Miércoles, 24 Julio 2019

Los confiados

Written by Aura Hernández
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Al estar lejos de Colombia, los medios que tengo para enterarme de aquello que pasa en mi país son las redes sociales, algunas páginas de medios de comunicación y la cuenta de correo electrónico. Eso, cuando decido enterarme y de qué lo quiero hacer.

Como de rutina, revisaba mi correo hace unos días, encontrándome como de costumbre con correos basura, una invitación a una galería, las últimas recetas de cocina, así yo no cocine, una frase existencialista; nada que me sorprendiera. Por último, vi uno que hacía referencia a una cadena, que por supuesto iba a borrar sin leerlo, hasta que vi el título: “Envía tu carta de apoyo al procurador”. Los ojos se me abrieron como si me fueran a “echar gotas”, trague saliva y la primera pregunta que se me vino a la cabeza fue ¿Hay alguien que apoya al procurador? (Omitiendo claramente a todos aquellos funcionarios que hacen parte de la rosca burocrática). Fue claro para mí que jamás hubiera imaginado que ciudadanos de a pie, vecinos o compañeros de la universidad apoyaran una moción como ésta. Y no porque un funcionario no pueda recibir apoyo de la ciudadanía, sino porque a pesar de cumplir con todas las funciones, menos las propias, sigue ahí. Pensé que la que vivía fuera del país era yo y no obstante parece ser que no se necesita estar fuera del territorio para vivir en otro mundo.  

En el cuerpo del mensaje invitaban al Amigo Provida a firmar una carta que había publicado Unidos por la Vida, una asociación. Ésta con el fin para apoyar la reelección del procurador Alejandro Ordoñez, por su gestión contra la corrupción y en defensa de los derechos fundamentales, especialmente por su defensa de la Vida Humana y la Familia. Menos mal para ese momento ya estaba sentada.

Toda la mañana el asunto me dio vueltas en la cabeza, hasta que envíe la siguiente respuesta a quien me envió el mensaje y todos los que lo habían recibido:

Buen día,

Todas las personas tenemos derecho a pensar de un modo o de otro, al igual que las creencias religiosas. Sin embargo cuando se trata de un funcionario público éste debe tener la capacidad de establecer una posición neutral en sus gestiones en un estado laico. Si el procurador quiere defender la posición de no al aborto puede hacerlo desde la perspectiva de un ciudadano, pero no de un funcionario público. Si por ejemplo, tuviéramos un procurador Talibán, que diga que lo correcto es lapidar a las mujeres porque así lo dicta sus principios y creencias religiosas, estableciendo dentro de sus gestiones de funcionario público, vemos como pone en desequilibrio una función que ha de ser neutral; porque no todos somos Talibanes y no todos consideramos que lapidar a una mujer sea una forma de darle solución a una problemática (Es un ejemplo extremo que pone en evidencia porque es importante para todos tener funcionarios públicos en los que podamos confiar).

Es importante que tengamos eso claro, porque de ésta manera no se legitima una postura sobre otra en cualquier cargo público, en las instituciones y podamos confiar en ellas, en éste caso la Procuraduría General de la Nación.

No firmaré la carta.

Un suspiro largo después de enviado el correo. Me desahogué!

Y es que la discusión aquí no es si el aborto es bueno o no, si nos gusta y salvamos el mundo, si es una cuestión de salud pública, si reeligiendo al procurador se va a prohibir el aborto (incluso en los tres casos que es posible hacerlo) o si el señor nos cae gordo. No! Está orientado a qué tanta confianza tenemos en nuestras instituciones, qué tanto las conocemos y qué tanto conocemos acerca del papel que han de desempeñar los funcionarios públicos en nuestro país. A usted que está leyendo, como pregunta suelta.. ¿Confía en la Contraloría, en el Senado de la República? Estudiante, ¿sabe usted que hace la corte constitucional? (El que estudie derecho seguro sabrá y … ¿el resto?)

En realidad, la vida personal, las creencias y la forma en que ve la vida un empleado del Estado no es un interés público, por ende tampoco al Estado le interesa que sus delegados prioricen su pensar en las labores que le son asignadas (Subrayado para la Corte Suprema de Justicia y el Presidente). Desde mi perspectiva es difícil confiar en un funcionario público que desde su hacer poco se interesa por establecer el equilibrio y la construcción de un debate serio, ético respecto a las acciones judiciales y las garantías que les corresponden.

Gracias a éste correo me di cuenta que al final eran más las preguntas que me surgían de repente que el asombro de la situación. ¿Acaso alguna de las personas que envió esta carta sabe por qué y cómo se hará reelegir el Sr. Ordoñez? ¿Qué es lo que les asegura la labor en contra de la corrupción de dicho funcionario, cuando sus próximos votantes en la terna son tan cercanos, que luego les tendrá que devolver el favor? Y en cuanto a los derechos fundamentales, que me cuenten que ha hecho, porque, como dicen Les Luthiers en su obra el Negro quiere bailar, “ha estado reflexionando por caminos sinuosos, digamos que está razonando fuera del recipiente.”

P.D: Al final el emocionante reto propuesto era hacerle competencia a Mónica Roa, recogiendo 5000 firmas de apoyo a Alejandro Ordoñez. Yo propongo algo más simple, pregúntele a su vecino si confía en la Alcaldía Local. 

 

Por: Aura Hernández

 

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