Miércoles, 11 Diciembre 2019

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Crónica de un fracaso anunciado

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Este artículo lo comencé a escribir en Septiembre del 2012, para un diplomado que estaba haciendo en ese entonces “Escuela de Escritores”. En ese momento el país comenzaba a ver como un Presidente, que llegó al poder con el mandato popular de llevar al país por el camino que había trazado el ex presidente Uribe, había resuelto, un día, darle la espalda a la opinión de sus electores y comenzar los diálogos de paz en La Habana, que hoy solo demuestran fracasos, cómo quisiera estar diciendo lo contrario hoy casi después de un año. Qué equivocada estaba yo en ese momento, “Las FARC nos han demostrado con acciones claras su voluntad de llegar a un acuerdo de Paz, y lo quieren hacer confesando sus crímenes, cediendo en las negociaciones, incluso han comenzado con un cese al fuego…”

Pero desafortunadamente hoy, 5 de Noviembre de 2013, los hechos demuestran lo que se veía venir.

Aquel artículo comenzaba diciendo: ¡¡¡Qué país de locos!!!  Esta frase se vino a mi mente después de encender el televisor, en uno de los horarios prime y ver a uno de los principales victimarios de campesinos, mujeres, niños y niñas de este país, al grupo narcoterrorista de las FARC haciendo declaraciones cínicas ante todos quienes estuvieran viendo los noticieros en ese momento.

 “No somos Narcotraficantes, no tenemos un  sólo civil secuestrado, eran algunas de sus  afirmaciones…”

 El artículo continuaba:

No es que esté en contra de la paz ni mucho menos, pero la verdad me siento triste, impotente, desilusionada, engañada tal y como deben sentirse muchos otros compatriotas. Siento que el país se vuelve a desviar, adoptando el reconocido “caminado de cangrejo”.

El resto del texto era realmente pesimista, lo escribí, aunque no era mi tarea para ese día, y lo hice para sacar el dolor de patria que sentía, de la manera más pacífica que conozco: escribiendo…

Creo que casi me sumerjo en el desagradable pesimismo… después de ver a dos de los noticieros nacionales más reconocidos, regalando una de sus franjas más importantes a esos que se hacen llamar ejercito del pueblo…

 -¿De cuál pueblo? Me pregunté.

-¿De ese al que secuestran?  ¿Al que le arrebatan sus niños y niñas para reclutarlos en sus filas? ¿Ese pueblo al que han familiarizado de tal manera con el terrorismo, que sus expresiones ya no causan las reacciones que deberían?

Por favor… pongamos los pies sobre la tierra, es totalmente válido y humano que tengamos como objetivo último alcanzar la paz y que ese sea nuestro idilio como pueblo y sociedad que somos. Pero no podemos olvidar que la palabra paz tiene un significado real que es bien amplio y complejo.

¿Qué es la paz? Decir que estamos en un proceso de paz, no lo creo; una paloma, blanca tampoco; transmitir videos alusivos al “ejército del pueblo” en televisión nacional, tampoco.

La paz  es la seguridad, y esta no es una frase mía, tengo que confesar que la leí, pero cuando lo hice pensé: es verdad, la paz en este contexto y en esta realidad colombiana es sinónimo de seguridad.

¡¡¡Que escena de Locos!!!, pensé esa mañana  de finales del 2012parece sacada de Alicia en el país de las maravillas,el ejercito del pueblo en televisión nacional hablando en nombre de los colombianos y de las víctimas de la violencia. Asegurando que su bandera es la de la paz y la igualdad, ¿secuestro?,  ¿ narcotráfico? Estos personajes se venían a dar por enterados en ese preciso momento que estos actos atroces existían, era como si nunca hubieran cometido el más mínimo acto de terrorismo, como si no existieran los testimonios de civiles que estuvieron en cautiverio, o como si no existieran múltiples pruebas de que son: el más grande cartel del narcotráfico.

Y me pregunté: ¿Cómo funciona una mente criminal?, ¿es para ellos algo natural la actitud cínica y prepotente que demuestran en su discurso? Claro que lo es…

Si empezamos los diálogos así, con cinismos, mentiras y sin admitir los errores del pasado, ¿será que tiene algún sentido este dialogo?, ¿se puede confiar en una organización como las FARC?

Pero bueno, parece que no queda más remedio que creerles a unos cuantos bandidos ¿o quizá, ex bandidos? Que ya tantas veces han jugado con nuestras buenas intenciones y esperanzas…

Y así finalizó mi artículo de Septiembre del 2012.

Como quisiera que el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC me estuvieran demostrando, hoy, con hechos, que era la decisión correcta y que ambas partes están sentadas en La Habana con la firme intención de buscar un mejor futuro para los colombianos, pero tal como muchos nos lo sospechábamos, los terroristas siguen dilatando las discusiones centrales del proceso, y es claro el porqué: no tienen ningún interés sincero, son simplemente un cartel del narcotráfico que practica el terrorismo y se disfraza bajo el manto de las antiguas ideas de una guerrilla comunista engendrada en los campos de Colombia, y que tenía su razón de ser…

“El Ejército del Pueblo” sigue presentando su función, aprovechando la carpa de circo que les armo el Gobierno, gobierno que va tras su propia función, en la que el presidente Santos sueña pasar a la historia con un premio nobel de paz, para alimentar su vanidoso ego.

Hoy los señores de las FARC gozan de sus paseos en catamarán por el hermoso mar Caribe, mientras ordenan secuestros al son de la salsa y el aroma de un buen tabaco, y entre el ruido de las maracas siguen controlando sus rutas de narcotráfico y dirigen acciones terroristas contra el pueblo que dicen representar.

Y mientras tanto, ese pueblo pide a gritos que el gobierno deje por un momento el espectáculo del cual es protagonista y voltee la mirada hacia los problemas de hoy: una justicia ineficaz -con altos niveles de impunidad-, un Congreso con bajísima credibilidad, falta de gobernabilidad y ejecución, un sistema de salud que no piensa en sus pacientes, una educación que requiere calidad, un Estado con sus instituciones fragmentadas…

Pero que siga la fiesta, porque lo que es este Gobierno de la Unidad Nacional, se queda, así haya que resucitar a la mismísima Celia Cruz, para atraer más espectadores al show.

 

T.@Dmejiagiraldo

 

 

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Daniela Mejía

Profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales de la universidad Externado de Colombia, nacida en Manizales. Vinculada desde octubre de 2013 a la campaña del Uribe Centro Democrático. Creo firmemente en Dios. Creo en el libre mercado, en la democracia y el Estado de Derecho, creo en nuestras Fuerzas Armadas y en la importancia del fortalecimiento de las instituciones. Creo en el liderazgo y la visión de país del ex Presidente Uribe. 

 

www.facebook.com/daniela.mejia.129142?fref=ts

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