Jueves, 27 Febrero 2020

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Miércoles, 12 Septiembre 2018 11:53

Decreto de la dosis mínima

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#EnDebates Palabras Mass hablamos acerca del decreto de dosis mínima y la venta de drogas cerca de las universidades Invitados: Luciano GrisalesAndres Fandiño

 Por Canal BoxMov Con: Ana María Gardeazábal - Jorge Camargo Tovar | Dirige Beto Diaz

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Tema: ¿Captura de Santrich por narcotráfico?

Invitados: Andrés Forero - Andrés Camacho M.

Jorge Camargo Tovar  Lorena Castañeda | beto diaz

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Domingo, 12 Junio 2016 22:29

Sin Dios ni ley

Sin Dios ni ley

Cuando no se puede parar lo imparable

Por: Ana Gardeazabal

No niego que me produce un morbo extraño, el saber cómo funcionaban todas las actividades ilícitas -escabrosas por cierto- en el bajo mundo del llamado “Bronx” en Bogotá. Creo que es el morbo, que nos envuelve a la mayoría de quienes fuimos espectadores de la intervención.

Sin embargo más allá del morbo, de lo de moda que pueda estar el hablar del tema, lo que pasaba en las calles del “Bronx”, es un problema muy serio y complejo, desde ese pequeño terreno de 5 cuadras o menos donde no existía ni dios ni ley, se fortalecían las estructuras criminales, delincuenciales y la economía narcotraficante. Aunque evidentemente, el dispersar la zona, no es la completa solución al problema, la ciudad pedía a gritos una intervención y había que hacerla.

Mas de 10 años de completa impunidad e indiferencia frente a este problema, habían hecho que cada vez fuera mayor la estabilidad de las mafias criminales y narcotraficantes, que residían y trabajaban allí, quienes vivían de amarrar a sus “clientes”, personas que padecen de una enfermedad llamada drogadicción.

Es de subrayar la contundencia con la que el distrito intervino en la zona, y la severidad de sus declaraciones - lo cual es lógico-, no puede ser que existan lugares en Bogotá ni en Colombia, sin dios ni ley, con conocimiento y complicidad de las autoridades.

Sin embargo, esta intervención tan solo fue el primer paso, el problema va mucho mas allá. Como decía un habitante de calle muy acertadamente, “el alcalde no puede parar lo imparable”, la drogadicción es una enfermedad, que no puede detenerse con la creación de innumerables centros de rehabilitación, ni reiteradas intervenciones, ni con incautaciones, ni con arrestos.

En mi opinión, donde debe concentrarse la propuesta -tal vez polémica- es en la creación de centros de “consumo“; el distrito debe tratar la drogadicción como una enfermedad, suministrar atención especializada en psicología y programas de rehabilitación, de la manera que ha venido haciéndolo, pero paralelamente debe crear estos espacios de “consumo”, con el fin primordial de desestabilizar la economía de las mafias narcotraficantes.

Al proveer el suministro de droga sin costo, en centros de “consumo”, para personas que padezcan esta enfermedad, automáticamente permitirá que el comercio ilegal de drogas decrezca exponencialmente. Los llamados “ganchos”, son redes narcotraficantes, que se sostienen económicamente de los clientes recurrentes, los drogadictos, si el distrito logra capturar la “clientela” más importante de los ganchos, no solamente dará un golpe a estas estructuras financieramente, sino que también evitará que se fortalezcan y se estabilicen, para seguir iniciando jóvenes en el mundo de las drogas.

Estos centros de “consumo”, deben poseer  lugares donde las personas que allí se encuentren, puedan comer, dormir, estar monitoreados y contar con especialistas en psicología y tratamiento a drogadictos, así mismo, puede llevarse un registro electrónico de ¿quiénes son estas personas?, ¿qué consumen?, ¿con qué frecuencia? y ¿cuántos son?.

Así mismo, el suministro de droga que el distrito provea, debe ser producto de operaciones de incautación de droga, golpes a las llamadas “ollas”, droga decomisada en lugares de transporte como aeropuertos, puertos marítimos o carreteras, incluso alucinógenos decomisados por la policía a particulares o a la delincuencia común. También esta propuesta, que para mí es prioritaria, debe ir acompañada con planes de contención en colegios y universidades, para evitar que más jóvenes inicien en las drogas

Finalmente, no hay garantía de que las casas de consumo sean la solución, así como tampoco hay garantía de que la sociedad bogotana y colombiana vaya a acoger una propuesta de tal calibre, tampoco hay garantía de que los centros de rehabilitación disminuyan el problema, de lo que si hay certeza, es que la intervención en el “Bronx”, es tan solo el primer paso, que estamos frente a un problema de gran envergadura que apremia atención, no solo del gobierno, sino de la sociedad en general. Seguramente no habrá una fórmula mágica, para solucionar el problema de los habitantes de calle o el problema de la drogadicción, son muchos los frentes que deben mitigarse e infortunadamente estas “soluciones” solo son aplicables mediante el método de ensayo y error.

Twitter. @anamgardeazabal

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Lunes, 16 Diciembre 2013 22:13

El precio de la paz

En vista de lo optimistas que estamos todos los colombianos en torno a este proceso de paz, me hice las siguientes preguntas: ¿Se desmovilizarán en su totalidad los frentes guerrilleros? ¿Qué harán después de dejar el negocio lucrativo del narcotráfico? ¿Cuántos empresarios estarán dispuestos a emplearlos?

La encuesta de Gallup contesta parte de estos cuestionamientos: Solamente el 40% de los empresarios estarían dispuestos a contratar a un exguerrillero. Entonces ¿cómo lograremos que ellos cambien de vida si no confiamos en ellos? Qué ironía. El 68% de estos empresarios consultados piensan que sus empresas venderían más y el 79% de ellos piensan que invertirían más si no existiera el conflicto, pero dónde esta el granito de arena de los dueños de las empresas, ¿por qué no emplear a un exguerrillero? Cierro los ojos y aplaudo lo que dice el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas: “Colombia aumentaría uno o dos puntos porcentuales del PIB si no hubiera conflicto”. En parte se contesta mi pregunta, pero ¿qué pondremos hacer a los guerrilleros que se desmovilicen y entreguen las armas? Posiblemente nada, pues los empresarios no están dispuestos a emplearlos.

Frente a las cifras de la guerra podríamos decir que el Gobierno se gasta cerca de 23 billones de pesos, es decir, 3,5% del PIB, o mejor, el 14% del presupuesto del país. El 6% de estos recursos se gasta en la lucha contra la guerrilla, en salarios al personal del Ejército se destinan 9,3 billones al año y entre $300 mil y $400 mil millones anuales corresponden a combustibles, según menciona Diana Quintero, viceministra de Defensa.

Es precisamente esto lo que más me preocupa, pues acabado el conflicto no podemos acabar de una con el Ejército, ya que no sabemos cuántos de estos hombres están dispuestos a seguir combatiendo como bandas emergentes, lo que se da por el negocio del narcotráfico. No podemos repetir lo de El Salvador: su Ejército se quedó sin fuerzas para combatir y hoy es su mayor dolor de cabeza,  me refiero al frente Farabundo Martí, que jamás se desmovilizó en el Acuerdo de Chapachultepec de enero de 1992

Según El Radar, firma consultora, al menos esta cifra tendría que mantenerse por una década, o sea, en plata blanca, 440 billones de pesos. El verdadero negocio de este cuento es la droga. ¿Será que los grupos guerrilleros estarán dispuestos  a dejar de percibir 1.500 millones de dólares al año, cifra que menciona Daniel  Mejía, director del Centro de Estudios de Seguridad y Drogas de la Universidad de los Andes?

No es por ser incrédulo, pero no creo que las FARC en su totalidad vayan a cambiar toda esa millonada por 480 mil pesos que se le dan mensualmente a los desmovilizados. Aún más grave, los empresarios no creen en el cambio de la estructura económica negociada con las FARC. Tan solo el 38% de estos empresarios están de acuerdo frente al 72% que no lo están. Así las cosas, ¿cómo incluirlos en la sociedad?

Pero lo más preocupante es saber que más de 200 mil personas hoy dependen del negocio lucrativo de las FARC, más 8 mil combatientes. Sumémosle dos o tres milicianos más por cada guerrillero. Hablamos de 24 mil guerrilleros y 120 mil familias que hoy viven de producir los cultivos ilícitos, datos mencionados por María Victoria Llorente, directora de Ideas para la Paz. ¿Qué los vamos a poner hacer?

Preocupante, ¿cierto? Las cifras de los que ya viven por cuenta de la desmovilización son de 32.000 millones de pesos anuales, súmenle 160 mil y 480 mil correspondiente a asistencia social y tecnológica, más 17 mil millones para apoyo de nuevos productos. Según el informe, se incrementaría 163 mil millones  de pesos si las Farc deciden desmovilizarse.

Estas son tan solo cifras y números, pero es a lo que nos enfrentamos como colombianos frente a la Paz. Yo estaría dispuesto a pagar más impuestos por lograr el fin del conflicto, pero es preocupante que no todos los bloques y frentes se quieran desmovilizar, el negocio de la droga no dejaría, pues es bien conocido que tienen negocios con alias Fernandinho, narco brasileño, y con el Cartel de Sinaloa en México, pero en mi próximo artículo lo hablaré bloque a bloque.

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