Sábado, 15 Junio 2019

La tragedia de Cromañón

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Por: Paola Bogotá

El 30 de Diciembre de 2004, Estefanía y su hermano Lautaro se enteran de que uno de sus grupos favoritos va realizar una presentación de despedida de final de año en la Republica de Cromañón, discoteca ubicada en el barrio porteño y  administrada por Omar Chabán, empresario argentino difusor del rock argentino para ese entonces. Lo que inició como una celebración de despedida terminó convirtiéndose en una de las tragedias más grandes de la Argentina.

“Lauta y yo nos fuimos caminando hasta el bar ya que vivíamos a cinco calles. Nos fuimos con una remera delgada, unos short y zapatillas. Ese día hacía un calor insoportable en la capital”

Al igual que estos jóvenes argentinos otros cientos tienen la misma idea;  terminar el año festejando al lado de su banda favorita.  Ese día el recital iba a estar a cargo de “Ojos locos” y la sensación del momento “Callejeros”

“Ese día llegamos al recital sobre el tiempo. No tuvimos que hacer fila. Sin embargo cuando entramos ya estaba lleno. Decidimos ubicarnos en el segundo piso porque teníamos una mejor visión sobre el escenario.”

Una de las costumbres argentinas en los recitales de rock es que los aficionados enciendan bengalas para acompañar los recitales. En esta oportunidad la logística del lugar tenía orden de no permitir el ingreso de artefactos incendiarios en al lugar. 

Juan Ledezma, uno de los encargados de seguridad la noche del recital narra cómo tenían que requisar a los asistentes del lugar.

“Revisábamos la cintura, los brazos, las piernas. Se tocaba todo para asegurarnos de que no ingresaran pirotecnia. Sin embargo, muchos de ellos eran conocidos del administrador del lugar y nos lo revisamos al entrar”

Al lugar asisten alrededor de unos 3000 espectadores, entre ellos familiares y conocidos de la banda “Cajelleros” sin embargo, Republica de Cromañón tiene autorizado un ingreso de mil personas por espectáculo.   

Al sonar los primeros acordes la multitud empieza a enloquecer y con ellos las bengalas se empiezan a encender. Estefanía quién estaba ubicada en el segundo piso del lugar vio en momento justo en que el lugar se empieza a incendiar.

“Justo a los diez minutos yo vi un chico con la bengala que apuntaba al techo. Yo me tiraba hacia atrás para que no me quemara. Lo que recuerdo es que miraba para el techo y empezaron a caer pedazos negros y en un abrir y cerrar de ojos se cortó la luz. Todo estaba oscuro, en ese momento Lauta se me suelta de la mano y yo empecé a gritar, tocía y gritaba. Después, ya no podía respirar.

Un concierto de rock, más bengalas encendidas dieron como resultado 194 muertes y más de 1400 heridos. Así mismo, está tragedia deja al descubierto el mal estado del sistema hospitalario público de la capital.

El factor detonante que vislumbro el mal funcionamiento de los hospitales fue el tiempo de espera en la sala de emergencia por cada de uno de los heridos de la tragedia. Según los familiares de los afectados, en su portal www.quenoserepita.com.ar afirma que el tiempo de espera fue:

Cirugía Prioritaria De emergencia: en menos de 24 horas

(intervención durante De urgencia: en menos de 72 horas

internación) Preferente: en menos de 14 días

Cirugía Programada Prelación alta: en menos de 6 semanas

(intervención posterior Prelación media: en menos de 3 meses

al alta hospitalaria) Prelación baja: en menos de 9 meses

T. @PaoBogota

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Paola Bogota

Nación en la ciudad de Bogotá con énfasis en comunicación y conflicto de la Universidad Santo Tomás. Soñadora, Extrovertida. Perseverante, práctica y decidida. 

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