Domingo, 26 Enero 2020

Óscar Iván Zuluaga, excandidato presidencial del uribismo en 2014 y director del Centro Democrático, habló en Palabras Mass y Radio Amiga Internacional sobre el escenario político que se presentarán en las próximas elecciones en Alcaldías y Gobernaciones a nivel nacional

" Cuando un estado legitimo tiene una amenza real como las Farc, hay que trabajar  en mecanismos para avanzar con una paz negociada, pero sentarse con el terrorismo sin condición alguna es un error" Óscar Iván Zuluaga

Twitter. @PalabrasMass

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Martes, 09 Septiembre 2014 23:14

¿Reformar o Acatar la Constitución?

Una lectura obligada del mentado equilibrio de poderes y las propuestas que de éste subyacen, como eliminar la reelección presidencial y ampliar el periodo del ejecutivo a cinco años, conlleva a pensar que la actual reforma política no es tan prioritaria como la considera el presidente, ya que eliminar la reelección es inminente, pero cerrar la lista al interior de los partidos, junto con la ampliación del periodo es sumamente inoficioso. ¿Es acaso el entramado institucional Colombiano tan fácil de modificar?

Partiendo del diagnóstico de la Constitución de 1991, donde se estableció un régimen presidencial con periodos de cuatro años, junto con un andamiaje institucional que busca la funcionalidad del sistema mediante la separación de poderes y los frenos y contrapesos, que llevaron a establecer también los periodos de los magistrados de la rama judicial, y los órganos de control. Se puede inferir que lo establecido en la constitución, es contradictorio con la reelección, manifestándose en la transición al Hiperpresidencialismo que Colombia enfrenta.

Nuestros años de vida Republicana son prueba de que no es necesaria la reelección, ni ampliar el mandato, por el contrario hay que pensar en Instituciones sólidas. Cuando alguien ha culminado una buena gestión, su Partido Político, una de las instituciones más relevantes en las democracias, debe asumir el reto de entrar en la contienda electoral para dar continuidad a los programas del Presidente de turno en cabeza de otro aspirante, y por su parte, la sociedad debe exigir en las propuestas de los nuevos candidatos, la continuidad de políticas exitosas. Sirve de ejemplo para lo esbozado anteriormente, lo que se presentó con Santos, una vez que fue él quien bajo el aval del partido de la U, tomo las banderas del legado Uribista para alcanzar la presidencia en 2010. Así como también, Uribe y Santos han sido artífices y ejecutores de los vicios del sistema político por cuenta de sus reelecciones. En últimas, no son tan diferentes como se cree, y su antagonismo más que ideológico es por ego y protagonismo.

Aquí lo prioritario es un reequilibrio de poderes fundado en la eliminación de la reelección presidencial, para así poder acabar con la fórmula de más tiempo, más poder, demostrada con Uribe y Santos, en su capacidad para influir en las altas cortes y los entes de control, quienes perdieron autonomía. En consecuencia, no se necesitan líderes imprescindibles, sino programas que trasciendan en las instituciones, como principio fundante de las democracias, ya que la separación de poderes es fundamental en un sistema presidencialista. Entonces, el debate debe darse es en cómo establecer mecanismos para limitar las facultades extraordinarias del ejecutivo y empoderar las demás ramas del poder público, no para aumentar los mandatos.

Cuando el Presidente hace mención a una reforma, se espera que dicha modificación al texto constitucional, propenda al desarrollo de algún sector, y como es en este caso contribuya a la democracia y sus instituciones, pero lejos de esa pretensión, se encuentra la iniciativa de aumentar el periodo presidencial, toda vez que esto implica alterar la arquitectura orgánica que nos rige desde el 91, bajo la limitante de tiempo como un sofismas para alterar la Constitución. En suma, para lograr el tan mentado equilibrio de poderes, se debe abolir la reelección y evitar los mesías, ya que debe primar el respeto por la constitución, fortaleciendo el actual Estado de Derecho y el sistema de frenos y contrapesos, para así lograr que el entramado institucional no sea tan fácil de moldear a favor de intereses particulares.

T.@jorgescamargo

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Miércoles, 05 Marzo 2014 22:29

¿Un congreso para la Paz?

El ambiente que se ha generado previo a las elecciones de este domingo nueve de marzo parece indicar que la composición que tendrá el Congreso de la República electo para los próximos cuatro años, poco y nada tendrá de novedoso. El panorama político parece con las cartas tendidas sobre la mesa y, salvo extrañas sorpresas, el santismo a través del Partido de la U y el Liberal tendrá una cómoda mayoría, de casi un tercio del Congreso, que le permitirá mantener la gobernabilidad que necesita.

La “oposición” de la ultraderecha en cabeza de Álvaro Uribe Vélez no lo tiene tan fácil. Con sus “cuadros” prófugos de la justicia, cuando no sometidos a ella, el uribismo recurre como relleno de sus listas a analistas y personas vinculadas a los medios de comunicación, así como alguno que otro gamonal local. Cierto sí es que la campaña presidencial que hizo Uribe para el Congreso, no le va a alcanzar para tener las mayorías a las que le apunta, pues gran parte de sus viejos amigos en la U, el Conservador y hasta Cambio Radical, siguen comiendo la pega de la mermelada.

El Partido Conservador, con una apuesta astuta a la presidencia, en donde se logró conciliar entre santistas y uribistas con una opción que posa de independiente (aunque más uribista no podría ser), pero que representa las banderas del Partido que hace cuatro años llevaba en la misma vía Noemí Sanín, busca al menos mantener sus 22 senadores, aunque el fortalecimiento del Partido Liberal y “la U” a través de Santos, posiblemente disminuyan su caudal electoral.

Los demás partidos de la Unidad Nacional, probablemente se mantengan sin novedades también, como Cambio Radical y Opción Ciudadana (otrora PIN), que entre los dos pueden volver a sumar entre once y doce senadores.

Las cuentas empiezan, de ahí para abajo a complicarse. En medio del más recientemente show mediático, es factible que MIRA reduzca su votación y pase al ras el umbral, lo que le permitiría meter apenas dos senadores. Lo interesante a analizar estará dentro de las alternativas, puesto aunque el Partido Verde oficialmente hace parte de la Unidad Nacional, la reconfiguración del panorama electoral de los sectores alternativos de la política colombiana ha logrado colar varios matices entre los verdes. No obstante, muchos de ellos, restándole al Polo, al menos nominalmente.

De los actuales senadores del Polo Democrático, tan sólo Robledo y Alexander López podrían aspirar de nuevo a una curul por este partido. Iván Moreno, Avellaneda, Camilo Romero, Gloria Ramírez y otros están apoyando candidaturas de la Alianza Verde, salvo el primero quien se vio envuelto en el escándalo de la alcaldía de su hermano en Bogotá. Todo ello puede complicar los cálculos electorales del Polo, en donde sin embargo se han perfilado candidaturas fuertes como la del representante a la Cámara Iván Cepeda y la del dirigente social y agrario Alberto Castilla, entre otros.

En la Alianza Verde hay cosas interesantes. Están por una parte los Progresistas que ya se mencionaban y otros verdes “puros” del antiguo Partido Verde, en el que converge la gente de Peñalosa, de Mockus y de Lucho Garzón, entre algunos otros. Lo interesante allí está en la vinculación también de la Unión Patriótica por medio del gran Carlos Lozano, un defensor de la comunicación pública y luchador incansable por la paz, quien busca en la Alianza Verde llegar al Senado posicionando una idea de paz quizá disonante en la colcha de retazos verde. Entre estos y el Polo pueden sacar seis o siete senadores que, seguramente, sacarán a la Alianza Verde de la Unidad Nacional y podrán consolidar un escenario interesante de oposición parlamentaria.

El reto de todos estos, sin embargo, no está en la supervivencia electoral. Las prácticas clientelistas y politiqueras del juego electoral colombiano no permiten realizar apuestas más ambiciosas para las alternativas. Por ello, no cabe ningún análisis sobre las posibilidades en Cámara de Representantes, escenario aún más restringido al voto de opinión y más ligado a gamonales y terratenientes locales. La reaparición formal (porque nunca despareció) del paramilitarismo pone en evidencia los riesgos del ejercicio político en Colombia, lo cual debe guiar las apuestas de las fuerzas políticas en su conjunto hacia la recomposición de la política nacional en su conjunto.

El Congreso electo el 9 de marzo debe ser para la paz. Difícilmente, el parlamento de la mermelada santista y la motosierra uribista logre serlo. Por ello, es la capacidad de sumar en la construcción de una idea profunda de paz y solución política que confronte la arremetida neoliberal y guerrerista q           ue pueda emerger del “nuevo” Congreso de la República, será crucial para construir, desde el fortalecimiento de la lucha social nuevos referentes unitarios que permitan derrotar la politiquería y el clientelismo y resignificar el ejercicio de la política en Colombia.  

T.  @FernandoVeLu

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Domingo, 01 Septiembre 2013 14:16

Bievenido Howard Schultz

Supongo que el 99% de esos que ahora se oponen a la llegada de la cadena de tiendas de café más grande del mundo no tienen ni idea quién es Howard Schultz, ni tampoco deben saber en qué condiciones entra esta multinacional al mercado colombiano, tampoco se deben haber puesto en el ejercicio de estudiar los beneficios o posibles perjuicios que esta empresa pueda traerle a nuestro hermoso país de gente en ruana. Y no me asombra que sea así, Colombia es un país rico en gente bruta, Colombia es el único país del mundo en donde la gente no lee, no investiga, no conoce, no sabe nada. En Colombia, como la gente es bruta, entonces no tiene la capacidad de entender ni de razonar, son como extraterrestres, pero extraterrestres brutos. Lo malo de esto es que son muchos.

Son personas que les encanta “aportar” el típico granito de arena y lo hacen de la manera más acomodada posible, porque como dice Jaime Garzón: este es el país del facilista, del cómodo. Y como ponerse una ruana y salir a las calles a decir que apoya a los campesinos o subir al “face” fotos en ruana (cosa ordinaria, pero no la foto en ruana sino la expresión 'face') es mucho más fácil que leer, investigar y entender, entonces todo el mundo opta por el “face” y la ruana. Se sienten revolucionarios y héroes compartiendo imágenes y videos con todo el mundo, invitan a conocer su verdad y se enfrentan a todo el cosmos con argumentos miopes y simplones. Una semana después están otra vez chupando cerveza y haciéndose la paja con la misma revista vieja y maltratada heredada del abuelo.

Yo no tengo ruana, ni camiseta de la Selección Colombia, ni salgo a las calles a ventilar arengas en contra del mundo, ni escondo mi rostro detras de trapos olorosos, trapos “enmarihuanados”, ni le aviento piedras al Esmad, ni le arreo la madre a la policía. Yo soy de esos colombianos sensatos, de los que sí pagamos TransMilenio, de los que respetamos la fila, de los que no tira basura en las calles. Yo hago parte de los colombianos que quiere a su país de manera controlada, sin fanatismos, sin desmanes, sin revoluciones absurdas. Me molesta y me avergüenza ver tanto tontarrón invitando a no consumir en las próximas tiendas de Starbucks, tanto imbécil brindándole apoyo a los campesinos sin conocer el campo, sin entender en realidad cuál es la problemática de esos verdaderos colombianos que no le aportan granitos de arena al país, sino que le aportan toneladas de legumbres, frutas, verduras, tubérculos, materia prima, etc. Me tenía que desahogar.

 Ahora sí voy con el tema de Starbucks.

Afortunadamente las exigencias que hacen algunos grupos en Facebook no tienen ni piso ni futuro (como todas las intenciones virtuales últimamente). El próximo año se abrirán en Bogotá las primeras seis tiendas de Starbucks llegando a por lo menos cincuenta tiendas en todo el país en los siguientes cuatro años. La multinacional no llega sola, lo hace con el acompañamiento de la Federación Nacional de Cafeteros y en alianza con Nutresa que, para los que no saben, es una multinacional colombiana con presencia en doce países y con plantas propias en ocho de ellos,

Nutresa tiene activas setenta marcas en el mercado llevando así sus productos a sesenta y cinco países en los cinco continentes. La marca estadounidense de café hará una inversión inicial de 25 millones de dólares en el país. Aunque las primeras tiendas se abrirán hasta el próximo año en Bogotá, Starbucks llegó al país hace un año con la creación del Centro de Apoyo Starbucks en Manizales. La gente no conoce, y como consecuencia, dice sandeces.

Yo no soy economista ni administrador de empresas, ni estudie comercio exterior, yo no soy nadie. Y es que para entender algo tan básico como esto no hay que tener un MBA. Tan solo hay que leer lo necesario para comprender cómo funciona el mercado cafetero, aquí y afuera. El gremio cafetero ha hecho conocer sus incomodidades frente a los precios de producción y precios de venta del café. Ellos afirman que los precios de producción en ocasiones exceden el 25%, entonces aspiran que seamos nosotros, los colombianos, quienes asumamos esa diferencia y les subsidiemos $1.400 pesos por kilo. Si eso fuera así, nos tendríamos que alistar para ayudarles en la cosecha de este año con $ 1 billón y, además de esto, pretenden que este subsidio continúe por lo menos hasta que el precio deje de estar por debajo del costo de producción.

Lo lógico en este caso sería replicar la solución dada en países también cafeteros como Guatemala, Vietnam, Brasil y algunos países africanos que enfrentan este mismo mercado. Ajustar los costos de producción al precio internacional. Pero esto no lo conocen los encapuchados que destrozaron el centro de Bogotá en actos de vandalismo, ni lo conocen los colombianos que, en un acto de solidarización oportunista, aseguran en las redes sociales apoyar lo que no conocen.

Colombia está empezando un buen momento en producción del grano materia prima de la firma Starbucks, de Juan Valdez, Oma y pequeños empresarios que intentan darse a conocer en el mercado. Este año se alcanzaran los 10 millones de sacos, según la Federación Nacional de Cafeteros, además de eso contamos con más de 500 hectáreas de cafetales renovadas, lo que en castellano significa disfrutar de plantaciones jóvenes y resistentes, cosa que no pasa en países vecinos como Perú y Ecuador y algunos en Centroamérica, quienes están afrontando el avance de la roya y el envejecimiento en sus cafetales.

Pocos colombianos saben qué es Procafecol, y los que lo saben seguramente no se cubren el rostro con la intención de atentar contra la fuerza pública. Podría escribir un libro explicándoles los avances de nuestra industria cafetera en los últimos años y las metas a las que le estamos apuntando con determinación. Una cosa es vender sacos de café y otra cosa es vender café con leche o granizado de café. Los colombianos estamos acostumbrados a no querer esforzarnos en nuestras tareas diarias. no nos gusta madrugar, no nos gusta trasnochar, no nos gustan los lunes a no ser que sean festivos, no nos gusta caminar, no nos gusta TransMilenio, no nos gusta nada. Somos las personas más quejonas que conozco.

Yo soy amigo de la competencia. El mercado exige la competencia para incentivar el mercado y mejorar los productos o los servicios. Así como apoyo la llegada de Starbucks al país, apoyo también la expansión de Procafecol en el exterior. Ya contamos con tiendas en México, Panamá, Perú, Chile y Estados Unidos y estamos avanzando en la apertura de 45 tiendas en Perú durante los próximos tres años. Contamos con 63 tiendas en el exterior y espero que en los años que vienen ese número crezca con celeridad.

Llevo 25 días en Colombia después de permanecer tres meses en el exterior, en un país donde hay tiendas de Starbucks por doquier y ni una sola de Juan Valdez o cualquier marca colombiana. Mi primer café en este país fue en una tienda de Procafecol y me encontré con que ahora uno puede acumular puntos por cada compra, puntos que son redimibles en productos en cualquiera de sus tiendas. Hasta ayer llevo un poco más de mil puntos. Esto entonces me hace entender que Juan Valdez ya comenzó a cambiar su mecanismo de fidelización de clientes, cosa que me alegra, porque no solamente se alista para la llegada de la competencia sino que mejora su atención al cliente y muy seguramente conoceremos nuevos productos, nuevas presentaciones y en algunos casos mejoras en los que ya consumimos. El empresario que viene creciendo con dificultades, pues que siga luchando, para nadie es fácil crecer y posicionar una marca; y cuando logre ser grande prepárese para los que lo tilden de querer aplastar a los pequeños empresarios que quieren ser grandes.

 

Feliz domingo para todos.

 

Giovanni Acevedo

 

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