Domingo, 26 Enero 2020
Viernes, 20 Enero 2017 00:06

El reloj de arena y Eln

Por: Luis Casas

El actual gobierno de Santos ha explorado acercamientos con el ELN , aproximadamente desde el 2014, es decir se van a cumplir más de tres años de conversaciones y rupturas que van y vienen entre el Gobierno y el ELN, y se puede afirmar que hoy , enero del 2017, aún se esté discutiendo si es posible establecer una mesa de dialogo con dicho grupo.

Esta conducta mencionada se puede explicar desde diversas variables, la primera de ellas, es el proceso de paz de la Habana, en el cual todos los esfuerzos tanto institucionales como internacionales se dedicaron a llevar a feliz término el proceso después de 5 años, dejando claramente rezagado un eventual proceso con el ELN.

Pero además de esto un segundo argumento que no es de menor importancia, es resaltar cuan fundamental, ideológica y teórica es este grupo armado, para la comunidad internacional, e innumerables académicos dicha insurgencia es mucho más conceptual e intelectual que la misma FARC-EP, dando como resultado que dicho acercamiento entre el gobierno y esta insurgencia , sea el choque de dos trenes ideológicos en la cual cada uno intenta imponer condiciones al otro, sin tener en cuenta , que en una negociación de conflicto los actores deben ceder , para alcanzar el consenso.

Pero, por otra parte, a este entramado ideológico, se suma, otro factor entorpecedor de este proceso, y es el secuestro de Odin Sanchez, político corrupto, condenado por la corte suprema de justicia, por para política, quien se encuentra en manos del ELN. El Gobierno ha sido claro en dos puntos con la insurgencia, dialogo en medio del conflicto, y erradicación del secuestro en el país, algo que estaría dispuesto a cumplir la guerrilla, si se liberan a sus miembros sobresalientes que se encuentran en las cárceles del país, algo que el gobierno ya ha hecho en ocasiones anteriores con las FARC-EP, y que hoy nos preguntamos por qué no se liberan dichos insurgentes, todo con el fin de avanzar en el proceso.

Recordemos que se aproximan elecciones presidenciales, y no se sabe si el próximo gobierno vaya a ser tan benevolente con la insurgencia, actualmente el ELN se encuentra en un reloj de arena, que muy pronto terminara de contar el tiempo de la paz.

     

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Presidente Santos no vaya a suspender los diálogos de paz. El levantamiento de la negociación solo aplazaría el resultado –satisfactorio o no– de ésta, porque con elecciones o sin ellas el resultado de las negociaciones va a ser similar, si no es el mismo: el Gobierno tiene inamovibles y el grupo terrorista está tratando de sacar lo que más se pueda de la mesa claro; y sí, hay que ceder para lograr la anhelada paz.

Ahora bien, ¿de dónde sale la propuesta de suspensión? En realidad la petición viene solo de las toldas ‘uribistas’, porque el Polo Democrático se pronunció a favor de la continuación de los diálogos y, por supuesto, los demás partidos de la coalición también. ¿Y la gente qué quiere? Los colombianos queremos la paz, una paz con el menor número de muertos, para lo que es necesario el proceso. Adicionalmente, está demostrado que los conflictos internos (en el mundo) no terminan por la vía de las armas, sino que es necesario un proceso que permita la transición, procesos que, en algunos casos, han durado hasta de diez años. Por lo que el año que lleva este proceso no es mucho con respecto a los más de cincuenta años del conflicto y al número de años que duran los procesos de negociación.

Los colombianos debemos dejar tanta ligereza y falta de memoria, hay personas que nos intentarán convencer de la falta de legitimidad del gobierno para buscar la paz; que sin cese de fuego no se puede negociar; que va a haber impunidad. A esas personas hay que responderles que a ningún gobierno (de Santos, de Jorge Barón o hasta de Pachito) le puede llegar a faltar legitimidad para negociar la paz, porque buscarla debe ser la máxima de cualquier gobernante colombiano: este país ya no quiere más sangre.

Por otro lado, quienes exigen cese al fuego están desconociendo que casi ningún proceso de paz ha iniciado de esta forma: IRA no dejó las armas para sentarse en la mesa, solo después de un tiempo lo hicieron. Adicionalmente, nadie puede negar que muchos frentes del grupo terrorista ya no dependen del mando central y que por lo tanto esas personas que no están representadas en la mesa no son guerrilleros,  sino vándalos, narcotraficantes y zares de la minería ilegal. El proceso se está haciendo con quienes son dueños de la marca FARC, para después tratar a los que queden como lo que son: terroristas.

Por último, no va a haber impunidad. Lo aseguro no solo porque el gobierno lo diga, es cuestión de nociones básicas de derecho penal, justicia transicional y derecho internacional. Si se aplicara el derecho penal, a ninguno de estos personajes se les podría excluir de la imputación, acusación y juzgamiento de sus delitos, sus rebajas de penas también serían las que contempla el código penal. Si se aplica la justicia transicional –como va a ocurrir–, se rebajarán las penas de estos guerrilleros de tal manera que sea atractivo y viable entregar las armas e ir a una cárcel con el compromiso de que no perderán sus derechos políticos, siempre y cuando no hayan cometido delitos de lesa humanidad, como ya lo advirtió el Fiscal General. Todo esto lleva a que si no se aplica el Código Penal o una verdadera justicia transicional, es decir, si no se administra justicia, la Corte Penal Internacional tendría que intervenir en el país para velar que se cumpla con la normativa penal y ningún gobierno permitirá que se diga que bajo su tiempo en el poder no funcionó la Rama Judicial.

Nos van a tratar de refutar cualquier argumento, porque todo lo del actual gobierno es malo y la paz solo es buena cuando ellos la tratan de conseguir, o ¡ya nos olvidamos de Ralito y los ‘Paras’ (ahora bacrim), o los múltiples intentos de diálogos con las FARC (alocución presidencial autorizando el despeje de Pradera y Florida) y con el ELN del ex presidente Uribe? ¿Ya nos olvidamos de Rodrigo Granda y alias ‘Karina’? También nos olvidamos que eso que dicen que la guerrilla estaba vencida tampoco es cierto, porque desde finales de 2008 (gobierno Uribe, para los que ya olvidaron) las cifras de atentados empezaron a aumentarse de nuevo y por lo tanto estos terroristas nunca estuvieron derrotados como dicen.

Presidente Santos, no vaya a suspender los diálogos y menos cuando quienes así lo desean prefieren el poder que la paz. No lo haga porque estos tipos solo quieren aprovecharse de la mala memoria de algunos ciudadanos en beneficio de sus intereses personales.

Presidente, no se le ocurra levantarse de la mesa, porque los colombianos no estamos dispuestos a aplazar la paz.

Javier Prieto Tristancho

@japritri

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