Viernes, 28 Febrero 2020

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Lectura viva vs lectura virtual

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Por: Josué Martínez

Leí por estos días un artículo publicado por semana.com  que hacía referencia a los inconvenientes físicos que provoca leer libros electrónicos antes de dormir.  Más esfuerzo, dificultades para conciliar el sueño y sensación de no haber descansado durante la noche, son los síntomas que los investigadores usan como prueba para determinar que es más recomendable leer un libro de papel antes de ir a la cama que un e-book.  Pero más allá de los problemas que pueden causar en el patrón del sueño los aparatos tecnológicos que se usan para leer; recuerdo haber escuchado constantemente durante este año por parte de escritores, editores, casas editoriales y prensa escrita en general, la preocupación por la posibilidad de que los medios tecnológicos le quiten lugar al papel, sean libros, revistas o periódicos en general.

La encargada de hacer seguimiento a los Jefes de Estado a través del mundo que trabaja para The New York Times, aseguró hace algunos meses en una emisora de radio local que las ediciones digitales de este periódico tomaban cada vez más fuerza, en contraste con lo que ocurría con la edición impresa.  Si bien es un punto de referencia que un periódico tan importante a nivel mundial esté preocupado por la disminución en la demanda de sus productos en papel; no hay que ir muy lejos para descubrir que en los aparatos inteligentes tenemos todos los periódicos, libros, historia y contenido de investigación en general con solo dar en un enlace.  No se puede negar que la inmediatez de las noticias y la facilidad en la búsqueda ofrecidas por las nuevas tecnologías se ajustan a la perfección a este ritmo desenfrenado de vida en donde no hay tiempo para la pausa, en donde valen más los resultados sin importar la forma de llegar a ellos, en donde ya no hay casi personas ni sus historias; más bien hay  cifras, estadísticas, números, desempeños. Una vida virtual, mecánica, cada vez más parecida a los aparatos que usamos para comunicarnos, cuerpos sin alma en vidas vacías.

Discutiendo este tema en la universidad,  un compañero argumentó que el periódico impreso era más extenso y específico; el profesor contradijo diciendo que un artículo en la web no necesitaba ser extenso ya que venía lleno de enlaces para dirigir al lector a cualquier otro tema relacionado y dar claridad sobre la idea expuesta. Tiene razón, si se hace una investigación sobre algún personaje o un evento en la historia, el texto en internet por lo general tiene las palabras clave resaltadas para entrar sobre ellas y conocer al detalle todo lo relacionado con el tema; en otra pestaña se pueden encontrar infinidad de diccionarios y traductores que permiten salir totalmente de dudas respecto de términos descocidos.  Entonces no están en duda los beneficios del contenido digital, pero los aparatos inteligentes (teléfono, tableta, Ipad, Pc, etc) al no estar creados únicamente para fines educativos, ofrecen una cantidad muchas veces irresistible de información, entretenimiento y diversión que impiden la concentración total y hacen perder el interés en lo que se está leyendo.  Es muy

común que mientras se intenta leer algo, saltan a la pantalla las burbujas del chat, o llega el aviso de una notificación de Facebook o de twitter, o llega el mensaje del banco avisando que se emitió la factura de la tarjeta de crédito o la factura de los datos móviles, en fin una cantidad de distracciones que hacen imposible la concentración, tan importante para tener al menos una buena comprensión de lectura. Todo lo anterior se evitaría, a mi modo de ver, si nos sentamos cómodamente en algún lugar en silencio, con un buen periódico o revista impresos y dedicamos un buen rato a disfrutar de la lectura. Me imagino lo que se está preguntando; ¿Y con qué tiempo? Y sí, ese es el problema.

El tema de la literatura no es menos importante. Sin duda la posibilidad de tener gran cantidad de libros electrónicos a disposición en un teléfono o una tableta, descargados con facilidad y sin costo a través de internet, significa una ayuda inmensa en principio por el tema económico para los amantes de la lectura. Para nadie es un secreto que el costo de los libros en nuestro país es muy elevado.  Recuerdo haber ido corriendo a la Librería Nacional a estrenar mi tarjeta el día que me aprobaron mi primer crédito y destinar  100.000 pesos, sólo para descubrir con cierta desilusión que me alcanzaba para 2 libros nada más. Adicionalmente un libro electrónico no ocupa espacio en el bolso, no se deteriora y es mil veces más sencillo de manejar. Si es de los que leen en el bus, va a notar la facilidad para pasar de hoja, no se le van a correr a causa del viento y no va a necesitar separador para recordar en donde va.

Las anteriores son las facilidades obvias que representan los e-books, pero hay algunas otras razones por las que creo los libros de papel nunca serán reemplazados y representan mi opinión al respecto. En uno de los comentarios sobre el artículo que mencionaba al principio un lector escribió: A QUIENES NOS GUSTA LEER UN BUEN LIBRO- LO HACEMOS ASI: LO ADQUIRIMOS EN UNA LIBRERIA- LO OLEMOS- LO PALPAMOS- LO OJEAMOS- Y DESPUES NOS DEDICAMOS A SU LECTURA LENTA - ESCUCHANDO EXCELENTE MUSICA- ES UN VICIO TREMENDO. No puede tener más razón, por eso yo voy a la librería con mucho tiempo y con poca plata, podría gastar todo lo que llevo en libros.  Ese lugar es mágico. Estanterías llenas de ejemplares, colores, imágenes, tamaños, autores y sus historias reales y de ficción, muchas de ellas irresistibles e hipnotizadoras. Hechos de la vida real y personajes épicos inmortalizados en hojas vivas, con olor propio; algunas blancas muy nuevas, otras amarillentas como de libro antiguo, mis preferidas. Los libros impresos no son sólo papel, me parece que están vivos, hace falta sentir pasar sus hojas por los dedos, hacen compañía,  no es necesario mirar su título, no son números, tienen nombre, se reconocen por su carátula, sus colores y su tamaño.  Hace unos años, acostumbraba leer en la cama antes de dormir. Mi padre me contaba siempre en las mañanas que había venido a mi cuarto a apagar la luz bien entrada la noche, me había encontrado dormido, con el libro abierto encima de la cara… dormía tan bien por esas épocas. Hoy es distinto, normalmente antes de dormir estoy mirando mi teléfono, leyendo alguna noticia, algún artículo, o contestando mensajes. No sé si sea por eso, pero duermo muy mal. Estas y muchas otras cualidades hacen irremplazables a los libros impresos. Los libros electrónicos podrán mostrar la misma combinación de letras, pero nunca producirán las mismas sensaciones.

T. @10SUE10

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Josué Martínez

Me apasiona el fútbol, me gusta leer y escribir, trato de estar al tanto de los temas de actualidad en el mundo.

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