor de la revocatoria porque no la justificaba políticamente, hoy creo que lo de Petro ha pasado de ser la actitud de un mal alcalde a la una persona potencialmente peligrosa y manipuladora, lo que para la democracia sería un retroceso, porque ni al Estado ni a sus ciudadanos nos conviene que una persona rete la institucionalidad del Estado con desinformación, porque después, quienes creyeron en esas mentiras, van a creer que las situaciones se solucionan de la misma forma y nada educa más que el ejemplo.

Petro está desinformando, porque está tratando de convencernos que la decisión del Procurador fue ilegal e inconstitucional, lo cual es errado, porque sí bien es exagerada y sesgada ideológicamente, el remedo de sacerdote sí era competente para expedirla y Petro lo sabe, pero también es consciente que si llega a ser alcalde para el 2 de marzo, tendrá más opciones de ganar si hace pensar a quienes votamos en esta ciudad que estamos votando por él o por Ordóñez; algo muy parecido a lo que quiere hacer Óscar Iván Zuluaga (que quién es él: dicen que va a ser candidato a la presidencia) con las elecciones presidenciales haciendo creer, erróneamente que las elecciones presidenciales son entre las FARC y él.

Es que Petro puede ser muy mal alcalde, pero de bobo no tiene un pelo (una de las ventajas de quienes padecemos de alopecia) y sabe que aunque a muchos no simpatizamos con él, somos más quienes no simpatizamos con Ordóñez y, por lo tanto, si nos pusieran a elegir entre él y el Procurador muchos más votarían por Petro que por Ordóñez (aunque Petro mismo ya votó por él), otros votaríamos en blanco y muchísimos más preferirían ver un especial de Padres e hijos todo ese domingo y quedarse en casa antes que salir a votar por alguno de ellos dos.

Por eso Petro quiere personalizar esta elección, porque él no solo gana con el NO, sino también con la abstención, porque es necesario que más de 1’200.000 personas salgamos a votar ese día, lo que sería toda una proeza para una elección atípica, que no será posible si los bogotanos y quienes votamos en esta ciudad nos dejamos convencer que votar por el SÍ es votar por Ordóñez.

Así que, invito a quienes lean este artículo, que no se dejen convencer por nuestro alcalde; que la elección del 2 de marzo es para expresar nuestro poco o mucho conformismo con la administración de Petro y con sus actos de excesivo populismo que posiblemente rayan con conductas delictivas: que esta elección no es entre Petro y Ordóñez, porque sé que somos más los que no votaríamos nunca por ninguno de estos dos personajes.

Añadidura.

-El autor de este artículo no recibió pago alguno por mencionar a Óscar Iván Zuluaga en éste y aumentar un poco su reconocimiento dentro de la ciudadanía colombiana. Esta mención se ha hecho de manera desinteresada. 

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